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Cambiando la Historia: Una nueva Generación — capítulo 52
James sostenía una mano en el hombro de su hijo que parecía no poder mantenerse ni un momento más en pie. Hasta el mismo parecía consumido por la tristeza mientras lo miraba desplomarse ante el cuerpo de quien había sido su guía durante todo ese tiempo. Podía sentir y escuchar los sollozos de su hijo mientras este veía el inerte cuerpo de Albus Dumbledore tendido. La mirada del hombre castaño se encontró con la de Lily quien sabía muy bien lo que estaba pensando. Parecía que aquello jamás terminaría, pero lo más sorprendente para todos era que uno de los magos más poderosos del mundo mágico había fallecido. Annabelle de seguro sabía el por qué, pero de seguro no lo soltaría tan fácil. Nunca lo hacía, pero podían entenderla.
Solo habían pasado unos días en que había visitado a Juliet en la enfermería y había estado con Harry, luego del incidente con Malfoy. Realmente parecía que Harry no tendría una vida tranquila nunca, o por lo menos no tan pronto. Observó como su ahijada se acercaba a Harry y le tomaba la mano, lo levantó y le llevó lejos de toda la gente. Los siguió junto con Lily, mientras las demás personas miraban el cuerpo del profesor, distraídos cada uno en su tristeza.
-Lo ha matado - decía con la voz entrecortada - Snape…ha sido quien lo ha matado. Lo traicionó. ¡El confiaba en Snape! - Juliet lo abrazaba mientras el dejaba caer unas lagrimas en su hombro.
-Tranquilo… Esto terminará pronto Harry - intentaba calmarle. Él se separó y la miró fijamente, encontrándose con sus ojos grises que aún parecían débiles en la oscuridad.
-¿Y si esto no termina nunca? No quiero que nadie mas…
-No es tu culpa Harry - le respondió con voz seria - no debes culparte por la oscuridad de los demás, Snape lo ha traicionado, no tu. No te culpes por nada de esto, Voldemort ha decidido meternos en toda esta guerra, y todos queremos terminar con esto.
Harry solo podía mirarla, ella era mas fuerte de lo que pensaba. El chico no podía evitar querer quedarse en sus brazos, y no enterarse de nada mas. En las noches había pensado en huir junto con ella a algún lugar en el que no se enterase de nada, en el que Voldemort no pudiese encontrarlo, pero aunque quisiese y pudiera, no lo haría. No podría dejar a sus padres, ni a Ron o Hermione. Se imaginó a sí mismo muchas veces en la misma situación de sus padres, casándose durante la guerra, en la clandestinidad. Muchas veces el pensamiento le traía conforte pero en otras solo pe preocupaba mas,, y así lo había decidido, alejarse de Juliet para que no corriera con la misma suerte de Sirius. No quería que nada le sucediese, no lo soportaría.
-Harry
- llamó James y este volteó - Ven, necesitamos hablar. Juliet - ella miró al hombre que parecía preocupado y algo alterado - deberías ir a descansar, aun te ves débil y todo esto…no quiero que vuelvas a caer en cama. Ve con Lily a la sala común. Iremos en un rato.
-James
- el aludido miró a la chica mientras esta con seriedad y caminando hacia el parecía determinada - no lo hagas sentirse peor de lo que ya se siente - él solo asintió mientras ella respiraba profundo y se alejaba con la mujer pelirroja.
-Harry, sabes que no me gusta que tengas secretos con nosotros, menos con todo esto - le dijo mientras le miraba aprehensivo - necesito saber que fuiste a hacer con Dumbledore, sé que no estabas aquí. Cuando llegué Hermione y Ron estaban sin ti, y además no saben mentirme muy bien.
-No puedo decírtelo, era entre el profesor Dumbledore y yo papá. Lo siento - James parecía ahora furioso ante la respuesta de su hijo, respiraba entrecortado y exaltado.
-¡¿Qué no lo entiendes Harry?! ¡Estas en peligro todo el tiempo! Hubiese muerto si fueses tu el que estuviera en lugar de Albus! No podría ni pensar en que…en que Snape te hubiese asesinado. ¡Debes ayudarnos para evitar que Voldemort te encuentre!
