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Venganza — capítulo 10

Venganza

Capitulo 10

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Hermione miraba la puerta del lugar con atención, y vio como Harry entraba por ella. Emma la Auror lo miraba con palidez no entendiendo que pasaba.

¿Como había llegado?

La verdad no importaba, Harry estaba aquí y eso era lo que importaba.

La castaña miro al hermoso joven que entraba, su amigo, aquel que hace años destruyo al señor oscuro más terrible de la historia con un simple conjuro de desarme.

Ella recordó perfectamente porque se había ido con Draco, recordaba perfectamente cada decisión que tomo en el camino para alejarse del joven de ojos verdes.

Después de todo, como podría quedarse.

Amaba mucho a Ron, pero su relación fue decayendo cada vez más, y en ese entonces la chica comenzó a ver a su otro mejor amigo con otros ojos. Semanas después lo que era una simple atracción se convirtió en una obsesión.

El deseo también estaba presente.

Lo deseaba con todas sus fuerzas, y tenía miedo de que empezara a amarlo.

Tenía miedo de perder todo los demás por sus desvergonzados pensamientos.

Recordó perfectamente los celos que le daba Ginny cuando agarraba la mano de Harry en las fiestas, o los besos que se daban, que le producía a Hermione repulsión.

La depresión llego y con eso empezaron nuevamente las peleas con Ron, y entonces Draco llego. Y paso lo que paso.

Draco era bueno con ella, cariñoso y también por supuesto un escape a la realidad. Irse con él estuvo mal, pero aun así, era peor quedarse y mirar a Harry desde lejos.

La chica olvido sus pensamientos al verlo en la puerta, era hermoso pero también intimidante. Hermione nunca lo había visto así.

Sus ojos que siempre habían tenido ese verde vida llenos de paz ahora solo mostraban una furia fría, era como ver el centro de una tormenta eléctrica. Un poder natural tan destructivo que lo consume todo.

Hermione dio un paso atrás al verlo de esa forma. Sabía que con los años Harry gano fama de ser uno de los mejores Aurores del ministerio de magia, pero no imaginaba verlo en un estado como este, era sentía el mismo temor que sintió en la guerra cuando vio a Voldemort.

Pero si Hermione sentía temor, terror era lo que sentía Emma.

La Auror tenía la cara toda pálida, sus ojos estaban abiertos a tal nivel que parecían salirse de su rostro, pero lo que más llamaba la atención era ver como temblaba.

— ¿Cómo? — balbuceo ella.

— Coincidencia, pero no importa ahora, Emma— indico Harry.

Emma le apunto con su varita.

Pero para sorpresa de todos, Harry comenzó a reír divertido.

— ¿Que harás con ese palo Emma? — pregunto el chico.

La mujer lo miro con miedo.

— ¿Acaso crees que puedes maldecirme?— pregunto el chico.

Emma trago saliva.

— Olvídalo mujer, no tienes siquiera una oportunidad para decir ninguna maldición— indico el chico.

— Déjame ir— susurro Emma.

Harry volvió a reír.

— ¿Dejarte ir? ¿y porque haría eso?Con lo feliz que estoy de verte— dijo el chico.

— No te ataque— indico Emma.

— ¿Atacarme? — pregunto el chico.

Emma asintió.

— Estuve contigo y Sebastián todos estos meses, pude hacerlo cuando quiera, aun así jamás lo hice— indico la chica.

— O así que planeabas atacarme— aclaro Harry.

Emma negó.

— No, nunca, no a ti— indico ella.

— ¿Y Sebastián?— pregunto el chico.

— No lo íbamos a dañar, el no es malo— indico Emma.

A Harry le pareció una actitud muy infantil.

— ¿Malo? Has visto lo que has hecho, has matado, torturado, secuestrado. ¿Crees en verdad que te dejare ir?— dijo el chico.

Emma suspiro.

— Entonces pasare sobre ti, lo siento— indico ella.

Harry la miro divertido.

— Cruc... — invocaba la chica pero Harry detuvo el maleficio tirando a la chica de espaldas con un movimiento de su varita antes de que pudiera completarla.

La chica lo miro con sorpresa, mientras Harry la vio contante importancia como cuando se ve a un insecto revoloteando alrededor de una persona.

Ella lo miro con enfado al ver como la miraba y se levanto

— Cruc... — gritó la chica por segunda vez, pero su magia desapareció antes que salga gracias a Harry quien la apuntaba con su varita encendida con una luz sobrenatural.

