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Harry Potter Black Lupin — capítulo 11
Ya todo estaba listo, todo en orden, todo como debería ser. Remus estaba en su habitación terminando de hacer el informe que le había pedido Scrimegour acerca del confisca miento de todas las propiedades de los Lestrange, algo que tenía muy contento a Sirius. Ese informe constaba de casi diez páginas donde se enumeraban una a una las cosas que ahora iban a pertenecer al ministerio hasta que se decidiera que se iba a hacer con los Lestrange; era mero papeleo porque todos sabían que iban a ir a Azkaban por siempre. Sirius estaba en el despacho organizando los papeles del número doce de Grimmuald Place pues le acaban de informar que había pasado a ser suya ya que se confirmaba la muerte de Regulus Arcturus Black (cuando se lo dijeron solo se quedó callado, se quedó callado durante un día entero) así que ahora solo pensaba en que esa casa traía más líos que nada en el mundo, odiaba ser el nuevo dueño pero no podía hacer nada más que renegar y renegar por horas; eso sí, ahora estaba un poco más calmado buscando la forma de salir con una bruja del departamento de Cooperación Mágica Internacional. Ella era "su proyecto difícil" porque era amiga de una loca ex enamorada de Hogwarts que le metió "ideas erróneas sobre su afamada persona" en pocas palabras esa chica lo había mandado al diablo ya unas siete veces. James estaba en la habitación de Harry, estaba leyéndole un cuento inventado (es que a Harry le gustaba joder a su papá y lo hacía de esa manera) era increíble como ya faltara solo un mes para su cumpleaños número dos, el tiempo había pasado demasiado rápido desde que tuvieran ese encuentrocon los Malfoy…
--Apúrate, Remus que quiero ver sus caras cuando me vean entrar—dijo Sirius ufanamente, se estaba mirando en el espejo que tenía en su escritorio y miraba cada dos segundos la puerta del baño--¡Remus! Qué pareces niña…
--Por fin ese Lucius se las verá con nosotros—comento James con una sonrisa de lado—con nuestro testimonio seguro termina en Azkaban con su cuñadita, Bellatrix.
--Pero ya debería estar allá—acoto Remus saliendo del baño y acomodándose la camisa—eso no me gusta; le han dado muchas trabas para enviarlo junto con Crabbe y Goyle.
--Todo por ese Fudge—dijo Sirius con desdén—me pregunto cuanto le estarán pagando.
--Eso es algo que también me preocupa—tercio James pensativamente—todo esto, lo de encarcelar a los mortifagos es cosa de Barty Crouch y él no…
--Ya, claro que no va a hacer nada—sentencio Sirius—encontraron culpable a su hijo; Alice y Frank dijeron que él estaba con los Lestrange cuando… los torturaron.
--Es que no me cuadra—aseguro Remus dejándose caer en la silla—esto del cateo en casa de Malfoy, es…
--Mucho darle vueltas, lo sé—dijo James—no sé Canuto, no sé. Aquí hay gato encerrado.
--Si pero…
--¡Hera! ¿Qué haces aquí?—pregunto de pronto Remus viéndola llegar con Harry en brazos--¿Qué paso?
--No ha pasado nada, tranquilos—dijo ella dejando a Harry en brazos de James que lo reviso de arriba abajo—es solo que me han llamado de migración mágica para que chequen algunos de mis papeles—lo último lo dijo rodando los ojos—pero tengo una audiencia o algo así y pues…
--¿Qué?—salto James dejando a Harry en su escritorio, el pequeño no tardó en encontrar algo con que ocupar sus manos Merodeadoras—entonces… entonces…
--No puedo quedarme con Harry hoy, lo siento muchísimo James—dijo Hera encogida de hombros—pero si no voy a esa audiencia podrían deportarme…
--No—soltó Remus negando enérgicamente con la cabeza—debes ir.
--Ya ¿y Harry?—tercio Sirius dejando de lado su espejo—No podemos dejarlo en la casa y mucho menos llevárnoslo…
--¿Y qué hacemos?—pregunto James sonriéndole a Harry que chupaba su pisapapeles.
--¿Dejarlo en la guardería?—aventuro Remus no muy convencido.
