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Harry Potter y la oscuridad — capítulo 51

Los cinco adolecentes salieron a su ultima misión a primera hora en la mañana. Mientras mas rápido terminaran con eso mejor. Damien, Ron y Ginny no tuvieron mucho problema en convencer a sus padres. Al parecer la Orden tena algunos problemas y los padres se alegraron mucho cuando sus hijos les dijeron que se irían unos días. Estaban seguros de que los Granger podrían cuidarlos. Los padres de Hermione fueron mas difíciles de convencer, por que Hermione estaría en el mundo mágico. Habían estado leyendo el Profeta que era entregado a su casa, se estaban volviéndose mas consientes de la seguridad de su hija, ya que ella era parte de ese mundo.

Hermione al final los había convencido par que la dejaran ir con los "Potter" asegurándoles que el señor Potter era un Auror y que su casa era de lo mas segura. También les prometió que se llevaría el celular y les hablaría todos los días.

Y así, con todo listo, los cinco se dirigieron a la estación de tren. Tenían que tomar un tren Muggle hasta un pueblo cercano, ahí donde estaba el orfanato en donde Voldemort había crecido. Harry sabia que la cueva estaba cerca de ahí. Todo su equipaje había sido encogido y estaba dentro de sus bolsillos. Ninguno hablo durante el viaje en tren. Se podían haber aparecido en el poblado, pero solo Harry sabia en donde estaba. Y debido a eso, Harry intento convencer a los chicos de que lo dejaran ir solo.

-Este viaje solo se complicara mas con todos nosotros. Sera mucho mas fácil si voy solo- les había dicho Harry cuando se preparaban para irse.

-Ya te lo dijimos, Harry. Iremos contigo. Si no nos llevas nosotros iremos por nuestra cuenta. Y ya recuerdas lo que paso la ultima vez que fuimos por separado por un Horrocruxe- dijo Ginny mirando hacia Ron.

Ginny se refería por supuesto al alboroto que había provocado Ron con la Pluma Dorada. Debido a su estupidez casi los habían matado.

Harry miro el rostro sonrojado de Ron y lucho contra la risa que quería escapársele. Se giro para mirar a Ginny, quien estaba sonriéndole a su hermano. Pensó en bromear con ellos diciéndoles que les haría olvidar todo con un hechizo para que no recordaran nada de los Horrocruxes y que los dejaría ahí, pero sabia que no le creerían. En lugar de eso, Harry se encogió de hombros y los dirigió hacia el tren. Tal vez llevarlos con {el le seria útil. Por primera vez en su vida, a Harry no le importo estar en compañía de los chicos. Se dio cuenta al abordar el tren de que había estado en contacto regular con ellos por tanto tiempo que casi llegaba a sentirse cómodocon ellos. Con uno de ellos en particular, casi se alegraba de que se hubiesen encaprichado en estar junto a él. Miro a la chica pelirroja cuando se sentó junto a Hermione. Harry finalmente dejo salir esa sonrisa que había estado reprimiendo, solo un segundo antes de volver a ocultarla.

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La orden era un caos. Ya habían pasado tres días desde que habían descubierto acerca de los cinco Horrocruxes destruidos. Claro que el primer Horrocruxe que se había destruido era conocimiento general, la Orden entera había visto la memoria de Snape cuando Harry había escapado de Voldemort. Pero la desaparición de los otros Horrocruxes era un misterio. El Ministro se había negado a creer que esos poderosos e impecables objetos que habían sido robados eran en verdad los Horrocruxes de Voldemort.

Como siempre, el Ministro estaba mas preocupado por su reputación que el problema en si. Si el Mundo Mágico se enteraba de que Voldemort había hecho Horrocruxes y que dichos Horrocruxes eran objetos de semejante importancia mágica, el mundo definitivamente se caería a pedazos. Sin embargo, Albus Dumbledore sabía que esos objetos eran Horrocruxes y también sabia quien los estaba destruyendo. Le había informado a la Orden todo lo que había descubierto.

