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En lo profundo del Lago — capítulo 1

Capítulo I - El hijo de un mortífago

ººº

Draco Malfoy dio un profundo respingo y lanzó su baúl a los pies de su cama. La habitación de prefectos de la casa de Slytherin era la misma, tal cual la recordaba luego de la guerra mágica. Sin embargo a él le daba igual, se hubiera hecho otra marca tenebrosa antes de regresar a Hogwarts e incluso hubiera sido capaz de desaparecer con Dolohov con tal de no verle la cara triunfante a Harry Potter. Apretó los puños, era heredero de la fortuna de los Malfoy y no podía usarla gracias a las limitaciones legales que pusieron en contra de su familia. Hizo una mueca de disgusto, sin duda los funcionarios del ministerio seguían siendo los mismos idiotas de siempre, él era el único descendiente de los Malfoy y la última cosa que quería en ese momento era tener un hijo, mucho menos una esposa que este marcando su horario. Sonrió con petulancia, su padre nunca permitió que Narcisa controle sus salidas o entradas a la casa, tampoco la engañaba, sencillamente Lucius Malfoy era quien daba las órdenes y todos acataban.

Se quitó la camisa y el pantalón, los dejó en el suelo y caminó por la habitacióncon el cuerpo semidesnudo, estiró los brazos a ambos lados y exhaló. Había regresado a Hogwarts contra su voluntad y no se arrepentía de nada, ni de su pasado, ni de su familia, excepto tal vez por haber sido el causante de la muerte de Dumbledore. Apretó los puños, y miró su reflejo en el espejo frente a él. Detestaba la idea de estar conectado al mago, aborrecía sentir como si Albus Dumbledore le hubiese echo un favor, creyendo en él, que tenía bondad o un corazón capaz de ser ablandado. Miró en lo profundo de sus ojos grises, él era un Malfoy siempre lo sería, y si estaba vivo, encerrado en ese infierno llamado Hogwarts donde no planeaba agachar la cabeza, mucho menos ante Potter.

Pasó su mirada a su brazo derecho, la marca tenebrosa no era tan nítida como la primera vez que se la hicieron, pero aún estaba ahí, intacta, recordándole siempre de dónde venía, lo que había echo y la razón por la cual sus padres estaban muertos. Se acercó al espejo, su rostro estaba a centímetros del vidrio, no existía un lugar donde iba a encajar ni personas que se le acerquen tampoco las quería y las miradas de desprecio que le lanzen lo dejaba sin cuidado, después de todo el apellido Malfoy les obligaba a tratarlo con respeto o temor, no le importaba. Se dio la vuelta, y caminó hacia la única ventana en la habitación. Miró los terrenos de Hogwarts, frunció el ceño, era extraño que alguien camine a esas horas de la madrugada cerca al lago.Agudizó la mirada y reconoció a la persona.

Potter- siseó con desprecio.- Granger- dijo luego torciendo los labios con sorna al verlos encontrarse.

Se apartó de la ventana con asco y se sentó en la cama. Miró el calendario que había en la pared. Exhaló exasperado y se tumbó boca arriba, era el primer día de clases. Cerró los ojos, había vivido distintos infiernos en su vida, de ninguno se quejó, era su naturaleza, pero por más que intentaba lo enfurecía estar ahí, sentía que el ambiente le sofocaba los pulmones y el estómago se le revolvía.

Abrió los ojos, al menos le habían dado la habitación de prefectos, y como era el único en representar a Slytherin la torre también quedaba para su completo uso. Era un alivio para él, ya que no pensaba compartir nada con nadie, por más que sea un Slytherin. Según él, alumnos de slytherin ya no existían, todos parecían haber bajado de su pedestal de arrogancia para agachar la cabeza a lo que Potter o quien sea diga.

