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Harry Potter Black Lupin — capítulo 17

--¿Dónde están Black, Potter, Lupin y Longbottom?—pregunto Scrimegour entrando al cuartel de los auror, seguían sin caerles bien pero eran protegidos del ministro así que… miraba a Tressa Moore que preparaba una poción--¿Señorita?

--¡Dígame, señor!—Tressa se puso muy derecha y lo miraba con temor.

--¿Black, Potter, Lupin y Longbottom están en…?—dejo la frase al aire para que ella le contestara.

--Oh, señor ellos… están… hum… ¿Cómo se dice?—Tressa sudaba la gota gorda.

--¿Y bien?—le apremio fulminándola con la mirada.

--Es que… ¿Cómo le explico?

--¿No están, cierto?—ahora Scrimegour respiraba entre cortadamente, tratando de no ponerse a gritar o a romper cosas—Señorita Moore, más le vale que me diga la verdad, ahora.

--No, no es eso señor—dijo Tressa bajando la mirada—es solo que…

--¡Harry, ven aquí!—grito James saliendo de uno de los cubículos tratando de coger al niño que corría y zumbaba hasta que se topó con el rostro enfurecido de Scrimegour—señor—saludo James como si nada, cargo a Harry--¿Necesita algo?

--¿Qué pasa aquí?—inquirió el jefe con la mandíbula apretada.

--¡Hey, Neville!—ahora era Frank que iba detrás de Neville que se quedó junto a James y Harry; en cuanto vio a Scrimegour se detuvo en seco—Señor… podemos explicarlo.

--Más le vale que lo haga ahora o de lo contraria tendré que cambiar el letrero de la entrada, en vez de decir cuartel de aurores tendría que llamarse, colegio—dijo desdeñosamente con los ojos clavados en Harry y Neville que reían bajito.

--No, no es eso sino que…

--Tío James ¿Dónde está mi tío Remus?—Nina salía del cubículo con los lentes en la punta de la nariz y cuando se fijó en Scrimegour se puso nerviosa y se escondió detrás de las piernas de James.

--Sigo esperando una buena explicación—mascullo Scrimegour a punto de perder los estribos--¿Señor, Potter? ¿El señor Black?

--¡Ya llegue! No había nuggets así que… ¡Ops!—Sirius se quedó en la puerta con la sonrisa evaporándosele, en las manos llevaba una gran bolsa con el emblema del restaurant muggle para niños, en cuanto su hija lo vio, echó a correr a su lado--¿Cómo le va señor?—pregunto tratando de aligerar la tensión.

--Veo que esto parece una fiesta…

--No, por supuesto que no, señor—se apresuró a decir Tressa acomodándose las gafas, cuando se ganó la mirada de todos, se puso más que roja—quiero decir que…

--No teníamos donde dejar a los niños—empezó a decir James con un poco de altivez—y que yo recuerde, no hay ninguna norma que estipule que no puedan estar aquí.

--¿Y por eso el cuartel se ha convertido en una guardería?—pregunto Scrimegour.

--Una guardería es para niños más pequeños—murmuro Tressa, Sirius estuvo a punto de soltar una carcajada y la miro, se veía rara, ella no era precisamente bonita.

--Bien, bien, como ya veo que la disciplina los tiene sin cuidado, entonces pueden tomarse la tarde libre—ordeno Scrimegour en voz tan baja que tuvieron dificultades para oírlo—ya me oyeron, váyanse, no quiero verlos ahora…

--Pero…

--Mañana a las ocho en punto—dijo indicándoles con la mano que salieran, que no iba a irse hasta que se fueran; James le lanzo una mirada a Frank que bajo la cabeza y se encamino a la puerta seguido de Neville, Sirius tomo de la mano a Nina que parecía apenada--¿Qué espera señorita Moore? Ya veo que esta de lado de estos… transgresores de las normas—Tressa cogió su capa y siguió a los chicos.

Scrimegour cerró la puerta con un gran portazo, llamando la atención de los otros funcionarios del ministerio que pasaban por allí.

--Idiota si cree que mañana vamos a llegar temprano—dijo Sirius muy digno.

--¿Qué dices?—se escandalizo Frank--¡Debemos llegar temprano! De lo contrario nos dejara fuera de todas las misiones y nos tendrá atados en el escritorio con el papeleo…

--Frank, Frank, Frank—James sonreía a la par que negaba con la cabeza—Todos estos años ¿y no has aprendido nada de nuestra hermosa compañía?

