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La Venganza. — capítulo 2
- ¡Le voy a dar una buena lección a esa mocosa de porquería! - oia decir a su padre y furioso en la cocina - ¡Tiene que estudiar más, con una hora sola no se puede! ¡Dejala sin cecular o computadora por dos meses! - le aconsejó a su madre.
La adolecente, Valentina, escuchaba cada grito proveniente del piso de abajo como si fueran cachetadas que le daban a diario sus propios padres. Enojo, dolor, odio, sufrimiento... Venganza. Puros sentimientos de maldad pasaban por su cabeza mientras golpeaba con enfado cada cosa que veía, su escritorio, su reloj, sus paredes, todo era aplastado por el puño de ella. Tenía ganas de arrancar todas las hojas que tenía alrededor. Odio.
Ella sabía que sus malditos padres se estaban equivocando. Valentina habia estudiado toda la tarde para el examen de Practicas de Lenguaje, era injusto volverla a poner seis horas más para estudiar o leer. Eso a ella le ponía de tan malhumor que casi no se podía retractar de poner el CD de Evanecece, que tanto oia, con la canción Going Under que hacia retumbar medio mundo por el equipo de música. Valentina quería ser escritora al crecer, por lo escribia todo lo que sentia. Venganza.
La noche cayó en un siantamen. La cena estuvo lista, pero Valentina no. Aún guardaba todo su resentimiento hacia sus padre, por lo que no bajó a comer. Se escondió en su habitación, a oscuras, sabiendo que era su mejor guarida que tenía. Permaneció allí hasta que sus padres se fueron a dormir, salvo ella que seguia enojada y buscaba su venganza. Cuando se aseguró de que su familia esté lo bien dormida como para llevar a cabo su plan, salió de su habitación y se encaminó hasta llegar a la pequeña cajafuerte que tenía su padre guardada en caso de emergencia. Puso la clave correcta y sacó de ésta un pequeño pero poderoso revolver. Corroboró que estuviera "llena" y se volvió al cuarto de sus padres como una sombra que camina en la oscuridad con una pistola en alto. Se apoyó en la marco de la puerta, y desde allí en el medio de la densa oscuridad, distinguió a las dos figuras que tanto odiaba. Levantó el revolver, miró con más odio y venganza, y apuntó a su padre, el causante de su mala vida.
- Ahora, ¿Quién es la porquería? - dijo en voz alta.
Disparó. Se volvió contra su madre y repitió.
Sin nada más que decir salió de su casa con el revolver en su mano hacia la oscuridad de la ciudad. Sin miedo y sin ahogo. Por primera vez estaba libre de toda la carga que tuvo por sus doce años. Consiguió su venganza.
Ah! Les comenté que ella quería ser escritora ¿verdad? Bueno... no hay nadie más para contar esta historia, salvo la misma escritoria.
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Jejjee espero que les guste luego de no aparecer hace rato..!!
Jejjee!!!
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Bessooss!!!!
Los Amoo..!!!