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Harry Potter y la oscuridad — capítulo 3

Lily no estaba sorprendida. Ella había esperado poder ver a James desde hacía más de dos semanas, y en cuanto él había llegado, no habían podido ni siquiera decirse dos palabras cuando el profesor Dumbledore los citó a una reunión urgente para la Orden. James ni siquiera había saludado a Damien aún. Lily se sentó con sus brazos cruzados sobre el pecho tratando lo mejor que podía de no dejar que su pésimo humor saliera. Honestamente, un par de minutos con su esposo era todo lo que necesitaba, ¿era mucho pedir?

Sus pensamientos se cortaron cuando la habitación quedó repentinamente en silencio. James tomó su lugar enseguida de Lily tomando su mano entre la suya dándole un pequeño apretón. Ella lo miró con una media sonrisa. Miró a su alrededor y encontró rostros familiares, la mayoría se veían cansados y tan molestos como ella se sentía. Vio al siempre paranoico Ojo-Loco Moody sentado al lado del Auror Kingsley Shacklebolt. Tonks se hacía notar fácilmente gracias a su cabello color rosa chicle. Lily miró cerca de Remus y Sirius sentados a un lado de James. Su compañera la profesora Minerva McGonagall estaba sentada cerca del frente de la habitación enseguida de Snape. Enseguida de ellos había dos asientos vacíos los cuales Lily trató de ignorar. No podía soportar pensar en ellos una vez más.

Su atención se fijó en el Director, quien estaba de pie frente a todos los miembros de la Orden. Albus Dumbledore se miraba sumamente cansado, casi como todos los demás. Se aclaró la garganta y la silenciosa habitación cayó en un profundo silencio. Podía ver las expresiones de casi todos; había sólo algunos que se miraban molestos con la reunión de último minuto mientras que otros se veían como si trataran de prepararse para las trágicas noticias.

—Les agradezco que hayan venido a la reunión de último minuto,— comenzó Dumbledore—, estoy enterado de que muchos de ustedes tuvieron que cancelar o reacomodar sus planes para poder venir, así que no tomaré mucho más de su tiempo.— le dio una mirada significativa a Lily y ésta se sonrojó y bajó la mirada hacia sus manos que descansaban sobre su regazo.

—Esta bien Lils, nadie se dio cuenta.— bromeó Sirius en voz baja. Lily lo miró con mala cara pero no dijo nada.

—Como todos se habrán enterado, han habido numerosos ataques a Mortífagos en el último año— continuó Dumbledore—, fue confirmado que estos Mortífagos asesinados eran miembros del círculo interno. Como ni el Ministerio ni la Orden han sido los responsables de estos ataques, nos preguntamos cual es la identidad del asesino.— la habitación quedó en silencio, todos miraban fijamente a Dumbledore.— El ataque más reciente tuvo lugar ayer por la noche. Un Mortífago llamado Jason Riley fue asesinado en su casa. El Ministerio dice no ser responsable y nosotros sabemos que la orden no fue responsable. Nos lleva a la pregunta de quien es el que esta rastreando a estos Mortífagos y los está asesinando.— finalizó Dumbledore con un deje de preocupación en la voz.

—¿Por qué importa eso?— preguntó Moody con su roñosa voz.— Quien quiera que sea está matando Mortífagos, nos está ayudando. ¿Por qué debe de preocuparnos? — hubo un par de murmullos de apoyo a lo que Moody había dicho.

—Debemos preocuparnos porque no sabemos quien está haciendo esto y con qué razón.— explicó Dumbledore.

—Tal vez haya alguna otra sociedad secreta, como la Orden. Tal vez alguien formó otro grupo contra Ya-Saben-Quien y están rastreando a los Mortífagos.— dijo Tonks.

—Puede ser posible,— Dumbledore inclinó su cabeza hacia la pelirosa —, sin embargo, pienso que deberá ser prioritario el descubrir la verdad sobre este asunto tan pronto como sea posible.

Lily se dio cuenta que había algo que Dumbledore no les estaba diciendo. Había pasado mucho tiempo con Dumbledore, al principio como estudiante, después como miembro de la Orden y finalmente como miembro de su staff, podía ver que el viejo mago estaba dudando en decir que era lo que pensaba.

—Dumbledore, ¿hay algo más? — preguntó Lily. Dumbledore se giró hacia ella y sus ojos azules la miraron fijamente por unos segundos. Con un suspiro comenzó su explicación.

—Tengo una suposición, y a este punto eso es todo lo que es, pero leyendo los reportes de las muertes, creo que Voldemort es el responsable.— hubo un grito ahogado repentino ante la mención del nombre del Lord Oscuro. Dumbledore suspiró mentalmente. ¿Cuántas veces les había dicho que temerle al nombre era simplemente ridículo? Voldemort no iba a aparecerse si decías su nombre en voz alta.

—¿Por qué piensa eso? — preguntó McGonagall controlándose lo mejor que pudo.

—Como ya dije, es sólo una suposición. Lo que sí sé es que si los hombres de Voldemort están siendo rastreados y eliminados de esta manera, él no estuviera tan tranquilo dejando que eso continuara. Por los reportes que tenemos, todo indica que Voldemort no está preocupado por estos asesinatos. Por otra parte, él parece estar contento con la desaparición de estos hombres. Esto me hace pensar que estos hombres habían hecho enojar a Voldemort de alguna manera así que él se las arregló para tenerlos muertos.— Dumbledore se giró hacia Snape.— Severus, tengo que pedirte que intentes descubrir toda la información que puedas. Tengo una lista de todos los Mortífagos fallecidos. Ve si puedes encontrar cual era su misión antes de que murieran. Ve si hicieron enfadar a Voldemort en cualquier manera.— Dumbledore le dio un pedazo de pergamino a Snape, quien lo tomó pero no lo miró. Sus ojos negros estaban fijos en Dumbledore.— Es todo por el día de hoy. Les agradezco su paciencia.— finalizó Dumbledore de manera formal mirando a todos. James se levantó de su asiento junto con los demás. Su cabeza daba vueltas por las nuevas noticias.

—¿Qué piensas tú? — preguntó Sirius.— ¿Crees que es otra sociedad secreta o Voldemort sólo ha decidido deshacerse de sus viejos seguidores para ayudar a los nuevos?

—¡Son Mortífagos, no simples ropas que necesitan cambiarse! — dijo Lily enojada a Sirius.

—Sí, pero ese monstruo no puede ver la diferencia.— le dijo Sirius.

—Parece muy extraño.— dijo James perdido en sus pensamientos.

—Estoy con Moody. No creo que nos deba importar quien esta matándolos, mientras sigan siendo Mortífagos, deberíamos estar agradecidos.— continuó Sirius acompañando a su amigo hacia la chimenea. No tenía a donde ir ya que el Cuartel General era su casa.

James no dijo nada. Aunque silenciosamente estaba de acuerdo con Dumbledore. Si Voldemort estuviera preocupado por la muerte de sus hombres estuviera haciendo algo al respecto. El hecho de que no estaba haciendo nada sólo podía significar que él era el que ordenaba los asesinatos. La pregunta era, ¿por qué?