--Lo siento mucho, de verdad chicos pero tengo que irme—Hera le dio un beso a Remus en los labios y salió corriendo de la oficina.
--La guardería ya cerró, lo sabes bien Lunático—acoto Sirius—son las seis y media, cierran a las seis.
--Señores, en marcha… ah hola Harry—saludo Frank Longbottom entrando a la oficina que los tres chicos compartían.
--Hola—saludo Harry con la manita toda llena de saliva.
--No me mal entiendas James, pero ¿Qué hace Harry aquí? -quiso saber Frank aceptando la manita que Harry le tendía (si, la que estaba llena de babita)—tenemos que irnos a casa de los Malfoy cuanto antes.
--Ya sé—dijo James cargando a Harry—per es que nuestra "niñera" tiene audiencia esta tarde y no tenemos donde dejarlo.
--¿Podemos llevarlo?—quiso saber Sirius sonriendo inocentemente.
--¿Qué? ¿Cómo que llevarlo?—saltaron James y Remus sincronizados--¡Estás loco!
--Entonces ¿Dónde piensan dejarlo?—inquirió Sirius pasándole a Harry un pañuelo en la mano para secársela--¿Aquí o en casa?
--No, pero…
--¿Podemos llevarlo Frank?—repitió Sirius.
Frank se quedó pensando un rato, después de todo él era el jefe de su pequeño grupo de tres; eran ordenes de Scrimegour pues a él era con el único con el que habían aceptado trabajar y de vez en vez se les unía una muy contenta Alice (en el colegio eran muy buenos amigos, junto con Lily u___u) Harry comenzaba a hacer burbujitas con su saliva, Remus le hacía caras graciosas mientras que Sirius le guiñaba el ojo cada dos segundos para que el niño hiciera lo mismo o aprendiera a hacerlo. James esperaba el veredicto de Frank con una expresión de que a Lily no le habría gustado que lo llevara a una misión pero…
--Bueno, vale—acepto Frank sonriendo y una mano en la cintura y la otra se la pasaba por la barbilla—sé que a Scrimegour no le gustara nada pero no tienen donde dejarlo, además que no haremos nada peligroso, pero…--se acercó a Harry que le sonrió--¿puedes prometerme que te portaras bien? Solo por hoy—aclaro al ver la cara que ponía el niño.
--Vale—dijo Harry agitando sus manitas.
--Genial, vámonos que nos esperan—dijo Frank y abrió la puerta para que salieran.
--¿Tú donde dejas a tu hijo?—quiso saber James cuando ya caminaban por el pasillo para llegar al vestíbulo donde estarían los demás aurores.
--Con mi madre—la sonrisa de Frank flaqueo un poco y quizá se dio cuenta porque añadió—te diría que dejáramos a Harry allá pero dudo que le guste, a Neville no le gusta pero no tenemos opción; la madre de Alice está enferma y…
--¡Llévenlo a la guardería!—exclamo Remus contento.
--¿Guardería? ¿Qué es eso?
--Frank, Frank, Frank—Sirius negaba con la cabeza, Remus, James y Harry rodaron los ojos—me sorprende que no lo supieras, en fin; una guardería es un lugar muggle donde las parejas dejan a sus hijos mientras van a trabajar.
--¿En serio? ¿Cómo funciona?
Frank parecía muy impresionado por todo lo que le contaba Sirius, según muy expertamente. Al llegar al vestíbulo Scrimegour alzo una ceja al ver a Harry allí pero no hizo comentario alguno.
--Bien, hoy trabajaremos con el Departamento Contra el Uso Incorrecto de los Objetos Muggles—explico Scrimegour, un pequeño grupo de hombres sonrieron tímidamente a los Auror que asintieron solamente—así que por cada cuatro de nosotros uno de ellos nos hará compañía ¿entendido?—todos asintieron—quiero que registren cada centímetro de esa mansión, debajo de cada mueble ¿me siguen?—un sí colectivo se oyó—bien, entonces en marcha…
Y comenzó a formar grupos; al final dejo a Remus, Sirius Frank y James que jugaba con Harry a guerra de dedos.
