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Lily Potter — capítulo 1
Bueno, aquí estoy yo. Una chica de catorce años sentada al borde de la cama pensando.
-Ya faltan solo dos años- me repito por enésima vez en la mañana -Dos años para poder brillar.
Mi vida era un infierno. No por problemas ni familiares, ni acedemicos ni nada por el estilo. Si no, por que sentía que en cualquier momento explotaría. Ya estaba cansada de vivir siempre a la sombra de mis hermanos y de mi padre. Las chicas sólo se me acercaban para estar más cerca de mi hermano el guaperas y otras sólo cuando no entendían algo a ver si el inteligentísimo de mi otro hermano se lo podía explicar, pero sobre todo, los chicos y las chicas se me acercaban para que les cuente la historia de mi papá. Pero ya faltaban dos años para que dos de mis problemas se acabasen, pus James empezaría el 7ºcurso y Albus el 6º. Pero dos años eran mucho tiempo, a si que estaba más que decidida a que éste sería mi año en Hogwarts. Al menos, sabía que contaba con el apoyo de Melanie (mi mejor amiga) y de Hugo (mi mejor amigo y además mi primo).
-¡Lily, baja que si no perderemos el tren!
Dí un gran suspiro y me levanté coguí mi abrigo y tras hecharle un ultimo viztaso a mi habitación, serre la puerta. Entré en la cocina donde una gran taza de café con leche me esperaba al lado de un gran plato de tostadas con mermelada.
-Hola Lily-Me saludó mi madre que iba de aquí para allá haciendo no se que cosas.
-Mira Lils lo que puedo hacer-Me dijo James sacando su varita y dándole un leve golpe en la cabeza a Albus. Éste enseguida empezó a desaparecer.
-Guau Jami, veo que ya te salen los hechizos desilucionantes.- Dije aplaudiendo, pues los venía practicando desde que había cumplido los dieciciete en Agosto. -Me imagino que ahora sabrás como hacer para que Al sea visible ¿no?.
-Yo... bueno... esto...-Empezó James.
-Más te vale que me vuelvas a ser visible.-Dijo Albus mientras yo me partía de la risa.
-¿Dónde está Albus?-Dijo mi madre mientras recogía las tazas de mis hermanos.
-Aqui mamá.-Mi madre se llevó un susto de muerte y tiró todas las tazas que al tener contacto con el suelo estallaron en miles de pedazos.
-James, ¿Haz vuelto a practicar los hechizos desilucionantes otra vez con tu hermano?
-Yo... sí-Dijo James haciendo esa cara de perrito que le salí tan bien.
-¿Cuantas veces te dijimos que no lo hagas? ¡Reparo!-Dijo apuntando con la varita a las tazas rotas y estas se repararon enseguida.
-Deja mamá. Ya las recogo yo. Tu arregla a Albus-Le dije quitandole las tazas de las manos.
-Gracias Lily. Ven aquí Al.-Y con un leve golpecito de su varita, Albus apareció otra vez.
-¿Vamos?-Dijo mi padre entrando en la cocina y todos desfilaron hacia la puerta de salida. Yo antes me cogí otra tostada.
Llegamos a King's Cros con diez minutos de antelación y disimuladamente atravesamos la pared que separaba el andén nueve del diez, llegando así al andén nueve y tres cuartos. Nos encontramos con mis primos enseguida y después de saludarnos Hugo y yo nos apartamos un poco del grupo para hablar.
-¿Lista para empezar cuarto?
-Listisima ¿y tu?
-Listisimo-Contestó él con una gran sonrisa en la cara. Recordamos el primer año viendo a los nuevos alumnos de primero tan nerviosos y luego nos reímos de unos chicos de Slithering que iban a nuestro curso. Ibamos a hablar de mi gran cambio cuando nos interrumpieron Rose (la hermana mayor de Hugo), Albus y James y nos pusimos a discutir cual era la mejor casa.
-Obvio que es la de Slithering.
-En tus sueños Albus. Una inteligencia sin limites es el mayor tesoro de los hombres. Es evidente que la mejor es de Ravenclaw.-Dijo Rose.
-No,no no -dije.- Claro que la mejor casa es la de Griffindor y lo saben de aquí a la China.
-¿La de Griffindor?-Dijo Rose alzando una seja-No. Los colores nada que ver. El dorado con el rojo no pegan.
-Bueno por que los de Ravenclaw...-Dijo Hugo.
-Lamento interrumpir esta charla pero tienen que subir ya al tren-Dijo mi tía Hermione.
Después de besos, abrazos y todo nos subimos al tren y quince segundos después el expreso de Hogwarts serró las puertas y se puso en marcha. Todos saludamos por la ventanilla hasta que el tren tomó una curva hacia la derecha y los perdimos de vista.
-Bien, me voy a los compartimientos de Slithering-Dijo Albus, y pasados dos segundos se fué.
-Sí yo me voy a los de los prefectos-Dijo Rose dándonos la espalda.
-Yo voy a buscar a Diego.-Dijo James empzando a caminar.
-Siempre quedamos tú y yo.
-Anda vamos a buscar a Melanie-Le dije a Hugo dándole una palmadita en la espalda.
Melanie estaba en unos de los compartimientos finales.
-Ya empezaba a pensar que no habían subido al tren-dijo dándole un beso en la mejilla a Hugo y luego otro a mí.
-Tu también... compartimiento más lejos imposible ¿no?
Pasaron cuatro horas y a mí me empezaba a sonar las tripas.
-Pero... ¿Cuando se pienza pasar la señora con el carrito de la comida?-Dije agarrándome el estómago.
-No sé, pero yo me voy a pedirle dinero a mi hermana.-Dijo Hugo levantándose y saliendo del compartimiento.
-¿Viste a Scorpius?-Me dijo Melanie una vez que Hugo ya estaba lejos.
-No... y lo quiero ver.-Dije mordíendome el labio inferior. Scorpius me gustaba desde que Albus lo trajo a casa en un día de vacaciones antes de empezar su segundo curso.
-Ya sé. Vamos a los compartimientos de Slithering con la exusa que tienes que hablar con tu hermano de cualquier cosa y lo ves.
-Estas loca ¿? Que verguenza ni pensarlo.
-¿Por qué? ¿Si es tu hermano?
-Tienes razón-Dije y después de escribirle una nota a Hugo diciéndole dónde estábamos salimos del compartimiento. En cuanto entramos a los de Slithering, todas las serpientes nos miraron raro, pues eramos un par de leones. Mi hermano estaba en el ultimo compartimiento y cuando miré para adentro estaban todos sus amigos riendose.
-Lily-Dijo sorprendido al verme.
-Hola, yo... esto...-Mi amiga me pellizco la espalda para que hablara.-¿Tienes dinero?-Fué lo unico que pude decir.
-Claro-dijo él y metió la mano en el bolsillo de sus vaqueros. Yo aproveché para mirar a Scorpius que me estaba mirando y me sonrió. Yo le devolví la sonrisa.-Aqui tienes-Me dijo mi hermano haciendo que desviara la mirada de Scorpius.
-Gracias-Dije y Melanie y yo nos fuimos.
-¡Que guapo!-Dije apenas salimos del compartimiento de las serpientes. Cuando llegamos al nuestro Hugo ya estába sentado.
El resto del viaje fué tranquilo. Cuando llegamos a Hogwarts pasó la selección de los de primer año (quince nuevos Griffindors) y luego pasamos al vanquete. Finalmente la profesora McGonagall (La directora) nos diriguió unas palabras recordandonos lo que teníamos prohibido, y nos marchamos a la cama. Yo con el estómago a punto de reventar y con un sueño terrible.