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Historia 74688 — capítulo 3

Hermione se encaminó hasta la habitación de Snape, mientras éste sostenía la copa de vino y estaba echado en la cama. Con una mirada lasciva, le indicó a Hermione que se subiera a la cama. Estaba semi desnuda, con una pijama casi traslúcida.  Se frotaba contra su desnudo torso y Snape la bañaba en vino. Sonreía como nunca. Acuéstate, sucia. Quiero divertirme en tu trasero, señorita Granger. Hermione no contestó. En realidad no tenía como quejarse. Con un suspiro nada placentero, se dejó caer sobre la cama y sintió como Snape, tiraba de su ropa interior, generando un roce nada cómodo en sus partes privadas. Joder. ¿Tiene que ser tan animal? Al menos me podría dejar desvestirme sola. Snape inspiró y Hermione se dio cuenta de que había cometido un error al decir aquello. Severus tiró de su cabello, echando su cabeza hacia atrás.  De forma muy dolorosa. Ya para sus viejas heridas y nuevas. Sonrió con fuerza. De forma sarcástica. Maníaca. Entonces, no quieres que te duela. Severus cambió de postura, hasta posicionarse delante de ella. Había soltado su cabello de forma violenta y ella dio de lleno con la almohada en la cama. Trató de alzarla y se dio cuenta de que Snape abría más los botones de su pantalón. Sostuvo su miembro erecto y la nariz de Hermione, hasta despegarla de sus labios e introducirse en su boca. Quiero que casi te lo tragues, Granger. Y no pararás hasta que lo vea. Hermione trató de respirar, pero la mano de Snape sobre su cabeza, le obligaba a succionar lo más fuerte que pudiera. Podía escucharlo gemir y podía entrever, cómo sonreía mientras ella lamía y succionaba su miembro, una y otra vez. Quiero que llegues al clímax, conmigo. ¡Vamos! No seré malo esta vez, señorita Granger. No escuchó respuesta y pese a querer responder, su boca estaba ocupada. Estiró un brazo hacia atrás e introdujo uno de sus dedos, entre los pliegues de su vagina. Lentamente comenzó a estimularse. Severus podía sentir, sus dientes tensarse mientras ella misma se provocaba olas de placer. No te atrevas a morderme, Granger. Juro que no te gustará si lo haces. Gimió en respuesta. No podía hacer ambas cosas al mismo tiempo. Aceleró el ritmo de sus dedos. También se excitaba. ¿Por qué no? Severus soltó un gruñido grueso y Hermione sintió que prácticamente, explotaba en su boca. Aquel líquido ligeramente salado. Inspiró para respirar y tragó un poco. Sentía que su clímax estaba por llegar. No te atrevas a acabar sin yo haberlo probado Sintió una mano que apartó bruscamente la suya y luego sus do grandes manos, sosteniendo sus nalgas para posicionar su lengua entre sus pliegues. Ambas manos se dirigieron a sus senos y pellizcaron sus pezones. Gimoteó y ladeó la cabeza al sentir la punta de algo que se frotaba entre sus pliegues y su recto. Severus sostenía su miembro y lo introducía en su trasero, con un movimiento rápido. Estaba por alcanzar el orgasmo y sin embargo, Snape sabía cómo alargar el momento. Señor...por favor..duele... Los Gryffindors han de ser valientes, Granger. Y sucedió. Sintió el embate de las chispas y la electricidad del orgasmo, en su interior. Se dejó caer en la cama y pronto, el hombre hizo lo mismo. Se tumbó sobre ella y sus heridas. De forma dolorosa. Lamía su oído, mientras ella trataba de respirar siquiera. Jadeaba exhausta. Confío que nos darás un buen espectáculo en cuanto ellos lleguen. Estoy tan cansada...no creo poder... Sí podrás. Sí que podrás. Hermione se había quedado allí, dormida. Estaba tan exhausta que no se había fijado en la hora. deseaba escapar. Liberarse. Y no sólo ella era el juguete privado de un mortífago. Incluso personas como Remus, como Sirius. Bellatrix tenía a Remus en su "poder". Y sus sueños, estaban llenos de pesadillas donde Snape la azotaba hasta la saciedad. Nada práctico ni sano. Iba a acabar con su vida. Y la pobre Ginny a merced de Lucius Malfoy. Eso era lo peor. "¡Ah, bienvenido Lucius!" Resollaba en su cabeza. Y estaba segura de que cuando escuchara algo como ello, terminaría por empeorar su vida. Era el momento de un espectáculo de cuatro.