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Historia 7341 — capítulo 1
1
El sueño
Harry caminaba, era un largo pasillo que parecía no tener fin, no era un edificio, estaba al aire libre, pues las paredes del mismo pasillo estaban completamente tapizadas de hiedra y otras plantas mágicas. Harry siguió caminando, según él, fueron varias horas, parecía un laberinto, pero sólo que este sólo tenía un camino, si seguía llegaría al final.
Por fin, dobló a la derecha y había un pasillo muy largo, era el camino a la salida, se veía un tenue brillo, Harry supuso que es era la salida, camino lo más rápido que pudo, casi corrió, conforme se acercaba a la luz el pasillo se volvía más y más frío, Harry sentía que alguien lo observaba, pero no había nadie, al menos eso creía, quería seguir caminando, pero algo hizo que se detuviera inevitablemente, lo llamaban.
- Harry…regresa—decía una voz, era la voz de una mujer, le hablaba dulcemente, parecía que lo quería ayudar—No vayas a la luz…regresa…por tu bien
Harry trató ignorar la voz, pero era imposible, aquella voz le sonaba tan familiar, la conocía, pero no sabía de donde, lo único que sabía era que la quería seguir escuchando, el oírla lo hacía sentir tan bien, lo hacía sentir protegido, pero también quería averiguar que era aquella luz, era peligrosa, podía estar cerca de Hogwarts y podría desatar problemas. Decidió seguir caminando, ya casi llegaba, faltaban tres metros, apresuró el paso, era una puerta, puso la mano sobre la perilla, la giró, abrió la puerta y…
Harry despertó sobresaltado, había sido un sueño, pero había sido tan real, el frío lo sentía, la protección de la voz, todo, pero, ¿qué sería aquella puerta?, aquél sueño lo podría ayudar en un futuro, ¿por qué la voz quería que regresara? ¿sería tan peligroso?. Harry estaba hecho un mar de dudas, pero unos golpeteos que provenían de la ventana lo sacaron de sus pensamientos, había cuatro lechuzas dos de ellas muy conocidas, una era la suya propia, Hedwig y la otra era inconfundible por los saltos que daba, era la lechuza de Ron, Pig. Harry se puso de pie y abrió la ventana dando paso a las lechuzas, una de ellas dejos una carta en la mesita de noche de Harry y volvió a salir, era evidente que era la carta de Hogwarts, Harry tomó la carta que tenía Pig atada a la pata, pues si no lo hacia haría más ruido y despertaría a sus tíos y no le iría nada bien, abrió la carta de Ron, la cual decía:
Querido Harry:
¡¡Feliz Cumpleaños!!, 15 años, ya no somos unos niños después de todo, pero eso no importa, seguiremos rompiendo reglas a cada momento y no nos harán nada, somos Gryffindor’s, dueños de la escuela!!!!!!, Lo malo es que no podrás venir a mi casa, según Dumbledore, y no sólo Dumbledore es muy peligroso debido a lo que paso hace unos meses.
Tu regalo te lo daré luego, esta lechuza no puede con nada. ¿Nos podríamos ver en el Callejón Diagon el 10 de agosto a las 11 de la mañana? A esa hora quede con Hermione.
Ron
En realidad se sentía culpable, si no hubiera sido tan noble y no le hubiera dicho a Cedric que tomara la copa junto con él, seguro quien estaría muerto sería él, y realmente lo merecía, mucha gente había arriesgado la vida por él, pero tendría que olvidarse de eso.
Fue hacia donde estaba Hedwig, tenía dos cartas y dos paquetes uno era de Hermione y el otro de Sirius, tomó la carta de Sirius.
Querido Harry:
¡Feliz Cumpleaños! Ya no eres tan niño así que tendrás que aprender a madurar un poco más rápido que nadie estará para soportar sus travesuras, pero no te he escrito para darte regaños, pienso que te gustará mi regalo, no es grande, al menos no en lo material, pero realmente si lo es.
Sirius
Harry tomó el regalo de Sirius, un paquete pequeño, lo abrió, eran dos anillos muy hermosos, había una nota dentro, que decía:
Como te dije, no es grande, pero cuando termines de leer esto te darás cuenta de lo importante que es.
Estas, eran las sortijas de tus padres, cuando tenía 15 años, James las compró y una año después le dio una a Lily, la de la piedra celeste, a tu madre como símbolo de su amor, ahora son tuyas, regálale una a la chica que te robe el corazón, pero a la chica que corresponda a ese amor, no quiere decir que no puedas tener parejas, pero la sortija se la darás a la chica ames verdaderamente, a la chica que te daría su vida a cambio de sólo un poco de cariño de tu parte, búscala.
Sirius
Las sortijas habían sido de sus padres, la persona a quien amara, ¿a quién amaba?, a Cho Chang…No, era sólo atracción y eso le había quedado muy claro, y aunque la amara, ella amaba a…Cedric. Hermione, ella era una chica especial, pero no estaba seguro de amarla, sentía algo más que amistad por ella, lo aceptaba, pero…ya averiguaría eso más tarde.
Tomó la carta de Hermione, decía:
Querido Harry:
¡Feliz cumpleaños! Espero que estés bien, pero viviendo con esos muggles. Ahora, se que no te gusta la idea de pasar todo lo que resta del verano con esos muggles, pero Dumbledore tiene razón en no dejarte ir a la casa de Ron, después de lo que paso, pero tu no debes de sentirte culpable, las cosas suceden por algo y lo de Cedric debe tener algún pequeño beneficio, toma en cuenta eso.
Besos de
Hermione
PD: Espero que te guste mi regalo
Escribe a Ron o a mi para saber si vas a ir al Callejón Diagon.
Harry abrió el regalo de Hermione, era hermoso, un pequeña cadena con un dije de Snitch, que era un diamante pequeño, lo guardo junto con las sortijas y se metió a la cama, se puso a pensar en Hermione, en lo bella que era, en su forma de ser, en lo especial que era, y con esos pensamientos se quedó profundamente dormido.
Al día siguiente, Harry, después de desayunar tendría que convencer a su tío de que lo llevara al Caldero Chorreante, pero eso sería tarea difícil.
-
Eh…Tío Vernon—dijo Harry
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¿Qué demonios quieres?—gruñó su tío
-
¿Podrías llevarme al Call…a donde compro mis útiles para el colegio?—preguntó Harry
-
Ya sabes la respuesta: No
-
De acuerdo, le escribiré a mi padrino par…
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¿Cuándo quieres que te lleva?—preguntó su tío, lo había convencido, o más bien, lo había amenazado
-
El 10 de agosto a las 11 de la mañana—respondió Harry, después se encontraba respondiéndole a Ron.
Los días pasaron muy rápido, cuando menos se lo esperaba ya estaba en el auto de su tío Vernon.