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La Tercera Generacion de Hogwarts II — capítulo 11
Las nubes se habían dado un descanso por Navidad, y la Luna se había alzado entre ellas; haciendo relucir más que nunca su blancura.
Bajo la luz de la Luna que entraba por la ventana; a una habitación de una casa destartalada y vieja; donde a lo largo de la historia había sido conocida; un joven se había asomado a ella.
Observaba el tranquilo paisaje que se daba, un infinito mar de colinas; oscurecidas a la falta de luz. El joven tenía el cabello rubio, el único de toda la familia Weasley con ese color, los ojos claros y unos rasgos bonitos y elegantes. Había jurado que había oído su nombre entre las colinas; y le echo la culpa a la falta de sueño. Pero cuando volvió a oírse nombrado, frunció el entrecejo y desapareció; para volver a aparecer fuera de la Madriguera.
-¡Louis Weasley¡- grito una figura delgada y encapuchada.
El joven se sorprendió, y enseguida alzo su varita en alto; y apunto a la figura.
-¿Quién eres?- pregunto acercándose cuidadosamente a ella, aunque en realidad sospechaba el origen de la voz.
La figura titubeó un poco; y se quito cuidadosamente la capucha; dejando un rostro que sorprendió a Louis. El cabello rubio dorado le caía liso y largo; sus ojos azules resplandecían en la oscuridad y sus rasgos habían sido demacrados por la delgadez.
-¿Cross?- la nombro algo confuso.
Ella frunció el entrecejo y bajo la mirada.
-He estado pensando en el anterior Baile de Halloween; y pensé que me alegraría verte…- comenzó a decir- No es posible, pero…te he echado de menos. ¡Se que solo fue un momento¡ Pero …¿Por qué me acuerdo tanto de aquel beso que me robaste?
Louis suspiro para sus adentros, se acerco a ella; y le rozo el brazo.
-Lo siento, Cross. Pero yo no siento lo mismo…Solamente descubrí que eres igual de vulnerable que las demás; y que no te sirve de nada esa fachada de muchacha amargada.
Cross se separo fuertemente de él. Y se llevo la mano a la boca:
-¿Jugaste conmigo?- pregunto confusa, mientras desaparecía en la oscuridad para no volver más.
La nieve cubría la calle, y el empedrado se convertía en una fina capa de hielo resbaladiza. Las farolas trasmitían lo que parecía su último aliento, y las personas se escondían en su hogar.
En una de esas calles, donde desembocaba una gran mansión; de empedrado oscuro y sombrío; el calor de la chimenea protegía a los habitantes del frio helador de afuera. Sentado en un ostentoso sillón; examinando una varita mágica fina y delicada; un hombre elegante, de cabello rubio y cuerpo fornido pidió llamar a su hija.
Tras varios minutos de espera, una joven delgada, de pelo rubio enmarañado y ojos negros; entro por la puerta del despacho. Llevaba una expresión seria, y se mordía el labio inferior. En pocas ocasiones, su padre le hacía caso.
-Zoe Eleonor Badmood- la nombro- Dime hija, ¿has usado bien tu varita?
La muchacha suspiro de alivio:
-Un Sectusempra contraPotter, y varios muggle. Por no hablar de lo que le espera.
El padre de la joven sonrió satisfecho, y frunció el entrecejo:
-¿Qué opinas de esto, hija?- cuestiono ofreciéndole su mano, donde tenía un anillo con un ojo labrado.
La joven alzo las cejas:
-Impone respeto, padre. ¿Por qué?- pregunto esperanzada, pues tenía esperanzas de ingresar en aquel Clan o Sociedad.
-Me han ofrecido una serie de peticiones, como que varios jóvenes ingresen en el Clan…¿Qué me dices, Zoe?
La Luna se había puesto, la calle volvía a parecer solitaria y deshabitada. Las farolas tintineaban y exhalaban sus últimos tragos de luz. Solo dos figuras se alzaban en la oscuridad. Con un traje elegante, una de ellas saco una varita y formulo un hechizo; que hizo que las paredes de la casa a la que había apuntado se expandieran; dejando un hueco entre ellas por la que una casa se alzo.
-Veinte años después, e igual estado, Harry- comento Ronald a su amigo.
Este asintió con una triste mirada, adentrándose en la casa de Sirius Black; la que desde hacía varios años, era suya.
Cuando entraron, en el pasillo; se encontraron a Fleur; la que enseguida les abrazo entusiasmada; les indico que siguieran a la cocina; donde se encontraban los viejos amigos de Harry.