Hermione miraba con asombro semejante poder. La Auror que la derroto no era nada comparada a Harry, había demasiada diferencia entre los niveles de ambos.

—¡Maldiciones Imperdonables, no sabes hacer otra cosa Emma!-dijo con voz clara el chico y la vio con desprecio— No tienes el control mental adecuado para usar ese tipo de maldiciones, mujer. Y mucho menos tienes la habilidad— se burlo Harry.

La chica se levanto una vez más, parecía tener absoluto terror, y miraba en todas las direcciones tratando de buscar una salida.

— No te puedes aparecer, gracias a los escudos que puse Emma— indico el chico.

La mujer lanzo un rugido de rabia y apunto nuevamente su varita.

— Incen...!- bramó ella pero nuevamente callo sin que nada salga de su varita.

—¡Desmaius! — lanzo la chica con furia pero con un movimiento de su varita Harry le regreso la maldición como si jugara al tenis con su varita y la maldición le dio directamente en el estomago a la Auror.

Sebastián y Hermione la vieron caer al suelo inconsciente como si no fuera nada. Luego alzaron la vista y vieron a Harry con una expresión furiosa acercarse a sus jaulas.

— ¡Pero que demonios pensabas! — grito el chico mirando a Hermione.

La chica opto por mirar al suelo.

— ¡Vienes sola a una casa de una desconocida! — decía con furia el niño que vivió.

— Lo siento— susurro la chica.

Harry la miro exasperado.

— ¿Quieres morir? — pregunto él.

La chica lo miro con incredulidad.

— ¿Quieres hacerlo? — pregunto él.

Ella negó con la cabeza.

— Entonces como puedes ser tan idiota, tu familia fue asesinada Hermione, realmente creíste que puedes ir por ahí sin estar en peligro— decía el chico.

Hermione noto que había mas preocupación en su voz que furia, por una lado se sintió feliz.

— ¡RESPONDE! — grito el chico.

—Lo siento— repitió la chica mirando al suelo incomoda.

Harry suspiro y giro a Sebastián que lo miraba nervioso.

— Y tu, como puedes dejarte atrapar por esa idiota— dijo el chico.

— Lo siento, me tomo desprevenido— indico Sebastián.

— ¿Desprevenido? — pregunto con enfado Harry.

Sebastián rodo sus ojos.

— No todos podemos darnos el lujo de estar en alerta permanente, sobre todo con tu propia familia— indico el Auror.

— Tu espada es el cerebro maestro— indico Harry.

Sebastián asintió.

— Los Malfoy murieron bajo sus órdenes— indico Harry.

Sebastián cabeceo.

— Y no son los únicos, debe haber más— indico Sebastián.

Harry suspiro y abrió las jaulas con un movimiento de su varita y Hermione salieron.

— Ve para mi casa, y quédate ahí, tengo suficientes protecciones para que nadie entre— dijo apuntando la varita hacia Hermione y la chica sintió como si un aire caliente golpeara su cara.

— Iré contigo— dijo Hermione.

Pero Harry la miro a la cara a un furioso.

— Tu...Iras...A...Mi...casa...ahora...y...te..quedaras...hasta...que..llegue— indico el chico remarcando cada palabra.

Hermione se sonroso al escucharlo, demasiada apenada ante la situación.

Sebastián intentaba no reír.

— La acompañare y luego iré al departamento de Aurores, tengo información que entregar— indico el Auror.

Harry no dijo nada y vio como Sebastián apoyaba su mano en el hombro de Hermione y guiaba fuera de la casa.

Harry miro el lugar y luego giro para levitar a una inconsciente Emma.

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Hermione y Sebastián llegaron a la casa del chico y la mujer veía una sonrisa divertida en el rostro del Auror.

— ¿Que es tan divertido? — pregunto molesta.

El Auror parpadeo.

— no había visto a Harry, así en mucho tiempo— indico el hombre.

Ella parpadeo confundida.

—¿cómo? Molesto— pregunto ella.

El Auror sonrió.

— Preocupado— indico el hombre.

El corazón de Hermione latió con fuerza al escucharlo, y miles de sentimientos la atacaron.

— ¿Preocupado? — susurro ella.

El hombre sonrió con diversión.

— No eres ninguna tonta, Granger. Admítelo también lo notaste, cierto. Y te gusto— indico el Auror.