--Un nuevo miembro—comento Scrimegour mirando a Harry y tratando de sonar indiferente pero no lo logro.
--Sí, es que…--empezó James.
--Ustedes irán con el señor Arthur Weasley—lo corto Scrimegour sin ninguna cortesía, Sirius apretó las manos y llevo su mano a la varita pero Remus le dio un apretón para que se calmara.
--Hola, es un gusto—un hombre pelirrojo, de gafas y sonrisa amable les tendió la mano a los cuatro que se sintieron cómodos al instante; ese Arthur Weasley no se les quedaba viendo todo el tiempo como si fueran fenómenos ni mucho menos, era genial eso.
--Igualmente—dijo James contento.
--Hola pequeño—saludo Arthur a Harry que soltó una carcajada signo de que le había caído bien Arthur--¡Es muy gracioso!
--¡Arthur!—el grito de una mujer resonó por todo el vestíbulo, el pelirrojo se volvió.
Los presentes también se volvieron, la dueña de aquel grito era una mujer algo regordeta que traía en brazos a una pequeña niña pelirrojita que agitaba sus manitas, de la mano traía a un niño pelirrojo de la edad de Harry y detrás venían dos niños idénticos.
--¡Molly! ¿Qué paso? ¿Qué haces aquí? ¿Está todo bien?—pregunto Arthur mirando a los que debían de ser sus hijos.
--Mira Harry—le dijo Sirius en voz baja a su ahijado que pareciera que tenía un tic porque intentaba guiñar un ojo; el niño se volvió a ver a su padrino con una sonrisa—una pequeña pelirroja, vamos ¿Qué te he enseñado?
--No, no…--decía Harry negando con la cabeza enérgicamente y pudieron jurar que estaba sonrojado.
--¡Vamos, Harry!—le apremio Sirius pícaramente—que esa niña está bien bonita.
--¡Déjalo en paz!—chillaron Remus y James al tiempo con idénticas caras de reproche.
Frank reía por lo bajo, mientras Sirius seguía convenciendo a Harry de que l guiñara el ojo a la niñita pelirroja, pero lo hacía a escondidas para no recibir los regaños de Remus y las miradas fulminantes de James.
--Lo siento—dijo Arthur llegando a donde estaban los chicos, su cara estaba enrojecida y traía a de la mano a los tres niños—pero es que ha habido una emergencia y tengo que…
--No me diga que también usted trae nuevos miembros—sentencio Scrimegour a sus espaldas, Arthur se puso rojo.
--Si, vera…
--Creo que al señor ministro le parecerá interesante saber que el ministerio se ha convertido en guardería—observo Scrimegour ácidamente, nuevamente la mano de Sirius fue hasta su varita—andando, no debemos perder más tiempo.
--Idiota—murmuro James, luego miro a Arthur que tenía la vista clavada en el suelo—no le hagas caso; son emergencias.
--Lo sé, pero si piensa decírselo al ministro…
--No hará nada—le aseguro Sirius dándole una palmada en la espalda a Arthur mientras caminaban hacia las chimeneas, el pelirrojo lo miro—oh lo siento, Sirius Black—volvieron a estrecharse las manos—como te decía, si el ministro se entera no hará nada, te lo aseguro.
--Pero yo no…
--Vamos Arthur—le animo Remus sonriendo--¿Te puedo llamar Arthur?
--Sí, si claro—se apresuró a decir el pelirrojo—ellos son mis hijos, los gemelos Fred y George y Ron. Digan hola, niños.
--Digan hola, niños—dijeron los gemelos con una gran sonrisa. James y Sirius rieron al igual que Harry.
--Niños—dijo Arthur en tono amenazador a los pequeños que no parecían más grandes de cuatro años.
--Hola—dijeron de nuevo los gemelos--¿Cómo te llamas?
--Haddy—respondió el pequeño sonriendo.
--Hola, Harry—dijeron los gemelos, siempre sonreían, que lindo.
--¿Y tú?—pregunto Harry al otro niño pelirrojo que se acariciaba el estómago.
--Don—contesto el pequeño sonriendo tímidamente.
--Bueno, yo soy Sirius, él es James, Remus y Frank—presento Sirius rápidamente y sonriendo a los pequeños.
