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Venganza — capítulo 3
Venganza
Capitulo 2
Ginny suspiraba mientras abrazaba el cuerpo dormido de Harry Potter. Su mente aun vagaba por la casa quemada que visito el día anterior. No le había contado nada a Harry, sabia como se enfadaría si supiera que estaba investigando el caso.
Después de todo, el chico ya había sufrido demasiado, había perdido prácticamente todo en la vida por la decisión de aquella mujer la cual hace unos años llamaba mejor amiga.
Ginny suspiro y acaricio el atractivo rostro del joven. Sus pensamientos estaban nuevamente en la casa, había algo que no encuadraba con lo que Luna le había dicho. Algo estaba mal.
—¿Pero qué? —pensó la pelirroja.
Volvió a suspirar.
—Un asesino entra una casa, mata a la familia menos a la mujer…Luego quema la casa y se va dejando a la mujer para morir en el incendio—pensó la chica.
Ginny se mordió los labios frustrada.
—Para matar a Malfoy y el niño los separo, al niño lo mato en su cuarto en la segunda planta. Y a Malfoy lo mato en la cocina—pensó la chica.
Harry gimió por el sueño que estaba teniendo y la chica sonrió al verlo.
—Merlín amo a este hombre—pensaba la chica mientras se inclino y beso los labios.
—Hermione estaba atada en el living…¿Por qué? —pensó la chica—Hubiese sido mejor matarlos a todos en el living, Si el asesino odiara tanto a la familia por que no matarlos mientras los otros le observaban…Si realmente los odiaba hubiera sido mas placentero matarlos mientras ellos estaban tan desesperados—pensó la chica.
—Ginny—susurro Harry despertando.
—Si amor, aquí estoy—le dijo ella mientras abrazo al recién despierto chico.
—Por que dejo viva a Hermione—pensó la chica.
—¿Por qué los separo? —pensó ella.
—¿Estas bien?— pregunto el chico mirando a la pensativa chica.
Ginny le sonrió.
—Si solo pienso en un articulo que me esta entreteniendo— dijo ella.
Harry asintio y volvió a cerrar los ojos.
—No entiendo, por que dejarla viva, atada en esa silla mirando hacia la chimenea—pensó la chica—Momento, chimenea…Quizás. No, no puede ser…Tengo que ver eso—pensó ella levantándose.
—Ginny—susurro Harry escuchando a la chica levantarse.
—Me voy amor, tengo un poco de trabajo—susurro ella y le dio un beso en los labios.
Harry asintio viviendo a cerrar los ojos.
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Lucius Malfoy suspiro mientras abrazaba a su esposa. Habían pasado unas horas cuando la esposa de su hijo había venido acompañada de su amiga Lovegood para decirles las malas noticias.
Los dos esposos se negaron al creerle cuando se los dijo.
Que su hijo había muerto…No podía ser cierto, luego de todo el sacrificio que tuvieron que soportar durante la guerra y ahora cuando al fin estaban en paz, Draco había muerto. Y no solo el también Scorpion su nieto.
Fueron abuelos, sin saberlo. Pero ya no lo eran mas. Quien pudo hacer tal barbaridad. Matar a un Bebe, que clase de monstruo era el asesino.
Tanto Lucius y Narcissa les había repugnado la idea que su hijo halla huido con una sangre-sucia, tanto que ni se molestaron en buscarlo. Y ahora lo lamentaban.
—Draco…Si tan te hubiésemos podido ver una ultima vez—pensaba el hombre.
—Y Scorpion mi nieto a quien ni siquiera conocí—pensaba con pesar el hombre.
La hija de Muggles Granger les había contado con dolor como había pasado y pedido ayuda a ellos, ella quería que hablen con sus contactos en el ministerio. Que usen su presión para atrapar al asesino de su hijo y nieto.
Lucius entendía a la mujer. Pero la verdad muchos de sus contactos, no tenían el poder que tuvieron alguna vez. Los Malfoy no poseían amigos poderosos en el ministerio. Ni siquiera tenían contactos con los jefes de los departamentos.