--¿Cómo?—Frank alzaba una ceja.

--Scrimegour va a venir rogándonos por nuestra ayuda en cuanto se presente una misión—explicaba Sirius muy ufano, Nina iba delante de él con Harry y Neville—somos sus mejores aurores y ya verás si no lo hace…

--¿Sí?—Frank no parecía muy convencido.

--¡Claro que sí!—dijeron los dos al mismo tiempo con idénticas sonrisas arrogantes.

--Pues…

--¿Dónde está el tío Lunático?—inquirió Harry interrumpiéndolos.

--Él ha ido con Hera a comprar algunas cosas para su poción—dijo Sirius muy serio, algo raro—cuando vayamos a la casa ellos ya estarán allá, no te preocupes campeón.

--¿Puede ir Neville con nosotros a comer?—quiso saber Nina doblándose las mangas de su playera que le quedaba grandísima.

--¡Qué diablos! ¡Todos a la casa!—grito Sirius efusivamente a lo que James, Frank, Harry y Neville prorrumpieron en exclamaciones de conformismo.

--¿A dónde vas, Tressa?—la llamo James al ver que se iba al lado opuesto de donde iban ellos--¿Tressa?

--Señor, me voy a mi casa ¿necesita que…?

--¿Qué dices?—James rio a lo que la chica se extrañó--¡Te vienes con nosotros!

--No, eso no sería apropiado…

--Te mandaron a tu casa por nuestra culpa—hablo Frank con amabilidad—lo menos que podemos hacer es invitarte a comer.

--En serio no es necesario—Tressa no sabía dónde meterse, sentía que la sangre se le subía a la cabeza.

--Oh vamos que no vamos a rogarte—dijo Sirius rodando los ojos--¿Vienes o vienes?

--Yo… de acuerdo—acepto por fin resoplando un mechón de cabello.

--¡Genial!—soltaron los tres niños contentos, Harry continuo--¿Cómo te llamas?

--Es Tressa, es una compañera, trátenla bien—pidió James sujetando a su hijo de la mano—ahora nos vamos de dos en dos ¿Sirius puedes irte con Tressa? Puede que se pierda…

--Solo di, mansión Potter y…--pero Sirius detecto la mirada que le lanzaba James, así que suspiro—vale, te vienes conmigo, Nina vete con el tío Jammie ¿vale?

—El tío James, el tío James—dijo James cansadamente--¿Cuantas veces te lo tengo que decir tío Siriusin?

--Venga ya, que muero de hambre—mascullo Sirius tomando del brazo a Tressa que se tropezó al entrar a la chimenea lo que hizo que el hombre pusiera cara de contrariedad--¿Lista?—la chica asintió--¡Mansión Potter!

--Pareciera que a ella le gusta Sirius ¿no?—dijo Frank algo contrariado.

--Pero mi papi prometió que soy su única chica—afirmo Nina cruzándose de brazos—no puede andar con nadie, es solo mío.

--Que envidiosa eres Nina—comento Neville como si nada.

--Si vieras como me trata a mí—dijo Harry haciéndose el sufrido—no me deja ni siquiera salir al jardín solo y no puedo hablar con niñas ¡Es todo un caso!—exclamo el niño alborotándose el cabello.

--Sí, lo sé, lo está volviendo loco—dijo James riendo al ver la cara que ponía Frank—ahora vayamos a la casa antes de que Sirius se ponga chucky y la pobre de Tressa no sepa qué hacer con él.


--¡Ya llegamos!—anunció Hera saliendo de la chimenea seguida de Remus que se veía pálido; en el salón estaban James, Sirius, Frank y Tressa, todos con una copa en la mano--¿Tan temprano bebiendo? Son increíbles…

--Bueno, fue Tressa la que nos envicio—dijo James haciendo que la aludida casi se ahogara con el vino que bebía, luego de reír añadió—no es cierto, lo que pasa que cuando Scrimegour vio a los niños se puso como Carrie y nos corrió, por cierto Remus, dijo que quería que le llevaras el informe de los ladrones de Surrey.

--¿Qué?—salto Remus abriendo mucho los ojos--¿Yo solo? ¡Es mucho!

