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Cambiando la Historia: Una nueva Generación — capítulo 59

Habían pasado ya varios días y las cosas entre James  Sirius y los demás habían mejorado un poco, para distraerse, había comenzado a jugar un poco de ajedrez mágico con Ron quien se sorprendió de que por primera vez alguien pudiese ganarle en la primera oportunidad. Para sorpresa de Hermione, el chico podía mantener una conversación coherente de hechizos y cuáles eran los más útiles, de vez en cuando este le soltaba unas sonrisas de medio lado cuando se daba cuenta de que la joven de cabello castaño le daba la razón algunas veces lo que hacía que Ron se levantara y súbitamente interrumpiera la conversación o se uniese misteriosamente.

Con quien mantenía una relación cortés y distante era con Harry, quien a veces lo observaba detenidamente cuando se sentaba a hablar con Juliet. Llevaba días preguntándose por qué ella no había terminado con él, y mucho más con quién había terminado al final. No le conocía otro interés amoroso a la chica, y hasta donde sabía aún sentía cosas por él, la única persona lo suficientemente cercana a Juliet eran Fred y George. Sabía que de los dos, Fred era quien mantenía sentimientos más profundos por la pelinegra; por un momento se detuvo a buscar algún rasgo de Fred Weasley en el muchacho, pero no encontró ninguno, solamente podía ver lo parecido que aquel extraño forastero de otro tiempo, era con Juliet. Además de tener el mismo color de ojos y el cabello tan oscuro como la noche se dio cuenta de que sonreían de la misma forma y que tenían la misma manía de dar vueltas a su varita cuando pensaban en algo silenciosamente.

-¡Harry! - soltó de pronto Juliet sacándolo de sus pensamientos, la chica estaba corriendo junto con los demás a la cocina donde un par de elfos arrastraban a un hombre bajo y de poco cabello.

El chico de ojos verdes lo reconoció como Mundungus Fletcher, había estado un par de veces en las reuniones de la Orden y de vez en cuando Ojo Loco le seguía por toda la casa, seguramente vigilándole.

-No puede ser…No puede ser - dijo repetidamente el hombre viendo a James Sirius - Tu estás…estás… Pero te ves…diferente.

-Además de ladron es estúpido - bramó Juliet con tono molesto y apuntándole con la varita - Gracias Kreacher y Dobby….mucho tiempo sin verte - esta vez su semblante cambió cuando vió al otro elfo de orejas puntiagudas que llevaba un pequeño sueter de lana tejido.

-Señorita Black es un placer verla de nuevo, y a usted señor Potter, señorita Granger…- Hermioene le tendió la mano y el la sacudió energico - Señor Weasley un honor.

-¿Cómo llegaste aquí con Kreacher, Dobby? - le habló Harry feliz de ver otro rostro familiar.

-Harry Potter, Dobby vio a Kreacher perseguir a este hombre por todo el callejón Diagon y me pregunté que estaría haciendo un elfo doméstico allí señor, luego lo seguí y me trajo hasta aquí.

-¡Eres Sirius Black! - gritó Mundungus haciendo que el chico de ojos grises estallara en carcajadas.

-¿En serio? - esta vez miró a Juliet que se encogió de hombros - ¿Tanto me parezco a Sirius? Pensé que eran exageraciones de todos. Pero no - dijo a Mundungus - No soy Sirius Black, pero si no me dices donde está el maldito relicario, las cosas se pondrán seriamente oscuras para ti.

-¿Re…relicario?

-¡Si Mundungus! - dijo Harry apuntándole con la varita al igual que Ron y Hermione - Habla.

-No se de que estás hablando Potter. ¿Sabes que todo el mundo mágico te busca?

-¿Es una amenaza? - espetó con arrogancia James Sirius para sorpresa de Harry.

-No lo es pero si me dejan ir…

-No saldrás de aquí - Hermione con un movimiento de su varita lo ató a una de las sillas del comedor, el hombre apenas podía moverse. Sacaron la varita de su bolsillo y la dejaron sobre la mesa.

Para sorpresa de todos Juliet se acercó a Mundungus con la varita alzada y una mirada amenazante que hizo que a Harry le dieran escalofríos, le recordaba mucho a la mirada de Bellatrix Lestrange, esa mirada oscura y desquiciada.

-Eres un maldito ladrón Mundungus. Vienes aquí y robas la casa de mi padre, aprovechaste que todos estábamos en el funeral seguramente y viniste mientras estaba el hechizo para que todos los de la orden pudieran reconocer la casa…¿no es cierto?

