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Harry... vuelve a ser el mismo — capítulo 5

— ¡Mamá! ¿Dónde dejaste mi poster del Quidditch de los Cannons? — gritó Ronald desde su habitación.

— Debajo de tu cama— exclamó la señora Weasley de vuelta.

Era todo un caos en la Madriguera por la mañana, todos buscaban lo que faltaba en sus baúles de último momento, a pesar de que los adultos habían estado repitiendo toda la semana*"Será mejor que no pasemos prisas el día de partida así que guarden todo antes"*pero al parecer a los Weasley les entraba una cosa por un oído y les salía por el otro. La única que se encontraba perfectamente arreglada y lista para partir era, obviamente, Hermione Granger.

La noche anterior se la había pasado en vela pensando que ese mismo día vería a Harry Potter, la noche anterior con él había sido tan mágica y maravillosa… quería volver a tener un momento así con él…

— Hermione querida, ¿ya estas lista? — le preguntó la señora Weasley, al parecer verla tan relajada sentada en un sillón mientras los demás alistaban sus baúles le había llamado la atención.

— Sí, su esposo me pidió que le diera mis baúles para subirlos al vehículo hace una media hora— respondió esta, se estaba comenzando a desesperar ya que hace diez minutos que debieron haber partido.

Molly Weasley se fue sin decir más a la segunda planta, Hermione sabía que la pobre señora tenía mucho encima, es decir, que solo le quedaran cuatro hijos en casa (dos de ellospiromaníacosque tarde o temprano le terminarían tirando la casa abajo con alguno de sus experimentos), Charlie uno de sus hijos trabajaba con dragones así que podía morir en cualquier momento, Bill trabajaba en el banco mágico y se había hecho bastante rebelde y que, para rematar, estuviera peleada con su hijo Percy ya que este seguía todas las normas del ministerio y apoyaba a Fudge… digamos que no debía ser sencillo.

— Chicos, partimos en cinco minutos estén listos o no— gritó el señor Weasley quien acababa de entrar a la casa, una total anarquía se escuchaba escaleras arriba— Hermione, será mejor que te vayas subiendo al carro que cuando los demás bajen no creo que se comporten muy caballeros.

— Entiendo— dijo Hermione soltando una risita*"¿Entiendes qué? Eso sonó a puras tonterías para mi"*dijo la voz en su interior, y era verdad, la mayoría del tiempo no entendía las frases de Arthur Weasley pero siempre le sonreía y decía que tenía razón.

Hermione se puso de pie al instante y salió al patio, seguía igual de desordenado que siempre, los calderos viejos e inservibles y calabazas ocupaban todo el lugar. Había un carro negro (del ministerio obviamente) que el señor Weasley había pedido para transportarlos. Se veía algo pequeño, Hermione dudaba mucho que adentro cupieran 6 personas. Se acercó, entrando rápidamente.

— Bendita sea la magia— murmuró al entrar en los asientos de atrás y notar que parecía más bien una limosina, en la parte trasera cabrían fácilmente ocho personas, no quería ni imaginarse el porta equipajes.

Tendría un tiempo a solas antes que llegaran los Weasley así que se puso a pensar en su plan para aquella tarde… ganarse a Harry Potter.

Sabía que sería una tarea difícil, pero quería… más bien necesitaba, volver a tener su confianza, volver a escuchar aquellas palabras que salían de su boca y que siempre le subían el ánimo, lo necesitaba… él era mucho para ella.Al subir al expreso probablemente el estaría en un compartimiento, solo, como era su costumbre ahora, sería el momento perfecto para hablar

"Y ¿Cómo te desharás de los Weasley, genio?"preguntó su mente con sarcasmo… pero no tenía ni idea, cuando hablara con Harry quería que fuera solo ellos dos, nadie más. Cosa que sería bastante complicada teniendo como guardaespaldas a Ron, Fred y George Weasley… sin mencionar que probablementeNeville Longbottomse les uniría.