--Ya, dijo que eso te pasa por tomarte todo el día libre—corroboro Sirius haciendo que Frank se riera—te lo digo, Remus, deberías postularte para jefe de la oficina…

--¿Me toman el pelo, cierto?—pregunto sentándose junto a James, miraba a Frank--¿Frank?

--Eh… a mí no me metas—escondiéndose detrás de su copa de vino.

--Entonces podría decirle a Summers que fuiste tú quien encanto su vuela pluma—dijo Remus como quien no quiere la cosa a Sirius que sonrió malévolamente—eso creí.

--Vaya que eres una lacra, Lunático—dijo Sirius orgulloso—aprendiste bien, pero es cierto, solo nos corrió así sin más y dijo que mañana podíamos llegar a la hora que fuera.

--¿Dijo que llegáramos temprano?—pregunto a Tressa y Frank que asintieron--¿Y vamos a hacernos del rogar, no?—miraba a James y Sirius que asintieron contentos.

--¿Ya comieron?—inquirió Hera junto a Remus que la abrazo por los hombros.

--Sí ya, los niños están arriba jugando—respondió James--¿Y Alice?

--Fue a San Mugo—dijo Frank poniéndose rojo—tenía sospechas…

--Oh ya…

--Creemos que si está embarazada…

--Ahora vuelvo—dijo James parándose precipitadamente y metiéndose en la cocina, llego justo a tiempo para soltar un resoplido que venía acompañado de un puñado de lágrimas que amenazaban con salir.

--Podríamos tener una docena ¡Imagínate todos tan bonitos como tú!—exclamo James radiante que acariciaba el cabello de su esposa que descansaba con la cabeza apoyada en sus piernas, ella sonreía encantadoramente--¡Sería el hombre más feliz del mundo!

--James… estoy embarazada ¿no puedes esperar a que nazca nuestro primogénito para luego pensar en más niños Potter?—inquirió cantarinamente.

--Podemos practicar…

--¡James!—Lily se echó aire con las manos, estaba colorada--¿Cómo…? ¿Solo piensas en eso?

--No, pero la mayoría del tiempo si…

--Oh, no cambias—fingió que se lamentaba la pelirroja.

--Piénsalo Lily, podría ser un niño con mi pelo revuelto y rebelde y tus hermosos ojos—decía James con un brillito especial en los ojos, algo que le hacía verse sumamente adorable—y luego una niña con tu pelo y con mis ojos… serían tan hermosos como tú y con mucho estilo como yo.

--¡Ay James!—y se alzó para mirarlo a la cara—te amo tanto…

--No como yo a ti…

--¡Practiquemos!—chillo Lily antes de plantarle un beso en la boca a un James muy complacido.

Abrió los ojos de golpe y entonces fue inevitable… tantos planes, tantas ilusiones y ahora no eran más que un recuerdo doloroso. No podía, seguía doliéndole cada parte de su cuerpo, cada fibra de su corazón la extrañaba, cada terminación nerviosa pedía a gritos su tacto, sus besos y sus caricias, como extrañaba hacerle el amor…la vida sí que era injusta, la gente suele tardarse en encontrar al amor de su vida, su media naranja y que de repente te la arrebataran, era algo que no debía ser permitido, era algo antinatural, horroroso, monstruoso… Lily, su Lily, la mujer se su vida, su chica ideal, ahora estaba reducida a nada, a polvo… seis años sin ella, seis años de ausencia, seis años de dolor, seis interminables e inagotables años, seis años de medio vivir, de vivir solo por Harry y para Harry, si no fuera por él… era la única prueba que tenía de que Lily lo hubiese amado, era como tener un pedazo de ella con él, era dolorosamente hermoso cuando su hijo le dirigía sus ojos verdes, tan iguales a los de ella.. y ahora estaba allí, solo, odiándose por envidiar a uno de sus amigos ¿Qué clase de basura era?

--¿James?—era Sirius que se colaba por la puerta tímidamente, como tanteando el terreno, se limpió las lágrimas rápidamente--¿Cornamenta?

--¿Qué pasa, Canuto?—se volvió y trato de sonreír.

--¿Todo bien?