Sonrió con sorna, si el señor oscuro no hubiera existido probablemente Potter sería tan arrogante comosu padre aunque más imbécil, se rió de su propia burla. Para luego llevarse las manos al rostro, un nudo se había formado en su garganta, se incorporó y entró al baño. Miró su reflejo, y golpeó el lavamanos con los puños. Decían que hierba mala nunca muere, y que león enjaulado se vuelve más salvaje, él se sentía ambos al mismo tiempo y en lo más profundo de su interior se arrepentía haber dudado, volvió a golpear el lavamanos con los puños. Ahora ya no sentía miedo ni dudas, si se hubiera sentido así al momento de atacar a Dumbledore, lo hubiera acabado y probablemente hubiera terminado en Azkaban o Potter lo hubiera asesinado, pero no se encontraría justamente ahí, en Hogwarts. Se miró de nuevo, debía encontrar la manera de largarse de ese lugar.

Las horas pasaron, el reloj de Hogwarts marcó las ocho de la mañana y por ende el inicio de clases. Draco salió de la habitación de prefectos, vestía de negro como siempre, y sus platinados cabellos estaban perfectamente peinados. Llegó a la sala común de Slytherin, reconoció a Blaise y Pansy, ambos dieron un salto al verlo, él los miró con petulancia y pasó de largo.

Caminó por los pasillos de Hogwarts desafiando con la mirada todo aquel que se le cruzaba, y apretando el paso cada vez más. Sabía que lo estaban observando, que no pasaba desapercibido para nadie. Entró al Gran Comedor y se detuvo buscando un sitio en la mesa de Slytherin. Sin embargo no evitó unir miradas con Potter, gris y verde se desafiaron, pero ninguno hizo más. Luego miró a la castaña a lado del ojiverde, ella no parecía rechazarlo aunque lo observaba cautelosa. Le seguía la pelirroja que estaba sentada a lado derecho de Potter, lo tomaba de la mano sobre la mesa. Draco torció una sonrisa de satisfacción. Finalmente estaba el que consideraba el peor perdedor, Weasley, lo observaba igual de amenazante que todos. Draco bufó y avanzó hacia su mesa, miró el desayuno limitándose a coger una tostada y luego salir.

Todos eran los mismos de siempre eso le causaba mayor fastidio. Miró su horario mientras se encaminaba a su primera clase, le tocaba transfiguración, con Griffindor. Supo que su día no podía ir de mal en peor. Los alumnos seguían mirándolo como su fuese una clase de bomba de tiempo a punto de estallar, el irguió más el pecho y posó una mano en el cinto, notó que todos le abrían el paso mucho más rápido y mirándolo asustados, sonrió con suficiencia y dobló en una de las esquinas.

Oh..- escuchó un bajo susurro.

El slytherin alzó la vista y se sacudió el hombro con una mano al ver de quien se trataba. Pensaba que su día no sería peor, pero se había equivocado, Luna Lovegood había chocado con él, y los libros que llevaba estaban en el suelo.

La rubia se incorporó luego de recoger todos sus libros y de acomodarse los redondos y extraños lentes que solía usar.- Hola- dijo mirándolo como si nada hubiese ocurrido.

Draco enarcó una ceja.- Permiso- espetó, ya que ella le impedía avanzar.

La rubia no contestó, en cambio le extendió su horario, que debió haber caído cuando chocaron. Draco le arranchó el papel y pasó de largo.- Han cambiado de lugar el salón.- Luna dijo desde donde estaba, Draco siguió caminando, pero tuvo que dar media vuelta cuando su horario salió volando de sus manos.

Miró a la ojiazul con resentimiento. Ella tenía la varita alzada y levitaba el horario en dirección contraria.- Estas en el camino equivocado, es por ayá- dijo señalando otro pasillo.

Draco tomó el horario y luego la miró. La rubia parpadeó manteniendo esa expresión risueña en el rostro.- No necesito tu ayuda…loca- contestó y le quitó los libros que cargaba tirándolos al suelo otra vez.

