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Draco Malfoy — capítulo 25
Mire a Harry por última vez antes de tocar la Marca que indicaría a los mortífagos que lo había encontrado. Luego de mirarlo me sentí la peor persona del mundo, vinieron a mi mente recuerdos de todo lo que había vivido con Harry, con el famosísimo Harry Potter, y mi alma queda rota en millones de trocitos, pues aquello me dolía. Pensé en que me dolería más, si perder a Harry que llevaba años en mi vida, o si perder a Draco que no llevaba ni un año pero lo amaba con todo mi corazón. Toque la Marca que tenía en mi espalda, nunca la había tocado. Sentí una especie de cosquilleo intenso que duro unos segundos, mi estomago se encogió. En menos de un minuto la isla se había llenado de encapuchados y enmascarados, mire nuevamente a Harry.
-Jamás me lo perdonaré Harry. - dije con el corazón en la mano, él me miro con nerviosismo y con pena.
-Nunca pensé que tú me harías algo así Hermione, nunca. - murmuro y comencé a llorar, pero a la vez trate de ocultar mis lagrimas, pues aquello me dolía, vaya que si me dolía.
-Nunca me perdonarás verdad? - pregunte, llena de angustia.
-No creo que viva tanto como para darte esa respuesta… - quedo callado, pues los encapuchados ya estaban dentro y en este momento nos rodeaban, les mire uno a uno, y finalmente hable con toda la claridad posible.
-Llevadlo al Señor Tenebroso. - me di cuenta de que mi voz había sonado patética, porque había sido un simple susurro. Desarmaron a Harry y lo amarraron, llevándoselo. Lo último que este hizo fue mirarme como pidiendo ayuda, pero yo desvié esa mirada que tanto daño me estaba haciendo, busque a Draco con la mirada y lo encontré más cerca de lo que me esperaba. Camino hacia mí y me abrazo.
-Estás segura de esa decisión Hermione? - pregunto mirándome a los ojos, y yo le mire y no supe como decirle que si, pero que jamás sería feliz porque yo misma había condenado al que había sido un hermano para mi.
-Si, aunque no sea del todo feliz, si esa es la decisión que he tomado con toda seguridad.. y no pienso cambiar de idea.. - dije en un susurro.
-Siempre estaré a tu lado. - dijo dándome un suave beso en los labios, y una lagrima cayo por mi mejilla. Pocos minutos después nos desaparecimos para aparecernos en la Mansión Malfoy, donde estaría Harry en poder de Lord Voldemort, camine de la mano de Draco con el corazón destrozado, a cada paso que daba dejaba un trocito roto. Finalmente cruzamos la puerta y allí estaban los encapuchados rodeando a Harry y Voldemort, que al vernos sonrió amargamente y camino hacia nosotros con sus ojos puestos en Draco.
-Bien chico, mátalo o que te mate. - dijo sin importarle el significado de sus palabras, mire y pude identificar a Snape detrás de una de las capuchas, luego recorrí con mi mirada capucha a capucha hasta que identifique los ojos inundados de lagrimas de Narcissa Malfoy. Draco y Harry se miraron y ambos sacaron la varita, preparados para el duelo en el que solo uno sobreviviría. Los hechizos volaban de un lado al otro de la sala, ninguno se había hecho daño mortal hasta el momento, pero yo sabía que ambos estaban en duda si lanzar o no el maleficio mortal, lo supe porque ambos me mandaban miradas interrogantes de si matar o dejarse matar, y yo desviaba la mirada, porque no quería ser débil y echarme a llorar, eso era lo que quería llorar. De pronto paso lo inesperado, Draco fue alcanzado por un ''desmaius'' y cayó al suelo, vi como Harry enfurecido levantaba la varita y apuntaba directamente al pecho de Draco, no lo aguante y cuando vi un rayo salir de su varita me puse de escudo frente al cuerpo de Draco, sentí como algo me cruzaba y de pronto sentí la agonía de que me estaba desangrando, me olía a sangre, me dolía el pecho y más zonas del cuerpo, me mire y me descubrí llena de sangre. Caí al suelo, apenas podía respirar, escuchaba los latidos acelerados de mi corazón en mi mente, faltaba poco para que mi vida terminase, lo podía sentir me estaba quedando sin tiempo, cada vez las heridas se abrían más y más. Escuche a lo lejos gritos pero no pude distinguir voces ni que decían, apenas podía ver, mis ojos empañados no me permitían ver con claridad, y yo si iba a morir solo quería ver una última vez el rostro del hombre al que amaba. Sentí que una mano cálida tomaba mi mano derecha, me gire un poco y con esfuerzo le vi, sus pelos rubios.. Pero no, no podía ser, mi ángel… Mi ángel estaba llorando, estaba desesperado sobre mi y me decía algo, me decía algo que yo no podía escuchar. Pronto, quizá antes de lo esperado mis parpados se pusieron pesados, intente no cerrar los ojos, pues aún era muy temprano para cerrar los ojos, sentí otra mano tomando mi mano libre, me gire con dificultad y ahí vi a Snape, a Severus Snape, para ser clara a mi padre. Su rostro era del todo una nota de angustia, pero comenzó a mover su varita a pocos centímetros de mi cuerpo, me salvaría?