Hermione hizo una cara de desagrado al pensar en este último, Neville había tratado de seducirla el curso pasado y no quería que esto se volviera a repetir, no porque no le cayera bien el chico, si no que la había estado siguiendo y cambiando sus clases para que concordaran con las de ella. Habría pasado un total infierno si no hubiera sido porque Harry lo espantaba cada vez que podía, "tu perrito faldero" solía llamar a Neville su amigo… y era verdad, Neville parecía un perro tras su dueño.

— ¿No olvidaste algo? — preguntó la voz de Ron mientras entraba en el vehículo… conCrookshanksen los brazos, este no se veía muy feliz ya que intentaba arañar los brazos de Ron mientras este lo mantenía lo más alejado de su cuerpo posible, Hermione sabía que no se agradaban mutuamente.

— ¡Por Merlín, casi lo olvido! — dijo sorprendida y tomando a su fiel gato en brazos, este refunfuñaba al parecer totalmente consciente que su dueña lo había estado a punto de olvidarlo en la Madriguera— ¡Perdóname!, no lo volveré a hacerCrooks.

— Muchas gracias Ron, ¡me has salvado!— dijo este imitando la voz de Hermione para molestarla, muy al contrario la aludida lo ignoro olímpicamente y se puso a acariciar a su enojado gato.

— ¿Tienes todo?, espero que no pase como el curso pasado que olvidaste tu baúl, Ronald— dijo Hermione con severidad, recordando que el año anterior casi habían perdido el expresó por la falta de atención de su amigo.

— Por favor Herms, soy un nuevo y mejorado Ron— dijo este con orgullo.

— ¿Así?, Muy bien entonces pondrás más atención en las clases este año— dijo Hermione sonriendo ante la sola idea. Ron prefirió quedarse callado, sabía que en ese tema saldría perdiendo.

Los gemelos Weasley entraron al automóvil hablando de los posibles efectos secundarios de un caramelo vomito. Hermione soltó un largo suspiro, al parecer ese año la enfermera tendría muchos pacientes.

— Por cierto Hermione, nos han informado que eres la nueva prefecta… ¿Es verdad? — preguntó Fred con una sonrisa de oreja a oreja, sea lo que sea que estuvieran pensando, a Hermione no le agradaba nada.

— Si… y no crean que los dejare esparcir sus golosinas que matan gente— agregó rápidamente al notar la sonrisa idéntica de los gemelos… que se desvaneció al instante al escucharla.

Acto seguido llegó la apurada Ginny que parecía que había corrido todo un maratón con su acelerada respiración acompañada de sus padres y, por fin, emprendieron el camino hacia el expreso Hogwarts. El resto del camino fue muy tranquilo, solo hablaron de cosas triviales, nada de importancia. El gato de Hermione se había quedado dormido sobre sus piernas así que dedujo que ya la había perdonado.

— Muchachos bajen a sacar los baúles— ante la mirada de asombro de los muggles que rondaban por el estacionamiento sacaron aproximadamente siete baúles y una jaula para lechuza de lo que parecía un simple portaequipajes.

Con un caminar rápido se acercaron a la plataforma 9 y ¾.

— Tu primero, Ginny — dijo la señora Weasley, la aludida corrió con su equipaje atravesando aquel mural que parecía de concreto— Ahora tú, Ronnie.

— ¡No me digas así! — alegó más rojo que un tomate mientras corría a toda velocidad hacia la pared, Hermione no pudo evitar soltar una risita, sabía perfectamente que ese apodo no le hacía gracia a Ron.

— Hermione tu turno— Por fin, no se lo tuvieron que repetir dos veces, Hermione sintió como se le encogía su estómago al atravesar corriendo aquella pared con Crookshanks en una mano y cargando los baúles con la otra, sintió un estremecimiento al encontrarse del otro lado del muro.

Centenares de magos y brujas se encontraban despidiendo a sus hijos quienes se subirían a aquel enorme tren que descansaba sobre las vías, Hermione se hizo a un lado y sus ojos comenzaron a buscar a aquel hombre… Harry Potter. No sería tan difícil encontrarlo, después de todo siempre era seguido de un grupo de fans, pero Hermione no lograba localizarlo, después de todo aquel azabache pasaba desapercibido cuando se lo proponía.

