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Historia 77214 — capítulo 8

Me paralice. La pregunta de Parvati me tomó desprevenida. Me miré en el espejo que tenía delante y una nerviosa Hermione me devolvió la mirada.

Podía sincerarme de una vez, podría llorar como una niña chiquita y decir que si, que moría por el inalcanzable Harry Potter que solo me miraba como una amiga y que hacia todo esto porque quería obtener su atención…

¿Qué si lo había pensado? ¡Era un INSULTO a mis sueños de amor con él, oda mi vida! Hasta había planeado la decoración de nuestra casita en la playa, por Merlín…

Definitivamente no. respondí dejando sin expresión mi rostro._ Nunca jamás en la vida pensaría en tener algo con Harry…

Ambas me miraron como si yo hubiera perdido el juicio y después de unos segundos de silencio, cambiaron el tema.

_Bueno, pues como sea, ahora eso podemos dejarlo de lado. Por si no te has dado cuenta, octubre avanza y este año el consejo estudiantil, del que nosotras somos parte, organizará la celebración de Halloween, por lo cual, tenemos planeado hacer una fiesta de disfraces…

Eso es genial!

_Lo sabemos, así que, antes de que pase más tiempo, tienes que decirnos… ¿De qué vas a disfrazarte? ¿Loba o gatita?

_ ¿Qué? _

¿Loba o gatita? ¿a caso estas mujeres estaban locas? Si podía disfrazarme, bien podría hacer unos hechizos excepcionales para ser la profesora Mcgonagall, o Morgana o no sé, Roweena Ravenclaw…¿Por qué iba a querer yo disfrazarme de animal?

_ Loba o Gatita, decídete, podrías ser una leona y te quedaría genial pero las gatitas son más tiernas y las lobas son más sexis así que nosotras de recomendamos ser una loba…

Parvati fue hasta su baúl de nuevo (parecía un lugar de hechizo extensible, todo sacaba de ahí!) y extrajo una revista. La ojeo hasta llegar a una página donde una sexy mujer se exhibía con un traje poco cubridor simulando un lobo.

Ni loca pienso ponerme eso. exclame al instante.

Ambas chicas me miraron de forma reprobatoria.

_Pues tendrás que hacerlo si quieres seguir manteniendo la imagen que haz construido. Esto es lo último en disfraces de Halloween!

_Pues la moda no es algo que me interese…

Parvati me miro fijamente. Al fin dijo.

_Draco estará muy agradecido y Harry de paso.

Rayos. En eso tenia razón.

Diablos, demonios!

_Esta bien, esta bien…

Serás loba? pregunto emocionada Lavender.

_Por supuesto que no….

_Gatita, entonces.

_No, ya tuve una experiencia muy desagradable con ser gatita…

_Entonces?

_Haré honor a mi casa, seré una leona.

_De verdad piensas disfrazarte de leona?

_Qué tiene de malo? No te disfrazarás tú de una serpiente?

_Muy graciosa, Granger.

Malfoy y yo estábamos sentados en los terrenos del castillo, bajo la sombra de un árbol simulando ser los novios perfectos. Hacía ya varios días desde que había sido mi plática con las chicas y como buena novia, tenía que contarle a Draco todo lo que nadaba en mi cabeza.

_ Le ves algo malo al disfraz?_ pregunte algo dudosa. Quizás la idea era excesiva…

Por supuesto que no, es solo que no sé como voy a contenerme para no besarte. dijo el rubio recostándose en mi regazo. Yo me sonroje un poco. Él sonrió.

_De verdad no podemos ir a la sala de los menesteres un rato, imaginar una habitación oscura y,…

_Cierra la boca, Malfoy. No.

_Solo bromeo, no te emociones.

Desde que habíamos aclarado las cosas, el rubio ya no me acosaba. No trataba de agasajarse conmigo ni nada por el estilo lo cual agradecía. Claro, el resto del castillo no lo sabia, siempre nos veían muy enamorados de la mano, comiéndonos con la mirada.

Draco se incorporó de golpe. Se quedó mirando a la lejanía y soltó en un susurro silbante.