Luna no le contestó. Draco se fue por el camino que ella le indicó.- Idiota- masculló. Ella se atrevió a quitarle el horario de las manos, nadie hacía eso. Arrugó el papel y lo lanzó al suelo. Llegó al aula pero no entró, estaba en silencio así que supuso que no había nadie. Se quedó afuera, apoyado de espaldas en la pared, con los brazos cruzados y observando como una bruja se acercaba. Frunció el ceño al reconocerla, sin duda era su primer día y estaba encontrándose con todas las personas a quienes aborrecía.

La chica se detuvo en seco al verlo.- Malfoy- dijo entre dientes.

El rubio la miró con petulancia.- Quítate- Ginny soltó empujándolo para entrar al aula.

Malfoy no se movió.- He dicho que te muevas- la pelirroja instó tratando de no alzar la voz y mirándolo con los ojos chispeando amenazadoramente.

O vas a llamar a Potter para que te defienda.- el rubio soltó, recordando lo que había visto horas antes. Sonrió con malicia, estaba fastidiado y aburrido por lo que la ravenclaw le había hecho, por lo que pensaba desquitarse con la pelirroja.

Arrogante- Ginny contestó y lo empujó.- Sigue con tu petulancia, al fin de cuentas a nadie le importa lo que hagas con tu vida.- soltó hiriente y se dio la vuelta.

Draco entornó la mirada, abrió la boca a punto de lanzar una replica, pero se detuvo al escuchar voces provenir del aula, supuestamente vacía, Abrió un poco la puerta y vio de quienes se trataba.- Nunca vas a dejar de ser la probetota Weasley y el segundo plato de Potter.- dijo lo suficientemente alto como para que la pelirroja lo escuche.

Ginny regresó sobre sus pasos con la varita alzada.- Estoy harta de tus estupideces- dijo agitando la varita.

Draco se hizo a un lado con una sonrisa de infinita satisfacción.- No se lo podemos decir aún- Hermione decía a un Harry que la abrazaba contra su pecho.

La puerta del aula se abrió de golpe, y ambos se quedaron estáticos. Ginny parpadeó pálida, Harry aún abrazaba a Hermione, y no la dejó alejarse cuando ella intentó hacerlo.

Te lo dije, siempre pierdes- Draco dijo parándose detrás de la pelirroja y mirando a Harry.

Ginny podemos explicarlo- Hermione comenzó logrando apartarse de Harry, quien había llevado la mano a su varita.

Los alumnos comenzaron a llegar, entre ellos Mcgonagall, Draco sonrió con mayor satisfacción, nadie decía ni hacía nada, todos miraban la escena.Draco puso las manos en los bolsillos de su pantalón, no le importaba que nadie de una sola mierda por él ni por la forma en la que llevaba su vida, es más, se lo iba a demostrar a Weasley y a Mcgonagall.- Es simple Weasley, te engañaron…se han estado viendo a tus espaldas.- Draco siseó soltando la dinamita que faltaba para que el caos estalle.

¡Cierra la boca!- Harry exclamó apunto de lanzarse sobre él pero Ron lo detuvo.

No Ginny no fue así.- Hermione se apresuró a contestar.

Eres…eres lo peor que me ha pasado en la vida Hermione Granger.- Ginny soltó y luego miró a Harry.- quédate con ella…- espetó para luego salir con lágrimas en los ojos.

Hermione alzó la varita y apuntó a Draco.- Señortia Granger- Mcgonagall advirtió mirando cautelosa a la castaña.

Draco no se envaró, la recorrió con la mirada de pies a cabeza y se cruzó de brazos.- No lograste quitarte la cicatriz- dijo señalando la herida que Hermione tenía en la muñeca.- Sangre sucia- soltó leyendo la palabra escrita sobre la piel de la castaña.

¡Potter! ¡Weasley!- Mcgonagall exclamó al ver como los dos magos se lanzaban contra Malfoy. El rubio esquivó a Ron pero Harry logró golpear su quijada.

