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Historia 73466 — capítulo 1
Capítulos****Deseo-¡Carajo!-reclamo Tonks demasiado desesperada, dándole la espalda al hombre con quien hablaba.
Ese hombre, obviamente es Remus Lupin.
Y como es obvio, sabrán que esa era una de las tantas discusiones que se daban entre ellos.
¿El motivo?
El mismo de todos los días: la negativa de Remus respecto a la relación que podría o no tener con Nymphadora Tonks.
-debes de entender… esto no se puede dar- dijo Remus, viendo como la chica se desesperaba, ya que cerraba los puños a sus costados con demasiada fuerza
-"debes de entender… esto no se puede dar"-canturreo enojada ella, tratando de imitar la voz del licántropo
-te estás comportando de una forma demasiado infantil- dijo él, poniéndose serio
-¿Y a ti qué más te da si me comporto como una niña?-pregunte ella- si de por sí, yo ya soy una niña… ¿O qué? ¿Ese no es uno de los motivos por los que dices que lo nuestro no puede pasar?
-yo jamás dije que fueras una…
-¡Claro que lo dijiste!- rugió ella, dándose la vuelta y viéndolo a la cara- siempre me lo has dicho… siempre es la misma sarta de "soy demasiado viejo para ti"
-y es verdad
-¡Pero a mí no me importa!
-pero a mi si- dijo desesperado él ¿Es que no entendía que lo único que quería hacer era protegerla? ¿Qué era tan difícil de entender? ¿Por qué nadie -ni siquiera la Orden- podía entender sus motivos por los que la rechazaba?
-no te entiendo…- dijo ella, viendo el suelo- en verdad no te entiendo…
-¿no puedes entender que te no te convengo?
-¿y tú no puedes entender que te amo?-pregunto ella, viéndolo a los ojos
Golpe bajo. Él se había jurado nunca corresponder una mirada de amor de algún chica, pero siendo la chica Nymphadora Tonks, simplemente no se podía… y es que sus ojos color chocolate, eran los más hermosos, expresivos, risueños y sensuales que había visto en toda su vida. Y ahora, ser visto por esos ojos, llenos de reproche, lo considera como un golpe bajo.
-pero… Tonks… no hagas más difícil esto…-dijo él, bajando la mirada
-tú eres el que lo hace difícil- dijo ella, apuntándolo con el dedo el pecho- solo tú… maldito… ¡cobarde!
-¿Qué?-pregunto anonadado
-que eres un maldito cobarde- dijo ella, tratando de que no se le quebrara la voz- que no tienes las malditas fuerzas para aceptar que me amas como yo te amo… que eres un hombre sin agallas como para aceptar una vida con alguien que lo único que quiere es hacerte feliz… ¡Que eres un maldito cobarde que no quiere ser feliz!
-Tonks… no te excedas…
-¿Qué? ¿Te duele saber la verdad? ¡Esa es la verdad!
-Tonks… por favor…
-¡Nada de por favor! ¡Ya me canse de ti!- reclamo ella
-¿Qué?-pregunto él, viéndola fijamente, pues su voz se había quebrado por completo
-que estoy harta de buscarte cuando sé que no debo porque me dolerá…-dijo ella, tratando de calmar su respiración- que estoy harta de verte de lejos y no poder estar a tu lado… que estoy harta de depender de ti… de que tus manos estén mis nervios… ¡Estoy harta de estar enamorada de ti!
-Tonks…
-¿Cómo carajos me fui a enamorar de ti?-pregunto ella, viéndolo con lágrimas en los ojos- ¿Qué demonios te vi? ¿Por qué cada que te veo siento un flechazo en el pecho? ¿Por qué no puedo aceptar que nunca estarás conmigo? ¿¡Por qué carajos me fui a encaprichar contigo!?
-yo…
-te quiero… pero ya me harte… en serio… yo ya no puedo aceptar todo esto…-dijo ella, respirando agitadamente por el llanto-…tengo un límite, Lupin… ya llegaste a él…
-eh…
-dices que eres muy viejo para mí- dijo, alejándose unos pasos de él
-y lo soy- reprochándoselo
-a mi no me importa… pero dices que eres muy pobre para mí- enumerándole todo
-y lo soy- dijo él, maldiciéndose
-eso no me interesa…- decía ella, desesperándose nuevamente, dejando caer muchas lagrimas por ambos ojos- ¡Ah, olvidaba! También dices que eres muy peligroso para mí…
-es cierto- dijo el licántropo
-Lupin- dijo ella, viéndolo a los ojos
-¿sí?-pregunto él, devolviéndole la mirada
-solo di que no me amas y punto
-yo…
-dilo
-eh….