_Seré vampiro.

Yo lo miré extrañada.

_Creí que esas cosas no te gustaban.

_Pues no pero si tú harás el ridículo, yo lo haré contigo. Es lo que un novio hace, ¿no?

Sonreí muy a mi pesar.

_Pues gracias.

El rubio volvió la vista y me miro fijamente.

Me dejarás beber tu sangre? pregunto con una sonrisa picara.

_Claro que no!

Los días transcurrieron deprisa. Entre mis deberes, los entrenamientos, mi "novio" y las chicas, el día de Halloween apareció ante nosotros una fría mañana de domingo, sin pedir permiso para instalarse.

Cuando esa noche, me vi en el traje que se me había confeccionado, bajo el maquillaje, mis orejitas y mi cola, me di cuenta de que había perdido la cabeza.

_Si creí que ser animadora era una locura, esto es un suicidio público.

No seas exagerada, Hermione, ¡se te ve increíble! me dijo Parvati acomodando los últimos toques de mi disfraz.

Debía reconocerlo. Tenía aptitud para usar aquellas cosas.

Parecía una ofrecida, no podía negarlo, pero una ofrecida con mucha clase.

Mi disfraz estaba constituido por un palaxo color café amarillento, cuello halter pegado al cuerpo, con un tremendo escote que dejaba lo justo a la imaginación. De la parte trasera, pendía una cola con la punta peluda y en mi alborotada melena, un par de orejas a juego, esponjosas y casi reales.

Mi maquillaje simulaba los rasgos de un felino, los ojos alargados en contornos negros y una nariz estilizadamente dibujada. En mis orejas había unos aros gigantes de oro, en mis muñecas unos brazaletes enormes y en mis pies unos tacones imposibles, dorados.

_Pues gracias por el ánimo. Si sobrevivo a los tacones, las veré por aquí a la media noche.

La hada cachonda como se había nombrado Lavender y la caperucita traviesa, decía Parvati, me sonrieron muy animadas y juntas bajamos a la sala común.

Todo era un ir y venir de colores, capas, telas, colas, orejas, alas y demás. Se rumoraba que algunos se habían transformado mediante la magia y tal vez debería creerlo porque algunos disfraces eran excepcionales.

Caminamos por los pasillos riendo y comentando acerca de unos disfraces. Al llegar a la puerta, una mano helada se posó en mi desnuda espalda.

_Mmmm… huele a sangre fresca…

_Creí que dirías a sangre sucia…

_No soy un vampiro delicado

_Cállate, Malfoy!

El rubio estaba vestido a la usanza del siglo diecisiete y exhibía unos peculiares colmillos blancos. Pasó un brazo por mi cintura y mirando con cierto desdén a mis amigas, me llevó dentro del gran comedor.

_Soy el vampiro más afortunado de toda Gran Bretaña. Mira que tener este bombón por novia…

_Debo decir que eres un vampiro muy atractivo.

_Con o sin los colmillos, créeme que puedo hacerte gritar…

_Prefiero que me hagas reír, vamos a tomar algo y a dar unas vueltas por ahí, muero por escuchar tus chistes malos.

Eso hicimos. Conseguimos un poco de bebida y comenzamos a pasearnos por el gran comedor. Era gracioso ver a todas aquellas personas con disfraces fantásticos, dando vueltas por ahí. Los murciélagos nos rodeaban las cabezas y las calabazas flotantes se reían estruendosamente. Entre la multitud divisé a Ron disfrazado de perrito haciéndose acompañar por Luna que llevaba un traje de algo que parecía una medusa con muchos tentáculos. Mi pelirrojo amigo la observaba con aprehensión, quizás porque los tentáculos le recordaran un poco a las patas de una araña. Más allá vi que Parvati se divertía de lo lindo bailando con Seamus lo cual me hizo tener ganas de moverme.

Vamos a bailar. dijimos Malfoy yo al instante. Nos sonreímos y corrimos a la pista de baile.