--Hola.
--Andando—dijo Frank sonriendo—creo que será divertido ver la cara de apuro de Lucius Malfoy.
--Y que lo digas—dijeron los Merodeadores y Arthur al unísono y con sonrisas maléficas.
--¿Y esto para que lo quiere?—pregunto un auror a Lucius Malfoy; era como una especie de cáliz con colmillos en los bordes.
--Son reliquias familiares que nada tienen que ver con…
--¡Niño!—grito Narcisa Malfoy al ver que Fred estaba por alzar lo que parecía ser un candelabro de la mesa de la sala--¡Deja eso allí!
--No—dijo Fred sonriendo y sacándole la lengua.
--¿De quién es ese niño?—pregunto Narcisa con asco.
--Pelirrojo, pecoso y con ropa remendada—comento Lucius con desdén, Fred se quedó de piedra y a su lado George—debe ser un Weasley.
--Cierto, solo un mocoso de los Weasley se atrevería a…
--¡Fea!—grito Harry que llegaba corriendo seguido de Ron, Narcisa lo entorno con los ojos y le lanzo una mirada envenenada.
--Vaya, vaya…--Narcisa miro a Lucius que sonrió malévolamente—mira lo que el viento se llevó o… lo que el viento trajo, el famoso Harry Potter.
--¿Cómo sabes…?—Harry parecía confundido, e instintivamente se acercó a Narcisa que se agacho hasta quedar a su altura.
--¿Tú nombre?—Harry asintió, la mujer le dedicaba una mirada de entera repulsión—Todos en el mundo mágico lo conocen y me pregunto porque tu… papi no te lo ha mencionado.
--Vámonos, Harry—decía George jalándolo del suéter.
--¿Sabes dónde está tu madre?—inquirió Lucius fríamente.
--En el cielo—contesto Harry al instante.
Lucius y Narcisa soltaron una carcajada burlona, Harry era pequeño pero sabía perfectamente cuando no le caía bien a alguien o alguien intentaba molestarlo; apretó sus manitas y su mandíbula temblaba.
--¿En el cielo?—se mofo Lucius--¿Quién te dijo eso?
--Mi papi, mipadino y mi tíoDemus*…--enumero Harry con los dedos.*
--¿Sirius?—aventuro Narcisa--¿Ese idiota es tu padrino?
--¡No es un… eso que dijiste!—chillo Harry, tenía estrictamente prohibido decir groserías.
--Sirius Black no es más que un vago, un estúpido…
--¡Cállate!—dijeron los cuatro niños igual de enojados.
No es que los niños Weasley conocieran mucho a Sirius pero tenían bien en claro que no les gustaban esos dos y debían apoyar a su nuevo amiguito.
--Nos saliste igual de… temerario que tu tonto padre—dijo Narcisa viendo a Harry con desprecio.
--¡Mi papi no es tonto!—grito Harry y sus ojitos estaban llenos de lágrimas.
--Claro que… no—dijo una voz en la puerta; en ese momento llegaban Remus, Sirius y James sonriendo pero su sonrisa se esfumo en cuanto vieron la escena.
Los niños Weasley rojos, Narcisa y Lucius sonriendo y Harry enojado y conteniendo el llanto.
--¿Qué pasa aquí?—pregunto James cargando a Harry que temblaba y abrazando a los niños Weasley.
--Una… charla con el pequeño engendro—dijo Lucius como si nada.
--¡Repite lo que dijiste!—grito Sirius apuntándolo con su varita.
--¡Guarda eso, que no tienes derecho de amenazarnos en nuestra propia casa!—exigió Narcisa.
--¡Tú cállate!—salto Sirius sin dejar de apuntar a Lucius que sonreía fríamente.
--¡Padino!—grito Harry asustado.
--Llévate a los niños, Remus—hablo Sirius con voz calmada, pero Remus no se movía; tenía la mano lista para sacar la varita si hacía falta--¡Remus!
--¡No!
--Remus, hazlo por favor—pidió James pasándole a Harry que no se quería separar de él—ve Harry, ahora voy.
Los niños Weasley echaron a correr frente a Remus que no paraba de voltear para ver si esos cuatro ya habían comenzado con hostilidades.