-¡Maldita sea, que lo digas!
-¡No te amo!-exclamo él
Tonks lo miro sorprendida, jamás pensó que si lo diría, ni siquiera Remus supo de donde salió esa frase. Ella fijo su mirada al suelo, el cabello cambio de un rojo vivo a un negro profundo.
-Tonks… yo no…
-lo dijiste
-sí, pero…
-déjalo así, Lupin- dijo ella, viéndolo sin ese brillo en los ojos que la caracterizaba, ya no lloraba ni nada- déjalo así…
Acto seguido, salió de la habitación del departamento de Londres.
Remus se sentía mal. Se sentía como si alguien le hubiera clavado una estaca a través del corazón. Había cometido la peor de las estupideces y conociendo a Tonks, no lo perdonaría.
Lo único que pudo hacer fue salir a la calle, con la mirada más furiosa que un licántropo pudiera tener, adornada con lágrimas.
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-¿Por qué tuve que ser…?-se pregunto Remus, tomándose la cabeza con las dos manos.
Había terminado junto a una lapida, en un cementerio a las afueras de una de las poblaciones mágicas más famosas de Inglaterra: el valle de Gryffindor.
-¿Por qué no pude ser normal?-se preguntaba, golpeando el suelo.
Claro, si él no fuera un licántropo, ahora mismo, estaría incluso haciéndole el amor a Tonks. No habría ningún miedo. No habría de que preocuparse. Sería feliz.
-¿Es importante sero no ser normal?-pregunto una voz, delante de él.
Remus sabia de quien era esa voz de mujer. Pero ya tenía más de 17 años que no la escuchaba.
-no puede ser…
-vamos Lunático… que no tenemos todo tu tiempo- dijo una voz de hombre
-¿Cómo…?-Remus levanto la mirada. Y ahí estaban, los dueños de la lapida en la que estaba llorando (y en la que lloraba de vez en cuando).
James y Lily Potter.
-¿estoy loco, no?-pregunto él
-no lo creo- dijo Lily
-no más de lo que ya lo estas- dijo James
-¡James!- exclamo su mujer
-¡Es la verdad!- dijo él, encogiéndose de hombros
-¿Qué hacen aquí?
-aquí vivimos- dijo James, señalándole la tumba
-lo sé… a lo que me refiero es que…
-venimos a cumplir tu deseo
-¿deseo?-pregunto Remus, no entendiendo las palabras de Lily
-si- dijo James- tu deseo… tu más profundo deseo
-¿y ese cual es?
-creíamos que ya sabias cual es- dijo Lily- y no… no es traer a este cementerio a Tonks como por arte de magia, para que le pidas disculpas
-¿Cómo es que…?
-¿…saben?-a completo la pregunto James- digamos que te hemos visto
-y sinceramente… ya nos hartamos de tu actitud- dijo Lily cansada- así que pedimos permiso
-¿a quién?
-pedimos permiso y nos lo concedieron- dijo James, como si nada
-¿Qué cosa?
-¡cumplirte tu deseo!- dijo James
-¿Cuál deseo?
-oh… tú solo déjate- dijo Lily sonriendo- pero ten en cuenta, que a cambio del deseo, debes de entregar algo de mismo valor
-¿Cómo?
-¿creías que esto es de a gratis?-pregunto James- ¡Pues no! debes de pagar con algo del mismo valor a tu deseo
-pero no sé cuál es mi…
-¡No te apures, nosotros ya sabemos cuál es tu deseo, y sabemos además, con que lo pagaras!
-¿de qué…?
-solo recuerda algo- dijo James, poniéndose serio- una vez cumplido el deseo, no se podrá revertir… a menos de que…- en eso Lily le da un codazo en el estomago, para que se callara- ok… no se revertirá, por lo que tendrás que tener cuidado
-pero yo…
-sabes que si algo cambia en el cosmos, lo demás cambiara- dijo Lily- así que tenlo en cuenta…
-¿Cómo es que…?
-¡Suerte!-dijeron los dos, siendo desvanecidos por una gran ráfaga de viento que dejo a Remus sin visión, y sin conciencia.
Un deseo... un cambio...