-¿Qué querías que hiciera? - bramó furioso - Ojoloco no me pagaba nada por estar en la Orden, no recibía nada por intentar cuidar el trasero de Potter, vi la oportunidad y lo hice. Nadie vive en esta casa…Ni siquiera tu padre tenía interés en…

-¡Pero es la casa Black! De mi padre… y ahora es mía. Por tu bien Mundungus espero me digas donde está ese relicario porque te recuerdo que soy una Black, no olvides eso.

-¿Tu? Eres demasiado buena, no harías nada… - se burló. Juliet apuntó su varita hacia el cuello del hombre que parecía comenzar a asfixiarse.

-No me retes Fletcher…No me conoces.

-¡Juiet basta! - gritaron al mismo tiempo Harry, James Sirius, y Hermione.

Harry tomó del brazo a Juliet y la arrastró fuera de aquel lugar, ella lo miraba furiosa y se sacudió el agarre el muchacho con fuerza. James Sirius le seguía y la miraba algo sorprendido.

-¿Qué demonios te pasa? - le preguntó Harry mientras le miraba furioso  - Casi asfixias a Mundungus allí.

-Se lo merece, por ladrón. ¡Ha estado aquí! Ese hombre es la causa de que no podamos tener el relicario porque lo robó.

-Tu no eres de esa forma Juliet, no queremos hacerle daño, solo necesitamos información…

-Hazlo entonces a tu manera Potter, pero no me pidas que sea condescendiente - mientras la chica hablaba, en un descuido, Harry le quitó su varita - ¡Devuelvemela Potter!

-No lo haré, estas furiosa y es mejor que te mantengas lejos por el momento. Hazlo Juliet.

-No necesito una varita para hacer magia, así que haz lo que quieras Harry - miró por ultima vez al chico de ojos verdes y volvió a la cocina.

-Juliet tiene razón - le habló el muchacho de cabello negro a Harry - No necesita una varita para hacer magia.

-Solamente la he visto hacer algunas cosas… convetir hojas secas en rosas, hacer volar algunos libros hacia ella, mover los platos…

-Entonces no has visto nada Harry Potter - James Sirius lo miró de forma condescendiente - puede ser muy peligrosa, y en el futuro tu lo sabes, por eso la mantienes con un hechizo de sueño. Ha intentado escapar muchas veces… Tom Riddle pudo ver tu mente, y pudo ver lo que ella podía hacer. Ni siquiera cuando intentaste hacerle un Imperius pudiste…

-¿Intentar? - preguntó con curiosidad Harry.

-Si, intentaste que se uniera a ti…no le hizo ni cosquillas tu hechizo - el muchacho de ojos grises se rió - Deberías tenerle cuidado, eres un mago poderoso pero Juliet sabe como controlar muy bien su magia. Aunque… - comenzó con una sonrisa James Sirius - sería entretenido de ver un duelo entre dos de los magos mas poderosos que conozco.

Harry había quedado muy sorprendido con estas palabras, sin embargo decidió quedarse callado esta vez. Sabía muy bien que Juliet era muy buena con los hechizos, pero nunca se hubiese imaginado que lograría dominar la magia tan bien. Le sorprendia además, el hecho de que James Sirius le había halagado un poco, parecía que después de todo no se llevarían tan mal como imaginaba, de hecho esa pequeña conversación le había recordado la camaradería con Juliet, aquella que últimamente no veía.

James Sirius había entrado nuevamente a la cocina con Harry, pero esta vez se mantuvo cerca de Juliet quien estaba con porte altivo cruzada de brazos lanzándole miradas furiosas al hombre bajito y regordete frente a ellos.

-…la ultima vez que vi ese estúpido relicario fue cuando esa vieja bruja se lo llevó. Parecía costoso…pero ella no pagó ni un knut.

-¿Quién era? - se adelantó Ron.

-No lo sé…debía ser alguien importante. Llevaba un estúpido traje rosa, maldita mujer. Me hizo regalarle varias cosas…¡Valían una fortuna!

Todos se miraron por un momento, Hermione y Harry habían tenido la misma visión de aquella mujer vestida de rosa.

-¿Sabes si trabaja en el Ministerio? - inquirió Ron.

-No lo sé…Ya te dije niño, no sé quien es.

Decidieron dejarlo inconsciente con un hechizo mientras se reunían, Juliet caminaba de un lugar a otro.  James Sirius la detuvo y la miró fijamente.

