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Hermione... Nott? — capítulo 16

Holaa!!! bien, aquí esta lo que prometí, el final de mi historia...

¡Muchas gracias a todos los que leyeron, los que comentaron, y los que la agregaron a sus favoritos, porque colaboraron en mi felicidad! Espero nada más que les guste... como tardé tanto ni siquiera les pediré que comenten, pero en fin, aquí les va:

Pd: sé que les dije que solo narraría Herm, pero hice algunos cambios :)

Capítulo 14: Acción.

Dormí increíblemente bien. A pesar de que al despertar tuviera que enfrentarme a los mortífagos que se quedaron del lado de Voldemort, y Harry debería acabar con él… me encontraba feliz. Sentía que todo había resultado bien… hasta que oí un sollozo ahogado que yo conocía muy bien.

Me levanté en seguida, y los vi allí, a los dos. Yo me había quedado en una habitación que estaba vacía junto con Theo, mis padres, Draco y los suyos, y afortunadamente no se despertaron.

-Creo que Draco también tiene que venir con nosotros, Hermione -me dijo Ginny fría pero dolida, con un toque de rencor y por otro lado esperanza en oír una buena explicación, algo que le permitiera continuar con las cosas como habían estado hasta entonces-. Te estaremos esperando en el lago.

Me quedé congelada en mi sitio. Pude distinguir la expresión devastada de Harry antes de que se marcharan, y no quería imaginarme la expresión que tendría Draco cuando se enterara… más aún cuando había querido disculparse con tanto ímpetu… yo debería haberle dicho algo en ese momento…

A medida que lo pensaba, mis ojos se llenaban de lágrimas. Lloré en silencio por un rato, pero no pudieron pasar de los dos minutos, porque Ginny hubiera regresado. En eso, sentí unos fuertes y conocidos brazos envolverme en la oscuridad, y unos delgados labios que tanto me gustaban presionarse en mi mejilla delicadamente.

-¿Qué tienes, Hermy? -me preguntó dulcemente.

-Tú no quieres saber… -murmuré abatida.

-Por supuesto que…

-¡En serio que no quieres! -le repetí rompiendo a llorar con más fuerza que antes- Ven conmigo, aquí no podemos hablar -le dije luego. Tenía que saberlo.

-Hermione… ¿vamos al lago? -me preguntó un tanto preocupado debido a mi actitud.

Divisé a Ginny en la distancia, y mediante señas que solo nosotras entendíamos le dije que aguardara por mí un poco más. Yo le diría a mi Draco, sin nadie más.

-¿Potter y Weasley? -se extrañó mi rubio cuando los vio, pero no dijo nada más. Nos sentamos a los pies de un árbol y comencé a hablar.

-Draco, lo siento tanto… estaba enfadada, y Harry…

-¡¿Qué?! -saltó Draco rápidamente. Entendía rápido el muchacho- tú y Potter…

-Escúchame, por favor… solo fue un beso solté sin pensar. Draco me miró sombrío.

-¿Solo un beso, ah? -inquirió con un tono burlón, yo me encogí- ¡Pero qué bien, no! ¿Es que acaso debería sentirme afortunado?

-No, eso no fue lo que quise decir -alcancé a decir entre sollozos. Rompí a llorar de inmediato. Él me había mentido, el muy idiota me había ocultado un ataque contra mis amigos, y yo hice lo que él siempre hacía, nada más. Me fui sin escuchar, y Harry estuvo allí para mí… mi gran amigo, casi un hermano  para mí, quien siempre me apoyaba, sin importar la situación, él estaba allí. Me confundí y cometí un error, ¿pero cómo le pedía que me perdonara? ¿A él, a mi Draco? ¿A ese rubio platinado que siempre hacía que mi corazón latiera a mil por hora y que toda mi concentración se centrara en su persona, en sus mágicos ojos como el mercurio? ¿Cómo le decía que en cuanto lo vi sentí mucho más que cuando sentí los labios de Harry sobre los míos? ¿Con tan solo observarlo desde las escaleras?

De repente, la expresión de su rostro se suavizó. Parecía seguro de sí mismo, y parecía… feliz.

-Dilo -me pidió con dulzura-. Di todo lo que acabas de pensar.

-¿Qué? -fue todo lo que atiné a decir. ¡¿Había leído mi mente?!

-Sí, dilo -repitió.

-¡Eres un idiota! -exclamé, sin poder retener una sonrisa.

-Estoy esperando… -musitó sonriente, pero en cierto sentido burlándose de mí- ¡no me burlo!

-¡Sal de mi mente!

-Me lo pensaré, si dices en voz alta todo eso de lo encantador que soy…

Le sonreí, y me acerqué a él. Presioné mis labios sobre los suyos y en un susurro le dije:

-Eres el idiota más egocéntrico, tarado, terco, dulce, engreído, guapo, malcriado y encantador que he conocido jamás, y te amo por eso y mucho más… sin contar como me siento cuando estás cerca -declaré.

