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Historia 68051 — capítulo 1
Capítulos****Una carta muy esperada1 Una carta muy esperada
Harry Potter, un muchacho que por más normal que pareciera (aunque fuera todo lo contrario a lo que pudiera llamarse "Común"), estaba acostado en su cama, pensativo y francamente aburrido; miraba la ventana con impaciencia como si esperara que de pronto algo interesante y especial sucediera en el jardín. Pero estaba conciente de que eso no iba a ocurrir; en el jardín de los Dursley no ocurría nada interesante. El paisaje estaba muerto, triste, aburrido y sin color; el césped de todas las casas estaba en proceso de secarse, sin el menor rastro de vida. El clima había empeorado mucho en los últimos días, y pese a que Harry se había estado mandando cartas con sus dos mejores amigos Ron Weasley y Hermione Granger, esto no mejoraba mucho sus ánimos. Ron y Hermione tenían una muy peculiar forma de hacerle saber a Harry que las cosas no estaban marchando bien en el mundo mágico, y que pronto, con el comienzo de un nuevo curso en Hogwarts, los recuerdos regresarían de inmediato a su cabeza. Hacía no muchas semanas atrás, Harry había vivido en carne propia la inminente y terrible muerte de Albus Dumbledore, el antiguo director del colegio Hogwarts, quien se había sacrificado valerosamente, mientras suplicaba en quien tan solo días atrás había sido de plena confianza para él. Harry había prometido vengarse de aquel despreciable ser que tanto sufrimiento le había hecho pasar, aquel que había asesinado a la única persona en quien Harry podía confiar plenamente: Severus Snape. El chico se incorporó rápidamente, se sentó en la orilla de la cama, y con un terrible dolor de cabeza se tapó la cara con las manos. Estaba desesperado y se sentía solo, únicamente pensando en que es lo que haría aquel año, año que había decidido no volver a Hogwarts.
Bajó las escaleras saltando de tres en tres los escalones, hasta que de pronto del comedor surgieron tres personas a quienes Harry no tenía ningunas ganas de ver: El tío de Harry, Vernon Dursley, su tía Petunia Dursley, y el fastidioso de su primo Dudley Dursley; todos ellos iban elegantemente vestidos. -¿A donde crees que vas, muchacho? -le preguntó tío Vernon con voz ronca. -Pensaba salir a la calle -le respondió Harry, lamentando el no haber bajado las escaleras silenciosamente. -No saldrás de casa esta noche. Permanecerás encerrado en tu habitación mientras nosotros regresamos. -Pero... -Dudders, Petunia y yo saldremos a cenar con los señores Hillworth, unos clientes bastante importantes que no puedo arriesgar trayéndolos aquí a casa contigo dentro. -¿Que tiene que ver con que yo salga? -le espetó Harry, irritado. -¿Ya estás lista Petunia? -dijo Vernon ignorando la pregunta de Harry. -Si querido, sólo déjame arreglar esto... -dijo ella que discutía con el rubio cabello de Dudley, aplastándolo con fuerza contra el cráneo de su pequeño bebé, quién claramente no tenía muchas ganas de ir a aquella cena de negocios. -No me digas que las chicas no te persiguen por las calles -le dijo Vernon mirando a su hijo lleno de orgullo. Harry rodó los ojos con exasperación y subió nuevamente a su cuarto.
Aquella noche se quedó sólo y encerrado en su habitación, alumbrado a la escaza luz de la luna que entraba por la ventana. El muchacho miró hacia la vacía y oscura calle, y luego volteó hacia la luna que estaba cubierta por las tormentosas y oscuras nubes; logró vislumbrar a lo lejos algo que volaba por los alrededores, dirigiéndose a Privet Drive. Miró hacia una jaula vacía en una mesita de la esquina y luego volvió hacia la ventana para cuando una lechuza blanca con ojos ambarinos, llegaba con una carta entre las garras. -Gracias Hedwig, aquí tienes -dijo extendiendo el brazo donde tenía un poco de comida para lechuzas que Hedwig recogió cariñosamente. Harry tomó la carta; la había escrito Ron. La abrió y regresó a la orilla de su cama para leerla.
Querido Harry: Hola amigo, hace ya unos cuantos días que no nos enviamos cartas, pero es muy seguro que el Ministerio de Magia está interceptándolas y no sería muy seguro hablar con la misma confianza de siempre; mamá quiere que asista a Hogwarts este año para terminar mis estudios, ya sabes como se enojó Fred y George al enterarse de que habían abandonado el colegio. Yo pienso que tú deberías hacer lo mismo. Así se te aclararían más las ideas si vas a Hogwarts. Pero ese no es el punto; seguro que no estarás muy contento viviendo con los muggles, así que ¿por qué no vienes a la Madriguera esta semana? Con todo lo de la boda de Fleur y Bill, seguro que necesitaremos un poco de ayuda por acá. Si quieres que papá y yo vayamos por ti a la casa de tus tíos, envía la respuesta con esta lechuza. Nos veremos pronto: Ron
PD.: Hermione ya está aquí. Te manda muchos saludos.
Harry se sintió aliviado y soltó un gran suspiro; hacía tiempo que anhelaba regresar a la Madriguera y volver a ver a todos sus amigos. Tiró la carta al suelo y se recostó cansado sobre la cama. Sus gafas resbalaron por su nariz, y lentamente fue cerrando los ojos hasta quedar sumido en un profundo sueño lleno de desagradables pesadillas que parecían anunciar que algo malo estaba a punto de pasar.
Bien, pues este ha sido el primer capítulo de la historia. Yo sé que es un poco simple, pero poco a poco irán conociendo nuevas cosas. Esta fue la primera historia que escribí completa y la elaboré antes de haber leído el séptimo libro, de forma que la historia tiene poca relación con el verdadero libro escrito por J.K Rowling. Espero que les guste porque trabajé mucho en ella, y claro, que dejen sus comentarios para saber que opinan.
Saludos!