Segundos después toda la familia Weasley se encontraba reunida a un lado de la puerta del tren, lista para partir. Después de darle la despedida a Arthur y Molly, Hermione se encontró una sorpresa de lo más inoportuna…

— Canuto, que demonios haces aquí— le murmuró con bastante enfado Molly al perro negro y considerablemente grande que se encontraba a un lado de ella. Este como respuesta soltó un ladrido y un feroz gruñido… cosa que sorprendió mucho a Hermione, nunca lo había visto así — Arthur por favor llévatelo antes de que…

— Tarde. — alcanzó a pronunciar el señor Weasley, su piel se había tornado pálida mientras veía espantado a una figura en el horizonte, era verdadero terror lo que ahora se reflejaba en los ojos de los señores, algo pasaría.

Hermione se giró a ver sorprendida a lo que tanto miedo le tenían que los había hecho entrar en pánico de un segundo para otro, su respiración se cortó mientras los latidos de su corazón se aceleraban de sobremanera. ¿Quién más podría ser?

Harry Potter se acercaba a la puerta del tren sin ninguna expresión en su rostro y con las manos adentro de los bolsillos, ni siquiera traía baúles o pertenencias y para sorpresa de Hermione vestía, de nuevo, las mismas ropas.

Sirius en su forma animal soltó un rugido intimidante, esta vez nadie le reclamó, muy al contrario, todos se encontraban mirando con atención al ojijade mientras se acercaba. Hermione creía que Harry no escucharía tal sonido ya que se encontraba bastante lejos, se equivocó ya que la vista del aludido se fijó al instante en aquel canino mientras una sonrisa retadora se dibujaba en sus labios. Notó como las manos de Arthur tomaban rápidamente el lomo a aquel animal que se veía dispuesto a atacar.

— Por favor tranquilízate, los llevare a un lugar privado Sirius pero aquí no— le murmuró en voz baja casi rogándole, canuto mostraba sus dientes de manera amenazante mientras él se acercaba más y más… hasta llegar a unos pasos de ellos, la mirada de todos estaba sobre él, sin embargo este no se sentía cohibido o algo parecido, su mirada estaba puesta sobre el animal y la sonrisa aún no se borraba de sus labios — Harry ¿Me acompañarías a hablar en privado por favor?

— Suelte al can— dijo con voz monótona, fue obedecido inmediatamente.

Sirius se quedó en el lugar que estaba aunque seguía mostrando aquellos afilados colmillos, Harry le hizo un ademán con la cabeza que al parecer canuto comprendió al instante ya que salió corriendo perdiéndose de la vista de todos. Las miradas seguían sobre Harry, pero al parecer no solo las de ellos, un grupo de chicas que se encontraban atrás del azabache estaban susurrándose entre sí mientras lo veían, Hermione vio con molestia como una de ellas se le aproximaba y chocaba con su hombro por*"accidente"*.

— Oh, que tonta— dijo fingiendo una voz apenada.*"Sí que lo eres, todos lo notamos"*pensó Hermione molesta arrugando levemente el entrecejo. Pero a este no parecía afectarle, solo dio media vuelta y se quedó viendo interrogante— Mi… mi nombre es Vanessa Nicols.

— Harry Potter— contestó de vuelta, solo por cortesía. Sus miradas se encontraron, Hermione notó como el grupo de amigas de Vanessa la miraban con envidia *"Perdedoras"*pensó riéndose internamente, después de todo a Harry nunca le llamarían la atención las chicas así… ¿O sí? — Bueno Vanessa sería un placer seguir conversando, pero tengo cosas pendientes así que, con tu permiso.

La mirada de las chicas siguió el caminar de Harry, quien había seguido el camino por el que Sirius se había marchado. No le había dedicado ni una oración, ni una palabra. Quizá sus expectativas sobre lo que pasaría en el viaje a Hogwarts eran demasiado altas…

— Bueno, ustedes vayan subiendo al tren antes de que parta— dijo la señora Weasley intentando fallidamente distraer su atención mientras los apuraba a entrar— ¡Recuerden escribirnos!

