← Historia 71086 · de
Historia 71086 — capítulo 10
Harry buscaba a su ex-novia en todo el castillo: en la sala común, el Gran Comedor, el lago, el exterior del castillo, la mayoría de los pisos. Pero no la encontraba. Hasta que una idea le vino a la mente: el baño de Myrttle la llorona! Y allí la encontró, llorando, mientras la fantasma le aconsejaba cosas estúpidas, como: "Mátate. Todos serán felices" o "Amenaza con cortarte la cabeza si no vuelve contigo", y la pelirroja respondió: "Sabés? Te cortaría a tí la cabeza, pero claro, ya estás muerta. Que lástima! Lo hubiese disfrutado". Harry se sorprendió por lo que dijo ella, sonaba muy Slyherin, pero le causó gracia. Pero armó valor, y se le acercó.
-
Ginny...? Podemos hablar...? - preguntó el joven tímidamente.
-
Para que? Qué quieres decirme?
-
Déjame explicarte. Ron enloqueció. Todo el tiempo dice que termine contigo. Me cansé!
-
Y por qué enloqueció? Además... POR QUÉ LE HISISTE CASO, POTTER? - gritó enojada, pero en el fondo con curiosidad la joven.
-
Enloqueció por el... - Harry cerró la boca. Había olvidado que el fantasma seguía allí, escuchando atentamente lo que decían ambos, seguro para correr algún rumor - enloqueció porque... porque el desayuno estaba... estaba rancio! - inventó, pero Ginny le entendió (para los que no entendieron, el desayuno rancio sería como el embarazo de Hermione) - el todavía ama el otro desayuno - Ginny lo miró extrañada. El otro desayuno? Harry se acercó al oido de la pelirroja y le dijo en un susurro: "el otro desayuno es Hermione, quiero decir que sigue enamorado de ella".
- Enloqueció por eso, ok. Pero por qué terminaste conmigo? - preguntó la joven Weasley, cruzándose de brazos.
- Por eso mismo. El TODO el tiempo decía... decía que eras una traidora por estar de amiga con Hermione... Ayudarla... en, bueno, ya entiendes.
En otra parte del castillo...
Ron estaba aburrido, y justo vio a Luna colgando papeles en la pared. Como no tenía otra cosa mas interesante que hacer, fue con ella.
-
Hola Luna, qué haces? - preguntó Ron mirando los papeles.
-
Ah, hola Ron! - lo saludó con esa mirada soñadora que era característica suya - Solo pego estos carteles en la pared. Por casualidad has visto unas zapatillas multicolores? - Ron negó con la cabeza - Bueno, no importa. Siempre aparecen antes de las fiestas.
-
Quieres que te ayude? - preguntó el pelirrojo (Sí, lo se. Ron ayudando suena muy loco, no?)
-
No, gracias - Contestó Luna dedicándole una sonrisa. El joven la miró con ternura. Últimamente, sus ojos lo hipnotisaban y su cabello rubio y largo lo volvía loco.