Dumbledore y otros pocos miembros confíales de la Orden habían tratado incansablemente el anillo de los Black que le habían quitado a Bella. Sin importar que hechizo, encantamiento o maldición usaran, no habían podido ni siquiera hacer un rasguño en la superficie del anillo. Dumbledore sabia que Harry había sido el que había ayudado a Bella a escapar. También sabia que Harry debía tener el anillo. Dumbledore siempre había creído que ese chico era el Elegido, solo él podría destruir a Voldemort, y eso lo probaba. Dumbledore y varios Aurores no habían podido hacerle nada al Horrocruxe, mientras que Harry había podido desintegrar por completo el Horrocruxe se Slytherin solo por querer hacerlo.

Dumbledore se preguntaba por que los ojos de Harry cambiaban del verde esmeralda al negro mas oscuro. Había llegado a la conclusión de que era algo que poseía Harry desde que era mas chico. Recordaba la memoria de Harry ayudando a esos dos niños, cuando apenas tenia siete años. Justo antes de ayudarlos, Dumbledore recordaba haber visto los ojos de Harry volverse oscuros. La razón detrás de eso era algo que tendría que averiguar después. El problema era que el Ministro había aceptado al fin que esos objetos eran Horrocruxes, pero se negaba a creer que Harry los estuviese destruyendo. Insistía en que Harry no había dejado a Voldemort y que recolectaba los Horrocruxes para mantenerlos a la salvo en casi de que el Ministerio los obtuviera.

Nadie podía convencer al Ministro de que se equivocaba. A excepción del pendiente de Slytherin, nadie había visto a Harry destruir los demás Horrocruxes. No tenían pruebas de que Harry estuviera ayudándolos a deshacerse de Voldemort.

La reunión que Dumbledore había convocado era para convencer a los otros miembros de la Orden. La mayoría ya estaban de su lado. Le tenían mucha confianza a él, pero como Harry ya los había traicionado antes, la confianza comenzaba a flaquear. La mayoría de ellos habían confiado en que Dumbledore mantendría a Harry en Hogwarts y lo llevaría al lado de la Luz. Con el escape de Harry y el ataque al Expreso de Hogwarts, muchos de los miembros de la Orden encontraban difícil creer que ese mismo muchacho ahora estaba en contra de la maldad de la que había sido parte.

Los únicos miembros que discutían abiertamente con Dumbledore eran Moody y otros pocos. James había decidido ya no entrar mas en las reuniones. Prefería que le dieran un resumen al final. Eso era mas que nada por evitar la urgencia por asesinar a Moody en todo momento. Cada que el hombre abría su boca decía algo en contra de Harry.

James se sentó en el salón enseguida de donde se llevaba a cabo la reunión, pensando en como seria dejar todos esos problemas atrás. El sabia que Harry les había prometido volver a casa, Sirius se lo había dicho. James deseaba que su hijo regresara pronto. No lo había visto por tanto tiempo. La ultima vez que había escuchado la voz de su hijo había sido en una llamada telefónica justo después de que había dejado a Voldemort. Esa conversación aun le llenaba los ojos de lagrimas. Harry lo había llamado "Papá". James había pensado que nunca escucharía a Harry llamarle así. La puerta se abrió y Lily entro, se miraba completamente furiosa.

-Lily? Que sucede?- le preguntó James al ver a su esposa entrar de esa manera y sentarse junto a él.

-Ese… ese… Auror! Te juro que voy a matarlo!- grito Lily antes de dejarse caer en su silla.

-Quien? Moody! Que dijo el estupido bastardo ahora?- pregunto James sintiendo como su rostro se ponía rojo de furia.

-Él… él… oh, ni siquiera puedo repetirlo! Te lo juro James, ese hombre morirá gracias a mi varita!- dijo Lily nuevamente. James se dio cuenta de que de la varita de la pelirroja comenzaba a salir humo.

-Lils, que hiciste?- pregunto James al ver que Lily aun tenia su varita fuertemente apretada en la mano. Lily miro a su marido y meneó la cabeza.

-Se lo merecía! No pensara en entregar a Harry al Ministerio si no tiene huesos en sus brazos!