Una vez la guerra termino fingieron haber ayudado a Potter desde que el señor oscuro renació y aunque no los mandaron a prisión. Lucius sabia que no había muchos quien deseaban tenerlos cerca.
El hombre giro y miro a su esposa quien dormía, en sus mejillas había marcas de lagrimas.
Que podían hacer ahora.
Su hijo muerto.
Su nieto muerto.
No podían tener justicia.
Ni que hablar de venganza.
Estaban solos. Sin herederos, sin nada.
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Hermione miraba a la pelirroja con algo de miedo. Ginny había llegado a la casa de Luna y hablaba con ella sobre el caso. Eso estaba bien, lo que la intimidaba era la mirada de repugnancia que la pelirroja le dedicaba cada vez que la miraba.
—Ya te dije, que no lo recuerdo—susurro Hermione.
—Estabas atada a una silla mientras mataban a tu familia—dijo Ginny—Donde estaban tu esposo e hijo—susurro ella.
Hermione cerro los ojos tratando de concentrarse.
Los gritos aparecían es su cabeza. Sangre y una asquerosa risa. La imagen de Ron desaparecía y se convertía en una sombra.
Hermione abrió sus ojos y lagrimas se escapaban. La chica negó con la cabeza y volvióa cerrarlos, y recordó la sobra de Ron en la cocina con un cuchillo apuñalando a Draco. No, no la sombra Ron. Ya no podía distinguirlo. Solo una sombra acuchillando a su esposo con fuerza.
—¡NO!—Grito la chica ante el recuerdo.
Ginny la miro.
—Draco murió en la cocina—dijo ellay Ginny asintio.
—¿Cómo murió? —pregunto Ginny.
—Lo apuñalo—susurro Hermione.
—¿Como lo sabes?—pregunto Ginny.
—Lo vi—aclaro Hermione.
—No, no lo viste. Estuve anoche en tu casa…No se puede ver en la posición que estabas la cocina…Con suerte podrías ver unos sombras de ella—dijo la pelirroja.
—No yo lo vi—susurro Hermione.
—No, no lo hiciste. Pero paso, tu esposo fue apuñalado. Ahora como lo sabes tu. Te mostro el cuchillo antes—susurro Ginny.
Hermione cerraba sus ojos nuevamente.
La sangre y los gritos volvían a su mente.
—Te gusta mi cuchillo cielo—indico la figura sacando un enorme cuchillo y usándolo para cortar a su esposo en diferentes partes del Cuerpo.
Los ojos de la chica se abrieron recordando la imagen.
—Me lo mostro—susurro Hermione.
Ginny la miro con suspicacia.
—Te mostro el cuchillo—dijo Ginny—¿Por qué?—susurro ella.
—¿Para Intimidarme?—susurro la chica.
Ginny la miro.
—Te violo—susurro la pelirroja.
Hermione negó con su cabeza.
—No, no lo hizo—susurro la castaña.
—Por que no, tenia todo para ganar. Tu familia estaba en sus manos, el tenia todo el poder. No hubieras podido negarte—susurro la chica.
—No se…Solo se que no lo hizo—dijo Hermione.
—Ya es suficiente Ginny—escucharon la voz de Luna.
Ginny asintio.
—Por que no la violo. La golpeo y torturo. Entonces porque no abuso de ella también…Normalmente en este tipo de crímenes hay un componente sexual en el asesino, tendrá algún problema. Impotencia, algún defecto físico—pensaba la pelirroja.
—Reía histéricamente—susurro Hermione.
Ginny parpadeo.
—¿Que? —pregunto la chica.
—Mientras mataba a Draco, no parecía poder controlar su risa—susurro la chica.
Fue entonces cuando paso. Ginny Weasley palideció, recordando algo que Ron dejo antes de morir. Una nota de odio para los vivíos.
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Harry se levanto cuando escucho un sonido desde su chimenea.