--Sí, todo… bien, vayamos al salón, solo vine por botanas…

--Hermano, no tienes que fingir conmigo—aseguro Sirius dándole una palmada en la espalda—sé que… solo puedo imaginarme cuanto te duele, yo también la extraño y ahora que Alice…

--Harry ¿Qué pasa?—gracias a Merlín que lo salvo la campana, no tenía ganas de hablar de Lily con nadie, con NADIE.

--Nada papá, solo venía a verte—dijo Harry abrazándolo por la cintura—es que Nina dice que…

--Los esperamos en el salón—se limitó a decir Sirius dejándolos solos un rato, cuando James se ponía así, el único que le podía ayudar era su hijo, y como no.

--Vale—dijo James.

--Ya vine… ¡Molly! ¡Hola!—saludo Sirius en cuanto entro al salón y se topó con la cara sonriente de la señora Weasley--¿Qué milagro?

--Hola Sirius—respondió Molly sonriendo—He venido con una sorpresa.

--¿Sorpresa? ¿Para mí?—se extrañó, luego sonrió--¡Genial! ¿Qué cosa es? ¡No me digas que es el carburador para mi moto! ¡Eres maravillosa! ¿Te lo he dicho alguna vez? ¡Gracias, gracias!

--¿Qué te hace pensar que iba a regalarte un cachivache muggle?—inquirió Molly rompiendo las ilusiones de Sirius que dejo de sonreír y murmuro algo como <>--Eres igual que Arthur…

--¿Quieres un poco de vino?—ofreció Remus sirviendo en la copa el líquido rojo.

--Que sean dos copas—pidió Molly misteriosamente.

--Uy que Molly viene con ganas de embriagarse—comento Sirius alegremente--¡Genial! Algo que agradecerá Arthur, podemos cuidar un par de horas a los niños para que… ya me entiendes…

--¡Sirius!—gritaron Molly, Remus y Hera mientras que Frank trataba de no reír y Tressa que no sabía muy bien cómo actuar.

--Era una simple sugerencia—defendió él muy digno encogido de hombros—no sé qué se hacen los puritanos que bien que saben cómo hacer bebés…

--Sirius puede decírtelo—intervino Remus riendo, Sirius lo freno con la mirada—tiene un disfraz bastante peculiar que no tiene inconveniente en usar ¿verdad?

--Remus…--podrían jurar que Sirius estaba por ruborizarse pero al final no fue así—cambiamos de tema, querida Molly ¿Dónde están Fred, George, Ron y Ginny?

--Los he dejado en casa—explico Molly seguía con ese aire de misterio que tanto intrigaba a Sirius—he venido rápido ¿sabes?

--Eh… de acuerdo.

--Tarde seis años en encontrar a una chica adecuada—iba diciendo Molly, poco a poco la cara de Sirius se fue contorsionando en una mueca de terror—a mí no se me olvidan las cosas, así que… les presento a Madison Prewett, una sobrina lejana—y de la puerta principal entro una chica.

Los ojos de todos se posaron en la chica y luego en Sirius, en la chica y luego en Sirius…

Sirius trago con dificultad… era una chica sí, tenía el cabello pelirrojo, era delgada y un poco alta, sonreía encantadoramente y tenía buena figura, pero…

--¡Buenas tardes a todos!—saludo la chica con voz jovial tratando de enfocar a Sirius.

Sí, tratando de enfocarlo, porque era bizca.

--Buenas tardes—respondieron todos tratando de no mirar mucho sus ojos, era de mala educación.

--Sirius, no seas grosero, saluda—le regaño Molly sonriendo aún ¿Cómo se le había ocurrido que esa chica podría gustarle a Sirius? ¡Con lo selectivo que era!

--Hola—dijo el chico tragando con dificultad.

--Les he concretado una cita…--iba diciendo Molly como quien no quiere la cosa—primero podrían ir a comer, luego quizá a tomar un helado en el callejón Diagon…

Sirius miraba a Remus, horrorizado, movió los labios <<ayuda>> pero el licántropo se limitó a sonreírle burlonamente, por fin el karma le llegaba, oh bendito karma…

--Y luego podríamos ir a mi casa—dijo Madison muy contenta.

--¿Qué?—saltó Sirius porque sabía que había detrás de aquel inofensivo vamos a mi casa que era igual a tenemos una noche se sexo salvaje.

