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Consecuencias — capítulo 5
Créanme que le da un toque más dramático leer esto escuchando NADA ES IGUAL de KUDAI, yo lo hice y llore, comiencen a escucharla desde la escena del jardin
-Genial, no paso ni una semana y ya estuve castigada- gruño Heiley mirando hacia el fuego tenue que estaba en la estufa.
Era sábado en la tarde, así que la rubia llevaba una camiseta en escote en V de mangas cortas color blanco, unos jeans negros, cadenas de plata y botas guerrilleras negras.
Sintió un ruido y se volteo, respiro profundo y volvió a mirar hacia el tenue fuego.
Tres chicos bajaban de su cuarto, al ver a la rubia vestida así se sorprendieron.
-Hei, lo sentimos mucho, por la demora- escucharon desde las escaleras de las chicas... Jane bajo con un vestido rosa pálido, un saco blanco y botas blancas, Lily bajaba detrás arreglándose el cabello en una alta coleta, llevaba una remera roja como tres talles más grande, unos jeans ceñidos negros y botas largas por fuera del jeans, negras.
-No hay problema, solo me aburrí unos minutitos... nada interesante, apuremos nos que sino Benilde, Tim y Regulus nos matan- contesto la rubia.
-No creo que Reggie se enoje contigo- dijo Jane sonriendo.
Las tres amigas se abrazaron y salieron.
Los tres amigos quedaron parados en el lugar, ni siquiera Jane los había saludado.
-Creo que definitivamente esto es el final- dijo Remus con un deje de tristeza.
James lo miro y le sonrío de lado.
-No lo creo, si ellas quieren la indiferencia, nosotros Los Merodeadores se la concederemos...- dijo Sirius dándose vuelta y subiendo a su cuarto.
-Le duele estar separado de Hei, era como su hermana menor- dijo James.
-Se le nota-contesto Remus- yo también la extraño.
-Y yo más Lunático- James bajo la mirada y subió a su cuarto con Remus.
En Homesgade:
-Chicos yo ya vuelvo- dijo Heiley alejándose de sus amigos.
Regulus miro hacia donde miraba su amiga y vio que era una tienda llena de peluches... sonrío de lado al ver que su amiga solo miraba cinco pequeños peluches.
La chica rubia se acerco hacia la vitrina de la tienda y apoyo su frente sobre el frío vidrio.
Sus ojos se pusieron vidriosos mientras veía cinco peluches: un lobo, un perro negro, un ciervo, un ratón y un gato blanco peludo.
Sintió como alguien abrazaba su cintura y se volteo, al ver quien era se lanzo sobre su cuello y se abrazo a él.
-Se que te duele Hei- le consoló Regulus, su mejor amigo, su condicional, su hermano y el recuerdo de Sirius.
-¿Por qué tuvo que acabar todo así Reggie?- pregunto la rubia intentando no llorar.
-El destino siempre da vueltas, pero nunca se equivoca... tal vez tú no estabas destinada a estar con ellos...
-¡Pero no tiene que doler tanto!- se abrazo fuertemente a él.
-Todo duele. Hasta lo más bonito duele, la felicidad duele, la alegría duele, la amistad duele, la muerte duele y el amor... también duele- Regulus se separo un poco- espérame aquí- entro a la tienda dejando a Heiley extrañada.
El moreno salio con dos paquetes.
-¿Qué compraste?
-En ocasiones, somos nosotros si elegimos si los recuerdos duelen.- saco de la bolsa los cinco peluches que hace unos segundos estaban en la vitrina- Mira, el gato tiene los ojos verdes...
-Como los míos...- sonrío de lado, también noto que los ojos del perro eran grises, pero no dijo nada al respecto.
-¡Chicos!- los llamo Tim.
Ellos voltearon y vieron a dos de sus amigos corriendo hacia ellos, Benilde y Tim.
-¿Dónde estaban?- pregunto Regulus.
-No es momento de preguntas... hay mortifagos atacando el pueblo- contesto la morocha.
