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Viajando Através de lo Imposible — capítulo 1
Mis amigas y yo intentábamos superar el frío de la clase de gimnasia, maldito mes de Agosto, por suerte ya falta poco para que empiece la primavera.
-¡Maldición!- exclamo Michel cuando le erró al arco- es una arquera de porquería y sin embargo y de puro trasero- verdaderamente no huso esa palabra- atajo- patio el piso.
-Ya cálmate, para la próxima será, tu sabes jugar al futbol- dijo consolándola Lorena.
-Deja de quejarte señorita Rickman y siga jugando- ordeno la profesora- y usted señorita Brooks…
-¡Ya lo se!... que haga algo por lo menos, ya he dicho que el futbol no es de mis gustos, ¿Por qué tengo que esforzarme?- me queje, enserio odiaba el futbol, prefería probar otro tipo de juego…
-Por el simple motivo señorita Brooks que yo soy la profesora y le ordeno que juegue, no es una pregunta es una orden-cuando empezó a caminar hacia mi, yo bufe y comencé a corre atrás de Mahicol, el chico más hermoso del mundo.
-Hola Brooks, que raro tu jugando, pensé que tu preferencia era el Quidditch…- y río.
-Lo sigue siendo, pero eso no es real, esto si, aunque sigo apreciando lo irreal, ahí volas no sudas como un cerdo- me pare cuando él me miro de reproche- lo siento capitán de futbol.
-No te preocupes bonita, te entiendo, me gustaría que te interesen las mismas cosas que a mi- suspiro.
-Pues eso lo podemos manejar con una hermosa charla- conteste mirándolo.
-Cuando quieras- me beso la mejilla- esto te lo dedico- comenzó a correr atrás de ese balón que tanto odiaba y metió un magnifico gol, yo no pude evitar sonrojarme cuando me señalo y señalo el arco.
-¡Tierra llamando a Ema! Contesten… contesten…- dijo Michel sacudiéndome.
-Es tarde Houston, la perdimos- dijo Lorena riendo por mi expresión.
-Ema comunicándose con la tierra, no preocuparse estoy bien- las tres comenzamos a reír mientras el timbre sonaba.
-¡Al fin!- exclamo Lorena seguida de mí.
-¡Por dios! Que manga de haraganas que son, no puedo creerlo- suspiro Michel agarrando su mochila.
-No es para tanto ¿verdad Lola?- mire a Lorena que reía.
-A mi no me metan en sus peleas, ¿Qué vamos a hacer más tarde?- dijo mientras caminábamos hacia la puerta.
-Yo necesito ir a comprar un videojuego para el pesado de mi hermanito, pero luego voy para tu casa Ems, ¿te parece?- contesto y pregunto Michel.
-Por mi no hay problema, saben que mis padres no están en todo el día en casa, tu también ven Lola… eso si, no me interrumpan cuando reciba el msj. Para poder descargar más imágenes de Los Merodeadores para mi computadora- las mire como diciendo "va enserio".
-Todavía te quedan imágenes sin ver- dijo alcanzándonos Brooklyn, nuestra amiga de cuarto.
-No lo creo, pero para estar segura, y si, después les paso el link- salude a mi amiga.
Nosotras comenzamos planear otra tarde genial.
Teníamos un secreto, aunque yo ya había revelado hace tiempo la parte que me incluía a mi, éramos fanáticas de Harry Potter, y sobre todo de Los Merodeadores, sobre todo yo, veíamos blogs, teníamos imágenes, bajábamos historias y todo, nuestro lado Nerd… jeje. Y sobre todas la cosas, teníamos nuestro merodeador favorito, Lorena a Lunático (Remus), aunque no lo admitía Michel tenia una fascinación sobre Colagusano (el muy… de Peter), Brooklyn estaba entre James y Severus (zarpada combinación, aunque yo prefería que le gustara Severus así se lo dejaba a James solito para Lily) ¿y bueno yo era obvio no? Claro que si, al bonito y sexy Sirius Orión Black.
Se podía decir que yo era la más llevada por eso, me envolvía con Harry Potter y me dejaba llevar súper lejos, "hasta Howarts" bromeaba Michel.
Me despedí de mi última amiga que quedaba y entre a casa.
-¿Viste a papá?- pregunto mi entupido hermano mayor.
-Espera que revise en mis bolsillos, o tal ves dentro de mi brasiere… no idiota, no lo vi, desde las siete que estoy fuera de casa- dije tirando mi mochila en el sofá y mordiendo una manzana que había sobre la mesada.
-Que idiota eres Ema- dijo tirandome un cojín del sillón.
-Totalmente heredada de ti- le devolví el amohadonazo-no me pegues Ulises- dije yendo hasta mi cuarto.
-¡Idota muggle!- grito desde el living, estuve tentada a contestarle, pero era verdad, yo era una muggle… o mejor dicho una humana.