Cuando iban recorriendo el pasillo fue cuando se dio cuenta que solo estaba con Ron, al parecer los otros tres compartirían el compartimiento con sus respectivos amigos.

— Hermione este está vacío— dijo Ron con entusiasmo, estar de pie cargando con baúles y animales siendo casi los últimos que se subieron al tren y andar caminando por el intentado conseguir un compartimiento vacío por más de media hora era más incómodo de lo que sonaba.

— Gracias a Merlín— murmuró agradecida.

Entraron y Ron le ayudo a poner sus cosas en su respectivo lugar. Luego, ya más relajados, se sentaron mientras Hermione seguía acariciando el lomo de Crookshanks, Ron parecía más callado de lo normal, estaba viendo a la ventanilla de forma interrogante.

— ¿Qué piensas Ron? Luces distraído— espetó Hermione mientras lo observaba, este se limitó a verla.

— Sobre Harry…— murmuró serio, Hermione pudo notar que se encontraba en uno de los pocos momentos que Ronald Weasley hablaba enserio— ha cambiado tanto…

— Dímelo a mí… ¿Aun le quieres verdad? — preguntó Hermione con ternura.

— Es mi mejor amigo.— puntualizó poniéndose rojo y esquivando la pregunta, hablar de sentimientos no era su especialidad— pero las cosas que hace últimamente… siento que no es el mismo... ¿Notaste las miradas que le echaban las chicas allá afuera? 

— N… no, claro que no… bueno solo la tal Vanessa y compañía— agregó al notar la mirada incrédula de Ron, ¿Había sido tan ciega?

— Pues no solo ella, al parecer todas las chicas de Hogwarts andarán tras de Harry este año…— había un deje de celos en su tono de voz— es como si... no sé, les gustara su nueva apariencia…

La cara de Hermione se tornó un rojo carmín al escuchar aquellas palabras, incluso a ella le había gustado su nueva apariencia… de alguna manera lucía tan bien en él, incluso aquellas ojeras que se cargaba. El cambio en el tono de piel de la castaña no pasó desapercibido por el pelirrojo.

— No me digas que a ti también te…

Salvada por la campana, en aquel instante la puerta corrediza del compartimiento se abrió dejando entrar a la figura de Neville Longbottom acompañado por Luna Lovegood. Hermione soltó un suspiro, les debía una. Estaba tan feliz que ni siquiera le importaba la presencia de Neville en el mismo lugar que ella. Y el tren comenzó su marcha…

— Los hemos estado buscando por todo el tren chicos— dijo alegremente el azabache con una sonrisa de oreja a oreja, no había cambiado nada, mientras entraba dejando sus cosas y las de Luna, tomando asiento enseguida de Ron, este parecía haber olvidado por completo de lo que estaban hablando para alivio de Hermione.

— Nos costó trabajo conseguir uno vacío— indicó con orgullo Ron mientras veía con curiosidad a Luna quien se había sentado a la par de Hermione sin siquiera saludar y ojeando una revista.

— Lo siento— murmuró apenada al notar la mirada del pelirrojo— es que la nueva revista de*"El Quisquilloso"*esta renovada. ¡Tiene nuevos diseños!

— Me... me alegro mucho— tartamudeó Ron ante la efusividad de la rubia.

— ¿Han visto a Harry? — dijo Neville impresionado, al parecer él también había notado la nueva actitud del azabache.

— Si, lo hemos visto— contestó Hermione.

— ¡Ahora es mucho más popular! Todas las chicas hablan de él, al parecer es el nuevo galán y eso que apenas cursa 5to año— Neville siempre había admirado a Harry, Ron soltó un bufido al escucharlo mientras miraba de nuevo a la ventanilla, Hermione también rodó los ojos algo molesta, simplemente no le gustaba que tuviera tantas chicas tras de él este año…

— Hoy estuvo en mi casa— dijo Luna abriendo sus enormes ojos azules como era su costumbre, todos la voltearon a ver atónitos, incluso Ron. Hermione sabía que eran buenos amigos… pero él ni siquiera había ido a su casa, y era amiga más íntima que la rubia.