Hermione se sonroso al ver que la habían atrapado, alzo la mirada y miro curioso al Auror.

— ¿Que hago? — pregunto ella.

El Auror se encogió de hombros.

— ¿Que quieres hacer? — pregunto el hombre.

La chica suspiro.

— Una parte de mi quiere alejarse de él, ya bastante daño le eh causado—indico ella.

— ¿Y la otra parte? — pregunto él.

Ella le sonrió con una mueca salvaje.

— La otra parte quiere secuestro y hacerlo mío una y otra vez— dijo ella.

Sebastián lanzo una carcajada imaginándoselo.

— Bueno supongo que tendrás que elegir que hacer hoy, Harry no vendrá en un par de horas, de seguro se quedara en el ministerio hasta la noche y bueno que tal si le esperas con una rica cena, estoy seguro que eso le haría muy feliz— dijo el Auror y luego sonrió con picardía— A menos claro que desees hacer otra cosa que comer— indico él.

El sonrojo de Hermione era demasiado notable para que el Auror no ría a carcajadas al notarlo.

— ¿Vas a estar bien?— pregunto ella para terminar la conversación.

Sebastián sabia que hablaba por Beatriz.

El hombre asintió.

— Lo único que puedo hacer ahora, es proteger a mis hijos de su madre— indico el Auror serio.

La chica sonrió y entro a la casa luego de que el hombre se desaparezca del lugar.

Miro el lugar que hace tanto tiempo vivía la familia Black y Ahora era la casa de Harry Potter. Camino un poco y recuerdos de su pasado aparecían en su cabeza.

Sonrió al recordar algo y se dirigió hacia le chimenea. Lanzo un poco de polvo verde sobre ella y el fuego verde apareció.

— Casa Lovegood—dijo ella.

La cabeza de Luna apareció en el fuego verde.

—¿Hermione? — pregunto la Ravenclaw.

— Luna necesito un favor— dijo Hermione.

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Harry Potter suspiro mientras se aparecía en su casa, ya eran las nueve de la noche y el chico no tenia ningún descanso.

Emma no cooperaba, era demasiado leal a Beatriz.

Por otro lado la Psicóloga había huido, Sebastián los había dirigido a lugares donde podía estar su mujer, pero no hubo suerte.

El Auror al menos había puesto una custodia con sus hijos, por si ella trataba de llegar a ellos. Aunque Harry dudaba que lo intente.

Muchos en el departamento creían que la mujer de Sebastián había huido a otro país, Harry no estaba de acuerdo con esa teoría.

Había demasiados fallos, aunque huir del país sea lo mas lógico para alguien tan implicada como Beatriz lo estaba, no están tomando en cuenta la mentalidad de la Psicóloga.

Estaba loca.

Y no se hidria hasta terminar con su trabajo, Harry Potter lo sabía perfectamente.

Contrario a Emma que era una herramienta con reglas a seguir para ser manejada, Beatriz era el cerebro maestro en su pequeña organización criminal.

Y no seguiría la mismas reglas que Emma, matar a una hija de Muggles no le molestaría a la mujer tanto como a Emma.

Hermione estaba en peligro.

¿Pero porque Beatriz no la mato, mientras la castaña estuvo cautiva?

Posiblemente porque Emma estaba ahí, y no podía matar a una hija de Muggles en frente de la Auror, eso haría que la otra vea sus regla romperse y enloquecería.

O quizás porque Sebastián también estaba en la habitación y no quería que su esposo la vea matar a alguien, una mente tan desquiciada como la de Beatriz que creía que hacia lo que hacía por el bien, fue la única ventaja que Hermione tuvo en ese sótano.

O simplemente no quería mancharse las manos, esa era otra posibilidad.

Pero ahora estaba sola, su único objetivo debe ser terminar el trabajo, entonces Hermione estaba ahora en más peligro que nunca.

— Y la muy idiota fue tranquilamente a hablar con ella— pensaba el chico mientras recordaba cuando Luna le informo de que Hermione había ido a hablar con Beatriz.

El chico suspiro mientras entro en la casa, había un olor sumamente familiar cuando el chico llego a la sala.

— Estofado— pensó el chico.

Unos pasos se escucharon y una mujer salió de la cocina, Harry se quedo en Shock al verla.

Hermione llevaba puesto un vestido de fiesta, le llegaba hasta un poco más arriba de las rodillas, era totalmente rojo, tenía un escote bastante pronunciado dejando ver la parte más alta de sus pechos.

