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Harry y Bella Potter y La Orden del Fénix — capítulo 8

BELLA'S POV

Noté algo punzante en el cuello y acto seguido mi cabeza estaba a punto de estallar.

La cicatriz me palpitaba como loca. La vista se me nubló y en su lugar vi a Cedric delante de mí.

-Mátalo -decía Voldemort y un rayo verde salía de la varita de Colagusano al gritar: ''Avada Kedavra''. La maldición daba en el pecho a Cedric y él cayó en mis brazos, una vez más, con los ojos abiertos y la mirada fija, vacía y sin vida. Todo empezó a repetirse en un ciclo interminable una y otra vez. Cedric, Voldemort, Colagusano, Cedric muerto, Cedric, Voldemort, Colagusano, Cedric muerto... Pero entonces, el cuerpo de Cedric fue reemplazado por el de Edward. No. ÉL NO.

-MÁTAME -le pedí a Colagusano. Entonces oí la voz de Esme, intentando calmarme, pero no sirvió de nada. La luz se apagó y en su lugar, al hacerse la luz vi a los Cullen, todos en el suelo, con la boca abierta y los ojos fijos. Miré los rostros de todos ellos. Edward, Alice, Jasper, Rosalie, Emmett, Esme, Carlisle... los rostros de mi familia. Ya no tenía nada. Voldemort apareció ante mí, con sus ojos rojos, y aquella expresión maligna en la cara.

-Ahora no tienes nada, ni a nadie... ¿Qué piensas hacer? -susurró con su voz sibilante y una sonrisa burlona y despiadada en el rostro. Me dejé caer de rodillas y me arrastré hasta estar delante de él.

-Mátame... por favor -rogué sollozando.

-¿Por qué debería hacerlo? Prefiero que sufras -dijo de nuevo con aquella sonrisa.- No lo comprendes ¿verdad Isabella? Tu hermano es fuerte, pero tú... eres como tu padre, débil.

-No soy débil -murmuré.

-Si lo eres Isabella. Eres débil ¿y sabes por qué? -yo negué.- Porque no eres capaz de ver cual es tu verdadero destino. No existen esas bobadas del bien y el mal. Ni el amor, como esos vampiros te demostraron dejándote. No existe ninguna de esas tonterías, solo el poder. Serás un valiosa mortífaga.

-¿El poder? -murmuré elevando el rostro hacia él. Sus ojos brillaban de una manera que me hipnotizaba y aterrorizaba a la vez.

-Exactamente, Isabella -dijo y entonces se inclinó y acarició mi rostro con sus largos y níveos dedos de manera casi dulce. Me resultó repulsivo y un escalofrío me recorrió la espina dorsal.- El poder. Es lo único que vale la pena.

-Lo único -repetí como en trance.

-Repite conmigo. Prometo serle fiel a mi amo -susurró.

-Prometo serle fiel a mi amo -dije.

-Prometo convertirme en una valiosa guerrera para mi amo y servirle correctamente en todo lo que me ordene.

-Prometo convertirme en una valiosa guerrera para mi amo y servirle correctamente en todo lo que me ordene -repetí. Un gritó de dolor salió de mis labios sin saber por qué. Algo se desgarraba lentamente dentro de mi. En mi interior, algo se estaba haciendo añicos.

-Prometo olvidar mi lealtad a Dumbledore.

-Prometo olvidar mi lealtad a Dumbledore -murmuré entre dientes.

-Y prometo olvidar mi lealtad a mis amigos y familia -susurró finalmente.

-Y... prometo... olvidar mi lealtad a mis a-amig... Prometo olvidar mi lealtad a m-mis a-a-amigo-gos y f-fami... -El hechizo de sus ojos se había roto. Yo no era así, no soy así, me dije a mi misma.- ¡NO! -rugí.- Jamás me uniré a ti. Jamás seré una mortífaga -grité.

-Eres una ingenua, Isabella, si crees que esto acaba aquí -replicó él dándome una bofetada. Me alzó por el cuello, no podía respirar.

-Eres más ágil y rápida que tu hermano con la varita, pero no por eso tu cuerpo es más fuerte -dijo socarronamente.

-Si tocas a los que quiero, seré lo bastante fuerte como para matarte -repliqué intentando liberarme de su agarré. Los ojos me empezaron a pesar, sintiéndome cansada por culpa de la falta de oxígeno.

-Piensa en lo que te he dicho serías una valiosa mortífaga. Necesitamos gente como tú, que demuestre temple, valentía y lealtad. Que tengas dulces sueños, Isabella -añadió cuando me rendí y los ojos se me cerraron.