Ambos estaban reflejados uno en el otro, eran un espejo en ese momento. Ambos parecían furiosos, desesperados, tristes.
-No puedo hacerlo. Es algo que solo me concierne a mí, y que debo hacer. Debes entenderlo tu papá. No siempre podrás protegerme. Tengo que detenerlo. Debo ser yo. No ninguno de ustedes, ni mamá, ni Annabelle, ni tú. Debo ser yo. La orden solo puede contener a los Mortífagos pero…la profecía dice…
-No siempre las profecías son interpretadas como se debería. No necesariamente debes ser tu quien sea la carnada Harry, y si debo encerrarte en la torre de astronomía para evitar que hagas alguna locura pues yo…
-¿Tu que? ¡No tienes moral para decirme lo que pueda hacer papá! Te uniste a la Orden al terminar Hogwarts, luchaste contra Voldemort desde antes que naciera e igual te enfrentaste a los mismos peligros que yo. No puedes hacer nada para detenerme, pronto tendré mi mayoría de edad. No quiero que nadie mas muera por defenderme, de ahora en adelante lo haré yo. No tu ni la orden, soy yo quien debe detenerlo.
James respiraba furibundo, su rostro estaba rojo ahora y parecía querer explotar. Podía ver la resolución y firmeza con la que su hijo decía todo aquello. No estaba seguro si le enorgullecía o le asustaba.
-¡No harás nada sin mi consentimiento! Harry James Potter así deba atarte al dosel de tu cama no harás ninguna locura.
-¡Tú no eres quien fuiste marcado por Voldemort! ¡A ti no es a quien ha acosado año tras año! ¡Tú no lo has sentido cerca! ¡Tú no sabes lo que es sentir su voz dentro de tu cabeza! Quiero terminar con esto, y lo haré. No hay nada que hagas que pueda evitar que lo haga.
Harry dejó parado allí a un furibundo James que lo veía alejarse a paso firme y rápido. Lo comprendía pero también quería protegerlo, aunque en el fondo sabía que aquel muchacho que veía ante sus ojos no era el pequeño que solía pedirle otra historia mas, su infancia había terminado gracias a Lord Voldemort, se había convertido en un hombre el cual haría lo mismo que el hubiese hecho, proteger a quienes mas quería asi tuviese que poner su propia vida en ello.
El chico de ojos verdes atravesó la puerta de la sala común para encontrarse con su madre sorprendida al verle tan alterado. No había rastro de Juliet.
-Se fue a dormir cariño - le dijo como si leyese su pensamiento - ¿Qué ha pasado? ¿Por qué vienes así?
-No ha pasado nada mamá, quiero estar solo ahora - le dijo cortante, pero ella tomó su mano y lo detuvo.
-Tú y tu padre se ponen igual cuando se enojan. Entiende que ambos nos preocupamos por ti mi niño, no podemos evitarlo. Nos asustamos al pensar que…bueno. Ya sabes. Sé que no lo entiendes, cuando algún día tengas tus propios hijos sabrás que todo lo que hacemos tu padre y yo por ti es solo para protegerte.
-Lo sé, pero no quiero que ninguno de ustedes salga herido con todo esto. Es algo que debo hacer, solo. Es algo que ambos deben entender - Harry miraba a su madre, apacible como la mayoría del tiempo. Había heredado su carácter de eso estaba seguro, pero la discusión de hacía unos minutos con su padre había sacado lo peor de si mismo. Ella le sonrió y besó su frente.
-Eso lo sé mi vida. Pero no puedes quitarnos que nos preocupemos por ti y busquemos alguna forma de evitar que tengas que enfrentarte al peligro. ¿Lo entiendes Harry? - el asintió. Siempre sucedía lo mismo, ella le comprendía y con su tono tranquilo lograba calmarle a pesar de querer explotar - Harry, Juliet te quiere. De seguro lo sabes.
