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Historia 79215 — capítulo 10

-¡Hermione basta, debemos ir!

-¡No quiero, y no me obligaras!

La castaña se sostenía con fuerza del marco de la puerta mientras Lily tiraba de su cintura en un intento de hacerla bajar.

-No puedes seguir faltando a adivinación el resto del año, ¡ni siquiera puedes hacerlo el resto del mes! Así que ¡SUELTATE!- tiro de ella una vez y Hermione casi entierra sus uñas en un pequeño hueco entre la madera y el muro de la entrada.

-¡No iré, Lilian Evans!

Lily sonrió.

-Por supuesto que si.

La pelirroja tiro de ella de nuevo logrando que las manos de Hermione soltaran la madera, Lily la soltó de inmediato pero la castaña iba ya cayendo por las escaleras mientras ella la miraba alarmada; parecía no ser nada mas que una gran pelota castaña cayendo de escalón en escalón… pero solo era Hermione, hecha un ovillo.

Sus ojos amielados se vieron tan cerca del suelo al llegar al final de las escaleras que la castaña solo atino a cerrar los ojos. Increíblemente su rostro quedo a solo centímetros de distancia del suelo, suspiro aliviada: alguien había sostenido su cintura y la había detenido.

-Deberías tener mas cuidado, Castaña.

¿"Castaña"? levanto la mirada y sus ojos color miel se mezclaron con el gris de Sirius.

-Gracias, Canuto- se puso de pie una vez y le sonrió al oji-gris.

-¡¿Hermione?!- Lily bajo por las escaleras con paso presuroso, la vio y suspiró y cuando creyeron que se disculpara… no hizo mas que reírse sonoramente.

-¿De que se ríe la pelirroja?- James llego a su lado.

-Se burla de mí, por haberme caído- se cruzo de brazos resignada y Sirius abrazo mas su cintura y sonrió.

-¿Cómo fue que te caíste?-el oji-gris soltó a la castaña bajo la mirada picara de su azabache amigo.

-Bueno… yo no quería ir a clase de adivinación y Lily trataba de hacer que me soltara del marco de la puerta, y lo logro, entonces fue cuando yo me cai, y todo porque TU no quisiste sostenerme.- Dijo apuntando a Lily.

-¿Y que querías? ¿Qué me cayera contigo? No gracias.

Hermione apretó los labios y elevo la ceja izquierda.

-Debemos irnos… ¡*accio libros!-*los libros de ambas llegaron a sus manos.- Vamos, entre mas pronto lleguemos… mas pronto se terminara la tortura.

"Adivinación" la clase mas odiada por la castaña.

Los pesados y bruscos pasos de la profesora se hicieron presentes en el aula, haciendo que tanto la casa de Slytherin como la de Griffyndor guardara silencio.

-Hermione Price, ¿Dónde esta?- lo mismo que preguntaba en cada clase.

La castaña se puso de pie.

-Al fin se digna a entrara a mi clase,- la profesora frunció el ceño- soy la Prof. Dementia, espero que la clase le parezca… satisfactoria.

-lo dudo,- susurro Hermione.

La profesora ignoro su comentario: no era la primera en hacerlo.

-Hoy aprenderemos el arte de ¡leer la mano!- dijo a mitad del aula- ¡en equipos que YO formare! Evans, Potter y Bellatrix Black; Malfoy, Zabini y Pettigrew: Narcissa Black, Lupin y Snape…

La castaña cruzo sus dedos en espera de algo de suerte…

-… Black, Price y Walsh…

"Cessie Walsh, ¡perfecto!" Hermione hizo una mueca.

La rubia se vio a obligada a moverse de lugar… hacia la mesa de los leones.

-Gatita…- dijo soltando una risita al mirar a Hermione.

-Serpiente…

-Una serpiente que sabe a quien elegir, ¿no es así… Sirius?- se acerco a él y beso su mejilla, mas él no dijo nada. Se sentó al lado del oji-gris y tomo su mano intentando "leerla":- parece que vivirás durante mucho tiempo…

"Respuesta incorrecta…" pensó la castaña.

-…pero creo que no sabes elegir bien a tus amigos…

¡Acertada! Quizá por Peter.

-… parece que serás muy feliz en lo que al amor se refiere, ¡seremos muy felices!

-¿En serio?- Hermione tomo la mano de Sirius- yo no veo ninguna zorra-serpiente en el camino de Canuto.

-Si te crees mejor que yo, ¡demuéstralo!- Cessie le tendió la mano.

-¡Bien! Parece que viviras durante muuuuuucho tiempo, ¡pero claro! Los cobardes como tu siempre lo hacen;- la Prof. Dementia llego a su mesa, mas ella no se contuvo:- Veo que estas comprometida, parece que serás la futura Sra. Parkinson, ¿no es así' Tendrás una hija igual de estúpida que tu, pero ¡no puede ser!- la castaña negó con la cabeza,- acostarte con el hermano de tu prometido no es la solución, pero una zorra solo eso sabe hacer: ¡andar de ofrecida!

-¡Basta ya, Srta. Price! Salga de mi clase y no vuelva hasta disculparse con su compañera,- Dementia señalo la puerta del aula.

Hermione se puso de pie tomando sus libros.

-En ese caso… no volveré,- la castaña se acerco considerablemente al rostro de la rubia, sosteniendo con fuerza la muñeca de esta:- yo NUNCA me disculpo por decir la verdad.

Dejo caer la delgada mano de Cessie con brusquedad sobre la mesa y se retiro de la clase.

