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Viajando Através de lo Imposible — capítulo 3
Nos levantamos con los gritos de Ulises desde la puerta.
-¿Qué queréis?- dije levantándome de golpe.
-¡Son las once!- grito Michel bostezando.
-¡Niñas no griten!- dijo moviéndose sobre el colchón Lorena.
-Hay una señora preguntando por ustedes, dice que una nueva profesora que tendrán…- nos miramos.
-Dile que ya vamos, hazla pasar- dije desde la puerta, pero no espere respuesta y le cerré la puerta en la cara.
-¿No creerán que puede ser McGonagal?- pregunto Lorena abrochándose el pantalón y poniéndose la remera.
-Lola a este punto me espero cualquier cosa- conteste mientras cerraba el cierre de mis botas de cuero (obvio sintético)
Nos terminamos de vestir, nos peinamos apuradas ya que nuestro cabello era lo suficientemente liso, pasamos por el baño a lavarnos la cara y caminamos hasta el living con las manos entrelazadas.
Ahí sentada nos esperaba sentada una señora mayor, que nosotros ya conocíamos perfectamente… McGonagal.
-Señorita Brooks tiene una muy buena residencia- exclamo parándose- tengo muchísima suerte de encontrarlas a las tres juntas. Pero que descortés, soy Minerva McGonagal, profesora de Trans…
-Profesora, no diga estas cosas aquí, no es seguro, mi hermano puede oírla…- dije agarrando una de sus manos.
-Tiene razón señorita Brooks, ¿bueno están listas?- yo la solté y nos miramos.
-¿Listas para que?- interrogo Michel.
-Par ir a comprar sus cosas, que descortés, seguro mi lechuza no llego a tiempo, en ella venia una nota donde decía que se aprontaran que hoy iríamos al Callejón Diagon para comprar esas cosas que le faltan- nosotras tres saltamos y nos abrazamos. Dejando sorprendida al profesora.
-Era verdad- suspiro Lorena.
-Enserio vamos a Howarts- dije yo intentando calmarme.
-¡No lo puedo creer!- dijo Michel saltando aun más alto.
-Bueno niñas, la hora pasa- nosotras nos calmamos y yo corrí hasta Ulises.
-Hermano voy a salir con las chicas y la profesora- me miro- si ya se que es raro, pero no te miento, bueno ahora, ¿puedo ir? Tal vez llegue un poco tarde…
-Haz lo que quieras, solo vuelve sana y virgen- me sonroje por su entupida palabra, le golpee el hombro y corrí hasta las chicas.
-Nuestros padres nos dejaron- exclamaron al mismo tiempo Lorena y Michel.
-Si todo esta en orden, niñas, es mejor que ya nos vayamos- seguimos las instrucciones de la profesora, salimos y la seguimos hasta un callejón- niñas húsar magia fuera de Howarts esta prohibido pero sobre todo si eres menor de edad, solo les informo, hemos venido aquí porque ningún muggle nos puede ver aquí, solo será un hechizo rápido, pero tal vez las maree un poco, como será su primer contacto con magia- nosotras asentimos y la profesora susurro un hechizo, de inmediato estábamos frente a un puesto en ¡EL CALLEJON DIAGON!
-Me viene algo- exclame al ver la tienda de escobas.
-Aguántese las ganas, primero tenemos que ir a Gringotts en busca de dinero, yo pagare todo, después ustedes me lo devolverán, espérenme aquí mejor, yo ya vuelvo- nos sentamos en un banco mientras mirábamos como Minerva se marchaba entre la gente.
No se porque, tal vez era cosa mía, pero se le notaba mucho mas joven que en lo que yo había visto en las películas, al parecer yo fui la única que se percato de eso…
-¡Esto es genial!- dije levantándome como con un resorte en el trasero.
-Quédate aquí Ema- pero era imposible, yo ya estaba corriendo a la vitrina de la tienda de escobas.
Había una escoba tan bonita expuesta en vitrina. Baje la vista hasta la plaquetita que decía en letras doradas Nimbus 1000.
"Como la que tenia James" pensé "espérate ahí, la Nimbus 1000 es re vieja, ahora hasta hay una mejor que la Nimbus 2000 ¿Qué es esto?"
-Pero igual es una escoba genial… quiero esta- suspire.
-Yo también quiero una así- dijo una voz masculina a mi lado.
Yo gire hacia él. A mi lado se encontraba un chico de ojos avellana, pelo negro bastante desarreglado, con lentes… se me hacia raramente familiar, muy familiar.
-Perdón- el me miro- ¿pero te conozco de algún lado?- el sonrío.
-No lo creo, jamás olvidaría unos ojos así de celestes… ¿pero como te llamas? Por si las dudas- sonrío, valla que sentía algo familiar en el.
-Soy Ema Brooks- conteste extendiéndole la mano
-No recuerdo a ninguna Ema, y menos que se vista tan extravagante- sonrío.
-A bueno- rodee los ojos- ¿Cómo te llamas tú? Por si las dudas- el río y me extendió la mano.
-Soy James Potter- yo estreche mi mano con la de el, y reí… ¡Esperen paren el rollo! ¿Cómo dijo? ¡James Potter! ¡Imposible! Porque el esta muerto, tal vez sea solo un error, tal vez es Harry haciéndose pasar por su padre. Así que para comprobarlo busque en su frente esa marca, pero no, un frente inmaculada, sin ningún rastro de nada- ¡oye! Eso duele- aparto mi mano.
-Lo siento Ja… Ja… me…s- idiota cálmate, es solo una broma de mal gusto.
-¡James deja la coquetería y apúrate!- grito una vos, yo mire de reojo, y ahí estaba tres chicos que por su apariencia no eran otro que los merodeadores. Un chico alto, de cabello negro y ojos celestes muy sexy hacia señas, otro un poco solo un poco más bajo de pelo casi rubio con ojos miel y varias cicatrices leía un libro y otro sumamente más bajo rubio de ojos casi negros y también ya casi al parecer con poco cabello comía dulces.
-¡No puede ser!- suspire en un susurro.
-Adiós Ema, mis amigos me llaman- me extendió la mano, la cual yo dude tomar, pero luego lo hice.
-¡Nos vemos en Howarts!- dije corriendo devuelta hacia mis amigas.
Cuando llegue hasta ellas, sentí como me mataban con la mirada.
-¿Qué crees que haces Ema Tamara Brooks?-dijo a gritos Michel, pero antes de que volviera a gritarme Lorena la callo, noto que algo en mi no estaba bien.
-¿Qué paso Ems?- pregunto Lorena tomándome por los hombros.
-Vi… a… J… Jam… es… Potter… y hable con… él- dije con la voz entre cortada.
-¡¿Qué?!- dijeron las dos
-Y no solo eso- abrieron los ojos como plato- vi a los merodeadores, a los cuatro… Sirius… Peter… Remus y obvio a James- las chicas se llevaron las manos ala boca para ahogar un grito mientras yo me desplomaba en el piso aun conciente.