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Harry Potter Black Lupin — capítulo 2
Los días posteriores a la muerte de Lily Potter fueron difíciles, y tristes. James había decidido irse a vivir a la mansión de sus padres ya que la casa del Valle de Godric había quedado totalmente destruida además que el ministerio le había pedido a James dejarla así como un monumento a Lily, Sirius y Remus (que hasta entonces vivían en la casa del último) se fueron a también con su mejor amigo. No querían dejarlo solo ni un momento, sabían que a pesar de que se mostrara fuerte por Harry sufría por su pérdida, no era para menos y además tenían que ayudarlo con el niño, aunque bueno, ninguno de los dos tenía experiencia con bebés…
--¿Qué haga que?—se escandalizo Sirius una mañana mirando con los ojos bien abiertos a un James sonriente--¡No! No lo hare…
--Por favor, Sirius—decía James con voz melosa.
--¡Que no!—Sirius miro a Harry que le sonreía--¡Lunático!
--¿Qué quieres?—se escuchó que decía Remus subiendo por las escaleras.
--Hum… James quiere pedirte algo—afirmo Sirius mirando a James que tenía puesto un ridículo mandil con flores.
--¿Qué necesitas?—quiso saber Remus acercándose.
--Es que… mmm Harry necesita…--empezó James mirando a su hijo que estaba recostado y miraba a los tres hombres sonriendo.
--Dijimos siempre juntos, Cornamenta—afirmo Remus con amabilidad--¿Verdad Sirius?
--Pues sí pero… ¡Yo nunca dije nada acerca de cambiar pañales!—exclamo señalando a Harry que comenzaba a emitir olores… desagradables.
--¡Es tu ahijado!—le espeto James divertido.
--Ya, y es tu hijo ¿tu porque no lo haces?—quiso saber Sirius cruzándose de brazos.
--¡Porque estoy tratando de arreglar el peluche que quien sabe quién hizo trizas!—le grito James mostrándole la cierva de peluche que en un rato de juego Canuto había convertido a nada con sus filosos dientes.
--Ahhh… eso, lo siento—se excusó--¿Por qué no lo arreglas con magia?
--Pues porque esta tan deshecho que ni con el Reparopuedo arreglarlo.
--*Padino—*le dijo Harry lanzándole los brazos para que lo cargara.
--Felicidades, usted ha sido el ganador, su premio es cambiar el pañal—dijo James con voz de conductor de programa de televisión.
--Vale, ahora que han resuelto sus niñerías iré a terminar la cena—tercio Remus arremangándose la túnica—En serio creo que necesitamos alguien que nos ayude con las comidas, además tenemos que conseguir empleos.
--¿Qué dices?—dijo James dejando de lado los restos del peluche, aguja e hilo--¡No tenemos que trabajar! Tengo suficiente oro en Gringotts…
--¡Yo no pienso ser un mantenido!—afirmo Remus un poco ofendido.
--Nadie dijo eso—dijo James sonriendo—pero pues creí que estando aquí los tres…
--Yo también debo trabajar—tercio Sirius haciendo muecas de asco mientras cambiaba el pañal de un Harry sonriente—siempre quise ser Auror además sé que Voldemort no está muerto, ese idiota sin pelo ni nariz me debe una, se lo debo a… Lily.
Un silencio se apoderó de la habitación de Harry. Remus miraba al suelo pues había aprendido que James se tensaba al oír el nombre de su fallecida esposa, Sirius luchaba con Harry para poder colocarle talco y James… miraba la foto del día de su boda con Lily.
--Vale, no hay porque dejar de decir su nombre—dijo deshaciendo el nudo de su garganta—creo que ya ha pasado el tiempo considerable para que pueda decir… Lily, eso, su nombre, su bello nombre, así que pueden hablar de ella como si nada, créanme que trato de vivir sin ella, lo intento y poco a poco se hace más soportable el dolor, es como un dolor… lindo, es como una llama que está en mi interior y me anima a seguir, es como si Lily viviera en mí. Es… increíble.
James termino de hablar con una sonrisa y los ojos vidriosos, sin embargo no lloro, miro a sus amigos que asintieron con una sonrisa de oreja a oreja.
--Entonces… yo quiero unirme a los Aurors para atrapar al estúpido ese—confirmo Sirius cargando a su ahijado—y a los Mortifagos, aún hay muchos sueltos.
--¿Crees… creen que me permitan ser Auror?—pregunto Remus un tanto desanimado.
--¿Qué dices? ¿Tu? ¿Auror?—dijeron James y Sirius a la vez mirándose.
