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El Callejón Diagon — capítulo 2
Ginny Weasley se encontraba en la suite presidencial del mejor hotel de Perú. Se había levantado temprano para tener tiempo suficiente de preparar su maleta. Estaba deseosa de poder llegar a Inglaterra lo más pronto posible.
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¿Qué haces? - le pregunto su novio quien apenas se estaba despertando.
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Mis maletas, ya me voy a Inglaterra.
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Pero ¿Por qué?
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Cormac te lo dije desde la semana pasada. Terminando el torneo me voy a Inglaterra a pasar mis vacaciones con mis padres.
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Pero hay que festejar que ganamos, Ginny vienen muchas fiestas.
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Que no me importan - decía arreglando su ropa en su maleta.
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Pero a mi si.
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Pues ve tú.
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Quiero que me vean contigo. Ginny mi carrera de modelo esta en la cima.
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Felicidades.
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Ginny esto es serio, si todos saben que tú eres mi novia tendré más contratos.
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Valórate un poquito.
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Lo hice durante muchos años y de nada me sirvió, en este medio hay que tener palancas para ascender.
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¡Ah! ¿Entonces yo soy tu palanca?
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Vamos Ginny seamos sinceros, si una mosca esta a un lado de ti se subastaría en millones.
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No seas exagerado.
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Quédate por favor.
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No puedo, mis hermanos y yo llevamos mucho tiempo planeando estas vacaciones. Festejamos las bodas de oro de mis padres y ellos nos pidieron de regalo estar en su casa como cuando éramos niños.
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Que ternura - dijo sarcásticamente Cormac - pero será mejor que les digas que llegaras unos días después.
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Claro que no, me muero por estar de nuevo en mi casa, en mi cuarto, dormir en mi cama. No tienes una idea de cuanto extraño eso. Termine - dijo cerrando la maleta.
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Si sales por esa puerta terminamos Ginebra.
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¿Me lo dices en serio? ¿Seguro que no vas a regresar a buscarme? Para saber si voy a estar tranquila durante mis vacaciones sin que me estés molestando.
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Si tanto te molesto ¿Por qué regresas conmigo?
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Es lo mismo que me pregunto yo.
Salio de la suite decidida a pasar unas vacaciones sin igual. Nada se comparaba con el acogedor aroma y calidez de su casa. Dejaría los mejores hoteles con los mejores servicios a cambio de su cama y la sonrisa de su madre al despertarla. Pensó en Cormac, su novio desde hace un año, bueno contando las innumerables veces que habían terminado. Tenía que ser sincera con ella misma y reconocer que Cormac había sido el mejor novio que había tenido desde que inicio su carrera. Al menos él se preocupaba cuando salía herida de un juego y pasaba a verla al hospital, se acordaba del día de su cumpleaños y lo mejor: no la golpeaba. Suspiro, si supieran sus hermanos la clase de novios que tuvo solo para no sentirse sola, porque esa era la verdadera razón por la que regresaba con Cormac, no quería estar sola, deseaba con toda su alma sentirse importante, especial para un hombre por lo que ella era y no por su fama…no por su apellido.
En la Madriguera se respiraba felicidad. Todos hablaban y hablaban contándoles a sus padres sus anécdotas en sus trabajos. Molly y Arthur Weasley los escuchaban muy atentamente aunque la mayoría de las cosas ya las sabían por cartas que ellos les mandaban. Nunca leían los periódicos ni las revistas porque no creían en nada de eso, solo en las cartas que traían 7 lechuzas cada domingo durante el desayuno.
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Mañana vamos a la tienda de bromas del callejón Diagon, queremos estar ahí durante las vacaciones para ver como va el negocio - dijo Fred.
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Sigue siendo la tienda que mas ganancias nos deja - comento George - además que le tenemos un cariño muy especial.
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Pero estuviste ahí hace como un mes Fred - le dijo Arthur.
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Si vine a darle una vuelta nada más. La verdad ni tiempo tenemos de sentarnos un rato a descansar, así que por eso a veces George y yo nos separamos para auditar todas las tiendas.
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Y es que la verdad eso de los contadores y pagos de impuestos que manejan cada país es un lío, pasamos horas sentados frente a unos tipos con cara de amargados y con su calculadora a un lado.
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Bueno eso de la cara de amargados es porque no aguantan las bromas que les hacemos, no tienen sentido del humor.
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Deberían de comportarse de vez en cuando - les dijo Percy.
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Eso algo imposible - rió Charlie.
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Yo los acompaño - les dijo Ron.
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Yo también, quiero que me regalen mas bromas para mis compañeras.
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Ey ¿Por qué a ella se las regalan y a mi me los venden?
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Porque es nuestra única hermana.
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Y porque es una experta en el hechizo moco murciélago.