-¿¡Qué!?- grito Heiley, miro hacia su brazo y lo noto, la pulsera brillaba, pero através del buzo que le había comprado Tim, no se notaba mucho y la varita estaba en su morral- esperen.... ¿Dónde están Lily y Jane?
Benilde miro a Tim, los dos miraron a Regulus.
-Ellas son de los últimos años, ellas se pueden quedar luchando... nosotros no podemos hacer nada...
-¡No voy a dejar a mis amigas solas!
-¡Yo tampoco quiero dejar a mi hermana! Pero Dumblendore nos obligo a irnos, además ¿que puede hacer una chica de cuarto año que ni siquiera ha tenido T.I.M.O.S o E.X.T.A.S.I.S de Defensa Contra las Artes Oscuras?- chillo Benilde.
A Heiley se le hizo un nudo en el pecho, ella podía enfrentar mortifagos sola, pero no sabia como decirle a sus tres amigos Slytherins que ella estaba en la Orden del Fénix. Y mucho menos a Benilde, que era hermana de Jane, ambas procedentes de una alta dinastía de sangres puras.
Antes de que pudiera evitarlo, iba corriendo arrastrada del brazo por Regulus devuelta al castillo.
Volteo su cabeza y pudo ver que en el centro del pueblo se notaba destellos, fuego, humo negro y varias personas intentando alejarse.
Por primera vez en su vida rompió una promesa... sus ojos despedían lagrimas con tinte negro por la pintura de ojos, y surcaban sus ahora rojas mejillas. Tenia miedo, tanto miedo de sentirse inservible una ves más. Más miedo tenia aun pensando que su dos amigas estaban solas, entre tanta maldad y más triste se puso cuando un pensamiento cruzo en su mente "talvez James, Sirius, Remus y Peter también estén allí, ellos nunca se pierden una salida a Homesgade. Por favor, que estén bien. Que hoy sea una excepción, por favor. Que cuando vuelva al castillo estén todos ahí, sanos y salvos".
En el castillo:
Tres chicos estaban recostados en su cama, pensando en cualquier cosa.
Un fuerte golpeteo en su puerta los hizo sobresaltarse y con la varita en mano, abrieron.
Delante de ellos estaba Arnold McAdams, el premio anual de Gryffindor, con la cara llena de tierra y mirada perdida, en una mano llevaba un largo pergamino y en el otro la varita.
-¿Qué paso Arnold?- pregunto Remus.
-¿Están todos los presentes de este cuarto?- pregunto rápido.
-Eh... si, Potter, Black y Lupin somos los presentes, Longbotton esta con su novia y Petigrew esta en el comedor- contesto James.
Arnold suspiro profundamente, pero algo notablemente le molestaba.
-Entonces solo faltan cinco Gryffindors- anoto en el pergamino algo y se volteo.- chicos no salgan, están atacando Homesgade y hay toque de queda. Lupin tú como prefecto si puedes venir.
-Esta bien, chicos calmados yo vuelvo- dijo el ojimiel.
-Llévate esto, por cualquier inconveniente nos llamas- James le dio un espejo a Remus. Sirius le mostró que él tenía otro igual.
-¿Dónde esta la otra prefecta y el premio anual?- pregunto Sirius.
-Pattinson esta en la entrada del colegio... y Evans, ella es una de las cinco Gryffindors que faltan...
-Lily- dijeron los tres chicos.
En ese momento la imagen de que tres chicas salían JUNTAS de la sala común, se les vino a la mente.
-Cole y Martins estaban con ella. ¿Ellas también no están?- pregunto James alterado.
Arnold se fijo en su lista y asintió levemente.
Solo eso basto para que los tres chicos salieran corriendo. Único destino: encontrar a las tres chicas.
Revisaron por todos lados con el mapa, los ayudaba localizar a la gente ya que todos estaban en sus salas comunes o dormitorios... pero no estaban en el castillo las tres personas que ellos querían hallar. Solo se alegraron por tres segundos al ver que ninguna estaba en la enfermería.