--Ya decía yo que iba a ser imposible, con esto de mi licantropía…
--¡Pues claro que sí!—saltaron los dos hombres radiantemente.
--¿De verdad?—Remus parecía esperanzado.
--Si—dijo entonces Harry arrojándole los brazos al hombre lobo que lo cargo con entusiasmo.
--Lo ves Lunático, hasta Harry lo cree—dijo James dándole palmadas en la espalda.
--No se diga más, mañana vamos al ministerio—aporto Sirius alegre—oigan…--un olfateo—oigan…
--¿Ahora qué hiciste?—inquirió Remus sacando humo de su varita para divertir a Harry.
--Huele… huele raro…
--¡Se está quemando la cena!—grito James viendo como el humo comenzaba a subir por las escaleras desde la cocina.
Todo fue un total caos, Remus dejo a Harry en la cuna, mientras James y Sirius corrían escaleras abajo para apagar el fuego.
--¡El extintor, el extintor…!—gritaba Remus.
--¿Extintor?—decía Sirius como loco--¿Qué es eso?
--¡Para apagar el fuego, idiota!—le espeto Remus.
--¿Eres mago o qué?—decía James, mientras el humo era más denso.
--Ah… si las varitas…
--¿Dónde coño esta mi varita?—preguntaba Sirius.
--¡Las varitas, las varitas…!—gritaba James como loco.
--¡Están arriba idiota!—le recordaba Sirius.
--¿Y Harry?—quiso saber James entre tosidos.
--¡Arriba!—exclamaba Remus tosiendo también.
--¿Y las escaleras? ¡No veo! ¡Me he quedado ciego!—se quejaba Sirius.
--¡Es el humo, imbécil!—le reprendió James--¡Abre los ojos!
--¡Pecho tierra!—ordeno Remus.
Mientras tanto el pobre Harry reía en su cuna, el humo aun no le afectaba, aunque no era muy consiente aun, le daba risa oír como sus tres tutores no podían hacerse cargo de un pequeño incendio proveniente del horno, un incendio tan pequeño que con un vaso de agua podían haberlo apagado.
--*¡Aguamenti!—*exclamo Sirius luego de bajar corriendo con las tres varitas en la mano y en la otra con un Harry que se carcajeaba.
--Creo…--dijo James recobrando el aliento pues habían corrido por toda la mansión "en busca de las escaleras"—que si vamos a necesitar a alguien que se haga cargo de la casa.
--¿Y qué vamos a hacer con Harry?—inquirió Sirius quitándose mohín de los ojos—digo, si vamos a trabajar alguien tendrá que cuidarlo.
--No lo sé…--dijo James cargando a Harry.
--¡Una guardería!—exclamo Remus sonriente.
--¿Una qué?—se extrañaron los dos hombres.
--Una guardería es un lugar donde los padres dejan a sus hijos al cuidado de personas expertas mientras van a trabajar, es algo muy osado, pero servirá—explico Remus.
--Pues creo que si la usaremos—dijo James sonriendo--¿Qué te parece, Harry?
--Mien—dijo el niño sonriendo y jalándole las gafas.
--Bien, entonces lo mejor será ir a cenar a otro lado—sentencio Sirius mirando que el pastel que había preparado Remus había quedado incomible—porque yo no voy a morir de inanición.
--Cuiden de Harry un momento mientras voy a preparar su pañalera—pidió James dejando a su hijo en brazos de Sirius y subiendo las inmensas escaleras de la mansión Potter.
--No te tardes—dijo Sirius con las manos detrás de la cabeza.
Diez minutos más tarde, James apareció con todo un cargamento, traía una mochila enorme como si fuera a irse de campamento y como siete pañaleras repletas, pero eso no era todo; traía la carriola, algo parecido a una sillita de comer, un carrito de juguete (de esos donde suben a los niños xD) y otras cosas que ni Sirius ni Remus le veían forma.
--¿A dónde vas?—pregunto Sirius con una carcajada contenida.
--¡Pues vamos a comer! ¿No?—dijo James dejando caer al suelo todo su equipaje.
--Tú lo has dicho—tercio Remus sonriendo—iremos a comer no de campamento.
--¿De campamento?—se extrañó James con el ceño fruncido.
--¡No vamos a llevar todo ese equipaje a un restaurant!—afirmo Sirius—además ¿para que necesitas este traje de baño?
De una de las pañaleras sobresalía ropa, que fue de donde Sirius saco el traje de baño de Harry.
