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El mordisco de la serpiente — capítulo 18
(No quiero matar a nadie de un infarto jejejeje, hay que darle un poco de emoción. Disfrutad)
Un sonido fuera de la tienda llamó la atención de Harry y Ron que levantaron sus varitas dispuestos a enfrentarse a la persona que estuviera fuera. Un enfurecido Draco atravesó la entrada y empezó a dar vueltas por la tienda delante de los ojos de ambos leones.
-¿Otra vez tu? Y yo pensando que seria la última vez que te veria.-refunfuñó Ron.
Malfoy se detuvo y se lanzó al pelirrojo ante la mirada atónita de Harry. Draco esperaba que el pelirrojo le pidiera a gritos una paliza y así poder calmarse. Tenia que volver a ser dueño de su característica mas natural, tener sangre fría y poder pensar con calma como salvar a Hermione.
Harry, ajeno a la razón de la furia del rubio, con un hechizo separó a ambos luchadores. Ambos cayeron en diferentes lugares de la tienda agotados.
-¿Pero que demonios te pasa?-gritó Harry al rubio
-La tiene.-murmuró Draco.-Ese maldito bastardo la tiene en su poder.-gritó hasta que la sangre se le agolpó en el rostro.
-¿Te refieres a...?-preguntó Harry mas pálido de lo habitual.
-Si. Por eso me llamó, también sabe que está embarazada de un mago pero aún no sabe que soy yo.-Draco se levantó del suelo y se limpió la sangre que caia de su labio.-He podido disponer de mas tiempo para que no la mate.
-¿Cómo lo has hecho?-preguntó Harry con curiosidad mientras Ron miraba al suelo, estaba a punto de perder a su mejor amiga y él ni siquiera la habia tratado bien.
-Inventé que existe un hechizo para quitarle el poder a otro mago. Pero es cuestión de tiempo de que se dé cuenta de que es mentira y acabe con Hermione.
-¿Y has pensado como sacarla de alli?-preguntó Ron esta vez.
Draco Malfoy le miró con profundo rencor, pero aun así, le contestó.
-He pensado en tenderle una trampa, una especie de cebo.
Al ver que ambos Gryffindor le escuchaban con atención, siguió.
-Se trataría básicamente de sacarlo de la mansión, lo mas lejos posible para que me de tiempo a sacar a Hermione sin levantar sospechas. Pondríamos una pista falsa sobre tu paradero, tal vez en el Polo Sur.
-Si que lo vas a mandar lejos.-se rió Harry.
-Esa es la cuestión Potter.-dijo el chico rodando los ojos exasperado.-Por ende, los mortífagos saldrán a la par que su señor pues no se van a perder como él acaba contigo. Yo mientras me aparezco en las mazmorras que hay bajo mi casa y saco a Hermione de allí y la traigo aqui o la llevo a casa de la comadreja mayor con la Weasley.
-Si, me parece algo arriesgado, pero, menos da una piedra. Y de paso a ver si puedes averiguar algo de los Horrocruxes.-aceptó Harry.
-Eso puedes darlo por echo.
Aquella noche pusieron en marcha el plan.
Draco Malfoy se apareció en el helado polo sur con la varita del pelinegro. Lanzó un hechizo al aire que dispararia las alarmas de los mortífagos y de Voldemort. El rubio, sintiéndolos cerca, se apareció de nuevo, pero esta vez en la mansión.
Escondido entre las sombras de la noche, vió como Voldemort salia para ir en busca de Harry Potter, supuestamente. Los mortígafos y Voldemort estarían entretenidos, pues el hechizo rebotaba contra los objetos solidos, por lo que parecería que Harry se movía por alli. Pero el hechizo solo duraba una hora.
Entró en la mansión y le pareció tétrica. Nunca habia visto la mansión tan vacia como en aquel momento.
Corrió a las mazmorras y con un alohomora abrió la puerta de la celda en la que estaba Hermione. Aún estaba desmayada y el rubio pensó que sería lo mejor que siguiera desmayada hasta que estuviera a salvo.
La cogió en brazos y subió las escaleras hasta la parte de arriba. Atravesando el gran salón, un objeto le llamó la atención, se acercó y contempló el emblema de Hufflepuff, y eso en su casa solo podia significar una cosa.
Cogió la pequeña copa y salió corriendo con la chica en sus brazos y ya en la calle, se desapareció.