Draco lo miró con odio.- Quieto ahí- Blaise lo cogió por los brazos antes que golpee a Harry.

¡Suéltame!- el ojigris bramó y se abrió paso entre la gente.

¡Draco Malfoy!- Mcgonagall lo siguió.

Draco no se detuvo, apretaba su varita con fuerza.- Señor Malfoy deténgase- Mcgonagall ordenó por segunda vez.

El ojigris la encaró- Ahí está el resultado de su experimento, déjeme en paz- dijo.

Regresarlo a Hogwarts no es un experimento señor Malfoy, es un hecho, que quiera o no tendrá que aceptar- la bruja señaló.

Draco alzó la varita amenazándola, la idea de atacarla se formaba en su mente, quizás podría huir luego. Mcgonagall retrocedió mirándolo con los ojos abiertos de par en par.- No piensa defenderse Minerva- el rubio instó, la mano no le temblaba y la manga de su túnica se había corrido dejando ver la marca tenebrosa en su muñeca.

Si se quiere ir de Hogwarts tendrá que demostrar que puede ser parte del cuerpo estudiantil- la bruja contestó.- de lo contrario no dejará la escuela ni tendrá acceso a su herencia.- dijo posando su mano sobre su varita.

Draco bajó la guardia y la dejó parada. Mcgonagall no estaba mintiendo, antes de morir Albus Dumbledore había dejado en claro las condiciones que tenía que cumplir para que sea absuelto de todo cargo y no ir a Azkaban. Guardó su varita en el cinto, necesitaba su herencia, era la única forma de salir de Hogwarts y luego irse de Inglaterra. Podría incluso buscar a Dolohov y vivir con el mortífago por un tiempo.

Apresuró sus pasos dirigiéndose a la lechucería, reconoció su lechuza macho de color negro con algunas plumas verde azuladas. Sacó un pedazo de papel y garabateó una nota rápidamente. Observó a la lechuza alejarse por unos momentos y dio media vuelta.

Malfoy- un joven de cabellos oscuros y ojos marrones dijo desde la entrada de la lechucería.

Draco no se molestó en contestar y salió empujándolo.- Ya no eres el hijo de un mortífago.- el joven lo siguió.

¡Lárgate Nott!- Draco exclamó. Era una sorpresa que Tehodore le diriga la palabra, después de todo, el mago nunca había sido parte de la pandilla de serpientes años atrás.

Tu padre ya está muerto Malfoy, ya no tienes su influencia ni la obligación de ser como él- Nott continuó.

Draco giró con brusquedad y lo empujó- No te metas en lo que no te incumbe- amenazó.

Nott se levantó del suelo y se sacudió la túnica.- Lo mejor que te ha pasado es la muerte de tu padre- contestó.- Sabes que es cierto- dijo.

Malfoy lo tomó del cuello.- Mi padre murió porque le fallé.- dijo entornando la mirada.- el tuyo fue un mortífago que no supo defenderse en un duelo.-habló soltándolo.- y tú no eres nada como tu padre- dijo arremangándose y mostrándole la marca tenebrosa. Theodore retrocedió.- Yo soy un Malfoy y no me avergüenzo de lo que mi padre haya echo…no soy como tú, cobarde- escupió.

¡Lo odias!- Nott exclamó mientras el rubio se alejaba.- ¡Odias a tu padre y terminarás odiando ser un Malfoy!

Draco volteó, siempre supo que Theodore Nott rechazaba ser el hijo de un mortífago, por eso se apartaba de los Slyherin y andaba solo.- ¡Somos hijos de mortífagos, siempre lo seremos!- contestó.

Yo soy el hijo, tú te convertiste en uno- Nott acusó.

Porque sé de donde vengo- Draco contestó- No me da miedo ser lo que debo ser.- estableció caminando hacia él.