--Vamos, Sirius, que Madison quiere que…

Pero todos se quedaron con la boca abierta cuando Sirius en un intento desesperado de zafarse de aquella estúpida y embarazosa situación, rodeo a Tressa con los brazos y le planto un beso ¡Un beso! Remus y Hera abrieron la boca y los ojos, sorprendidos ¿Cómo era posible que hiciera aquello? Sí que era un cabron, Frank se rasco la cabeza como si se sintiera fuera de lugar, no entendía muy bien aquello, Molly apretaba con fuerza la bolsa que llevaba en la mano como tratando de contenerse para no lanzarle un hechizo, Madison tenía los ojos llenos de lágrimas y los cerró con fuerza; todos estaban sorprendidísimos, pero Tressa era la que estaba más, tenía los ojos abiertos de par en par y los labios apretados, miraba la cara de Sirius (que la tenía a dos centímetros) y él que tenía los ojos cerrados y trataba de abrirse paso entre sus labios para profundizar el beso…

--… y luego ella dijo que no me iba a dejar hacerlo ¡papá, tienen que hablar con ella! Debe ordenar sus prioridades…--venía diciendo Harry saliendo de la cocina con James que ya sonreía, no falsamente, pero se fijó en la escena que tenía delante y abrió la boca--¡Gárgolas galopantes! ¡Tío Canuto tiene novia!

--¡Sirius!—grito James sin saber bien porque lo hacía: si por instinto, porque detectaba la tensión o porque Molly llevaba su mano a donde debía estar su varita.

--¿Qué pasa?—pregunto este fingiendo muy bien fastidio por ser interrumpido.

--¡Explícate!—ordeno Molly

--¿Qué quieres que te diga?—pregunto Sirius inocentemente con una gran sonrisa sin dejar de abrazar a Tressa que no salía de su asombro, Molly respiraba rápidamente tratando de controlarse y nadie le veía ni pies ni cabeza al asunto—Vale pues como pasaron seis años yo pensé que ya se te había olvidado y ahora Teresa… digo, Tressa es mi novia.

--¿Qué?—salto James sin poder creérselo, era un maldito embustero.

--Oh James se me olvido contártelo, a ti también Remus, pero es que estaba tan emocionado que se me paso por completo—decía tomando de la mano a Tressa y una que conocían muy bien, fingiendo emoción--¿Qué decías Molly?

¡Pum! Madison salió corriendo de la casa azotando la puerta, se hizo un silencio sepulcral en el que las miradas se alternaban entre Sirius y Molly.

--Bien, ya veremos—dijo Molly sonriendo forzadamente—los espero a todos a comer el sábado, tienes que ir querida—se dirigía a Tressa que parecía ida—tendremos ocasión de conocernos y charlar un poco ¿vale?

--Sí, claro allá nos veremos—dijo Sirius muy satisfecho.

--Me voy antes de que esos niños quemen la casa; nos vemos Harry querido—y Molly salió por la puerta principal.

--De la que me salve—resoplo Sirius cuando estuvo seguro que ya no podía oírlo; soltó a Tressa y camino hacia la cocina—muero de hambre ¿Alguien quiere botanas?

¿Era posible que él, padre de una niña de siete años, un auror capacitado y adulto de veintiocho años pudiera seguir siendo el mismo Sirius Black idiota del colegio? Por lo que acaba ocurrir, James y Remus podían decir que sí.

--¿Estás loco o qué?—pregunto Remus colándose a la cocina donde Sirius tarareaba contento preparando unos sándwiches--¡Sirius!

--… Can you dance like a hippogriff?—cantaba Sirius a la mar de contento meneando la cabeza como si estuviera en un concierto de rock--Na na na na na na na na na… Flyin' off from a Cliff

--¡Sirius, que te estoy hablando!—Remus le pego en la coronilla para que le hiciera caso.

--¿Qué sucede mi pragmático amigo Lunático?—Sirius sonreía el muy guarro, como si nada.

--¿Cómo que qué sucede?—chillo el licántropo haciéndole un hechizo de impasibilidad a la puerta, Sirius alzo una ceja--¡Eres un idiota!

--Ah ¿Por qué?—realmente parecía que Sirius no captaba el mensaje.

--¡Eres un imbécil!—salto James entrando por la puerta que daba al jardín, él hizo lo propio para que nadie se colara pór allí—lo juro Canuto cuando creo que no puedes ser más estúpido haces algo que te supera, eres increíble…

--¿Qué hice?—insistió él dejando de lado la preparación de sándwiches—Nina sigue trayendo el pelo rubio ¡no se lo he pintado de rosa!