Suspire y me desplome en mi cama…
-Si todo fuera diferente, si tuviera un novio como Black, un amigo como Remus y James, una casi amiga como Lily… una vida en Howarts, es lo que más deseo, no me importaría enfrentarme cara a cara frente a Voldemort, solo con pasar un día en Howarts, y obvio conocer a Sirius, eso si no me lo perdería por nada del mundo… jaja, tal vez convertirme en una animaga como Cornamenta, Canuto y aj… Colagusano, sobre todo les avisaría sobre el desdichado futuro a causa de él, gritaría a los cuatro vientos que mi Sirius era inocente, mataría a Bellatrix antes de que ella matara a mi Sirius- me voltee hacia la pared- ajajá… ya estoy enloqueciendo, ni siquiera tengo magia, aunque pudiera ser que sea bruja, seria una… como dice Malfoy a si… "sangre sucia". O bien que queda esa opción, conocer al ahijado de mi Sirius y a los demás… ¡ya esta Ema! Eso no pasara tu eres una…- un golpeteo en mi ventana me saco de mi vuelta a este mundo, me voltee y vire mi cabeza hasta la ventana, ahí había una sombra que no llegue a distinguir- mejor me asomo, tal vez alguien necesite ayuda, cualquier cosa llamare a Ulises- me pare bruscamente, cada paso que daba no lo podía creer, ya me había dado cuenta que era eso- ¡esto debe ser una broma!- exclame cuando abrí la venta y una bonita lechuza entro a mi habitación volando y viro hasta mi hombro.
Dejo caer una carta sobre mis manos y voló lejos, yo cerré la ventana y deje la nota sobre mi mesa de luz.
-Necesito calmarme, esto no puede ser, mejor me doy una ducha, debe ser el frío, si seguro es eso- Salí y entre al baño en solo segundos, me desvestí y entre en la ducha.
El baño duro menos de lo que yo pensaba, mi ansiedad no dejo disfrutar ni una sola gota de agua que caía sobre mi desnudo cuerpo.
Envuelta en una gruesa toalla naranja camine hasta mi cuarto, pero mi hermano me tomo por el hombro.
-Ema- me llamó cuando me noto fuera de foco.
-¿Qué quieres?- conteste rápidamente, él frunció el entrecejo.
-Tus amigas llamaron…
-¿Qué amigas?
-El baño te hizo mal de seguro, esas raritas tuyas, Michel y Lorena…
-A si, Michi y Lola ¿Qué querían?
-Yo que se, son tus amigas, pero llamo también Brooklyn, dijo que no podía venir hoy, yo te recomendaría que llames a las otras dos, se notaba bastante exaltadas.
-Gracias, lo tendré en cuenta- me di vuelta y deje a mi hermano refunfuñando, odiaba que lo dejara solo hablando.
Entre a mi cuarto, vi mi celular y la carta, "primero lo primero… amigas"… pensé.
Así que agarre mi celular y vi ocho mensajes.
MICHEL:
Ems me paso algo rarísimo apenas entre a casa, por favor llámame, necesito hablar contigo, no me animo a verlo sola… beso
MICHEL:
Ema se podría sabes donde estas que no atiendes? Bueno ta espero tu llamado… llámame
LORENA:
Emita, socorro!!!! Me llego algo extraño en algo extraño, es increíble, no me animo a verlo, necesito hablar contigo, ya, no puedo esperar más para verte… tkm Lolita
MAMA:
Come bien mi amor, llego tarde…- bueno ta lo otro es demasiado vergonzoso para escribirlo.
MICHEL:
Acabo de hablar con Lola, a ella le paso casi lo mismo que ami, viene para casa, y luego vamos para ahí, atiende maldita sea!!!!
LORENA:
Ems acabo de hablar con Michi y a ella le pasó lo mismo que ami, voy para su casa y luego vamos para ahí… tkm Lolita
MICHEL:
¡¡¡Mija atende!!! Por dios, bueno ta nada, ahora que llego Lola no pusimos a hablar sobre esto y bueno, qucieramos saber si a ti te pasó algo raro… cuando puedas contesta
LORENA:
Salimos para ahí, 2:45 estamos ahí, beso
¿Enserio esto esta pasando, podría ser, o solo es una jugarreta de mi loca mente?
Mire el reloj… 14:38… salte sobre mi closet. Me puse la ropa interior, un simple chupin, una camisa, una de mis tantas camperas y mis zapatillas de caña alta color rojo.
Volví a ver el reloj… 14:44.
En el preciso momento en que el reloj cambio a 45 el timbre sonó.
-Lola como siempre a tiempo- dije agarrando la carta y saliendo a correr por los pasillos hasta la puerta y luego hasta el portón.
Ahí parada se encontraban mis dos amigas, tan pálidas como pensé que estaba yo en es momento… nos miramos y buscamos algo en nuestros bolsillos lo levantamos y la tres gritamos a coro: ¡Me llego una carta de Howarts!