También estaba maquillada, sus labios resaltaban el rojo de un lápiz labial, sus pestañas estaban un poco pintadas, lo mismo que sus mejillas que daban el aspecto de un rubor artificial.

Harry tenia la boca por el suelo, al ver a semejante mujer saliendo de su cocina, con una hermosa sonrisa adornando su rostro.

— Buenas noches Harry— dijo Hermione tan tranquila como le era posible.

Harry no dijo nada simplemente aun con la boca en el suelo, la observo maravillado.

Hermione sonrió al sentir los ojos de el chico recorrer cada centímetro de su cuerpo, sintiéndose alagada al llamar la atención, pero también satisfecha al ver que el chico tenía esa reacción al verla.

— Por favoracompañaren— dijo ella y se acerco a él para tomar su brazo y llevarlo hasta el comedor, donde lo esperaba una mesa con velas, una botella de vino tinto, dos copas y una carne estofada.

— Prepare estofado, sigue siendo tu favorito, cierto— pregunto ella.

Harry asintió sin dejar de observarla.

El chico se sentó sin decir una palabra.

La castaña se sentó también y comenzaron a comer sin decir nada de nada.

Por su parte, el chico había llegado a casa con la intención de darle un enorme sermón a la castaña por su irresponsabilidad.

Ella por otro lado ya ha tomado una decisión con lo que pasaría luego, después de todo, luego de la conversación que había tenido con Sebastián y Luego con Luna, aclararon sus ideas.

Amaba a Harry, era una de las razones por la cual se fue con Draco, para poder olvidarlo. Pero realmente no pudo.

Y ahora estaba de vuelta con él. Pero la verdad aunque deseaba que Beatriz y sus cómplices pagaran por lo que le hicieron, también deseaba ser feliz en este mundo. Y la chica sabía que su felicidad estaba actualmente frente a ella.

No dijo nada, mientras terminaron de comer.

No dijo nada mientras ambos se pararon y se dirigieron al sofá.

No dijo nada al sentir los labios del joven en su cuelo.

Ni tampoco cuando las manos del joven recorrieron su cuerpo, y la hicieron expulsar suspiros de placer ante sus toques.

Ni mucho menos dijo nada cuando los labios del joven tomaron posesión de los suyos.

O cuando el chico la alzo en sus brazos y la llevo hasta su cuarto.

Hermione abrió los ojos al despertar la mañana siguiente, miro su cuerpo desnudo en la cama y giro para ver a su acompañante.

Sonrió recordando la noche anterior y se recostó nuevamente sobre el pecho de su acompañante. Harry abrió los ojos al sentirla y la abrazo.

Hermione lanzo un gemido de placer al sentir como los fuertes brazos la rodeaban.

— Aun estoy enfadado contigo—indico el chico.

Ella sintió y se acerco a su cuello y comenzó a besarlo.

—Estoy segura que se me ocurren un par de ideas para que se te olvide el enfado— aclaro ella besándole el cuello al chico.

Harry gimió al sentir la laguna de la chica mojando su cuello, y bajando hasta su pecho.

Harry contuvo el aliento al ver como los labios de ella seguían bajando hasta su estomago en donde deposito un par de besos antes de seguir bajando hasta un poco más abajo de su cintura.

El gemido del chico no se hizo esperar al ver lo entusiasmada que Hermione estaba, además que un musculo muy importante del joven empezaba a entusiasmarse al tener los labios de la chica tan cerca de él.

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La mujer suspiro mientras entraba con suavidad a su casa.

Llego al comedor y vio a su esposo mientras ente estaba sentado en un sillón, con un vaso de whiskey de fuego en sus manos.

— Ya llegue Lucius— dijo ella.

El hombre no respondió.

— ¿Que le pasa? — pensó ella.

—Lucius— dijo ella tocándole el hombro.

Pero el hombre cayó al suelo cuando ella lo empujo.

Narcissa Malfoy miro con sorpresa a su esposo, la cara en el suelo estaba toda pálida y los ojos abiertos de par en par.

Lucius Malfoy está muerto.

— ¿Lucius? — dijo la mujer incrédula.

— Esta muerto querida— escucho ella.

Giro y vio a una persona en la esquina de la sala bebiendo tranquilamente una copa de vino tinto.

Narcisa la reconoció de inmediato.

— ¿Beatriz? — pregunto la señora Malfoy.

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FIN DEL CAPITULO