James se pudo haber reído si la situación no fuera tan tensa.

-Tu… hiciste que los huesos de sus brazos desaparecieran? Oh, Lily. Eso es brillante!- dijo James sonriéndole a su esposa. Su sonrisa desapareció cuando Lily lo miro con ojos llenos de lagrimas.

-No es solo él, verdad? Todos quieren destruir a Harry. A cuantos podremos detener? No, James esto no es tan simple. Moody era un buen amigo y ahora ustedes dos ni siquiera se pueden sentar en la misma habitación, no puedo creer que de verdad le lance un hechizo! No creo que pueda arreglarse esta situación. Que vamos a hacer? Por que no pueden dejar en paz a mi hijo? Él ya esta sufriendo muchísimo por todo lo que esta pasando! Por que no pueden ayudarnos a buscarlo y mantenerlo a salvo? Por que no creen en Dumbledore? Ellos solían creer en su palabras! Nunca le faltarían al respeto del modo que Moody lo hizo!

James rodeo con sus brazos a su histérica esposa para calmarla. No podía decirle nada para hacerla sentir mejor. Simplemente por que no sabía como responder a sus preguntas. En lugar de eso la abrazo fuertemente y la dejo llorar.

-Solo… solo quiero que regrese a c…casa! Quiero a m… mi bebe de vuelta!- susurro Lily enterrando su rostro en el pecho de James.

James le susurro palabras reconfortantes. Le dijo que Harry regresaría a casa. James se aseguraría de eso. Pero en el fondo, James sabia que esa no era la solución al problema. El mantenerlo seguro por el reto de su vida, eso seria el reto. Aun así, James rezaba por que Harry. Cerro los ojos y dejo que sus lagrimas salieran.

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Damien apresuro el paso y trato de no quedarse atrás. Estaban rodeados de pequeñas colinas y a donde sea que mirara veía enormes arboles alrededor. Corrió unos pasos para alcanzar a Ginny. Harry iba al frente del grupo, guiándolos, parecía poder caminar por entre los arboles mucho mas fácil que los demás. Apenas si habían estado caminando por unas dos horas y Damien ya se comenzaba a sentir cansado.

Harry los lideraba e iba unos cuantos metros delante del resto. Hermione y Ron caminaban juntos, pero no hablaban. Estaban muy ocupados concentrándose en no tropezar y no perder a Harry de vista. Ginny y Damien se esforzaban mucho.

Continuaron caminando por ese denso bosque, cada vez mas y mas profundo hasta que todo signo de la pequeña villa quedo atrás. Harry no tenia una dirección concreta de la cueva, después de todo nunca había estado ahí, pero estaba dejando su buen sentido de orientación guiarlo. Sabia que la cueva estaba muy bien escondida y que iba a estar cerrada mágicamente. Todo lo que Harry tenia que hacer era acercarse lo suficiente para detectarla. También estaba consiente de los cansados jóvenes detrás de él, trataban desesperadamente de mantenerse a su ritmo, pero Harry no podía detenerse a esperarlos.

Después de unas horas mas, Harry tuvo que detenerse para que los demás descasaran un poco. Contuvo la risa al ver lo rojos qu estaban los rostros de los demás. Ron se veía peor. Todos se sentaron y Damien saco cinco botellas de agua de su mochila. Todos se sentaron a la sombra de los arboles y bebieron su agua fría. El clima era bastante cálido, era mitad de Junio ahora. Harry solo tomo un pequeño trago de su agua, estaba demasiado ocupado mirando alrededor. No tenia idea de cuanto mas tendrían que caminar. Parecía que la cueva estaba mas escondida de lo que esperaba.

-Oye, Harry, he querido preguntarte algo- Harry se giro hacia Ron- um… bueno, recuerdas cuando fuiste al Club de Duelo? Conjuraste un escudo asombroso! Me estaba preguntando… es… es muy difícil de hacer?- pregunto Ron algo titubeante.

