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Gryffindor's Girls — capítulo 11

Capitulo XI: ¡Adiós Hogar!

Llovía, como jamás había llovido en Inglaterra… la noche tan oscura, sin ningún asomo de estrellas y mucho menos de la Luna, era acompañada por el sonido que hacia la lluvia al chocar el suelo, ploc, ploc, ploc, ploc. Se encontraba caminando sola por las calles oscuras de Canterbury, con una mochila pequeña pues iba hacer un largo viaje.

Se iba muy lejos de su familia.

¿Por qué?

A buscar la verdad, sea como sea… tenía que buscarlo a él.

¿Cómo?

Por el único medio que podía por ahora: Medios Muggles, y quizás la aparición aunque esta implicaba ser detectada… no, mejor solo medios muggles a pesar que le llevaría semanas…

Y la pregunta más difícil… ¿Dónde?

¿Por dónde empezar? Ni siquiera sabía el apellido de él, solo sabía su nombre y estaba segura que no era el único con ese nombre, de lo único que estaba segura era que tenía irse a Londres, desde ahí comenzaría su búsqueda.

Tal como la lluvia mojaba la cuidad, las lágrimas que nuevamente empezaban a salir mojaban su rostro. Tenía los ojos hinchados de tanto llorar, pero aun así no podía dejar de hacerlo… El recuerdo de hace apenas unas horas la atormentaban.

Aun se preguntaba ¿Por qué?

Llego hasta un parque donde se apresuró a sentarse en una de las banquetas que había pues los pies ya no le daban más… necesitaba descansar aunque sea un par de minutos, apoyo su cabeza al respaldar de la banca y cerro lo ojos.

Aquel recuerdo volvió.

Se encontraba sentada en su cama, con la pijama puesta ya que se sentía muy cansada y había decidido acostarse temprano, estaba trenzándose su cabellera larga y negra para que cuando despertara no se le enredara.

Ya había terminado, y ahora procedía a acostarse cuando unos gritos desde la sala llamaron su atención.

La curiosidad mata al gato… pero esta vez mato su mundo.

Bajo haciendo el mínimo ruido posible, y debió dar gracias a los gritos que no se dieron cuenta de su presencia, así pudo escuchar claramente lo que estaban hablando sus padres…

― ¡Estás loco! ¡Ella jamás lo va aceptar! ¡Y yo tampoco!

― ¡No tenemos alternativa! ¡No hay manera de anularlo!

Ella lo miro entre indignada y furiosa.

― ¿Y Entonces, que vamos hacer? ―se pasó una mano por su larga cabellera negra por la frustración que sentía― ¿Quedarnos de brazos cruzados?

El soltó un puñete a la mesa haciendo un potente sonido haciendo que ella diera un respingo.

― ¿Crees que es fácil? ¿Crees que no he intentando nada?―pregunto― ¿Crees que yo quiero? ¡He intentado todo! ¡Pero no hay nada que podamos hacer más que aceptar!

― ¡No lo acepto! ―Su mirada celeste tenía un brillo peligroso― ¡MI HIJA NO ES UN OBJETO! ―Grito.

― ¡Eso lo sé! ¡Y te recuerdo que es tan mía como tuya!

Ella agacho la mirada.

―Sabes que eso no es verdad…―Dijo con voz apagada mientras él la miraba dolido por lo dicho.

Unos ojos negros se ampliaban debido al impacto de aquella confesión, y las lágrimas empezaban asomarse.

―Yo no quise…―ella empezó a disculparse al ver el efecto que causaron sus palabras, pero él la interrumpió furioso y dolido.

―… ¡Nunca me importo que no fuera mi hija biológica! ¡La acepte! ¿Dónde estuvo él cuando ella nació? ―Pregunto furioso y ella agacho la mirada― ¡Te lo diré! ¡Le estuvo llorando a la mujer de su vida! ¡A la mujer que él siempre amo! ¡Y que estaba muerta! ―Ella lo miro dolida, y sin una pizca de brillo en sus ojos, mientras él seguía clavando la daga en la herida― ¡Te dejó! ¡Te abandonó! ¡Solo te uso una noche y jamás volvió a buscarte! ¿Y qué haces tú?... ¡Le lloras!

― ¡Cállate! ¡Cállate! ―Ella empezó a llorar― ¡Ya Basta!

Ambos se quedaron callados por unos segundos, y fue él quien volvió a hablar.

― ¿Ahora me pides que me calle? ―Dijo furioso― ¡No me callo! ¡Tienes que oírlo! ―El tenia la cara roja debido a la cólera que sentía― ¡Severus te abandonó sin importarle tus ruegos!

Ella cayó al suelo, con las manos en la cara y con lágrimas en los ojos debido a los recuerdos que golpearon su mente de aquella noche en la cual había sido feliz e infeliz al mismo tiempo.

Eso fue todo lo que quiso oír, no quería escuchar más… subió a velocidad y se encerró con llave, puesto que aún faltaba meses para que cumpla los 17 años.

Su respiración era agitada, probablemente por haber subido las escaleras tan rápido o quizás por enterarse que quien creía su padre no lo era…

¿Por qué?, se preguntó mentalmente mientras su mirada negra lucia más oscura de lo normal…

Hizo lo primero que se le vino a la mente.

Huir…

Irse lo más lejos posible de todos…

Pero sobre todo…

Buscarlo a él, para preguntarle algunas cosas.

Elizabeth abrió los ojos, y decidió que ya era hora de seguir caminando.

Tenía que encontrarlo sea como sea.

¿ Qué tal? ¡Por favor, no maldiciones!

Bueno acá les dejo un nuevo capítulo…

Y pues disculpen la demora pero he estado debatiéndome entre tres finales que le tenía a este fic, y ya me decidí por uno… pero como soy una indecisa de primera quizás lo vuelva a cambiar, jajaja...

Melii Black, que me preguntaste qué pasa con Lizzy y Nessa. Acá esta un capítulo de Lizzy…

Bueno si leen bien y ven la portada, se darán cuenta a quién busca, y pues su llegada a Hogwarts sera... bueno ya lo verán .

Aun falta mas personajes, así que creo que esta historia tiene para largo.

Nos leemos chicos…