-Olvidaste sexy -se quejó en mi oído, pero luego me abrazó y me levantó por los aires dándome un profundo beso.

-Ahora tenemos que ir a ver a Ginny y a Harry… tiene que estar tan dolida…

-No sé tú, pero tu disculpa me fascinó -me sonrió burlón.

-Solo te fascinó porque te alagué.

-Puede ser, pero estuvo bien.

-Como quieras… ella es mi mejor amiga…

-Podrías hace de Pansy tu mejor amiga -me propuso él.

Yo solo lo miré, y él se encogió (N.A.: ¿por qué será?).

Nos situamos a su lado y Draco le lanzo una fría mirada a Harry, mientras yo le brindé todo mi apoyo, pero al ver a Ginny…

-¿Sabes cómo me enteré yo? -fue lo primero que salió de sus labios.

Negué con la cabeza. Ahora le tocaba a ella desahogarse, y con Harry sabíamos que nos lo merecíamos.

-Fui a verlo, estaba hablando con Ronald… cuando se lo contó. No estaba pendiente de lo que decían, yo solo estaba mirando a Harry -recordé el momento en la escalera, y Draco me apretó cariñosamente la mano-, hasta que, consternado, escuché que le dijo que te había besado en la cabaña -y rompió a llorar desconsoladamente-… yo ya no sé qué pensar…

-Por favor, solo escúchame Gin… -rogó mi pelinegro amigo.

-¡NO! -se negó ella rápidamente- No quiero escuchar como me dices que fue un error… ya fue suficiente -terminó antes de desaparecer.


El resto de la noche Draco y yo nos quedamos con Harry y Ronald. Todos intentábamos calmar al pelinegro, pero me sorprendió que en vez de estar preocupado por su hermana el pelirrojo estuviera con nosotros, al notar lo que pensaba me dijo:

-Sé que lo que Harry siente por mi hermana es lo que ella necesita. ¿Me costó como siglos aceptar su relación y ahora me viene con que no lo quiere escuchar? ¡Olvídalo! Más tarde aparecerá, y si es necesario la ataré a una silla para que lo escuche.

Los tres lo miramos incrédulos, y a punto de reír.

La noche pasó agradable, pese a todo. Por muy egoísta que suene me sentía feliz y aliviada porque Draco no reaccionó como otras veces, o al menos, me escuchó. Harry nos relató cómo fue que en el instante en que sintió los brazos de Ginny alrededor de su cuello, se sintió bien. Supo en ese mismo instante -al igual que  yo- que era junto a ella con quien quería compartir su vida… solo lo supo, y tenía la certeza de que así era. No se iba a dar por vencido, y ahora si podíamos estar medianamente felices. Ahora faltaba la mitad de Ginny: escuchar.

El problema era que no podrían hablar antes del enfrentamiento con Voldemort, y Harry temía por ella. Los pelirrojos se caracterizaban por lo impulsivos, y corrimos la voz por todo el E.D. y los mortis de que si la veían, no le hicieran nada que pudiera dañarla, sino que nos avisaran a Ron o a mí, ya que Harry no podría verla en ese momento y Draco, Draco pues nada que ver en el asunto.

Al amanecer comenzó todo. No vi más a Harry, y me tocaba hacer mi parte. Barty Crouch Jr. y mi madre estaban conmigo. Papá estaba con Theo, Draco y tía Cissy. Lucius estaba con Lestrange, Ronald y Greyback. Remus, Sirius, Tonks y ojo loco respaldaban al E.D -dirigidos por Neville, increíblemente bien-. Otros mortífagos se nos habían unido, pero esos tenían otras tareas, parecidas a la de Snape, quien junto con Dumbledore y McGonagal aún no llegaban.

Barty y mamá eran asombrosos. Ahora entendía por qué al verla de nuestro lado le habían ofrecido un puesto como auror -el cual se estaba pensando-. No tuve mucho que hacer, aunque en más de una ocasión tuve que acabar con un par a la vez, cosa que no me costó nada -y por lo cual recibí halagos que me hicieron enrojecer-. No había ni rastro de Harry, pero me tenía seguridad en él.

Por Draco

Theo y mamá hacían un gran dúo, así como Max era increíble solo. Yo ahí estaba, me las arreglaba bien, pero nada tan increíble, cuando oí algo que me pareció familiar. Nadie más lo había sentido, o si lo habían hecho, no creo que se hubieran alarmado mucho de oír un grito en una guerra como esta, pero yo sabía que la dueña de esa voz chillona era Ginny Weasley. Le avisé a Theo que me movería un poco para que mi madre no se preocupara, y me dirigí al lugar en donde creí procedía el grito. Un mortífago que yo no conocía (N.A.: ¿¬¬?) la tenía acorralada sin varita, pero yo lo desarmé. Le lancé la suya devuelta cuando la encontré en el suelo y fui a verla. Se hallaba herida, pero increíblemente bien. Ya sabía yo que Ginevra era una inceíble duelista.