Leones y serpientes la miraron con asombro: la castaña no se comportaba de esa manera, pues incluso en esa época seguía siendo de las mas inteligentes de su casa, ¡pero claro! Era ahora una de los Merodeadores y un merodeador… NUNCA se porta bien.

El Sauce Boxeador se movía impaciente sacudiendo sus hojas, debajo de él, la roca que guardaba en largo túnel, esperaba a ser descubierta aunque… a estas alturas, Sirius ya la debía de haber encontrado.

El único lugar en el que se había sentido en calma, los latidos de su corazón aun eran rápidos a causa de la adrenalina que en la clase de adivinación la había llenado.

-¡Hermione!- la pelirroja toco su hombro.

-¿Qué sucede, Lils?

-Dementia quiere que vayas a su despacho.

La castaña bufo y se puso de pie retirándose el cabello del rostro, para luego comenzar a caminar al lado de su amiga. Lily se marcho al llegar a la entrada del aula, con los libros de Hermione en sus manos. Los nervios la llenaron de pronto, atravesó el aula con pasos lentos y dudosos, su mente se debatía en si entrar o simplemente marcharse pero la decisión la tomo a solo un paso de la puerta: debía enfrentarla.

La puerta rechino de manera horrorosa al ser abierta y sus nervios aumentaron al ver que el primer par de ojo que sobre ella se posaron fueron los azul celeste del Prof. Dombludore:- Srta. Price,- el anciano Prof. Le señalo una silla.

Hermione tomo asiento.

-Es una alumna excepcional Srta., al menos…es lo que el resto de los profesores dicen- la voz de la prof. Se le antojo melosa y con aire de superioridad que nunca antes había escuchado:- pero la falta de respeto hacia mi, la clase y su compañera son ¡inaceptables!

-Pero…- la castaña intento replicar.

-¿Qué sugiere hacer, Folle?- intervino Dombludore con la intención de ahorrarse mas problemas.

-Las estanterías del aula, llevan mucho tiempo sin ser aseadas, sin mencionar también los libros y bolas de adivinación; sugiero, entonces profesor, los limpie ¡SIN! Magia alguna.

"¡Pan comido!" pensó con astucia la castaña.

-¿Cuándo?- dijo sonriente.

-Dentro de dos días, después de clases.- elevo una ceja y sus ojos negros miraron a la castaña con desprecio: una mirada a la que ya estaba acostumbrada.

Dombludore se puso de pie y asintió con la cabeza; la castaña se puso de pie y salió con aire triunfal: no seria tan difícil, después de todo, ella era una muggle.

-Parece que te gustan los castigos, Castaña.- Sirius permanecia a la salida con los brazos cruzados, le sonrió ampliamente y Hermione apenas si pudo ver como sus grises ojos brillaban detrás de toda esa maraña de pelo que le cubria el rostro.

-No son de mi agrado,- continuo caminando y Sirius la siguió:- solia estar en el despacho del director mu seguido, mas no de castigo en castigo. Era mas… una ratona de biblioteca.

-Prefiero a la nueva Hermione,- el oji-gris le sonrió aun mas y se detuvo frente a ella- dame tu mano, no pude leerla.

Ella sonrió con ironía y le tendió la mano.

-Tendrás una vida lar y plena, afrontaras mucho peligros y veo una gran batalla en tu futuro mas es mas peligroso lo que hay dentro tuyo…

-¿Qué hay del amor?- estaba "ansiosa" por saber.

-Parece que hay un perro muy especial en tu camino…- Sonrió por un momento y luego frunció el ceño:- hay también una comadreja.

Hermione retiro su mano y por un momento, solo por un momento, sus ojos de humedecieron. Miro al suelo, evitando que él la mirara, pero Sirius la tomo de la barbilla con delicadeza y la obligo a mirarlo:

-A pesar de todo, estoy seguro que. Al final, te quedaras con el perro.

Ella rio, dejando caer una fina lagrima por su mejilla.

Sirius la miro durante un par de segundos, recorrió su mano hasta la sonrosada mejilla de la castaña y comenzó a acortar la distancia entre ambos. Hermione no se movio, estaba dispuesta a aceptarlo, pero, por alguna razón, el destino decidió que ese aun no era el momento.

-¡Buena predicción, Black!- Dementia apareció de detrás de la castaña y Sirius se aparto de ella:- estoy impresionada, quizá le seas de gran ayuda a tu "amiguita".

-No hay problema, Profesora,- Sirius agacho la cabeza y se hizo a un lado, cediéndole el paso.

Los miro por última vez y luego se marcho.

Hermione comenzó a reír al instante y Sirius opto por hacer lo mismo; vergüenza: solo en eso eran capaces de pensar.

-Evans debe estar preocupada, hay que irnos.

Hermione asintió, dando una bocanada de aire intentando respirar de nuevo.

-¡cierto!

El oji-gris se poso a su lado y le extendió el brazo.

-¿Me permitiría escoltarla a la sala común, Srta. Price?

-Seria todo un honor, Sr. Black,- enredo su brazo con el de él y sonrientes, comenzaron a caminar hombro con hombro.

Les agradaba el estar en compañía del otro y no permitirías que un diminuto momento de vergüenza los privara de ello. Seguirían, simplemente, comportándose como día con día lo hacían.

Hermione y Sirius…

La castaña y Canuto…

Los mejores desvergonzados que alguna el suelo de Hogwarts, hayan pisado.