--¿Por qué besaste a Tressa?—dijeron sus dos amigos al mismo tiempo con el ceño fruncido.

--¿Eso? ¡Ah! Hubieran empezado por allí, resulta ser que Molly quería emparejarme con una bizca ¡una bizca! ¿Les parece poco?

--A veces simplemente me avergüenzas—murmuro Remus dejándose caer en la silla más cercana—eres un superficial…

--¡Claro que no!—espeto Sirius ofendido por tal aclaración, sus amigos le miraron—vale, puede que a veces… muy pocas veces… la mayoría del tiempo ¡De acuerdo, ganan! ¿Contentos? ¡Soy superficial!

--Hiciste llorar a la pobre chica—le acuso James negando con la cabeza—eres de lo peor.

--¿Cómo se le ocurre a Molly que iba a querer salir con ella?—se escandalizo Sirius—Hubiera aguantado si hubiera sido… si la chica en cuestión no fuera muy bonita, incluso si estuviera gorda pero ella… ¡Ni si quiera sabía si me estaba mirando!

--Dime que no ha dicho eso—dijo Remus masajeándose las sien de la cabeza.

--Eres un asco de persona sin mencionar a Tressa…

--¿Qué pasa con Teresa?

--¡Es Tressa, se llama Tressa!—grito Remus perdiendo los estribos—no tienes perdón de Dios, la besas para zafarte de algo y ni siquiera sabes cómo se llama, debería darte vergüenza…

--¿Qué tiene de malo?—pregunto Sirius, no era posible que se hiciera el tonto.

--¿Eres idiota o qué?—James dio un golpe en la mesa sobresaltándolo--¡No puedes besar a una chica solo para tu beneficio! ¡Se suponía que dejaste de hacer eso cuando te convertiste en un adulto!

--¿Soy un adulto? ¡Genial!—exclamo Sirius contento.

--Sí, en definitiva eres un completo y total idiota—declaro Remus exasperado; Sirius se cruzó de brazos—solo te digo que yo no voy a ayudarte para que Molly no se dé cuenta que le mentiste y tampoco te ayudare cuando desate su ira hacia ti.

--Pero…

--Y sin contar que tienes que hablar con Tressa, Tressa—enfatizo James el nombre de la chica, Sirius se mordía el labio, comenzaba a preocuparte—y ya la oíste, el sábado nos espera a comer e invito a Tressa…

--¡Demonios!

--Ya capto—dijo James a Remus que asintió sonriendo.

--Ahora tendré que salir con Teresa… ¡Me lleva el diablo!—protesto Sirius haciendo que tanto James como Remus le soltaran un puñetazo en cada brazo por ser tan idiota ¿Y Remus era el corto de luces? ¡Ja! ¿Quién lo decía? Inocente…

--Nina, hey que tengo que decirte una cosita—decía Sirius tocando a la puerta de la habitación de Harry donde estaban jugando los tres niños, Nina se puso de pie al instante, era tan obediente (gracias Remus).

--¿Qué pasa papi?—pregunto la niña sonriendo.

--Eh… el sábado vamos a ir a la Madriguera—decía Sirius cargándola.

--¡Sí! ¡Qué bueno!—chillo Nina aplaudiendo emocionada—quiero enseñarle a Ginny mi…

--Bueno, es que… irá conmigo una amiga…

--¿Una amiga? ¿Cuál amiga?—de inmediato mudo su expresión de felicidad a una de un creciente enfado.

--La chica de abajo, Teresa…

--¿No se llamaba Tressa?

--Ah sí, Tressa—concedió Sirius rodando los ojos, ese maldito nombre ¡cómo se confundía!—ella pues, me cae… irá con nosotros ¿de acuerdo?

--¿Puedo decir algo?—pidió Nina acomodándose las gafas.

--Supongo, adelante.

--Donde te vea que te besas con ella, Sirius Black, te juro…

--Por eso me esconderé para que no me veas—aseguro Sirius dándole un beso que la niña acepto gustosa—y no me vuelvas a decir por mi nombre, para ti soy papá ¿entendido?

--Sí papá—dijo ella haciendo una seña como los soldados cuando les dan una orden.

