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Historia 70160 — capítulo 1

En poco más de un año las cosas habían cambiado drásticamente, hasta hace algunos meses nadie se habría imaginado ver a slytherin y gryffindor convivir cordialmente, menos aun ver a Harry Potter disfrutar de una copa de vino sentado en el sofá de quien juro ser rival desde los once años.

Y todo se debía al cumpleaños de cierto rubio.

Afuera llovía suavemente aunque casi nadie lo notaba pues el sonido de las voces alegres provocaba que el golpeteo de las gotitas de agua contra los ventanales de la mansión Malfoy, se perdiera por completo. Las risas y la música que inundaban el salón principal reconfortaban alanfitrión.

Desde que la guerra terminara la edificación había estado bastante solitaria, con su padre en prisión y su madre en Italia, tomándose un descanso, así que verla llena de gente le causaba una agradable sensación.

Una pequeña sonrisa se formó en sus labios al ver a sus amigos, Blaine, Pansy y Theodore hablando animadamente con el trió dorado. Si le hubieran dicho que el chico dorado y sus amigos llegarían a estar perezosamente sentados en su elegante sofá, simplemente habría soltado una carcajada y enviado a esa persona directo a San Mungo, pues seguro no estaba bien mentalmente.

En ese momento su mirada se cruzó con la de Potter, fueron unos segundos pero aun así un escalofrió recorrió todo su cuerpo, vio al moreno ponerse de pie y caminar hasta él, con su copa aun en las manos.

—Es una gran fiesta—dijo el de ojos verdes en cuanto llegó hasta donde el cumpleañero se encontraba—aunque parece que ya muchos comienzan a retirarse.

—Ya se hace tarde, ¿Qué esperabas Potter?—respondió el de ojos plateados, mirando a su interlocutor con una sonrisa ladina—en parte me alegra, si siguen aquí harán aun más desastre—Potter soltó una suave risita, colocándose a su lado.

—Puedo quedarme a ayudar—dijo mirando a la multitud que poco a poco se hacía más pequeña—siempre se me ha dado eso de la limpieza.

—Por una vez puedes solo disfrutar la fiesta, ya hiciste mucho por todos como para que aun quieras seguir ayudando. —Draco sonrió un poco más con la cara de sorpresa que le devolvió Harry como respuesta.

—Jamás creí oír de ti un reconocimiento, Malfoy.

—Lo sé Potter, soy una caja de sorpresas, vamos al salón, tengo que despedirme de mis invitados.

Juntos regresaron a donde los demás, que poco a poco se retiraban a sus casas, pronto solo quedo el trió de oro y el cuarteto de plata, hablando animadamente, conociéndose ahora de verdad, ya sin la acostumbrada y aprendida rivalidad de las casas ni la presión de los padres que buscaban que sus hijos siguieran sus ideales oscuros.

—Bueno Draco, Pansy y yo debemos irnos. —dijo Blaise, levantándose del sofá y tomando la mano de su novia

—Lo mismo Herms y yo—Ron también se levantó y abrazó a su chica— ¿te quedaras un poco más Harry?—su amigo asintió, Hermione le dirigió una mirada de sabelotodo y se llevo a su novio, que solo se encogió de hombros acompañándola, Blaise y Pansy hicieron otro tanto y Theodore también se despidió, dejando solos a Harry y a Draco.

Harry se dirigió a la mesa y comenzó a recoger algunas copas, el sonido del cristal hizo que el rubio se girara, descubriéndolo.

— ¿Se puede saber que haces Potter?-—preguntó entre divertido y molesto.

— ¿Te ayudo a limpiar?—dijo el otro, Draco negó con la cabeza.

—No creo que los elfos te dejen—y en ese momento una elfina apareció y le quito las copas a Harry, diciendo que "los jóvenes amos no debían preocuparse por nada"—te lo dije…

—Bueno, ya que no necesitas mi ayuda, creo que me iré. — dijo mientras se giraba para ir por su abrigo, el cual desapareció antes de que lo tocara. Se giro extrañado para encontrar al rubio mirándolo de forma traviesa.

—Afuera llueva bastante y no tienes abrigo—dijo el rubio—quédate un rato más, al menos hasta que la lluvia se detenga—Harry mostró un amago de sonrisa

—Fue una gran velada—dijo Harry, alejándose del rubio—pero lo mejor es que me retire, Remus comenzara a preocuparse.

—Vamos Harry, quédate un rato más—dijo el más joven de los Malfoy, tomando una de sus manos—hace frio afuera y está lloviendo, tienes las manos heladas—Harry rodó los ojos

—Puedo ver a Sirius caminar de un lado a otro—ante la mención desu padrino, el ex-slytherin hizo una mueca, un puchero casi infantil, Harry soltó una suave risilla y caminó a la salida, pero Draco le obstruyó el paso.