Harry miro a Ro por un momento antes de responder. Parecía que Ron había querido preguntarle sobre sus habilidades en duelos desde hacia rato, pero la situación nunca se había dado. Harry pensó por un momento antes de responderle casualmente.

-No, no es difícil. Cualquiera pude hacerlo, s pueden controlar su magia a ese nivel- los ojos de Ron brillaron y Harry supo cual seria la siguiente pregunta que le haría.

-Harry, puedes enseñarme como hacerlo?- Harry lo pensó por un momento.

-Ahora no es el mejor momento. Se supone que debemos buscar la cueva.

-Lo se, es solo que, bueno, si nos llegaran a atacar, por lo menos podremos defendernos un poco mejor- dijo Ron emocionado.

Harry lo pensó por un momento. El escudo no era difícil de conjurar, en verdad, y Ron tenia un bien punto al decir que necesitaban protegerse.

Harry decidió que les enseñaría como conjurar el escudo mas tarde esa noche. Sabia que no iban a poder encontrar la cueva ese día. Les llevaría otro día o dos para encontrarla, así que se quedarían ahí por la noche, Harry les diría como hacerlo entonces.

Prometiéndoles eso, los cuatro adolescentes parecieron retomar las energías y siguieron a Harry por el bosque sin quejarse para nada.

Ron había empacado una tienda mágica. No la usaban mucho, asi que nadie se daría cuenta de que no estaba. Hermione y Ginny habían empacado mucha comida, pero Harry había insistido en no comer mucho, ya que no tenían idea de cuanto les tomaría encontrar esa cueva.

Después de una pequeña cena, pusieron la tienda. Hermione y Ginny pusieron una tienda para ellas, no era mágica, era de los padres de Hermione. Pero como eran solo ellas dos compartiendo la tienda, no era tan malo. La tienda de los chicos era mas grande, con baño y todo. Los cuatro chicos se sentaron, en silencio y disfrutando de la cálida noche, sintiendo como todos sus dolores comenzaban a desaparecer. Todos, menos Harry, se habían dado cuenta de lo cansado que seria ese viaje.

Harry conjuro otro hechizo a su alrededor, sin varita, para que les alertara de cualquier tipo de peligro. Cuando Harry se sentó junto a Damien, se dio cuenta de la mirada emocionada del chico.

-Que?- pregunto Harry dándose cuenta de los emocionados rostros a su alrededor.

-Dijiste que nos enseñarías a conjurar el escudo esta noche- dijo Damien rápidamente.

"Oh, demonios, me había olvidado de eso" pensó Harry.

-Si, claro- dijo Harry en voz alta y se puso de pie. Todos los demás lo imitaron, estaban muy emocionados de aprender algo de Harry.

Harry se giro hacia Ron, ya que él había sido el que le había preguntado del escudo.

-Bien, lo primero que deben hacer es reunir toda la energía que puedan de su núcleo.

Harry se detuvo al ver la expresión de Ron, era de total confusión.

-Que?- preguntó Harry un poco molesto.

-Um… m núcleo?- preguntó Ron como si nunca hubiese escuchado esa palabra en su vida.

Harry apretó los dientes molesto. No tenia mucha paciencia, en especial cuando estaba cansado.

-Si, ya sabes, tu núcleo mágico. El que contiene toda tu magia- Ron se giro hacia Hermione y después respondió.

-Se lo que es un núcleo mágico. Es solo que no entiendo a que te refieres con reunir energía de el.

Harry se paso una mano por el cabello y suspiro. Damien tuvo que morderse la lengua para no mencionar lo mucho que se parecía a su papá.

-Bien! Comencemos desde el principio entonces. Saben en donde esta su núcleo mágico?- preguntó Harry pensando que de ninguna manera un mago de dieciséis años ignorara en donde estaba su núcleo.

Ron, sin embargo, se seguía mirando confundido. Miro titubeantemente a Hermione, pero la chica solo le devolvió la mirada. Obviamente sabia en donde estaba el núcleo y estaba decepcionada por que Ron no lo supiera. Ron torpemente levanto su mano y la puso sobre su corazón.

-Aquí?- pregunto inseguro.