--Bien, dime que tantas idioteces le dijiste a mi ahijado y no te dejare muy lastimado—dijo Sirius mordazmente a Lucius.
--No le dije nada—dijo Lucius pausadamente y regodeándose por ver a esos dos estúpidos así—nada que no debería saber.
--¡Idiota, déjate de jueguitos y dinos que tanto le estaba diciendo!—bramo James sacando también su varita.
--Guarda, eso Potter—dijo Narcisa sacando también su varita—no quieres tener problemas.
--Ustedes son los que están evitando los problemas—sentencio Sirius riendo--¿Qué creen que es esto? ¿Una visita cordial, primos?
--¡No vuelves a llamarnos así!—gruño Narcisa—tú y yo dejamos de ser primos el día que saliste de la casa de tu madre.
--Ni quien quera a una familia como la tuya—respondió Sirius con burla—créeme que estoy mejor así.
--Déjate de niñerías Black—dijo Lucius—y ahora pónganse a trabajar para que se larguen de una maldita vez.
--Si me vuelvo a enterar o vuelvo a verlos cerca de Harry se arrepentirán—amenazo James saliendo de la habitación seguido de Sirius—están advertidos.
--Si, si Potter, anda ve a hacerla de papá y mamá porque la señora sangre sucia Potter… ¡ops! Se murió—dijo Narcisa soltando una carcajada.
--¡Cállate, cállate!—dijo James antes de que Lucius, con un movimiento perezoso de varita le cerrara la puerta en las narices--¡Maldita, maldita arpía!
--Cálmate, cálmate—dijo Sirius pero ni él mismo estaba calmado.
--¿Oíste lo que dijo?—James parecía león enjaulado.
--Sí, pero…
--¡JAMES!—el grito resonó por toda la mansión.
Los dos se miraron asustados, empuñaron bien sus varitas y salieron corriendo seguidos de Lucius y Narcisa que ahora ya no sonreían…
--Vaya, vaya ¿han considerado trabajar en el ministerio?—pregunto Frank sonriendo de lado.
--Si—dijeron Harry y Ron al tiempo.
--No—dijeron Fred y George totalmente sincronizados.
Los cuatro niños sonreían complacidos y mirando arrogantes a un niño rubio que estaba tomado de la mano de Narcisa que se mantenía igual de prepotente a lado de Lucius que se pasaba un pañuelo por la frente perlada de sudor.
--¡Felicidades, niños!—dijo Arthur rebosante de alegría—muy bien hecho muchachos.
--Bien, bien—dijo Scrimegour sin sonreír—nuestro trabajo está hecho, señor Malfoy síganos…
--¿Y lo que los niños encontraron?—pregunto uno de los Auror--¿Dónde lo dejamos?
--Deben llevarlos a la oficina para examinarlos a fondo—respondió Scrimegour.
--Bueno, nosotros ya nos vamos prima—dijo Sirius burlonamente a Narcisa que se abstuvo de agredirlo en presencia de todos los demás—cuídate y tú Lucius, espero que la pases bien en Azkaban…
--Señor Black—le llamo la atención Scrimegour.
Pero a él ni siquiera le importo, Sirius estaba demasiado contento como para poder enfadarse; después de todo su ahijado y sus nuevos amigos habían descubierto el escondite de los Malfoy. Resulto ser que en cuanto salieron de la habitación donde James y Sirius ajustaban cuentas con Lucius y Narcisa, los gemelos echaron a correr seguidos de Harry y Ron y llegaron por casualidad a un sótano que no estaba registrado en los planos de la casa. El sótano era usado como almacén y ese almacén estaba lleno de cosas que ningún mago o bruja decentes tendrían en sus casas, cosas que estaban muy ligadas a las artes oscuras. Eso valió para que Scrimegour diera la orden de llevarse a Lucius al ministerio para interrogarlo y averiguar si era cierto que era un mortifago. Aunque solo iba a ser falta que el consejo autorizara el uso de un poco de veritaserum…
--Bueno, nos vemos—dijo James sonriendo de oreja a oreja.
--Hasta luego… señora—dijeron los gemelos sonriendo angélicamente pero le enseñaron la lengua.