Y en ese momento lo vieron. En la entrada del castillo pasaban cuatro chicos, entre nombres que no conocían y profesores. No lo dudaron y salieron hacia los terrenos.
Llegaron lo más rápido posible y vieron mucha gente reunida, todos mayores... pero cuatro personas, dos chicas y dos chicos conocidos. Verdaderamente no les importaba mucho los otros tres, pero si mucho una rubia que abrazaba fuertemente mientras lloraba el brazo del Black menor.
Heiley levanto la vista y vio llegar corriendo a tres chicos, una sonrisa se dibujo en su rostro. Se olvido de todo, se olvido que los odiaba, mientras corría al encuentro con ellos.
James, que iba adelante del todo, fue el primero en llegar hasta Heiley y ambos se fundieron en un abrazo fuerte. Cayeron de rodillas al suelo aun abrazados, mientras ambos lloraban, una más fuerte que el otro. Se unieron en el abrazo Remus y Sirius. Los cuatro lloraban silenciosamente, menos Heiley que debes en cuado lloraba mucho más fuerte, aun abrazados.
El miedo de perder a aquella persona que quieres los había superado, los cuatro eran fuertes, pero no cuando uno tambaleaba. Se unieron miles de sentimientos, la pérdida del señor Cole, la separación de ellos, las peleas y de último, el miedo de haberse perdido mutuamente.
Tenían muy en claro que eso era solo una cosa del momento y que luego los cuatro volverían a pelear, pero disfrutaban estar abrazados, ensuciándose, pudiendo consolar al otro... como antes.
-¡Evans, Martins ya era hora, estaba tan preocupada por ustedes niñas!- escucharon.
En un segundo los tres chicos sintieron como el alma se le iba del cuerpo, al notar que Heiley se volvía a alejar de ellos.
La rubia corrió y por primera vez en el día sonrío de felicidad.
Salto sobre su amiga Lily y ambas cayeron al piso, Jane se recostó sobre la espalda de la rubia. Las tres comenzaron a reír y a llorar.
-Jamás lo hagan si mi- susurro Heiley.
-Te lo prometemos- dijeron las dos.
Las tres se pararon y volvieron a abrazarse.
Mientras Lily y Heiley se abrazaban con Regulus, Benilde y Tim, Jane volteo y sonrío al ver a sus tres amigos, al ver a ESE amigo.
Olvidando su promesa corrió hasta Sirius y lo abrazo. El moreno hizo lo mismo mientras se levantaba del piso. Luego abrazo a James, este la rezongo por hacerse la valiente.
Remus apreciaba la escena sonriendo, hasta que sintió que unos brazos pasaban por su cadera y la abrazaban fuertemente.
-Jane...-susurro besando su coronilla y devolviendo el abrazo.
Por algún extraño motivo sintió como un pequeño vacío se volvía a llenar... pero se acabo todo cuando Jane se separo.
-Nos veremos pronto chicos... espero que no sea por mucho. Debo alejarme de ustedes, es por el bien de mi hermana y el mío. Además se que Hei sufre viéndome cerca de ustedes y ella negándose a hacerlo. Adiós...- la morena se dio vuelta mientras unas lágrimas desentonaban con la hermosa sonrisa que la chica les brindaba.
-Sabíamos que tarde o temprano pasaría- murmuraron.
Ya lo habían sentido, igual que Heiley, Jane se alejaría de ellos.
También supieron que el abrazo con su pequeña amiga era el verdadero adiós, un digno adiós con lagrimas, arrepentí meto, miedo y amor.
La vida ya no volvería a ser como los años anteriores... los seis lo sabían, pero lo negaban.
Pero como siempre el destino juega sus cartas y esta vez, no estaba dispuesto a que todos tomaran caminos separados. Los dejaría simplemente extrañarse.
se que me RE tarde pero bueno, espero que la espera hay sido buena para leer esto
no se enojen conmigo plis
les pido que comente y que me den alguna idea, soy de las que les gusta complacer a su lectores
beso con sabor a merodeador
agus