La expresión en el rostro de Harry no tenía precio. Parecía estar mordiéndose la lengua para no decirle nada al pelirrojo. En lugar de eso, camino hasta Ron y, esforzándose por no herir al estúpido chico, tomo la mano de Ron desde su pecho y la puso en su frente.

Damien y Ginny se ahogaron con sus risitas silenciosas y Hermione se mordió los labios ante la expresión en el rostro de Ron. El sonrojo de Ron era tan vivido como su cabello. Lentamente bajo su mano y miro torpemente a Harry.

Harry se movió un par de pasos hacia atrás y lo miro.

-Tendrán que aprender a reunir magia desde su núcleo. Eso es lo primero que deben aprender. Rodos tienen un núcleo diferente, igual al que usan sus varitas. Es por eso que algunas varitas funcionan mejor que otras. No pueden utilizar mi varita de mismo modo que usan las suyas. Si un Muggle levanta una varita no servirá de nada, ya que ellos no tienen núcleo mágico. Los Muggles tienen diferente tipo de magia. Lo llaman "mente sobre la materia". Fuerzan su mente a pensar de cierto modo- Harry se detuvo para dejar que los otros entendieran sus palabras. La suma atención que recivia por parte de los cuatro chicos lo hacia sentir incomodo. Nunca había tenido que enseñar nada.

-Entonces, para poder conjurar un escudo de cuerpo completo, tendrán que aprender a manipular su núcleo. Deben de dejar que su magia sea su instinto principal. La fuerza del escudo depende en la fuerza de tu núcleo. No puedes hacer tu núcleo mas fuerte. Es el mismo desde que naces.

Ron se veía algo decepcionado con las noticias.

-Y si mi escudo no es fuerte, no podrá detener maldiciones?- pregunto Ron sintiendo que era una perdida de tiempo aprender eso, ya que él no se consideraba un mago poderoso.

-No podrás bloquear todas las maldiciones, pero si puedes levantar un escudo de cuerpo completo puedes salvarte de heridas graves. Si todos ustedes lo conjuran al mismo tiempo se fusionaran y lo harán impenetrable- explico Harry.

Ante eso, los cuatro chicos sonrieron entre ellos.

-Bien, entonces, como reunimos energía?- pregunto Damien sacando su varita.

-Guarda eso. No pueden utilizar sus varitas aun. Les intentare enseñar sin usar sus varitas. Si aprenden la teoría podrán practicar una vez que regresen a casa, o si lo llegaran a necesitar aquí- dijo Harry en voz baja.

Harry les explico lo mejor que pudo, tratando de recordar como le habían enseñado a él. Su corazón salto n su pecho al recordar quien se lo había enseñado. Lord Voldemort había pasado varias horas enseñándole. Harry se estremeció ante el recuerdo y se concentro en los cuatro chicos frente a él. Practicaron por dos horas, y durante ese tiempo no habían logrado nada de lo que Harry les había explicado. Cansados y un poco decepcionados, los cuatro decidieron dormir. Harry les aseguro que con un poco mas de practica lo harían bien. Esperaba que no necesitaran ese tipo de defensa en el bosque. No quería pensar en lo mal que podrían resultar las cosas.

No fue sino hasta el tercer día que los chicos al fin dieron con la cueva. Ron había estado practicando su escudo de cuerpo completo en cualquier momento que pudiera y apenas la noche anterior había podido conjurar una pequeña luz amarilla a su alrededor. Había practicado todo sin varita, así que, para él, todo lo que lograra sin varita era asombroso. Harry le había dicho a un sonriente Ron que, cuando conjurara el hechizo con su varita, se vería como una burbuja color amarillo.

Eso había inspirado al resto para seguir concentrándose en conjurar el escudo también. Solo Ron y Hermione consiguieron hacer algo. Hermione había logrado conjurar algo de energía rosa a su alrededor. Damien y Ginny eran los únicos que no podían realizar el hechizo.

-No lo necesito de todas formas, tengo toda la protección que necesito- dijo Damien señalando el Lahoo Jisteen en su pecho.