-¿Quién es esa mujer? - le preguntó en voz baja.

-Dolores Umbridge - soltó Harry que lo había escuchado.

-¿Umbridge? Esa vieja bruja…intentó unirse a nosotros porque tú - señaló a Harry - intentast matarla cuando fue a apoyarte en la cacería de Muggles. Decidió cambiarse de bando.

-No es de fiar, estuvo en Hogwarts como inquisidora, no nos dejaba usar magia hace dos años, así que todos nos unimos al ED - soltó Hermione mientras se sentaba junto a Ron, seguido de Juliet y luego Harry.

-¿Qué es el ED? - Juliet le hizo un ademán al chico de ojos grises para que se sentara frente a ella.

-Es el Ejercito de Dumbledore - le respondió Juliet - Hermione tuvo la idea. Harry enseñaba varios hechizos, fue la única manera en que pudiésemos aprender a defendernos. James y Sirius nos ayudaban con algunas ideas, creo que se sorprendieron de que descubriera el salón de los menesteres antes que ellos.

-¿Salon de los Me…? Nunca supe de él. Nunca me dijiste que habías pertenecido a un grupo anti ministerio.

-Supongo que tendré algunas razones…Pero ahora ya lo sabes. Pero me preocupa que Umbridge tenga el relicario. ¿Sabrá lo que es? - Hermione negó ante la pregunta de la chica.

-No lo creo - la castaña se acomodó en su asiento

  • no creo que sepa que es lo que ralmente tiene en su cuello, si es que lo usa. Tenemos que obtenerlo.

-Sería un risgo entrar al Ministerio. Nadie nunca ha intentado entrar furtivamente y ha salido con éxito - contestó Ron algo contrariado - Solo si hubiésemos sabido que ese relicario estaba aquí todo el tiempo. Si Sirius estuviese vivo esto no hubiese pasado…el visitaba la casa seguido y vigilaba todo.

-Lo se Ron - contestó tristemente Juliet - Papá hizo un hechizo a la casa solo para que los miembros de la Orden pudieran verla solo si él llegaba primero, y Ojo Loco mantenía vigilado a Mundungus porque siempre supo que era un ratero. Luego de que papá murió el hechizo debe haberse dsvanecido y todos los de la Orden pudieron entrar, incluyendo a Snape y Mundungus.

-Deberíamos descansar - habló Harry viendo a Juliet - Dejaremos a Mundungus y veremos que hacer con él después. Mañana podremos pensar mejor cual será el plan.

James Sirius se mantenía despierto en la que era la habitación de Sirius Black, había escuchado mucho acerca de él y en el poco tiempo que llevaba en el pasado se había dado cuenta que su parecido les hacía confundir con él. Pudo observar con detenimiento lo que no había hecho antes y se dio cuenta que cerca de su cama había un poster de una mujer con muy poca ropa y no pudo evitar reir. Su madre en el futuro lo había cubierto y ya sabía la razón, reía no solo por el hecho de que ya sabía porque con ahínco le había prohibido mover la cobertura, sino porque su abuelo, aquel del que tanto le habían hablado no distaba mucho de él.

No podía dormir, se levantó y volvió a observar aquella foto que había visto desde el momento en que subió a aquella habitación, esa foto siempre estaba ahí; Sirius Black, James Potter, Remus Lupin y aquel muchacho regordete al cual todos llamaban Peter Pettigrew le saludaban jóvenes y frescos con una sonrisa. Decidió bajar las escaleras y observó el pequeño lugar de acampado que habían armado, los muebles estaban un poco mas cerca, y Harry y Ron dormían en el piso mientras que Hermione estaba sobre uno de los muebles. Buscó con la mirada a Juliet pero no la encontró, buscó en la cocina, pero solo encontró el cuerpo dormido de Mundungus Fletcher. Solo había un lugar donde podría encontrarla.

El muchacho de cabello negro empujó la puerta entreabierta de la pequeña biblioteca, estaba iluminado con algunas velas y unos ojos idénticos a los suyos lo miraron sorprendidos. Caminó hacia ella y observó la lectura que hojeaba y los otros libros que sobrevolaban sobre ella.

-Encantamientos avanzados - leyó en voz alta - ¿En serio lo necesitas Juliet?