(I like it, Enrique Iglesias)

El rubio y yo nos divertimos de lo lindo haciendo movimientos extraños conforme sonaba la música. Vuelta con vuelta, la música se metió en mis sentidos y al poco tiempo, tanto Draco como yo, cantábamos las canciones a grito abierto y reíamos como locos.

Después de un rato de diversión, nos sentamos a cenar. Poco después nos quedamos viendo a los que bailaban y más tarde reanudamos nuestro baile desenfrenado.

Cerca de las 12 de la noche, decidimos que era suficiente y decidimos a salir a caminar por el castillo.

_ Y Pansy de que va disfrazada?_ pregunté sin pensar. Hasta ahora que me daba cuenta, no había pensado en ella para nada en aquella noche.

No tengo idea. Creo que de mariposa, o hada o algo por el estilo. No la he visto, Crabbe me lo dijo antes de bajar. contesto el rubio sin preocuparse.

_Vaya, no me acordaba de que existía…

_Y tu adorado Potter?

_Ni idea. Tampoco lo recordaba… Y no lo vi por ninguna parte…

_Tampoco a Ginebra.

Nos quedamos en silencio.

La música del gran comedor se colaba hasta aquel pasillo desierto al cual habíamos llegado sin saber.

Sintiendo un poco de incomodidad por haber tocado aquellos temas, traté de cambiarla atmosfera de la conversación.

_Pues la pasé muy bien esta noche…

_Si, y eso que no he intentado morderte el cuello.

_ Es que yo te mataría a zarpazos si lo hicieras…

_Nah, no lo harías.

_Quieres ver?

Correré el riesgo. dijo el rubio con su sonrisa malévola y sin dar mas paso al tiempo, me beso de lleno en los labios.

Dios, que bien besaba ese hombre.

Si tuviera que confesarlo bajo un imperius y varios crucios, tendría que admitir que me encantaba la boca de ese rubio y que algo dentro de mí añoraba ya los besos de Malfoy.

Olvidándome por completo de toda la realidad (o parte de ella donde Harry, Ginny y Pansy existía) dejé que mis instintos se apoderaran de mi y devolví el beso con ferocidad.

Aquella noche era diferente, era Halloween, tenía un disfraz de leona y las hormonas aceleradas. Me sentía sexy, deseada y quería carne, calor, fricción, de todo.

Tenia derecho a vivir la vida loca tan solo una vez, aunque me arrepintiera.

Sin saber muy bien como, Malfoy me acorraló en una pared y comenzó a a besar mi cuello.

_Tengo tantas ganas de morderte…

Muérdeme. solté en un gemido. Malfoy me miro a los ojos sorprendido y yo lo besé vorazmente.

Deslizándonos por la pared del castillo, encontramos oportunamente el pomo de una puerta. Sin pensarlo mucho, la abrimos y nos encontramos en un salón gigante que jamás había visto. Estaba todo oscuro y parecía estar lleno de pasillos y recovecos.

Dejándome arrastrar por el calor, dejé que Malfoy me jalara hacia un rincón cercano y comenzamos a besarnos pasionalmente.

_No aguanto más, Hermione… siénteme, quiero hacerlo…

Si…. respondí sin saber muy bien el qué. _Quiero que lo hagamos…

Bien… _ Malfoy se separo de mi al instante. iré a ver que no haya moros en la costa para poder largarnos de aquí…

_ ¿a donde iremos?

_eso no importa… espérame aquí.

Con un último y voraz beso nos despedimos y me quedé sumida en la oscuridad escuchando como sus pasos se alejaban en la distancia.

Al final, solo mi respiración acelerada y los latidos de mi corazón se escuchaban.

Dios! Que acababa de hacer? Le acababa de decir a Draco Malfoy que si quería "hacerlo"!

Mi cabeza era un torbellino. ¿quería? Diablos, si, quería. Pero… ¿las consecuencias? ¿Cómo? ¿Dónde?

Todas aquellas preguntas me bombardeaban. Comencé a caminar de un lado al otro pensando.

Podía echarme atrás. Podía irme dejarlo plantado…

Si, haré eso. decidí al instante. Comencé a caminar hacia la salida a tientas. Estaba segura de que la puerta no podía estar muy lejos.