En el horno, con manoplas en las manos; Molly Weasley sacaba una tarta de manzana. A su lado y sonriendo a la tarta Arthur Weasley esperaba con ansias a que la tarta se dejase caer en la mesa. En esta, sentados conversando entre sí; Luna Lovegood quien hablaba animadamente con Neville Longbottom de una especie inexistente para el hombre. Al lado de Neville, coqueteando con su esposa Angelina, George sonreía a Harry. En frente de estos. Percy hablaba con Charlie, bajo la mirada de aburrimiento de Audrey, la esposa del primero. Al fondo de la mesa, Hermione asentía a las explicaciones de Ginny; quien no paraba de nombrar a sus hijos. Bill estaba sentado justo al lado de Victoire, quien miraba a Harry con vergüenza.
Una mano se apoyo en el antiguo héroe, haciéndole sobresaltar:
-Hola, tío- le saludo cordialmente Ted.
Harry le sonrió; mientras bajaba la mirada; pues el profesor le había confesado el embarazo de Victoire; del que solo sabia la pareja y el.
-Ya estamos todos- anuncio finalmente Hermione.
-Hola a todos, en realidad faltan algunos miembros; que o no están en ninguna parte; o por motivos personales no han podido acudir.-explico Harry, tomando la palabra- Estamos aquí, por los rumores del Norte; de que unaguerra se avecina.Y no son rumores: un basilisco en Hogwarts, secuestran a Victoire… ¿Sabéis que nuestros propios hijos saben todo esto? ¿Que ya han puesto parte matando a la serpiente?¿Que luchan por una causa aun desconocida? No se si esta es nuestra guerra, pero de alguna forma estamos implicados.
Hermione se levanto de la silla:
-¿Y qué pasa con nuestros hijos? Rose quiere hacerse la héroe; le leí el pensamiento a principios de curso; y está dispuesta a todo.
Esta vez, fue Neville quien hablo:
-Teniendo los padres que tienen, no me extraña para nada.
De pronto, todos a la vez dieron su opinión; rápidamente; incluso algunos comentarios eran absurdos:
-Hay que parar esto como sea- rogo Bill.
-Pero tenemos que luchar, por un buen futuro- replico Percy.
-Creo que si no sabemos de que se trata, no deberíamos meternos.-opino Ginny.
-¿Y entonces porque Victoire?-pregunto Fleur.
-Eliminar a los antiguos héroes, empezando por los hijos- comento Charlie.
-¡Qué barbaridad¡-exclamo Audrey.
-Hay que alejarlos de todo esto- dijo Molly.
-¿Y qué? ¿Los escondemos en el mundo muggle?- ironizo Arthur.
-No, no hay que parecer alarmados- resumió Ron.
-Deberíamos investigar más sobre…ellos.- anuncio Harry.
-Son peligrosos- murmuro tímidamente Victoire.
Los comentarios se elevaron, hasta el punto en que nadie oía lo que decía el otro. Ted dio un fuerte puñetazo en la mesa, haciéndoles callar; y soltó una maldición:
-Cada generación ha tenido su guerra. La generación de mi padre, de James Potter, de Sirius Black…Lucharon contra Voldmort; pero no lo derrotaron del todo. La segunda generación, la tuya; Harry. Venciste a Voldmort al final, con vuestra ayuda- añadió observando a todos- Y a mi generación, a la generación de Victoire, de Molly, de Louis, de Rose, de Dominique, de Albus, de James, de Lily, de Hugo, de Lucy, de…vuestros hijos; nos ha tocado algo que aun no sabemos de qué trata. ¿Alguien os obligo a haceros el héroe, os lo impidieron?- interrogo entre un incomodo silencio.
-No teníamos otro remedio- reflexiono Ginny.
Ted no le hizo caso, miro a Victoire; y esta simplemente asintió:
-Bill…- pareció pensárselo dos veces- Voy a tener un hijo… ¡Victoire va tener un bebe¡ Y no quiero que viva en un mundo en guerra; quiero que viva feliz; con dos padres y dos abuelos que le quieran. Pero si para ello tengo que luchar contra algo…Da igual lo grande que sea, lo que importa es que mi hijo este bien.- Bill se sorprendió al oír a Ted, quien demostraba su seguridad en si mismo; apretaba los puños sobre la mesa; mientras los ojos se le empañaban- Ahora comprendo porque murió mis padres…Querían que estuviese a salvo- la voz se le quebró; pero recupero la compostura- ¡Vosotros hicisteis lo mismo ¡ Y yo luchare por eso. Luchare con mi vida.
