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El que haga reír a Snape, gana — capítulo 2
Severus repasaba lo que dictaría durante la clase, mientras Hermione trataba de pensar en cómo terminaría haciendo reír a Snape. Tenía que ser una risa genuina. No podía ser solo una burla. Algo que los gemelos pudieran contar como valedero. Ella y su maldita bocota. Por bocaza, estaba metida en ese enorme problema. Suspiró paciente. En su asiento. ¿Qué diablos podría hacer reír a un hombre como él? Negó con la cabeza y se sonrió a sí misma. Que alguno de ellos muriera decapitado y le hiciera compañía a Nick. De todas formas, eso haría reír hasta a Voldemort. Se pasó una mano por el rostro y se dio un golpe con su copia de pociones. Mientras estaba en un debate interno dentro de un campo de boxeo con su libro, Snape se detuvo a su lado y la contempló con una sonrisa escueta. — ¿Qué es lo que tiene? ¿Se le acabaron las ideas? ¿Tiene un problema creativo? Ahora comprendo cómo sale su inteligencia. Créame; si yo fuera una neurona y usted me golpeara con un libro de esa forma, también querría ser inteligente para que dejara de martirizarme. La clase entera rió con ese comentario, pero él no se rió. Entonces...¿qué carajo hacía reír a ese hombre? Y no iba a caminar para preguntarle: Oiga ¿y qué lo hace reír? ¿Le hago cosquillas? ¿Le cuento un chiste? Eso jamás serviría. No con Snape. Que era como contarle un chiste a Voldemort, sin esperar que te matara en medio del "Toc toc". Y además, ella no era comediante por naturaleza. Era una estúpida traga libros. Snape hasta parecía ser más creativo que ella en todo eso. Estaba en problemas. Debió haber oído a Ginny. Pero no, su instinto de superioridad era muy grande. Tenía que demostrar que podía. Siempre hacía lo mismo. Como una tonta. Luego sufría. Eso siempre pasaba cuando tenías un enorme cerebro, lleno de cuentas. Lleno de hechizos y de cosas inútiles. Cuando eras; Hermione Granger. Severus pasó la tarde paseándose por los puestos y Hermione, tratando de pensar en cómo podría hacerlo reír. Quizá si le preguntaba a alguno de sus estudiantes, ellos tendrían la idea general, el concepto, de lo que le hacía gracia. Claro que no le simpatizaba la idea de tener que charlar con alguno de ellos. Si contaba con Draco o con Pansy, la idea no resultaba nada agradable ni mucho menos llamativa. Pero no podía perder. Respiró y entonces, soltó su cuaderno en el suelo de forma intencional. Snape pasaba muy cerca, así que ella solo se inclinó para tomarlo y se dijo que si se daba un golpe accidental con la mesa, quizá él se burlaría de ella. Se reiría. Todos se reían con algo así. Respiró y entonces, cerró los ojos y movió su cabeza hacia arriba. Chocó con el mesón y una de las chicas de Slytherin; sostuvo sus probetas para que no cayeran al suelo. Snape se detuvo ante el golpe y su quejido. Se levantaba, sobándose la cabeza. Muchos se rieron, pero Severus permanecía imperturbable, tranquilo. La miró y arqueó una ceja. — Se me cayó. — Sí, eso puedo ver. Y muchos otros pudieron ver otras cosas. Vaya que tiene las piernas largas, señorita Granger. Aunque me imagino que son para soportar el enorme peso de su cabeza, con ese enrome cerebro que tiene. El resto del estudiantado rió y ella solo quería echarse a llorar. Severus sonrió, pero eso no era una risa. ¿Por qué él tenía dotes de comediante y ella no podía hacer otra cosa, sino el ridículo? Negó con la cabeza, que ahora le dolía a causa de su estupidez. No tenía sentido, querer hacerlo reír. Nunca pasaría algo así. Como si fuera fácil. ¡Merlín! Tenía que estar inventando cuentos baratos.