--Pues…
--¡Merlín! ¿Y este peluche? ¡A Harry ni siquiera le gusta!—comento Remus sacando de otra de las tantas pañaleras que llevaba James un peluche de un conejo azul, algo realmente feo.
--*Fuchi—*la manita de Harry arrojo al conejo lejos de su vista.
--¿Y este bloqueador solar? ¡Estamos a mediados de noviembre! ¿Dónde ves el sol?—quiso saber Sirius sacando el frasco de protector solar y aventándolo lejos.
--¿Qué con el paquete entero de pañales? ¡Son 30 pañales! Harry no ocupa tantos—comento Remus negando con la cabeza.
--Créeme, mi estimado Cornamenta, que no vamos a necesitar la colección de cuentos de Harry—aseguro Sirius sacando unos tres libros de cuentos infantiles.
--¡Vale, ya os entendí!—exclamo James sonriendo—es solo que no estoy acostumbrado con todo esto…
--No te preocupes—tercio Sirius al ver que su amigo se acordaba de Lily—mejor ya vámonos antes de que muera de desnutrición.
--Vale.
--Solo llevemos unos cuantos pañales y…--Remus rebusco entre todo el equipaje de James para llevarse solo una pañalera con las cosas que normalmente se llevan ahí—listo, ahora si…
--¡Espera!—grito Sirius sacando su varita y apuntando a Harry con ella.
--¿Qué haces?—quiso saber James poniendo su mano entre la varita de Sirius y Harry que sonreía con ganas.
--Solo confía en mí—dijo Sirius arrogantemente.
--No hagas algo demasiado tonto de lo contrario me las pagas—le advirtió James quitando su mano.
Tras un destello de luz salido de la varita de Sirius pudieron ver lo que había cambiado el animago, la sudadera de Harry, que hasta entonces era de los colores de Gryffindor, ahora era negra con unas letras que solo podían ser de…
--¿De Led Zeppelin?—pregunto Remus sonriendo.
--¿Qué querías? Mi ahijado debe tener estilo—afirmo Sirius satisfecho.
--Genial—dijo James sonriendo.
Era de dominio público que los merodeadores eran aficionados de aquella banda de música muggle.
--*¡Qué pade!—*dijo entonces Harry mirando los cambios a su atuendo.
--Ese es mi hijo—susurro James cargándolo--¿Vámonos?
--¡Vámonos!—dijo Sirius cargando la pañalera que iban a llevarse.
--¿Nos llevamos la carriola?—pregunto Remus.
--Si ¿no?—dijo James abriendo la gran puerta de la mansión.
Luego de poner a Harry en la carriola, los tres chicos salieron de la mansión sin saber a dónde ir; Remus quería ir al restaurant que estaba enfocado a la carne, Sirius al restaurant de comida china y James al de vietnamita.
--¡A que con una chingada, vamos a la comida china!—reclamaba Sirius como niño pequeño.
--¡No me gusta!—aclaro Remus—mejor vamos por algo de carne…
--¡Vamos al vietnamita y punto!—tercio James que iba manejando la carriola donde Harry miraba a todas direcciones muy interesado ya que gracias a un loco asesino no había podio salir a conocer el mundo en su primer año de vida.
--¡Que no!—dijo Sirius cruzándose de brazos. Las chicas que pasaban por allí miraban embobadas a los tres solteros que ni les prestaban atención, pues cuando de comida se trataba, no existía nada ni nadie más.
--¡Deja de actuar como niño!—le reprendió Remus—solo haces el ridículo…
--¡Comida china! ¡Eso es todo lo que quiero!—se defendió Sirius.
--¡Miren allí está el restaurant vietnamita!—exclamo James con una expresión de júbilo.
--¡Yo quiero carne!
--¡Y yo comida china!
--Vamos a…
Pero un gritito de emoción proveniente de la carriola hizo que se detuvieran en seco para prestarle la máxima atención a Harry.
--¿Qué pasa campeón?—pregunto James alarmado.
--¿Está herido?—quiso saber Sirius buscándole por todo el cuerpo que estuviera enterito.
--¿Necesita un cambio?—inquirió Remus.
--*Adí—*señalo Harry hacia el otro lado de la avenida y soltó otro grito con una risotada.
Los tres hombres siguieron la dirección de la manita de Harry.
--Diablos…--dijeron los tres hombres con expresión de martirio.
--¿Qué juguete va a querer?—pregunto el chico que hacia los pedidos.
--¿Cuál quieres, Harry?—dijo Remus sonriéndole resignado a su sobrino.