--Bueno, anda sigue jugando y molesta también a Neville porque el pobre Harry anda asoleado ya ¿vale?

--¡Pero no lo molesto!—defendió la niña parando la trompita--¡Solo lo cuido!

--Entonces cuida también a Neville ¿ok?

--Bien—y se metió a la habitación de su hermano arrastrando los pies.

Genial, ahora tendría que ir a la Madriguera con Teresa ¿Qué podía ocurrir? A decir verdad prefería salir con ella antes que con la bizca, solo era de decirle que el sábado iría con él y listo, no se tenía que oponer, hasta le estaba haciendo un favor a la pobrecilla, no estaba del todo mal pero… aunque hacía años que no tenía nada con nadie, ni un besito y el beso de ese día… ok, ya, la falta de "amor" le estaba provocando cosas que no.

--¿Ya te vas?—inquirió Sirius al ver que Frank se ponía de pie--¿Tan rápido?

--No, iré por Alice y vendremos a cenar, nos ha invitado James y no hay como decirle que no—dijo Frank sonriendo.

--Vale, pero traen el postre—dijo James divertido--¡Tarta de maleza!

--Bien, bien tarta de maleza a la orden—Frank hacia como que escribía—les encargo a Neville, no tardamos.

--De acuerdo—Sirius miro a Tressa que no se movía de su lugar--¿También te quedas?—bueno, tenía que poner el marcha el plan anti bizca.

--No, yo…

--Quédate por favor—dijo con voz tan seductora que ella se puso roja y asintió un poco—estupendo, ahora… por cierto ¿a qué hora paso por ti el sábado?

--¿E-el s-sábado?—tartamudeo ella.

--Sí, el sábado, ya oíste a Molly Weasley nos ha invitado a comer—dijo Sirius como si nada--¿Piensas darle plantón?

--No, yo no…

--Entonces paso por ti a eso de las tres ¿bien?—la chica asintió con una seca cabezada—ahora pasemos al comedor porque si no ingiero comida voy a desaparecer…

--¿En realidad es tan tonto como parece?—pregunto Hera a Remus mientras movían la varita para que se pusiera la mesa, Sirius iba de un lado a otro sin prestar la más mínima atención a Tressa.

--Más de lo que podrías pensar—dijo Remus en voz baja.

--Pobrecilla…

--¿Apostamos?—intervino James que sacaba vino de la alacena.

--Vale—dijo Remus sonriendo—yo le voy a que se enamora de ella.

--Yo también pero que se da cuenta cuando ella lo mande al diablo—mascullo James ofreciéndole la mano--¿Hecho?

--Hecho—aseguro Remus estrechándole la mano—pero ¿Qué apostamos?

--Si yo gano tú… bueno ahora no se me ocurre nada bueno—acepto James pensativamente—dame tiempo para pensarlo ¿vale?

--Vale—Remus miro a Sirius que alzo una ceja por como la mirada tan rarita que le lanzaba—también yo me lo pensare.

--Que empiece el juego—dijo James, Hera negó con la cabeza y Remus sonrió.

¿Qué era lo peor que podía pasar? ¿Qué Sirius se enamorara por primera vez? No era algo malo ¿o sí?


Antes que otra cosa ¡Yo no tengo nada contra l@s bizc@s! ¿Ok? Solo me pareció que así mostrábamos un poco más la superficialidad de nuestro queridísimo Sirius n___n y ya veremos que le muestran que la belleza interior también cuenta y mucho.

No sé, últimamente me gusta mucho como me quedan los capítulos de esta historia xD quizá sea porque me encanta reír y se me ocurren un montón de estupideces (estupideces que yo no digo ni hago ¡eh!...)

Ojala les guste y en el siguiente capi ya veremos si Alice está embarazada y la comida en la Madriguera, tengo unas ideas perversas… jajaja

Ahora… no sé cómo decirlo, ok, lo diré w como algunas ya sabrán, yo este año me lo he tomado para descansar (de la escuela) como quien dice es mi año sabático ¡Genial! Pero… voy a clases de francés x___x y a veces eso me impide escribir como quisiera y por eso he tardado un poco en actualizar, solo téngame paciencia ¿sí?

¡Gracias a todos por leer, comentar y tenerla en favoritos!

Quejas, dudas y/o sugerencias nos vemos en los comentarios ¿vale?

Besos con sabor a Merodeador