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Acéptenlo, le tienen miedo a Ginny - les dijo Bill.
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Si eso…porque le tenemos miedo - todos soltaron una carcajada.
Harry le daba un galeón a Teddy como cada domingo. A veces Teddy lo ahorraba pero en otras ocasiones simplemente no podía con su debilidad: los helados. Y para helados no había como los de la Heladería Florean Fortescue que se encontraban en la primera área del Callejón Diagon. A Teddy le encantaba pasearse por todo el Callejón, ver por los aparadores y sentarse a comer su cono con una sola bola de nieve para que le alcanzara a comprar un poco de caramelo encima. Casi nunca entraba a las tiendas pero en esa ocasión decidió entrar a ver la tienda de Sortilegios Weasley. Nunca había entrado ahí solo, su tía Hermione una vez le regalo unas bromas por su cumpleaños pero pocas veces Harry lo llevaba por ser de las más caras. Era enorme y llena de artículos súper divertidos. Harry lo había educado bien y siempre le decía que no debería de tocar nada al menos que lo fuera a comprar. Así que apretó sus puños para no tener la tentación de tocar algo. Se paseo por los tres pisos que conformaba el establecimiento, sus ojitos se movían de un lado a otro con una sonrisa en su cara, pero al momento de ver aquella jaula sus ojos se agrandaron y sus pies se dirigieron a ella. Era una jaula llena de bolas de pelusa rosas y moradas que rodaban por el fondo de la jaula y emitían agudos sonidos. Sonrió y metió su dedo entre los barrotes y todos se concentraban alrededor de él. Leyó el letrero "Micropuffs, Puffskeins en miniatura 30 galeones cada uno". Metió su mano en su bolsillo de su pantalón y contó las monedas, suspiro y volvió a meter el dinero en su pantalón. Se despidió de los micropuffs y salio de la tienda.
Fred Weasley, quien se encontraba en las oficinas de la tienda en la parte alta observo por la ventana (que para los clientes era un espejo) al niño salir triste de la tienda después de contar sus monedas. Era el tercer día seguido que hacia lo mismo, revisaba sus monedas y después con sus deditos contaba cuanto le faltaba.
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¿Qué ves?
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Ese niño es la tercera vez que hace lo mismo.
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¿Pues que hace? - le pregunto Ginny.
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Revisa cuanto le falta para comprar un micropuff.
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¿Cuanto cuesta? - le pregunto Ron.
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Treinta galeones.
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¿Y no puede comprarse uno?
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Ron a lo mejor no tiene mucho dinero.
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Se nota como que esta ahorrando para comprárselo.
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Deberías regalárselo.
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Este no le regala ni a su propio hermano.
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Es porque tu trabajas - se levanto Fred no sin antes darle un zape a Ron.
Teddy acariciaba el micropuff morado, era sin duda su favorito y el animalito ya empezaba a reconocerlo.
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Pequeño no debes meter los dedos - Teddy inmediatamente saco su dedo de la jaula asustado.
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Déjalo Verity yo lo atiendo.
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Si señor.
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Hola ¿te gusta? - Teddy asintió - ¿Y porque no lo compras?
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Aun no me alcanza pero mi papá el domingo me va a dar un galeón y mi tía Hermione 10 sickles así que no me voy a comprar ningún helado para tener a Arnold.
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¿Quién es Arnold?
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El - le señalo la bola peluda morada.
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Veo que se hicieron amigos - le dijo Fred sonriendo.
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Si bueno me tengo que ir mi papá se enoja si no llego a la hora que me dice. Adiós.
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Espera - grito Fred pero Teddy ya había salido corriendo.
Fred saco de la jaula al micropuff morado y se lo llevo a la oficina para guardarlo. Sabía que ese animalito no iba a durar en esa jaula hasta el domingo.
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Asustaste al pobre niño - le dijo Ron sentado en la silla del escritorio de Fred con los pies en la mesa.
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¿Qué paso?
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Le falta dinero pero dice que su papá le va a dar un galeón el domingo y su tía también le va a dar dinero.
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¿Y porque lo trajiste? - le pregunto Ginny acariciando al animalito.
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Porque esos se venden mucho y el sábado la tienda esta a reventar seguro se vende para antes del domingo.
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Pero tienes más.
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Si pero ese es Arnold - Ron frunció el ceño viendo a la bola peluda.
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Hola Arnold - le dijo Ginny.
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Por cierto ¿Qué hacen aquí?
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Ya me canse.
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Mamá los mando para que nos ayudaran, así que a trabajar ¡Los dos!
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Odio ser el menor - salio Ron de la oficina.
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Adiós Arnold hasta mañana.