--Esde—dijo el niño aplaudiendo.
--Aquí tiene, serían siete libras.
--Gracias.
Remus se dirigió con Harry a la mesa que ya ocupaban James y Sirius que tenían cara de pocos amigos.
--Solo recuerdame porque accedí venir aquí—pidió Sirius recorriendo con la mirada el restaurant infantil muggle, sus ojos grises miraban detenidamente todo lo que había allí: desde las insignificantes mesas, hasta el área de juegos donde los niños eran perseguidos por sus madres.
--Amm… porque Harry se puso a llorar como loco cuando nos encaminamos al restaurant de comida china y el polecia…
--Policía—le corrigió Remus a James.
--Si eso, el polecia casi nos lleva por creer que le estábamos haciendo algo al niño…
--Nada más porque quiero mucho a Harry que sino… ¿Y HARRY?
Remus y James se volvieron para ver que la carriola que estaba justo frente a ellos estaba vacía.
--¡HARRY!
Los tres hombres se pusieron de pie de un brinco y comenzaron a buscar al niño por todo el restaurant…
--¿Qué pasa?—pregunto el gerente— ¿les puedo ayudar en algo?
--¡Se nos ha perdido!—dijo James poniendo las manos detrás de su cabeza--¡Se nos perdió mi hijo!
--Cálmese por favor—pidió el gerente, miro a sus empleados—no dejen salir a nadie y que nadie entre tampoco hasta que aparezca el pequeño.
--¿Harry?—Sirius se asomaba debajo de todas las mesas--¡Harry!
--¿Harry?—Remus por su parte revisaba todos los contenedores de basura.
--¡Harry!—grito James subiéndose a una mesa.
De pronto una risotada familiar les llamo la atención, tras mirarse dos segundos se dirigieron al área de juegos, que a decir verdad estaba muy enredada…
--¡Aquí esta!—grito Sirius cerca de la alberca de pelotas.
--Bien—dijo el gerente indicándoles a todos los presentes que el niño había sido encontrado y que volvían a la normalidad.
--¡Harry, ven aquí!—le ordeno James.
--No—dijo Harry adentrándose más a los juegos.
--¡Por Merlín… digo, por Dios! Ven aquí Harry—dijo Remus poniéndose rojo porque las mamás que había allí lo miraban extraño por pedirle a un tal Merlín…
--*Men tú—*decía Harry entre risotadas.
--Harry…--dijo Sirius en tono severo, nadie se lo creía y menos su ahijado que corrió por todos los juegos hasta que se topó con una figura regordeta.
--¿Dónde está?—pregunto James a sus amigos.
--¡Ahí!
Se acercaron rápidamente al pequeño puente colgante donde estaban Harry y niño gordo y con cara de malo. Todo fue como en cámara lenta: Harry se ponía de pie y trataba de pasar pero el otro niño no lo dejaba, entonces lo empujo y esta vez Harry si comenzó a llorar…
--¡Papi!—grito Harry sollozando.
En un santiamén llegaron corriendo los tres que miraban al niño gordo con desdén.
--Vámonos, Harry—dijo Sirius cargándolo y enseñándole la lengua al niño.
--¡Mamá!—exclamo el otro niño.
--Genial…--mascullo Remus.
--¿Qué ahora una señora gorda va a echarnos pleito?—ironizo James.
--Gorda y fea—aseguro Sirius abrazando a Harry protectoramente.
--¿Sucede algo cariño?—inquirió una mujer de no más de veinticinco años de edad, de estatura media, cabello castaño y ondulado, ojos café, facciones finas y un cuerpo envidiable--¿Estas bien?
Tanto Remus como Sirius se le quedaron viendo a la mujer con los ojos como platos y la boca abierta, James apenas si le prestó atención, saco a Harry de los brazos de Sirius y lo reviso para comprobar que estuviera bien.
--B-buenas t-tardes—balbuceo Remus pestañeando para volver a la realidad.
--Buenas tardes, bella dama—saludo Sirius sacando al casanova de siempre—Sirius Black para servirle.
--Hola—dijo la mujer poniéndose roja—Mary, llámeme Mary.
--Un gusto—dijo Sirius dándole un beso cerca de los labios.
--¿Qué paso cariño?—volvió a preguntar Mary a su… lindo hijo.
--Nada—dijo el niño mirando feo a Sirius.
--Oh… bien entonces iré a terminar mi hamburguesa—Mary se encamino a su mesa.