—Hola Percy—susurro el chico viendo la cabeza de su cuñado en la chimenea.
—Hola Harry aquí lo tienes—susurro lanzando por la chimenea un cuaderno.
—¿Y esto?— pregunto el chico.
—El caso que querías—susurro Percy viendo el cuaderno con melancolía.
—¿Que? —pregunto el chico.
—Ginny me dijo que se lo traiga, pensé que era para ti—susurro Percy.
—Oh si es para mi—mintió Harry.
—Luego me lo das, debo devolverlo—susurro Percy desapareciendo de la chimenea.
—Ahora en que me estas metiendo, pelirroja—pensó el chico dejando la carpeta en la mesa y dirigiéndose a la ducha.
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El hospital San Mungo de enfermedades mágicas, siempre estaba repleto. Y la pelirroja suspiro al no poder preguntar en información el paradero del curandero, James Sans.
Había optado por ir a encontrarlo por si misma. La chica toco el botón del acensar y este abrió las puertas.
—Espera—escucho una voz y detuvo el acensar para que la persona entre.
—Gracias—dijo el atractivo chico.
—De nada—indico Ginny mirándolo a la cara—Zabini—
—Weasley—Saludo Blasie Zabini.
—No sabia que eras curandero—dijo con sorpresa la pelirroja.
Blasie rio.
—No, no soy curandero. Maestro de Pociones del ministerio—indico el chico.
Ginny asintio.
—Yo soy periodista—indico ella.
Blasie asintio con su cabeza.
—Lo se, eh leído tus artículos en el profeta. Me encanto el de los hombres lobo de Rumania—indico Zabini.
Ginny le sonrió encantada.
—Gracias—dijo ella—¿Que haces aquí?—pregunto.
—Asuntos del ministerio, algunos curanderos están usando mas pociones de las que deberían—indico el chico.
—Así que esta para controlar a los curanderos… ¿Por qué no me sorprende?— pensaba la chica.
—¿Y tu?—pregunto el.
—Vengo a investigar algo, quería hablar con un curandero—indico ella.
La puerta se abrió y la chica salió.
—¿Que curandero? ¿Quizás sea uno de los que tengo que entrevistar ? pregunto el.
— James Sans—dijo ella.
Zabini negó con su cabeza al no recordar el nombre.
Ginny le sonrió.
—No te preocupes, lo encontrare yo misma—indico ella mientras la puerta del ascensor se cerraba llevándose a Blasie Zabini con el.
La chica siguió el camino mirando haber si encontrado al curandero Sans y cinco minutos después lo encontró hablando con unos colegas.
—Señor Sans—dijo la pelirroja.
El curandero canoso de ojos marrones se dio vuelta y la reconoció en seguida.
—Si—dijo el curandero.
—Soy Ginerba Weasley, del profeta. Necesito un favor—indico ella.
Salieron a la oficina del Curandero y la chica se quedo en Shock ante lo que el curandero le dijo.
—Necesito hablar con mi novio Harry Potter, sobre esto señor Sans—indico la mujer.
El curandero luego de escucho la palabra Potter abrió los ojos con sorpresa.
—Por supuesto, los estaré esperando en mi oficina—indico el hombre.
Ginny salió rápidamente de ahí.
—No puedo creer que conoceré a Harry Potter en persona—pensaba con maravilla James Sans.
El hombre hoyo unos golpes en la puerta y la abrió, se sorprendió al ver a la persona que entro.
—Hola, tanto tiempo. Como has estado—pregunto el hombre.
—Muy bien, Señor Sans, necesito un pequeño favor—dijo la figura y el hombre la dejo pasar.
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Sebastian Margerson suspiro mientras cerraba la carpeta, debió quedarse toda la noche trabajando pero al fin termino el informe.
Estaba realmente cansado, el era un Auror de campo, su facultad estaba en el duelo. No era alguien que disfrutara de la oficina.
Miro para afuera y vio a su esposa haciendo el desayuno. Los pequeños Alexander y Molly estaban aun dormidos.