Cuando toqué el pomo de la puerta, un brazo rodeo mi cintura desde atrás.

Mi sangre se congelo y mi aliento se detuvo cuando una voz muy conocida susurró en mi oído.

_ ¿Te vas tan pronto, Hermione? ¿No quieres quedarte a hacerme compañía?

Al volverme, me encontré con un Harry totalmente diferente, con el azabache cabello largo sujetado en una coleta con dos mechones sueltos sobre la cara. Iba vestido del mismo modo que Malfoy y su sonrisa malévola exhibía dos peculiares colmillos…

_ ¿Qué…?

Me besó.

Harry Potter, mi mejor amigo, el hombre de mi vida me estaba besando ardientemente en ese preciso instante.

Debía estar soñando.

Si era un sueño no quería despertar. De preferencia, nunca.

Odio que te beses con Malfoy, lo detesto, me muero de celos cuando los veo… susurro contra mis labios. Yo gemí. _No quiero que le vuelvas a besar, no quiero que vuelvas a pensar en él, quiero que pienses en mi, maldita sea, todo el día, a toda hora, que no pienses en otra boca ni en otro cuerpo, solo en mi… Y si hace falta que te arranque la piel a mordiscos para que te quede bien claro, lo haré…

Si… solté demasiado excitada para callarme._ Dios, Harry, si…

¿Pararme a pensar? Como si pudiera! O como si quisiera hacerlo!

No sé como ocurrió, solo sé que nos adentramos en el lugar y chocamos con una pared tremendamente helada. Harry me cargó a horcadas y beso mi cuello despacio, delicioso, caliente.

Lo sentía palpitar entre mis piernas y bajar sus manos por mi espalda.

Era demasiado.

_Dios, Harry, por Merlín…

Quería sentirlo, ya, que me tocara, tocarlo, lo que fuera!

La temperatura subió mientras nuestras bocas se ahogaban. Sus manos eran un suplicio. Al final no nos sostuvieron las piernas y nos tiramos en el suelo.

En un acto de valentía y calentura, me coloqué encima de el y comencé a besarle todo el cuello, baje por su pecho, desabroche su camisa inmaculada y me dirigí hacia su vientre.

_Soy una leona en celo y ya no puedo…

Quería comérmelo. Y lamer el plato después.

Un ruido sordo hizo que me detuviera de golpe. Unas voces en medio del silencio llenaron todo el lugar.

_Te digo que no puedo quitármelo, Ronald, es muy complicado…

_Pues tendrás que hacerlo si no quieres que quite esas cosas de una por una…

_Eso suena excitante… hazlo!

_Oh, Luna…

Harry y yo nos miramos horrorizados. Nos pusimos en pie de un brinco. Las voces se acercaban cada vez más. Sin pensarlo más, corrimos lo más sigilosamente que pudimos en sentido opuesto y cuando nos aseguramos de que Ron y Luna no se daban cuenta de nada, salimos a toda prisa de aquel lugar.

No nos detuvimos hasta llegar a la sala común de Gryffindor que ahora estaba en penumbra. Cuando me dejé caer en los escalones del túnel que llevaba hasta el cuarto de las mujeres, Harry y yo nos miramos y soltamos a reír.

_No puedo creer que Luna y Ron…

_No creo que lleguen a dormir…

_Nah, les doy quince minutos…

Nos miramos.

Bochorno. Recuerdos. Calor.

Harry se inclino un poco. Yo contuve el aliento. Le mire los labios, después los ojos.

Te quiero. dijo el moreno en voz baja.

Yo parpadee varias veces.

Él sonrió.

_No significas para mi lo mismo que significas para Malfoy pero si es lo que buscas,…. Podría sacrificarme. Aunque yo te quiera para algo más que eso…

_Harry, yo…

Sus labios me callaron. Una vez más. Esta vez dulce, tierno, lento, sublime.

Buenas noches, Hermione.

Me quedé con los ojos cerrados unos minutos. Cuando los abrí, ya no estaba.

Mi amante de una noche se había ido.