— ¿Para qué Luna? — indagó la castaña con curiosidad

— Fue a hablar con mi padre, he de decir que me encanta su nuevolookluce bastante guapo— agregó como quien no quiere la cosa, a Hermione se le subió la sangre a la cabeza*"¡Contrólate! ¡Es solo tu mejor amigo!"*se dijo a sí misma y espero a que Luna prosiguiera con su historia— Solo alcance a saludarlo, mi padre me contó que era un muy buen muchacho y que era el tipo de hombre que quería para mí…

— Luna, concéntrate— dijo Hermione sin aguantar más,*"Harry Potter nunca sería la persona indicada para Luna Lovegood"*pensó recelosa— ¿Qué le dijo Harry a tu padre?

— Ni yo lo sé, mi padre me mando a mi habitación. Solo entendí algo de unas piedras…— contestó. Parecía que decía la verdad. ¿Piedras? ¿La clase de piedras como la que traía en su bolsillo en ese momento?

— ¿Piedras? — repitió Ron sin comprender.

— Si, pero no se para que— Respondió Luna— pero he de mencionar que Harry es todo un caballero…

Ron rodó los ojos, al parecer ser siempre el segundo de Harry comenzaba a disgustarle, Neville parecía demasiado entretenido comiendo grageas de todos los sabores, Luna se había perdido nuevamente en la revista de la editorial de su padre.

Mientras tanto la mente de Hermione trabajaba a mil por hora ¿Por qué Harry había ido con el señor Lovegood a hablar sobre piedras? ¿Aquella piedra que le había dado hace tiempo tendría algo especial? Miraba aquel bulto en el bolsillo de su pantalón, ahora cargaba aquella hermosa piedra jade a todas partes… era como su amuleto de la suerte…

Un movimiento brusco en la puerta del compartimiento la hizo perder el hilo de sus pensamientos, todos se giraron a ver a la persona que había irrumpido de aquella manera… ¿Es que él estaba en todos lados?

Harry Potter se encontraba recargado contra la puerta corrediza dándole un aire desinteresado mientras miraba la ventanilla con aquellos ojos jade. Luna soltó un leve suspiro y Neville un gritito de alegría. Para irritamiento de Hermione, su rostro carecía de expresión y tenía las manos dentro de sus bolsillos, para su sorpresa y alegría no tenía sangre o marcas de colmillos caninos, al parecer él y Sirius habían solo conversado. Pudo notar como los del compartimiento contiguo se le quedaban viendo con admiración, definitivamente ese año Harry Potter sería el centro de atención de todo Hogwarts.  

— ¿Potter, qué carajo quieres aquí? — preguntó Ron con desprecio poniéndose de pie, pero el aludido no lo miraba, este miraba fijamente la ventanilla ignorando a Ron y a cualquier otro ser humano presente.

— ¿Por qué no damos un paseo, Granger? — murmuró finalmente. Su vista por fin se enfocó en ella, por primera vez en mucho tiempo las miradas ámbar y jade se fundieron. La respiración se le fue de su pecho mientras sentía como el alma abandonaba su cuerpo, ¿dar un paseo con Harry Potter a solas?...

No sabía cómo había pasado… no sabía cómo había dejado a sus amigos tan rápido, no estaba muy segura como habían sucedido las cosas… pero Hermione Granger se encontraba frente a frente con el azabache en un compartimiento del tren… solo ellos dos…      

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Que les parece?(: sé que la historia esta llendo un poco lenta pero quiero ser especifica con lo uqe sucede... ahora si empezará la acción en los siguientes caps :3

Soy merecedora de un crucio? un Avada Kedabra? o quieren que deje de escribir T_T

Que creen que le diga Harry a Hermione? O:

Bueno, gracias por leer y comentar ^_^

PD: Les gusta la nueva portada? o la cambio a como la tenía antes?