--Amo este restaurant—dijo Sirius mirando más allá de los niños, a las mamás, muchas de ellas los veían con interés, a los tres.
--Solo vamos a que Harry termine su comida—dijo James sin animo, era obvio que ver a las mamás allí le recordaban a su Lily.
--Vamos.
--Hum… buenos días—dijo James un tanto temeroso. Al día siguiente de su excursión al restaurant muggle se encontrabanen la guardería muggle, los tres miraban a la directora con nerviosismo.
--Dígame—la mujer los escrutaba con la mirada—díganme.
--Vera, queremos dejar a Harry aquí mientras trabajamos—explico Remus son las manos juntas para que no le temblaran.
--¿Harry? ¿Este es Harry?—pregunto la mujer mirando a Harry que estaba en brazos de Sirius jugando con un león de peluche.
--Amm si… es mi hijo, Harry Potter—dijo James un tanto incómodo.
--Ya veo… ¿ya la madre?—quiso saber mirando al niño tiernamente.
--Ella… murió—dijo Sirius mirando de soslayo a James que sonrió sin ganas.
--Lo siento—se puso de pie para traer consigo una carpeta—pues tenemos una cuota bastante accesible…
--El oro no es problema—aseguro James sacando de su bolsillo del dinero muggle que habían cambiado en Gringotts.
--Además del dinero—enfatizo la mujer, pues se le hacía raro que alguien dijera "oro" para referirse al dinero—hay reglas, como en todos lados. Hay festivales, para empezar…
--¿Festivales?—se extrañó Sirius, Remus le dio una patada por debajo--¡Auch! Festivales… si claro.
--Platicas, reuniones… ¿me siguen?—dijo la directora—sé que a los demás padres les parecerá extraño…
--¿Extraño?—pregunto James alzando una ceja.
--Claro, digo, no es normal tener a una pareja de gays pero…
--¿Pareja de que perdón?—quiso saber Sirius poniéndose de pie mirando a un James atónito--¿Cree que somos gays?
--No hay nada de qué avergonzarse, somos bastante liberales…
--Creo que se equivoca—explico James negando con la cabeza—ninguno de nosotros tres es gay; la madre del niño, ósea mi esposa Lily, murió hace unas semanas. Estos dos solo son mis amigos.
--Oh… sien--to mucho la confusión—dijo la directora poniéndose roja.
--No se preocupe—dijo Sirius mirándola raro.
--¿Y bien?—le urgió Remus conteniendo la risa por las caras de sus amigos.
--Sí, claro, el pequeño Harry esta aceptado, siempre y cuando vengan a todas las reuniones y participen en las demás actividades.
--Está bien—dijo James sonriendo aliviado.
---Entonces llene esta solicitud.
Tardaron alrededor de media hora llenando la solicitud ya que como eran cosas muggles, Remus tuvo que corregir varias veces a James que estuvo a punto de poner en el lugar de ocupación "Auror" o donde decía tipo de sangre del niño iba a poner "sangre mestiza"
--Vale entonces solo le pediré que vengan a recoger al niño a las cinco en punto todos los días, excepto los domingos que no abrimos. Ah… necesitara traer solo una pequeña mochila ¿ok?
--Ok, gracias por todo—dijeron loes tres poniéndose de pie.
Harry por su parte dijo adiós con la manita.
--¿Vamos de una vez al ministerio?—quiso saber Sirius cuando estaban en una heladería cerca de la guardería porque Harry la había visto y técnicamente los arrastro hasta allí para pedir un helado más grande que él mismo.
--Sería lo mejor ¿no crees Lunático?—dijo James llamando la atención de su amigo que veía hacia la nada.
--Pues… si, supongo…
--Vamos, no temas ser rechazado, eres Remus Lupin, no pueden negarte nada—afirmo Sirius.
--¡Animo!—grito Harry todo embarrado de helado.
--Gracias—le dijo Remus limpiándole la cara.
--Andando.
Luego de tener que pasarse a Harry para no embarrarse también de helado (lo que un movimiento clandestino de varita arreglo) se dirigieron a la entrada de visitantes del ministerio.
--¿Y qué? ¿Llegamos y decimos que queremos trabajar?—ironizo Remus mientras descendían hasta el vestíbulo del ministerio.
--¡Pues claro! Somos Sirius Black, James Potter y Remus Lupin no creo que…
--¡Señor Potter, señor Potter! ¿Me firma un autógrafo?—pregunto un chico no más grande que ellos.
--¿Qué?—se extrañó James poniendo a Harry en su otro brazo--¿Un autógrafo?