DRACO MALFOY
De un momento a otro estaba viendo con mis propios ojos como Hermione se iba quedando sin vida, yo estaba allí tomando su mano, y por primera vez en la vida me encontré llorando por una mujer, mientras que muchos de los mortífagos reían, hasta que Voldemort los mando callar, pues Hermione tenía un gran valor para Él y la estaba viendo morir, su seguidora más inteligente y que más meritos había logrado en menos tiempo. Snape estaba comenzando a sanar sus heridas, pero aún así ella estaba cada vez más pálida y cada vez con menos color en sus rosadas mejillas. Mire a Potter que estaba tirado en el suelo, alguien lo había aturdido, pues su ataque había ido más allá de lo esperado. Snape consiguió curar sus heridas, sin embargo ella iba asumiendo un aspecto mucho peor que el de antes.
-Draco… - llamo, su voz era débil, apenas un susurro.
-Mi amor, estoy aquí… tranquila…
-Te amo.. - susurro, cerrando los ojos, yo la moví para que no se durmiera, no… Ella no, no estaba dispuesto a dejarla conciliar el sueño eterno. Sentí que su alma se escapaba de su cuerpo, mire a Potter que se había levantado y que estaba detrás de mi, sentí una rabia que no podía controlar, me levante dejando a Hermione en su sitio con cuidado y cogí mi varita. - Se acabo Potter, podrías haberme herido o matado a mi, pero a ella… - vi que él estaba desarmado y no me importo, lo haría de una forma rápida, sin duda que lo haría ahora más que nunca deseaba matarlo, él tenía que morir, y yo tenía que matarlo. Cuando comencé a murmurar el maleficio, algo paso. Todo se volvió blanco y fui obligado a retroceder una distancia admirable, luego a los pocos segundos todo quedo igual, pero faltaba Potter, me estremecí de rabia. Potter debía morir, después de aquello tenía que morir y yo tenía que matarlo. Mire a Lord Voldemort que no se había inmutado, no había despotricado ni mucho menos, no. Voldemort estaba junto a Hermione, haciendo algo con su varita sobre ella, me asuste porque pensé que estaría acabando de matarla, pero no. Aquello fue histórico, por primera vez en toda mi vida, estaba viendo al mismísimo Lord Voldemort, agachado junto a una persona,lamentando y llorando su perdida. En ese momento mi corazón se detuvo, 'Ha muerto' pensé, no supe como reaccionar, caí al suelo de rodillas y sentí que alguien me abrazaba, pero no eran sus brazos, maldita sea. Puse mis manos sobre mi cabeza, con toda esta idiotez había perdido al amor de mi vida, delante de mis ojos había visto sus ojos quedarse sin vida.
-Señor… la llevare a Hogwarts… - escuche la voz de Snape, distante y fría.
-Está muerta Severus. - dijo Voldemort con su voz reptil.
-Quizá aún se pueda hacer algo… tal vez Dumbledore… - la voz de Snape era desesperante, pues pude reconocer dolor en aquella voz, dolor oculto tras una capa de hielo.
-Llévala, pero no tengas esperanzas Severus. - dijo Él finalmente, se levanto y me miro. - Potter pagara esto muy caro. - dijo mirándome.
-Lo se, porque yo mismo le haré sufrir. - dije en un susurro de rabia. Me levante y fui junto a Snape, este hizo ademán de coger el cuerpo de Hermione, pero lo detuve y yo cogi el cuerpo de mi amor. La llevamos a Hogwarts y en la enfermería descubrimos a Dumbledore junto a Potter. Potter reaccionó al ver el cuerpo de Hermione, pero no fue el único en reaccionar, pues la enfermera se tapo la boca con ambas manos y pidió que la tumbase en una camilla, en cuanto puse a Hermione en una camilla ella se abalanzo y comenzó a analizar cada detalle. Pocos minutos después suspiro y dio una noticia inesperada.
-Su corazón esta muy débil, quizá la maldición le dio justo en el pecho… El caso es que ella necesita un corazón para sobrevivir, mucho me temo que si no lo consigue morirá en menos de una semana. - dijo ella tristemente.
-Yo le donaré mi corazón. - dije seguro de mi.
-Tú no tienes la misma sangre que ella, tú corazón no se adaptaría a su cuerpo y moriría igual.
-Y entonces? - pregunte.
-Debe ser trasladada a San Mungo de inmediato y debe ser puesta en la lista de espera de donantes.
Mire a Snape que estaba atónito, sin decir ni una sola palabra, mire a Potter y quise matarlo pero no era el lugar ni el momento. Mire al viejo loco.
-VES ESTUPIDO VIEJO LO QUE ESTA PASANDO POR TU CULPA Y POR LA CULPA DEL SUPUESTO NIÑO QUE VIVIÓ? ELLA ESTA MUERIENDO POR TU ESTUPIDO PLAN, PERO SI ELLA MUERE YO MISMO MATARE A POTTER Y LUEGO A TI, YA NO MERECES RESPETO ALGUNO POR PARTE DE NADIE, SOLO ERES UN VIEJO CIFLADO QUE ESTA CONDENANDO A GENTE INOCENTE A MUERTE POR UN CRIO QUE NO VALE NADA. - sentí que una mano me cogía del brazo, me di la vuelta y me encontré con los ojos grises de mi padre y al lado vi a mi madre, me tranquilice un poco, seguro ellos conseguirían un donante lo antes posible, si, estaba seguro pues mi apellido tenía mucho peso en el mundo mágico de Londres.