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Pequeños fragmentos de amor y desamor. — capítulo 3

Todavía no sé si me quieres de la misma forma que te quiero yo a ti. Debería de preocuparme y de interesarme más, pero no me sale. Sinceramente, me lleve grandes desilusiones contigo, pero también grandes alegrías. No todo es de color de negro, también hay matices rosas. Este humilde capitulo se lo dedico a todas las chicas y chicos que tienen un amor, que como yo, no es correspondido o simplemente la otra parte no se aclara por lo que siente hacía a ti. Aprendes, a base de golpes, que no hay que dedicarle todo tu tiempo y pensamientos a aquel que no te tiene como prioridad. Es difícil. Sueñas con que algún día el abra los ojos y te diga que te quiere como a nadie. Puede que sea así en algunos casos, pero la mayoría, nos llevamos el gran chasco. Lo puedes aceptar, e incluso olvidar, y ahí está el gran problema de muchas de nosotras. Olvidamos y pensamos que nunca más pasará. Hasta que pasa. Hasta que te dice déjame en paz, no te quiero. Una vez más. Nos metemos en un círculo vicioso del que es difícil salir. A veces te hace pensar que de verdad te quiere como tú a él, pero otras veces parece que no le importas un comino. Para averiguar la verdad, o llenar el agujero negro de tu corazón con una mentira, decides seguir hablándole, poniendo sentimiento y empeño en tus palabras. A veces son correspondidas, otras veces no. Amar a otra persona es lo mejor que hay, pero si no te corresponde, si ni siquiera se inmuta con tu presencia ni sientes esa tensión en el ambiente cuando estas cerca de él, te aconsejo, que lo olvides. Poco a poco, pasito a pasito, pero sin descanso. Y al final, recordarás esa época con añoro, con ternura hacia los recuerdos buenos y asco hacia los malos. Pero lo recordarás, siempre le recordaras. Lo mejor sería olvidarlo, lo ausentas de tu vida durante un tiempo, hasta que tengas el valor de volver a verlo y no sentir nada, pero puede ocurrir, que cuando lo veas, te vuelvas a enamorar. Entrando otra vez de lleno en el círculo vicioso del que es difícil escapar. El círculo donde los sentimientos te absorben hasta dejarte seca.