Harry no dijo nada, pero le dedico una mirada a su hermano. Era mirad de la tarde cuando al fin habían salido del frondoso bosque y habían llegado a la entrada de una cueva. Parecía como si la luz del sol, de algún modo, se negara a llegar a ese lugar. Estaba envuelto en sombras y el aire alrededor de la cueva parecía mucho mas frio.

-Oh por… Merlín! Es aquí?- pregunto Ron mirando la cueva. No era precisamente un lugar al que querría entrar.

Harry miro a su alrededor y miro el miedo apoderarse de los rostros de los otros cuatros. Él mismo sentía escalofríos al mirar la cueva. Todos caminaron hacia la entrada, lo mas juntos que podían. Una vez que llegaron a la entrada, se dieron cuenta de que estaba completamente bloqueada por rocas. No había modo de entrar. Harry saco su varita y les indico a los demás que lo hicieran también. Harry había asumido que la cueva y sus alrededores estarían muy bien protegidos por tanta magia que nadie se daría cuenta si usaban su propia magia en ese lugar.

Los cinco adolescentes apuntaron sus varitas a la entrada de la cueva y gritaron "Wingardium Levosa". Pero las rocas en la entrada seguían en su lugar. Todos trataron otros hechizos, incluido "Reducto" y "Bombarda".

Todos se quedaron mirando a la entrada bloqueada. Se habían acercado tanto y ahora no podían entrar. Tres días completamente desperdiciados.

-Vamos, deberíamos irnos. Es inútil- Ron tomo a Hermione y Ginny y las alejo de la cueva, Damien los siguió unos pasos detrás, caminaban arrastrando los pies.

Harry se quedo en donde estaba, mirando la entrada. No se daría por vencido ahora. Era el ultimo Horrocruxe. No se daría la vuelta y lo abandonaría. Había un modo de entrar. Tenía que haberlo. De pronto, una idea le vino a la mente y se acerco unos pasos mas a la cueva.

Lentamente levanto una mano hacia la entrada y comenzó a sisear instrucciones.

-Ábrete. Te lo ordeno- siseo Harry en Parsel.

Los cuatro adolescentes se congelaron en donde estaban y giraron rápidamente para mirar a Harry hablar el antiguo lenguaje de las serpientes. Ninguno de ellos sabia que Harry hablaba Parsel. Ron y Hermione se miraban bastante incómodos. Era bastante escalofriante ver a alguien sisear de ese modo. Damien, como siempre, estaba asombrado de las habilidades mágicas de su hermano. Ginny estaba completamente perdida en Harry. Se quedo paralizada cuando los siseos llenaron el aire a su alrededor.

-Demonios, incluso eso suena sexy- susurró Ginny.

Hermione le dedico una mirada severa y le dio un codazo en las costillas. Ginny la miro con ojos entrecerrados y se sobo el costado. No podía evitar sentirse atraída por todo lo que hacia Harry.

Harry repitió las instrucciones en Parsel tres veces mas. El sonido de pesadas rocas moviéndose lleno el bosque y el piso comenzó a temblar. Los cuatro Gryffindor se quedaron en donde estaban mirando como las rocas se apartaban y creaban una cueva.

Harry avanzo unos cuantos pasos hacia la entrada y después se giro para mirar detrás de él. Les indico a los demás que lo siguieran rápido. De inmediato los otros cuatro salieron del trance en el que estaban y corrieron a su lado. En cuento entraron en la cueva escucharon las pesadas rocas volver al lugar en donde estaban y cerrar el camino.

Ron trato de no entrar en pánico y camino junto a Hermione, ambos sacaron sus varitas y apuntaron hacia enfrente. Ninguno hablo mientras caminaban mas profundo en la cueva. Sorprendentemente no hubo necesidad de conjurar un "lumos", ya que la cueva se lleno de luz brillante.

-Ron- dijo Harry en voz baja.

-Si?- respondió Ron, preguntándose que lo haría hacer.

-No importa lo que suceda, no toques nada!- dijo Harry sin mirarlo. Ron estaba sorprendido al recibir esas instrucciones.