-No quiero que le suceda nada, no quiero que le suceda lo mismo que a Sirius por mi culpa, y si eso significa que debo alejarme de ella para protegerla, lo haré.
Lily le sonrió. Podía ver las mismas expresiones de seguridad de James pero también vio en su hijo un dejo de tristeza. Sabía que su hijo quería a aquella chica tanto como ella quería a James. Pensaba en que su hijo había sacrificado muchas cosas por todo lo que pasaba.
-Voldemort va tras todos aquellos que están cerca de mi, personas que amo. Si se enterara que…
-Lo sé. Lo entiendo cariño, solo espero que lo sepas. Ella quiere que estés bien - el solo asintió. Se dio media vuelta y comenzó a caminar hacia el dormitorio. Necesitaba pensar. Todo aquello había sido una locura. Tocó su bolsillo y sintió el medallón que había recogido. El Horrocruxe.
La mañana mostraba un ambiente triste y lúgubre a la vez. Muchos magos de diferentes partes habían llegado a Hogwarts a darle un adiós apropiado a quien en vida fuese uno de los magos mas famosos y poderosos. Harry ya se había vestido y en la sala común lo esperaban Hermione y Ron. Seguramente sus padres estarían ya con todo el grupo que estaba reunido. El trío comenzó a caminar hacia allí bajo las miradas de muchos quienes susurraban al paso. Recordó las palabras de Juliet una vez "No les prestes mucha atención, yo no lo hago". La buscó con la mirada, pero no pudo ubicarla; como era de esperar allí estaban sus padres junto con Annabelle, Remus y Tonks todos vestidos de negro. Para sorpresa de Harry, Tonks no llevaba su cabello de algún color llamativo. Lo llevaba de un color grisáceo, quizás también por respeto.
Parecía que James aún seguía molesto, solo le dio una mirada de soslayo a Harry mientras que su madre posó su mano en el hombro de su hijo. El chico de ojos verdes pudo ver a quien tanto había buscado; ahí estaba Juliet quien se veía mucho mejor esa mañana, sin embargo también se veía diferente ante sus ojos. Su cabello parecía mas largo, y tenía algo que no podía describir con claridad, pero se veía muy diferente de la Juliet de hacía unos meses, pero si algo le reconfortaba es que se veía mucho mas sana que antes, volvía a tener su rubor característico. Moría de ganas por tomar su mano, justo como ella lo había hecho la noche anterior. Juliet parecía haber sentido su mirada, lo observó durante unos segundos y asintió a manera de saludo.
El funeral había transcurrido entre unas palabras de recuerdo y esperanza para algunos, para Harry era extraño encontrarse en aquel lugar rodeado de tantas personas, habían llegado muchos magos con vestimentas extrañas, pero entre todos pudo ver que Madame Maxime había aparecido con aire afligido. Cuando hubo terminado, pudo ver como las personas comenzaban a juntarse en grupos, seguramente comentando lo sucedido.
Aun estaba furioso y el peso de la realidad caía sobre el desde que lo había descubierto. Hermione y Ron lo miraban con aprehensión, sabían que Harry estaba igual de desconcertado que ellos al descubrir que todo había sido en vano y que el horrocrux que tenía en sus manos, no era lo que pensaba. Era un medallón falso, en el cual una nota reposaba con las iniciales R.A.B. Harry había tratado de descifrar esas iniciales, pero en vano, ni siquiera Hermione lo había logrado. Solo quedaba esperar, que podía depararle todo aquello, pero estaba decidido. Iría a buscar cada uno de los Horrocruxes, y la esperanza de estar cerca de derrotar a Voldemort era lo que le daba esperanza entre tanta oscuridad.
¡Hola queridos lectores! Queri pedriles un millon de disculpas pues se que llevo tiempisimo sin actualizar. Ultimamente las labores de mi vida me han tomado mas tiempo del que me gustaría, y extraño escribir mas que nada. Espero poder compensarlos un poco, y que les guste este capitulo. Siempre estaré a disposición de sus preguntas y leeré y responderé sus comentarios tan pronto como pueda. Los quiero :)