Pensar en sus hijos le hizo sonreír un poco. Luego pensó en su esposa y su sonrisa desapareció. No era que la mujer sea mal o fea. En realidad era muy linda y buena con los chicos. Pero la verdad tanto el como ella se están llevando realmente mal.
La idea del divorcio sonaba tan bien. Pero sus pequeños con solo cinco y siete años. Como podían hacerles esto.
Sebastian suspiro. La verdad se habían casado demasiado jóvenes, poniéndose de novios en su sexto año en Hogwarts las cosas estaban bien. Una vez que salieron, Beatriz su esposa había decidido convertirse en Maestra de encantamientos y el en Auror.
Ambas carreras tomaban mucho tiempo y ellos supieron que no estarían el uno al lado del otro por mucho tiempo. La decisión de casarse parecía lo mejor. Y fueron felices por muchos años, pero luego de veintidós años de matrimonio, ninguno de ellos quería saber mas nada.
La rutina los destruyo. A las siete se levantaban, a las ocho a los niños, luego los llevaban al colegio, iban al ministerio y subían al ascensor ocho y media, se separaban en el octavo piso y se encontraban a las siete en su casa, comían a las ocho y a las nueve ya estaban en la cama.
Había sido la misma rutina por años y no daban mas. Se aburrieron, y el divorcio sonaba tan bien. Sebastián no recordaba cuando fue la ultima vez que hicieron el amor, ni cual fue el regalo de cumpleaños que ella le dio el año pasado. Eran un matrimonio muerto por así decirlo.
El hombre había optado por esperar a que ella le diga cuando quería terminar con la farsa. Llevaba años esperando. Pero su mujer aun no le había dicho nada. EL hombre aun así seguía esperando.
Había tenido una aventura una vez, hace un par de semanas durante una misión, con una nueva aprendiz y la verdad no lo lamentaba. Claro no lo diría en voz alta nunca. Podía perder a sus hijos si su mujer se enteraba. Pero no estaba arrepentido para nada.
Emma Rash con solo diecinueve años era una belleza, y para el un hombre de treinta había sido un milagro lo que ocurrió hace unos días. Luego de una misión, un beso y luego una noche en un hotel.
Al principio tenia miedo que Emma lo amenace, finja un ataque de acosos sexual para que lo despidan o le pida dinero a cambio de no decirle nada a su esposa. Después de todo, tenia diecinueve no perdería nada al hacerlo.
Pero la chica no hizo nada, sino que siguió actuando como lo hacia desde el principio y Sebastian había decidido seguir su ejemplo y no tentar su suerte.
—El desayuno esta listo—dijo su mujer en la puerta.
—Ya voy Beatriz—dijo el.
La mujer asintio con la cabeza.
—Despierta a los niños por favor—dijo ella.
Sebastian asintio.
—Hora de seguir con la rutina—pensó el hombre.
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Ginny iba a aparecerse cuando salió de San Mungo de no ser porque una lechuza la interrumpió con una nota en su pata.
Encontré algo que deseara ver
Tenía razón señorita Weasley
Venga cuanto antes a mi oficina.
Es importante.
James Sans.
La pelirroja sonrió ante la nota.
Por fin encontró pruebas. La muerte de Ron y el asesinato de la familia de Hermione estaba conectadas después de todo.
La chica no podía creerlo, pero luego de estar en la casa del asesinato, lo noto.
Sin pensar nada mas salió de inmediato a la oficina de James Sans.
—Harry tendrá que esperar un poco—pensó la chica entrando al hospital nuevamente. Nunca noto como un par de ojos no paraban de verla.
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Luna suspiro con cansancio luego de mirar a Hermione dormirse en el sofá. Luego de que hablara con los Malfoy la chica había vuelto con ella y caído en el sofá como muerta.
—Pobre…Con todo lo que esta pasando—pensó la rubia mientras acariciaba con cariño la frente de su amiga.