-Bien, pero por…- las palabras de Ron murieron n su garganta cuando Harry se aparto del camino. La razón por la que la cueva brillaba se volvió clara y la mandíbula de Ron cayo hasta el suelo. Al final de las escaleras había una montaña de joyas amontonadas. Eran las responsables de la tenue luz dentro de la cueva. Hermione, Ginny y Damien tenían una expresión similar a la de Ron.

Todos se quedaron ahí, mirando como estúpidos el tesoro frente a ellos. Brillantes joyas de todos colores y muchos artefactos de oro y plata iluminaban el suelo de la cueva. Tan solo una de esas piedras seria suficiente para que Ron y toda su familia vivieran cómodamente por el resto de sus vidas.

Siguieron a Harry lentamente por os escalones sin dejar de mirar las joyas.

-Um… por que Ron no puede tocar nada?- pregunto Damien tratando de apartar sus ojos de la montaña de oro a solo centímetros de él.

-Por que todo lo que ven esta maldito. Esta aquí solo para atrapar a cualquier intruso- explicó Harry sin detenerse.

Ron sintió su corazón volver a su lugar original. No tenia sentido tomar nada si estaba maldito. Siguieron a Harry lentamente ignorando el brillante tesoro.

Se apartaron de las joyas y llegaron a un pequeño pasillo. Harry se detuvo a unos cuantos pasos tratando de decidir hacia donde ir. El pasillo se hizo tan angosto que los cinco tuvieron que ir en una sola línea para poder pasar.

-Harry, como sabes a donde ir?- susurró Ginny mientras luchaba por seguirles el paso.

-No lo se- respondió Harry.

Ginny podía jurar que Harry le había sonreído. Sacudió la cabeza y continuo caminando por el suelo irregular. Después de un buen rato, el pasillo se expandió hasta que los cinco pudieron caminar juntos.

-Al fin! Eso fue demasiado incomodo- exclamo Ron cuando giro en una esquina y se reunió con el resto.

Nadie dijo nada y Ron miro frente a ellos para ver que sucedía. Deseo no haberlo hecho.

Frente a ellos estaba lo que parecía ser un océano de lava. El liquido rojo y ardiente parecía estar formando una ola gigante. Rápidamente alcanzó el techo de la cueva.

-Harry!- gritó Hermione tomándolo de la mano.

-Nadie se mueva! Quédense en donde están!- les grito Harry sobre el furioso ruido del fuego.

Ron ya había tratado de retroceder y se encontró con que el área detrás de ellos estaba completamente cerrada. No tenían forma de volver.

-Estamos atrapados!- gritó entrando en pánico al saber la horrible muerte que sufrirían.

-Ron! No te muevas, todos quédense en donde están, solo empeoraran las cosas!- trató de explicarles Harry.

-Como puede empeorar?- gritó Damien retrocediendo hasta pegarse a la pared.

-Si miedo lo hará real. Si no muestran miedo y se quedan en donde están no los dañara!- gritó Harry.

Ron lo dudaba completamente. Podia sentir el calor de la lava acercándose. Miro con terror la ola de lava que se movía rápidamente hacia ellos. En unos cuatro segundos la ola de lava los cubriría a todos.

-Confíen en mi! Quédense en donde están! No se muevan. No tengan miedo, no es real!- les grito Harry nuevamente.

Ninguno le creía en realidad, era difícil de creer que una enorme ola de fuego que se les acercaba rápidamente no estuviera ahí en verdad, pero los cuatro obedecieron a Harry. Cofiaban en él, estaban arriesgando sus vidas ayudándolo.

Hermione abrazo a Ron buscando apoyo cuando sus rodillas comenzaron a temblar. Ron la abrazo y la apretó fuertemente. Damien estaba demasiado asustado para moverse, se quedo de pie aplastado contra la pared. Ginny, por instinto, se estiro y tomo la mano de Harry. Sintió como el alivio la incidía al sentir que Harry apretaba su mano asegurándole que estaría bien.

-Confía en mi- le susurró.