Sólo haz sido su juguete, un mortífago no piensa en sus hijos o en su familia, el señor tenebroso es su única adoración, y a quien le es fiel por siempre…solo al señor Tenebroso- Theodore contradijo.

Pues a mí no me importa- Draco siseó apretando los dientes.- Lucius Malfoy siempre vio sus intereses personales antes que a mí, ser un mortífago con él fue lo más cercano que tuve a una familia.- sustentó.

Y te duele- Nott soltó mirándolo fijamente.

Draco entornó la mirada y lo empujó. Nott se extrañó pero luego posó una mano sobre su varita. No estaban solos.Draco alzó la varita.- Vete- demandó con frialdad.

La rubia lo observó, risueña como siempre, eso lo desesperó.- Vete Lovegood- amenazó, estaba furioso.

Vine por mis zapatillas- Luna contestó señalando el par de zapatos que estaban justo a lado del ojigris.

Draco la observó, al parecer había estado caminando descalza por los confines de Hogwarts, no tenía sus libros, solo una bolsa tejida en la cual había algo que se movía. El rubio apuntó las zapatillas con su varita y las hizo levitar.

Luna pestañeó y se quedó donde estaba cuando sus zapatillas pasaron de largo frente a su rostro para terminar en las profundidades del Lago Negro.- Ahora Vete- Draco exigió, Luna se había quedado mirando como el calamar gigante iba tras las zapatillas apenas cayeron al agua.

Necesitaré un par nuevo- Luna contestó quitándose los anteojos y mirándolo fijamente.

Ese no es mi problema- Draco espetó.

Luna caminó hacia él, Nott la observó en silencio pero evitando mirarla a los ojos. A pesar de ser un Slytherin que prefería integrarse a la comunidad mágica, consideraba una vergüenza que la rubia haya escuchado su discusión con el ojigris. Draco por otra parte, muy lejos de estar avergonzado estaba enfurecido. Sus asuntos con respecto a ser un Malfoy eran exclusivamente de él, nadie más podía estar al tanto.

Deberían ir a la sala de menesteres…aquí cualquiera puede escucharlos- Luna murmuró caminando de largo ante ellos.

Draco notó que estaba seria pero eso no le intrigó.- No le dirás nada a Potter- demandó haciendo que ella voltee a mirarlo.

¿Por qué habría de hacerlo?- ella contestó.

Es una orden- Draco sentenció bajando la varita.- Lo que escuchaste no se lo dirás a nadie.- remarcó.

Luna se encogió de hombros.- No es algo importante para divulgar- contestó y siguió su camino, aunque apretaba los puños. El rubio había alterado su serenidad, pero no estaba demostrándolo. Esas zapatillas habían sido importantes para ella, por esa razón siempre que las perdía las buscaba y trataba de recuperarlas, habían sido un regalo de su madre.

Draco le lanzó una última mirada de advertencia a Nott y caminó en sentido contrario. Repitiéndose una y otra vez que encontraría la forma de irse, solo necesitaba ser paciente y esperar la respuesta a su carta.

"No es algo importante para divulgar." Resonó en su cabeza y apretó los puños. La rubia había golpeado en el centro de su arrogancia. Miró el lago negro, y luego se imaginó a la rubia caminano descalza por todo Hogwarts. Una sonrisa de satisfacción surcó su rostro, había matado dos pájaros de un tiro aquel día. Acabó con el teatro de Potter y Granger, y ajustó cuentas con la rubia, después de todo, fue ella quien comenzó quitándole el horario de las manos.

 ººº

Na: Espero que les guste esta historia. La idea es un tanto extraña pero no fuera de lo común, más que nada es sobre Draco Malfoy y su regreso a Hogwarts. Sin embargo, he decidido hacerlo como un DracoLuna. Como ya habrán leído, HHr es la otra pareja. Espero que les guste esta nueva historia y comenten sus opiniones. 

Saludos