—No hay prisa—el de ojos plateados sonrió un poco—quédate un poquito más, escucha el crujir de la chimenea, con este frio ¿te alejaras de ella?

—Un tragó más y me iré—los ojos del rubio brillaron entusiasmados mientras Harry volvía a sentarse juntó a la chimenea.

El piano que estaba en la esquina del salón comenzó a tocar, y ahora fue turno del rubio de sorprenderse, Harry se encogió de hombros inocentemente, Dracorio y después se volteo para servir los tragos.

— ¿Sabes? Los vecinos pensaran que…—Draco se acercó y le puso la copa en los labios, evitando que completara la frase— ¿Qué estoy bebiendo?—el cumpleañero se sentó a su lado en el sillón

—Vega-Silica "Único" De Riviera de Duero—los ojos de Draco se clavaron en los de Harry y el silencio reino por un momento, solo interrumpido por el suave sonido del piano—uno de mis favoritos—

Harry esperaba poder romper aquel encanto en el ambiente que le impedía irse, pero si no lo lograba realmente no le preocupaba, con cuidado Draco retiro el flequillo de la frente del chico dorado, quien lo tomo de la muñeca y alejo la pálida mano.

— ¿Te importa si me acercó un poco más?—preguntó el rubio, juntándose más al moreno, este negó suavemente y a los pocos segundos se levantó y se alejo, el príncipe de las serpientes soltó un suave suspiro, al parecer al de ojos verdes le gustaba herir su orgullo

—No puedo quedarme, tengo que ir a casa—dijo el chico dorado

—Aun llueve bastante—dijo Draco, levantándose del sofá y acercándose a Harry, el chico negó con la cabeza.

—Tengo que irme ya—dijo, alejándose del rubio una vez más, Draco se acercó a él una vez más y escudriño su rostro, fijándose en cada detalle, en aquellas suaves facciones que poseía el héroe del mundo mágico.

— ¿Te confieso algo?—susurró, Harry lo miro en silencio—tus labios se ven deliciosos—las mejillas de Harry se tiñeron suavemente de rojo y bajo la verde mirada, el joven Malfoy sonrió. Harry sintió los dedos de Draco en su barbilla, haciéndolo levantar el rostro,los ojos verdes y los plateados se conectaron, las emociones que esa noche se hacían presentes quizá por el alcohol ingerido, quizá por el agradable ambiente, quizá simplemente siempre habían estado allí, no lo podían saber con seguridad.

Antes de siquiera tomar conciencia de lo que hacía, Draco le había robado un beso a Harry, suave y delicioso, labios con labios, una caricia delicada, la lengua de Draco probando apenas los labios del chico de anteojos.

— ¡Merlín!—murmuró, separándose de Harry—tus labios son deliciosos—Harry apenas y sonrió, con las mejillas sonrosadas.

—Quizá me quede….solo un momento más—el rubio se acercó a él y puso su mano en la mejilla del salvador de mundo mágico y la acarició con suavidad, un leve estremecimiento recorrió la espina dorsal de ambos, aquel leve contacto producía que millones de descargas eléctricas atravesara sus cuerpos, era una grata sensación.

—Me tengo que ir.

—Pero…te congelaras allá afuera—dijo el rubio, la lluvia casi había parado pero aun así el viento soplaba moviéndolas hojas de un lado a otro con fuerza

—Préstame un abrigo y estaré bien—sonrió Harry, su interlocutor frunció el ceño

— ¿Y que se empape y arruine?—Harry tomo la mano de Draco, ese simple contacto hizo que su corazón se acelerara.

—Mañana regresare y hablaremos de todo esto—el de ojos verdes se acercó al rostro del rubio, rozó sus labios en una suave caricia y se alejó.

— ¿Por qué me haces esto?—dijo Draco haciendo un infantil puchero, Harry sonrió

—Ya debo….

—….quedarme o moriré de neumonía allá afuera—dijo eljoven Malfoy imitando la voz del de anteojos

—Puedo usar la red flu—de nuevo un puchero se formó en los labios del otro

—La red flu te marea, lo sé bien—Harry se sorprendió un poco, al parecer Draco prestaba atención a los pequeños detalles—y no puedes desaparecerte, mucho alcohol en la sangre, no me arriesgare a una despartición.

—En serio debo irme Draco—dijo, pero se estaba rindiendo ante la mirada plateada, aquellos ojos grises que por tanto tiempo no eran más que hielo, ahora lograban derretirlo.

—Pero Harry….hace mucho frio afuera—el muchacho se acercó cada vez más al moreno, sus narices rozándose la una a la otra y Harry ya no pudo resistirse

—Hace mucho frio afuera…—y unió sus labios con los de Draco disfrutando del momento y la sensación, de estos sentimientos encontrados, de aquel beso suave y dulce….