Se formo un silencio incomodo.
-Ted…no permitiré que tu hijo viva sin su padre. Hace veinte años prometí cuidar de ti; hace veinte años que soy tu padrino. Te quedaras en Hogwarts, y Ronald te sustituirá cuando tu hijo nazca.- anuncio Harry seguro de sí mismo.
Bill y Fleur miraban a Victoire estupefactos, ella simplemente les sonrió y rozo su vientre:
-¿Os importa que le llame Remus si es niño?- pregunto con voz cansada.
Fleur se acerco a ella, y la abrazo tiernamente.
Ted busco su mirada por el rabillo del ojo; y susurro:
-Voy a tener un hijo.
La casa había vuelto a su normalidad, después de una noche donde Molly suplicaba a los niños que se acostasen; discutía con su novio por no estar allí; y consiguió por fin el silencio en toda la casa. Los padres llegaron, los niños se juntaron en el sofá para esperarlos.
Por la puerta, entra una muchacha de pelo moreno y ojos verdes; los que buscaban a una pelirroja que sonrió al verla.
-¡Alice¡¡Has venido¡- exclamo mientras le indicara que subiese a su cuarto.
Ella sonrió y la siguió rápidamente.
-Hola- la saludo cuando se sentó en su cama, parecía distraída; y algo confusa.
-¿Me vas a decir que te pasa?
Alice frunció el entrecejo:
-¿No te ha avisado tu padre que bajo ninguna circunstancia sigas el peligro?- pregunto imitando el tono del padre de Rose, la que negó sin darle importancia- No te lo vas a creer.
Alice sonreía pícaramente, y Rose abrió la boca:
-¿Qué?- interrogo.
-Perry Greenwood me ha pedido por una carta ser su novia.
La figura de un chico de pelo moreno y ojos esmeralda apareció tras la puerta, y miro con desdén hacia Alice:
-¿Sabes que es el chico que le hace la vida imposible a Scorpius? ¿Y el Gryffindor que peor me cae?- interrogo.
La joven puso los ojos en blanco:
-¿Y a ti que te importa? De todas maneras, le he dicho que no. La verdad es que…
Rose sonrió divertida:
-Te gusta otro.- Alice se puso roja; y Albus se centro en lleno en la conversación disimuladamente mientras hacía como que buscaba un jersey en el armario de Hugo.
-¿Quién? ¿Quien?- insistió Rose.
-No puede decírtelo porque estoy yo- anuncio Albus mientras se acercaba a Alice, y le sonreía con amabilidad extraña- Y te comprendo.
Alice le miro con diversión:
-¿Piensas acaso que eres tú?
Albus se hizo el sorprendido:
-Yo no he dicho eso, Longbottom…- contesto despacio.
-¿Por qué te besara en tu cumpleaños…porque especialmente tu me lo pediste crees que estoy enamorada de ti? Patético- le espeto Alice.
Albus sintió una punzada en el pecho; no había hecho nada para que le contestara así. Salió del cuarto, y se dejo apoyar en la pared. ¿Por qué se sentía así? ¿No era Longbottom la que le sacaba de quicio? ¿No era ella la que no podía estar en su misma habitación? ¿Por qué aun así sentía rabia?
Albus no quiso saber porque, le daba vergüenza y rabia de pensarlo. Si Longbottom había podido olvidar lo que paso entre ellos en el pasado; el también. Pero sin embargo, sabía perfectamente que le sería difícil.
Nota de Ana:
Hola
He respondido los comentarios de los anteriores dos capítulos ;)
Informaros de que actualizare el miércoles, el domingo, y el miércoles o el lunes siguiente. Porque voy a ir de viaje, a varios sitios; y vuelvo a empezar con los exámenes.
También deciros que este fic consta de 30 capítulos; como el otro.
Y que esperan muchas cosas más.
Graciasa todos.
Este capítulo va dedicado a Ivii… ¡Espero que te guste¡
Y a todos los que les haya gustado, o hayan sentido un mariposeo…(jajaja)…En la última parte.
Cuestionario rápido:
-¿Quién creeisle gusta Alice? ¿O a quien ha dicho?
-¿Impresión que os ha dado en si?
-¿Os esperabais la vuelta de Cross?
-¿ Que os ha parecido la charla con el padre de Zoe Badmood?
-¿Os ha gustado el reencuentro de ED y la OF?¿Que os ha parecido?
Con cariño
Hanuky.