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Amanecer Por Edward Cullen — capítulo 2
Carlise… ¿Soy a prueba de balas?
La única mujer capaz de devolverme el latido de mi corazón (y mi corazón) y yo pasamos un día agradable, y agradable quiere decir sin contratiempos pues cada vez me costaba más no desearla como la mujer hermosa que era. Ese día fuimos a ver una película… bueno ella la veía yo tenía mejores cosas que ver como su rostro bajo tensión por ejemplo pues hoy era el fatídico día que le contaríamos a Charlie sobre nuestra inminente e irrevocable decisión de casarnos.
Bella comía palomitas como si tuviera un hambre insaciable, típico cuando sus niveles de ansiedad están por las nubes. Aún así, barajé la posibilidad de no alimentarla lo suficiente.
Mi vista se posó sobre sus ojos cansados de tanto pensar después seguí el recorrido de sus labios temblorosos hasta llegar a ver en cual perfecto estado tenía sus caninos cada vez que engullía una palomita, me miró una vez de sopetón y juraría que dudó en ofrecerme el bol de palomitas, esa idea me hizo reír y para darle mas naturalidad al asunto asentí y me tragué dos de golpe ahí fue cuando reaccionó y se dio cuenta de cuan histérica estaba.
-si no te relajas me obligarás a posponerle la noticia…y quizás sería mejor idea que no se enterara hasta el día de la boda… ¿te parece mejor?
-Oh sí, mucho mejor así…
Dijo esto ultimo cargada de sarcasmo, pero para mi fue solo una invitación para perderme en sus labios exactamente una hora y cuarenta-y-cinco minutos.
La hora llegaba, llevábamos una media hora en casa por si Charlie se precipitaba en su regreso para pesar de Bella yo procuraba distraerla con mis mejores sonrisas o esas que más aceleraba su pulso.
Paré un momento para oír con más detenimiento y fue ahí cuando le indiqué a mi prometida que se sentara en el sofá tranquilamente, al verla me dieron ganas de sacarla corriendo y llevarla junto a Carlise, pues decir que estaba en estado catatónico era decir poco.
Me senté a su lado besé fugazmente su frente y cogí su mano de pedida ya que me parecía que de un momento a otro era capaz hasta de meterse la mano en la boca con tal que Charlie no viera en anillo… ¿estaba nervioso? No seguramente, esta era como poco la prueba más pequeña por la que tenía que pasar nuestro amor
Concentré toda mi energía en estar tranquilo y deseé haber encontrado la excusa perfecta para que Jasper hubiera podido acompañarnos
Mentalmente preparado mi futuro suegro entró cansado con frío y hambriento hubiera deseado preparar una cena…
-tranquilízate Bella
-que bien decirlo…
La agarré con más fuerza el nos dedicó una tranquila salutación
Primero hable yo intentando emular su tono de casual e invitándolo a venir para hablar…