--Con permiso—dijo Harry muy educado y sonriendo a Narcisa que estaba que echaba chispas.
--Nos veremos en el ministerio—dijo Frank a Narcisa sin dejar de sonreír.
--Váyanse todos—dijo Narcisa, cada palabra estaba cargada de odio y desprecio—fuera de mi casa ¡FUERA!
--Que humor—comento Harry rodando los ojos.
--Ya sé—respondieron a coro James, Sirius, Remus, Frank, Arthur, Fred, George y Ron, todos sonriendo.
Esa noche, los Merodeadores decidieron que los chicos se habían ganado una buena cena en ese restaurant para niños que tanto le gustaba a Harry y al que al final se habían acostumbrado. Los niños Weasley estaba más que felices y satisfechos y Harry también, aunque James pudo notar que sus ojitos estaban tristes ¿Qué le habrían dicho Narcisa y Lucius?
--Papi…--le llamo Harry cuando James ya estaba por cerrar la puerta de su habitación.
--¿Sí?
--Mi mami ¿si está en el cielo, verdad?—pregunto Harry con los ojitos brillosos, estaba por llorar.
--Sí, claro—respondió James sonriendo tristemente--¿Por qué lo dudas?
--Es que yo… quiero una mami—dijo Harry tallándose los ojos.
--¿Qué?—eso sí que tomo por sorpresa a James que abrazo a Harry que ya lloraba--¿Quieres una mami? ¿Para qué? Me tienes a mí, a Sirius y Remus, incluso a Hera…
--Sí, pero yo quiero una mami—repitió Harry entre hipidos.
--Una mami…--dijo James como si no se creyera lo que decía su pequeño hijo—pero…
--Por favor, papi—imploro Harry llorando.
--Es que yo no…
--Papi—dijo Harry haciendo ojitos.
--Yo… te lo prometo—dijo finalmente James cerrando los ojos y apretándolos con fuerza, la imagen de Lily se le venía a la mente rápidamente.
--Gracias—dijo Harry y abrazo a su papi con fuerza—te quiero, papi.
--También te quiero Harry y mucho—anuncio James arropándolo de nuevo—no lo olvides nunca ¿sí? Eres lo único que me queda de tu mami.
--Buenas noches.
Harry solo abrazo el peluche de cierva, cerro los ojitos y formo una sonrisa antes de quedarse profundamente dormido.
--Una mami—murmuro James atónito—una mami ¿de dónde saco una mami?
Ahora James no tenía tiempo de pensar en el arresto de Lucius ni su condena de catorce años en prisión, no importaba que Colagusano estuviera sentenciado al beso del dementor; no importabaque tuviera que acercarse a Slughorn por órdenes de Dumbledore, no importaba lo que quería Dumbledore, no importaba que Quejicus ahora fuera profesor en Hogwarts. Nada de eso importaba si Harry no estaba bien y si lo que ponía fin a su tristeza era tener una mami.
¿Cómo enamorarse de alguien? ¿Cómo encontrar a una buena mujer? Ya la había encontrado y tenido pero el destino se la había arrebatado.
Iba a ser lo más difícil porque él no estaba todavía para enamorarse, nunca lo estaría.
Bueno, ahí está quise dejarles este capi antes de irme a mi tiempo de calidad con mis hermanos y mi papi n_______n
Perdonen el retraso pero es que estaba tan nerviosa después de ver el segundo tráiler de la segunda parte de Harry Potter que me temblaban las manos y no podía escribir :P
Espero que les gustara como va quedando la nueva historia ¿Cómo será Draco sin su papi? ¿Algún día volverá Voldemort sin la ayuda de Colagusano? ¿Cómo será la nueva amistad de Harry con los niños Weasley? ¿Cómo será Neville con la compañía de sus padres? ¿Y la nueva mami? ¡Dios! Digo Merlín w
Ojala que les guste, estoy tratando de contestar todos sus comentarios pero estoy ocupada con la remodelación de mi habitación ¬¬
Cuídense, nos vemos en los comentarios.
Besos con sabor a Merodeador
P.D. les dejo este link de regalo, disfrútenlo**J