--¡SON LOS POTTER!—grito alguien.
--Señor, señor ¿puedo tomarme una foto con su hijo?—dijo una bruja mirando a Harry con ansiedad.
--¿Una foto?—dijo Sirius y de repente se vieron rodeados de un mar de gente que gritaba y trataba de tocar alguna parte del pequeño Harry que comenzaba a engentarse--¡Largo!—exigió Sirius harto.
--Déjennos pasar—pidió Remus civilizadamente--¡Están apretando al niño! ¡Cuidado!
Harry ya lloraba porque veía gente por todos lados.
--¡FUERA!—bramo James abriéndose camino entre la muchedumbre para poner a cubierto a su hijo que lloraba por verse abrumado—Ya, ya, Harry, vamos.
--¡Idiotas!—les grito Sirius cerrando de un portazo el ascensor--¡Ya lo hicieron llorar!
El mar de gente se detuvo solo para ver las caras enfurecidas de James, Sirius y Remus y como Harry les enseñaba la lengua.
Cuartel General de Aurores.
Dijo una voz. Los tres hombres y el pequeño salieron del ascensor, Harry iba caminando tomado de la mano de James, miraba todo maravillado.
--¿Asunto?—pregunto un hombre apostado en la puerta.
--Queremos ver al Jefe de los Aurors—pidió Sirius solemnemente.
--El señor Scrimegour se encuentra…
--¿En qué puedo ayudarlos?—intervino una gruesa voz detrás de ellos, al volverse vieron ante ellos al mismísimo Rufus Scrimegour que tenía la vista clavada en el pequeño Harry.
--Buenas tardes—saludo James estrechándole la mano--¿Podemos hablar… en privado?
--Claro señor Potter, síganme, que nadie nos interrumpa—le ordeno al hombre que asintió secamente.
Scrimegour los guio hasta su propia oficina, se sentó y les indico que hicieran lo mismo.
--Antes que otra cosa, señor Potter, permítame ofrecerle mi más sentido pésame por la muerte de su esposa, Lily—dijo con amabilidad.
--Eh… gracias—dijo James tratando de controlar a Harry que quería merodear por allí—nos trae otro asunto.
--Díganme.
--Con todo lo de Voldemort, al salir de Hogwarts no tuvimos oportunidad de trabajar—explico Sirius.
--Por eso estamos aquí—sentencio Remus con voz segura.
--Queremos unirnos al cuerpo de Aurors, queremos ayudarlos a capturar a los Mortifagos restantes tanto como al mismo Voldemort, porque no creo que este muerto—finalizo James cargando a Harry que se retorcía en sus brazos.
--Bien, ya veo…--el hombre paseo su vista en los chicos hasta posarse en Remus—tengo entendido que usted es… un hombre lobo.
--Así es—dijo Remus tragando con dificultad.
--¿Hay algún problema con eso?—quiso saber Sirius.
--Ninguno, solo es para futuras referencias—aclaro Scrimegour.
--Creo que no hace falta que todos sepan la condición de Remus—comento James un poco a la defensiva—puede ser un secreto ¿no?
--Supongo, aunque creo que habrá quienes se den cuenta de sus ausencias mensuales—dijo el hombre sonriendo.
--No se preocupe por eso—afirmo Sirius—nosotros nos haremos cargo de eso.
--¿Entonces?—le apremio James--¿Nos acepta?
--Claro muchacho, claro, tener a los señores Potter, Black y Lupin entre mis refuerzos será de gran… ayuda. Los veré aquí mañana a las nueve en punto.
--Aquí nos tendrá—aseguro Remus poniéndose de pie—hasta mañana.
--Hasta mañana—dijo Scrimegour guiñándole un ojo a Harry que solo sonrió.
--Eso fue…--empezó Sirius cuando ya salían del ministerio.
--Extraño—termino Remus.
--Todo irá bien—sentencio James cargando a Harry que ya se estaba quedando dormido—ahora ya solo falta conseguir a alguien que cocine.
Los tres se miraron con una sonrisa complicidad, así como eran eso iba a ser más difícil que entrar a trabajar en el cuartel de los Aurors.
Vale, aquí está un capítulo más, muchas, muchas gracias por darse el tiempo de pasarse a checar esta nueva historia n_n me hacen feliz, diez comentarios, no empezamos nada mal xD y ya van 30 en favoritos de verdad mil gracias, ojala les guste como lo llevo :P
Quejas, dudas o sugerencias nos vemos en los comentarios ¿ok?
Un beso