-¿No deberías estar durmiendo*, hijo*?  - bromeó la joven con una sonrisa de medio lado - Pensé que era la única con malos hábitos de sueño, pero creo que además de heredar el color de mis ojos, de cabello e incluso mi carácter has heredado el no poder dormir. Pobre de ti.

-No se puede hacer mucho - le siguió el juego - Tu no cambias tus hábitos, siempre que he necesitado encontrarte estás aquí.

-Me gusta leer, además, necesito encontrar algunas cosas que nos ayuden a entrar en el Ministerio sin ser detectados, Harry es el más buscado en el mundo mágico y nosotros estamos con la cabeza en juego Sirius.

-Llamame Jace - pidió el chico.

-¿Jace? - el asintió.

-Sí. James Sirius, J y S suena como Jace, mis amigos me llaman así. Se que te ha sido difícil asimilar que tienes un hijo, que vino del futuro porque esta en serios problemas, y mucho mas difícil te es llamarme como tu padre, así que mejor llamame así.  Aunque, en el futuro te has mofado muchas veces por ese mote que me han puesto.

-Al menos no te han llamado Canutin - se burló haciendo reir al chico - Bien, Jace.

-Estaba pensando en algo - comenzó mientras la miraba - Ron dijo algo que es cierto, si Sirius estuviese vivo, el hechizo jamás hubiese dejado de funcionar y el relicario jamás hubiese salido de esta casa.

-¿Qué quieres decir?

-Quiero decir que, podemos cambiar eso - ella lo miró con ojos exorbitados y comenzó a caminar por todo el lugar - no es una idea descabellada, seguro que…

-Podrias cambiar todo, para bien o para mal. Ni siquiera sabes como has cambiado las cosas para tu futuro, si mejoró o empeoró.

-No puede ser peor, creeme - dijo entr dientes y con molestia.

-No lo sabes - le encaró - Podemos hacer esto, podremos entrar al Ministerio y todo estará…

-¿Bien? - alzó su voz -No lo sabes tampoco, si algo te pasa yo jamás habré venido y puede ser mucho peor también. Haz hecho muchas cosas por el mundo mágico, Hermione, Ron, Harry… Si algo les pasa eso también cambiará. Si algo les pasa Tom Riddle seguirá, mas fuerte que antes. Escúchame, podemos ir a rescatar a Sirius, el relicario estará aquí, y habremos evitado muchos más problemas.

-¿No será peligroso? - el se encogió de hombros.

-Es un riesgo que estoy dispuesto a correr.

-Sabes que no garantiza que las cosas sean diferentes, si algo tiene que ser, probablemente no pueda cambiarse - dijo nerviosa mientras el colocaba las manos en sus hombros..

-Pues haremos que cambien. Tu me enseñaste que nada es imposible, y no lo es. Solo hay que correr ciertos riesgos…Además, podremos recuperar a tu padre y yo podré conocer al Merodeador que tanto me cuentan. Solo necesitamos ir al momento exacto, y el lugar preciso.

La mañana había llegado y Harry se había despertado buscando a Juliet no encontrándola, la consiguió en la cocina haciendo el desayuno con aspecto sombrio mientras Jace la ayudaba.

-¿Dónde está Mundungus? - inquirió mientras Hermione y Ron se le unían desperezándose.

-Jace le ha hecho un hechizo desmemorizador y le he dicho a Kreacher que lo deje en el callejón Knocturn.

-¿Jace? - Ron enarcó una ceja.

-El mismo decidió acortarse el nombre para evitar confusiones, aunque es un poco tonto la verdad - el aludido se hizo el ofendido

  • Ha tenido una idea, aunque creo que es una idea peligrosa y no estoy de acuerdo, es mejor que todos la escuchen.

Jace dijo lo que le había dicho a Juliet y Hermione fue la primera en parecer horrorizada. La castaña miró a Juliet que parecía solemne y no emitía ninguna palabra mientras servía el desayuno.

-Podria ser riesgoso, podría ser incluso peor - Soltó Hermione cuando Jace hubo terminado.

-Podria serlo, pero es un plan, incluso menos riesgoso para ustedes que el de entrar en el Ministerio. Tu me dijiste que usaste un Giratiempos para ir a clases una vez, y que lo hacías en momentos precisos para evitar problemas, podremos hacer lo mismo y tendremos la ventaja de que podemos volver a este mismo momento. Solamente habría una diferencia, no recordarán nada de lo que haya sucedido diferente en esa línea de tiempo - el chico suspiró - si la afectan no sabrán si funcionó, hasta el momento en que lleguen nuevamente.