Ella también estaba cansada, el apoyar a Hermione había sido algo difícil de hacer, pero no se arrepentía. Después de todo fueron amigas y eso es lo que los amigos hacen, se apoyan en las malas y en las buenas.
—Veras que todo se solucionara, pequeña—susurro Luna con ternura.
—Espero que Ginny pueda descubrir algo—pensó la chica.
—Ginny, Harry, Hermione. Merlín como han sufrido—susurro la chica.
La chica se levanto y fue hacia el baño. Comenzó a lavarse la cara cuando escucho unos ruidos.
Luna salió del baño y vio que el ruido era Hermione que tenia una pesadilla.
—No, no le has nada—susurro la castaña.
—Por favor…Ron no—susurraba la chica.
—No…a Draco…no—escucho Luna.
—Por favor mátame a mi—susurro la chica.
Luna miraba con pena a su amiga y se disponía a despertarla.
—¿Quién eres tú?—susurro Hermione.
Luna abrió los ojos con sorpresa.
—Hermione—dijo ella despertándola.
La castaña abrió los ojos.
—Luna—susurro ella.
—Tenias una pesadilla, querida—informo Luna.
Hermione suspiro.
—Dijiste algo extraño—Dijo Luna.
Hermione la miro.
—Dijiste ¿quién eres tu? —dijo Luna.
—¿Qué? —dijo Hermione no entendiendo.
—Creí que viste quien mato a tu familia, Hermione ¿Por que le preguntaste quien era, si ya lo conocías?—dijo Luna.
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—Señor Sans—dijo Ginny entrando a la oficina.
La chica miro a todos lados pero no había nadie.
—¿Dónde esta, no me dijo que venga aquí? —pregunto confundida la pelirroja.
La puerta se abrió detrás de ella y Ginny giro para ver quien entraba.
—Hola—dijo la figura.
Ginny la reconoció.
—Hola ¿como estas?—dijo Ginny.
La figura le sonrió.
—Bien gracias—dijo acercándose.
—Disculpa, no has visto al curandero Sans, me estaba esperando aquí —dijo Ginny.
La figura asintio. La chica suspiro aliviada al ver que la figura sabia donde estaba el curandero.
—¿Donde esta?—pregunto la pelirroja.
—Muerto…Como tu—aclaro la figura.
Ginny ni siquiera pudo ver como el cuchillo le atravesaba el estomago cuando comprendió sus palabras.
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Harry Potter estaba preocupado. Ginny no solía llegar tan tarde. Eran las nueve de la noche y el chico sabia que la chica nunca llegaba después de las siete.
El timbre de la puerta se oyó.
El chico suspiro.
—Ya era hora. Por que no vino por la chimenea—pensó el chico y se dirigió a abrir la puerta.
Su sorpresa fue mucha cuando no vio a Ginny sino a Sebastian Margerson en ella.
—¿Sebastian? —dijo el chico confundido.
—Harry—dijo Sebastian.
—¿Qué pasa? —pregunto el chico.
—Lo siento Harry, lo siento mucho—susurro Sebastian.
Harry lo miro sin entender.
—Ginny está muerta Harry…La mataron hace unas horas—dijo el hombre con pesar.
—¿Que? —dijo Harry confundido.
Unos segundos después comenzó a entender las crueles palabras.
—no—susurro el chico.
La imagen de la pelirroja besándolo esta mañana estaba en su mente.
—No—dijo mas fuerte.
Ginny sonriéndole luego de haber echo el amor.
—¡NO!…!NO! —grito con desesperación.
Sebastian se abalanzo sobre el y lo abrazo mientras Harry caía al suelo destruido.
—No puede ser—susurraba el chico.
—Lo siento—susurro Sebastian.
—No…No…No mi Ginny…No mi vida—susurro Harry dejando las lagrimas caer por sus ojos.
—Lo siento Harry Potter—dijo Sebastian dolido al ver a su compañero de misiones, su camarada Auror y su amigo Harry Potter totalmente destruido.
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FIN DEL CAPITULO