-Gracias, Malfoy… tú… ¿qué pasó luego de que me fui? -me preguntó en un murmullo.

-Luego con tu hermano intentamos subirle el ánimo a Potter, estaba devastado. Aunque al final quedó motivado y seguro. En cuanto te vea va a explicarte todo y… y yo creo que deberías perdonarlo -le dije sincero.

-¿Tú… de verdad crees eso? -inquirió incrédula. Pero en el momento en que iba a responder ella…- ¡Expelliarmus! -a alguien detrás de mí… ¿y lo vio a esa distancia? ¿Cómo diablos habían logrado desarmarla?- Tengo el tobillo torcido y no me puedo mover, siento causarte esta molestia pero podrías… no, olvídalo.

-¿Me quedo yo o prefieres que llame a alguien? Si te cargo podrían atacarnos.

-¿De veras harías eso… por mí?

-Eres amiga de Hermione, aunque espero que no estás enfadada con ella, solo se equivocaron. Ambos no sienten nada más que un gran cariño especial el uno por el otro, y en un momento de debilidad esas cosas suelen ocurrir.

Ella me miró… atónita (N.A.: O.O).

-De verdad… que Hermy no se equivocó contigo. Eres un buen chico Malfoy… y yo debo ver a Harry en cuanto termine todo esto, no vaya a interrumpirlo antes…

-Sí… mientras, yo me quedo aquí -terminé.

Conversamos un rato hasta que me aseguré de que todo ya había terminado. No quedaban mortífagos en pie, a menos que se hubieran cambiado de bando. El E.D no había tenido ni una sola baja, y las heridas eran mínimas. Resultaba increíble. Cargué a Ginny hasta sus padres. Allí estaban Ron y Hermy preocupados porque nadie la había visto y yo les expliqué el por qué -rápidamente-, para luego poder besar a Hermy.

Hermione

Acabamos bastante rápido. Me junté con Ronald y revisamos las bajas. Ninguna. Las heridas eran todas leves, y entonces vimos a los Weasley. Con mi pelirrojo amigo intercambiamos una mirada preocupada. Nadie había visto a Ginny, y Harry -quien había derrotado a Voldemort y había estado junto con Dumbledore, Snape y McGonagal-, desesperado, había ido a buscarla. Había partido hacía ocho minutos y aún no regresaba. No alcanzamos a estar ni dos minutos cuando mi rubio llegó cargándola.

-La encontré poco después de que comenzamos, pero se había torcido un tobillo y en el lugar en el que estábamos resultaba peligroso cargarla, o incluso dejarla sola -se excusó… un tanto rápido.

-Gracias, Malfoy -le agradeció mi amiga cuando la bajó. Abrazó a sus padres (y en eso mi hurón mi dio un largo y dulce beso, muy necesitado) y luego me miró a mí-. Hermy, yo… pase lo que pase, tú eres mi mejor amiga -declaró sonriéndome. La abracé, muy feliz, cuando la oí preguntar por Ronald.

-Pero si estaba aquí hace un segundo…

-¡Fui por Harry! -escuchamos a lo lejos.

La hora de la verdad. A ver, si a mí me había perdonado, como le iría a Harry, que a pesar de estar embarrado estaba bastante bien.

-Ginny -murmuró él congelado. Todos estábamos expectantes, muchos se habían quedado mirando desde lejos, otros más descarados hasta se acercaron, pero entonces, lo que jamás me hubiera imaginado… Ginny se arrojó a los brazos de Harry.

-Te perdono, mi tontito -declaró estallando en lágrimas, al tiempo en que él la abrazaba.

Ahora sí que ya no podía más de felicidad. Podía ver como todo se estaba arreglando… perfecto.

Yo soy Hermione Nott. Estoy terminando mi quinto año en Hogwarts, la escuela de magia y hechicería. Soy la mejor amiga de Harry Potter, y la novia de Draco Malfoy. Mi madre es Bellatrix Nott, ahora auror. Mi padre, Maximiliano Nott tiene su propia empresa, y su hijo, Theodore Nott es uno de mis mejores amigos. Ronald anda viendo a Lavender Brown,  desde la guerra que Neville, quien dirigió al E.D. sale con Luna Lovegood. Mi mejor amiga Ginny continúa en una estupenda relación con mi mejor amigo, y todos los que quiero parecen estar de maravilla… por lo menos, por el momento.

¡Fin!

¿Y...? ¡¿Les gustó?! xD!

BeSoS!!!