Ginny solo pudo asentir con la cabeza y cerrar los ojos. El calor comenzaba a hacerlos sentir mareados. El sudor comenzaba a bajar pos sus rostros. Au así, ninguno se movió. Se quedaron ahí de pie. Harry abrazó a Ginny y sintió como la pelirroja escondía su rostro en su pecho. La ola se acercaba cada vez mas, lanzando fuego a todo alrededor. El calor comenzaba a volverse insoportable. Justo antes de que la ola chocara contra ellos, se convirtió en una gran cantidad de humo rojo. Murió antes de poder tocar a alguien. El calor se había ido y todos podían sentir el frio viento sobre ellos. Ron y Hermione no sabían si ponerse a reír o a llorar. Damien había colapsado en el suelo, aliviado.

Ginny, sin embargo, seguía escondiendo su rostro en el pecho de Harry, el chico tuvo que apartarla. La pelirroja abrió sus grandes ojos café y miro a Harry antes de mirar a su alrededor. No había rastro del fuego, o lava, o ningún tipo de amenaza. Miro de vuelta a Harry con ojos brillantes y sintió que podría besarlo en ese momento, si tan solo pudiera reunir el coraje necesario. Harry se aparto de ella pero siguio sonriéndole.

-Se lo dije, chicos, no era real- rió mientras ayudaba a Damien a ponerse de pie.

-Pero, podíamos sentir el calor y todos esos sonidos tan ruidosos- dijo Ron inmediatamente tratando de hacer que sus piernas funcionaran.

-Todo esta en tu mente. Tu miedo lo volvería real. Si tratas de correr solo te alcanzara mas rápido. Si te quedas en donde estas no te lastimara, ya que no le tienes miedo. Es uno de los hechizos favoritos de Voldemort, invocar el miedo y usarlo en contra de los demás- explico Harry.

-Nadie dijo que no le tuvimos miedo. Solo hicimos lo que tu nos dijiste, confiamos en ti- dijo Ron, aun temblando de terror.

Harry no respondió, pero se sonrojo un poco. Continuo caminando. Habia una pequeña abertura que llevaba a una habitación circular. Era una habitación enorme, pero solo había un pequeño objeto en el suelo.

Damien jadeo al ver el pequeño libro negro en el suelo, lucia abandonado. Harry les indico que se quedaran en la entrada de la habitación. Camino hasta el diario y se hinco enseguida de el. Paso una mano sobre el diario ara ver que hechizos tenia. Se sorprendió al ver que no había ningún tipo de hechizo sobre el diario. Se inclinó y lo levanto. Lo levanto fácilmente y Harry sonrió un pinchazo de dolor en su cicatriz. Se quedo quieto con el diario en la mano. El hecho de que no hubiera hechizos protegiendo el diario lo hacia sentir incomodo. Había muchísimos hechizos a lo largo del trayecto, por que no puso ninguno ahí.

Sin embargo, nada sucedió, Harry regreso lentamente con los demás. Todos miraron el diario negro completamente sorprendidos. Lo habían logrado, habían obtenido el ultimo Horrocruxe. Ahora Harry lo destruiría y eso significaría el final de la inmortalidad de Voldemort.

Harry metió el diario en su bolsillo y todos comenzaron el trayecto de regreso a la entrada de la cueva. Regresar fue muchísimo mas sencillo. No había nada que los detuviera ahora. Ginny camino junto a Harry, mirando como su expresión se ensombrecía mas y mas conforme se acercaban a la entrada. Las rocas ya se movian para dejarles una salida.

-Que sucede?- pregunto la pelirroja.

-Nada. Es solo… esperaba algo mas ahí evitando que lo tomara. Después de todos los hechizos que había, me parece… raro- dijo Harry después de pensarlo por un momento.

-Probablemente es por que él nunca espero que alguien pudiese pasar los otros hechizos- dijo Ginny.

"Tal vez" pensó Harry. Aun no estaba muy convencido.

Sus sospechas se vieron terriblemente confirmadas al salir de la cueva y darse cuenta que estaban completamente rodeados por un pequeño ejercito de Mortífagos.