Teddy no le había dicho nada a Harry de que quería un micropuff, sabia que él se esforzaba mucho por darle todo lo que quería y no quería presionarlo para que le comprara una mascota. Así que decidió ahorrar y comprársela él mismo.
Hermione como todas las mañanas llegaba con café para sus amigos y dándole los buenos días al amor de su vida (foto de Ron Weasley en la entrada de la tienda) y su beso mañanero, como solía decirle para fastidio de Neville que tenia que limpiar la foto todos los días.
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¿Cómo amanecieron?
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Bien Hermione ¿Cuándo será el día que dejes de babear esa foto?
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Tu no entiendes el amor que sentimos Ron y yo Neville.
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Pero entiendo que tengo que limpiar esa foto todos los días - Hermione le saco la lengua - Harry me acompañas a casa de mis padres el sábado.
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No puedo Hermione quede en salir con Cho.
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¿Y tu Neville?
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Si Harry se va me tengo que quedar yo en la tienda.
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Cierto igual Luna, odio ir con mis padres yo sola porque nada mas se la pasan hablando de que me regrese al mundo muggle.
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Yo quiero ir al cine el sábado - le dijo Teddy a Harry quien se había quedado muy serio al saber que saldría con Cho.
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Te llevo el domingo Teddy.
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No quiero ir el sábado.
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Tengo un compromiso - Teddy se cruzo de brazos molesto - no empieces otra vez a hacer tus berrinches, compórtate como un niño de ocho años y no como uno de cinco.
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¿Qué pasa?
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Teddy se le ha metido en la cabeza que Cho es una engreída y sangrona y no se que mas.
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Es que lo es, me cae mal no la soporto. El otro día me dijo que como yo le decía papá de cariño a Harry le empezara a decir a ella mamá ¡Que tonta!
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Ted Lupin no hables así.
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No la quiero aquí, yo no quiero que sea tu novia.
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Pues lo es.
-
Yo quiero que Ginny Weasley sea tu novia.
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¿Otra vez con lo mismo? ¿Cuántas veces te lo tengo que explicar que ella no puede ser mi novia?
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¡Pero te gusta! Tú me lo dijiste.
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Claro que me gusta físicamente pero no la conozco y como te lo dije mil veces ¡nunca la voy a conocer! Así que bájate de la nube y deja de pensar que ella algún día será mi novia.
-
Búscala, dile que quieres hablar con ella, dile que te gusta.
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Si claro como si fuera tan fácil, ya me imagino a Ginny Weasley entrando por esa puerta preguntando por mí.
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Pues es a la única que quiero como mamá ¿entendiste? ¡A la única! Ginny Weasley es mi mamá y nadie más.
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¡Ted! - le grito Harry mientras el niño corría por las escaleras hacia su casa arriba del negocio.
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Pensé que se le había pasado eso de que quería a Ginny Weasley como su mamá.
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No esta aferrado a eso. Ya he hablado de todas las formas posibles con él y no entiende. Y si de por si Cho no le caía bien menos ahora.
Al día siguiente volvió a ir a la tienda para saludar a su amigo Arnold y decirle que seguía ahorrando para que pronto estuviera en su casa pero se llevo la sorpresa de que Arnold ya no estaba en la jaula. Había más micropuffs pero no su amigo. Se quedo viendo a la jaula triste y sin querer se le salio una lagrima pero rápidamente se la limpio con la manga de su camisa.
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Hola, regresaste ayer te fuiste corriendo - le dijo Fred.
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Mi papá me regaña si llego tarde, es muy precupón.
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¿Por qué lloras?
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Yo no estoy llorando - dijo levantando el mentón.
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Perdón ¿ya completaste para comprar un micropuff? - bajo su mirada y negó con la cabeza.
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Ya no quiero.
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¿Por qué? Mira están muy monos.
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Ya no esta Arnold - de nuevo rápidamente se limpio otra lágrima.
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¡Oh cierto! Arnold no me acordaba, él esta en mi oficina.
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¿No lo compraron?
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No Arnold solo te quería a ti, ven vamos a mi oficina - Teddy sonrió y camino dos pasos pero después se detuvo.
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Mi papá me dijo que no me fuera con extraños.
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Pero yo no soy ningún extraño, trabajo en esta tienda además solo vamos a mi oficina por Arnold - Teddy se quedo pensando.
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Bueno pero rapidito, solo lo saludo y me voy.
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De acuerdo.
Teddy subió a la oficina tomado de la mano de Fred y le señalo donde estaba el micropuff, el niño inmediatamente lo tomo en sus manos y lo acaricio.
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Se nota que te reconoce.
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Si somos amigos.
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Fred ¿sabes donde esta la mercancía que llego de España? - llego Ginny a la oficina. Teddy la vio abriendo sus ojitos de par en par sorprendido.
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¡Mamá!