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Mira el pasado y verás el presente — capítulo 10

Aclaraciones: Ni Harry Potter ni los demás personajes ni los espacios me pertenecen, sino que

pertenecen a J.K. Rowling.

Mira el pasado y verás el presente

"Cuando una mujer se muestra indiferente hacia un hombre supone un desafío par él."

"El amor y el odio no son ciegos, sino que están cegados por el fuego que llevan dentro*"*

Friedrich Nietzsche

Gracias por vuestros reviews, me animan mucho.

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-Sirius, ¿qué tienes pensado?- preguntó James.

-En el baile de Halloween, lo verás. Me vengaré de ella y de su "amiguito"- contestó de mala manera- pero primero el partido.

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Era sábado y hoy era el partido de Slytherin contra Hufflepuff. La gente estaba más que revuelta, no por las rivalidades entre las dos casas sino por la cizaña que metían los Gryffindor que cada día se llevaban pero con los Slytherin. Durante estos días los Slytherin tenían que tener más cuidado de lo normal ya que en cada esquina había alguna broma contra ellos. A pesar de que se suspendieran las salidas a Hogsmeade, las bromas de Zonko llegaban al colegio. El problema era que casi toda la mercancía la tenían los Gryffindor. Hermione supuso que era debido a que los merodeadores salían a hurtadillas por los distintos pasadizos.

Hermione mientras caminaba hacia el Gran Comedor se acordaba de como había evitado durante una semana a Draco. Todo era debido a los días que había dormido con él, esos dos días había descansado como hacía tiempo que no pasaba. Raramente era el día que no tenía una o dos pesadillas de lo que había vivido durante la guerra. Veía como a su alrededor caían muertos sus amigos y compañeros. La primera noche, supuso que durmió tan bien porque estaba agotada, pero para la segunda noche no tenía explicación. Cuando se despertó, encontró al chico abrazándola por al espalda, con su brazo alrededor de su cintura. Le transmitía una agradable calor que la tentaba a quedarse en sus brazos todo el día.

Draco por su parte también tenía en que pensar. A pesar de poder tener a casi cualquier chica del colegio no podía sacarse la cabeza a Hermione. No pensaba en ella de forma romántica sino como un rompecabezas. Siempre la había visto como una estúpida sabelotodo que no podía hacer nada sin sus dos amiguitos. Una simplona que sin el reconocimiento de los profesores no sería nada. Es más, creía que hasta ella misma se había dado cuenta de que como había nacido como muggle sin conocimientos mágicos, se esforzaba en saber tanto porque creía que ella misma notaba que no era merecedora de ello. Pero después de la guerra y de como había sabido llevar esta situación, ya no sabía que pensar.

La chica se sentó al lado de Severus a desayunó.

-Hola Cássi.

-¿Qué tal?

-Bien, desayunando como los campeones- dijo con sorna.

-¿A qué te refieres?- preguntó extrañada por el tipo de broma.

-Porque estoy desayunando lo mismo que los de equipo de quiditch. Zumo de calabaza, tostadas y algo de fruta. Si te fijas todos los de la mesa los están imitando.

-Aunque lo que realmente no saben es que llevas todo el curso desayunando lo mismo- ambos se rieron.

Acabaron de desayunar y como el resto de los alumnos se encaminaron hacia los terrenos a ver el partido. Lo que no sabían era que cuatro Gryffindor, se encontraban en las gradas hechizando todas las pancartas de los Slyhterin de tal forma que animasen a los Hufflepaff pero sin que lo notasen. Quienes sí lo notaban eran sus jugadores de quidditch, que estaban estupefactos ante sus propios compañeros que animaban al rival.

Draco estaba jugando bastante bien. Había lesionado a dos jugadores y ahora los Hufflepaff iban a por él. En un momento una bludger lanzada por el golpeador enemigo le rompió la escoba haciendo que cayera en picado varios metro. A pesar de que Dumbledore frenó su caída, no se levantó.

Hermione bajó corriendo las escaleras y al igual que muchos alumnos se agolpó a su alrededor.

-Malfoy, ¿estás vivo?- le preguntó arrodillada a su lado.

-No tendrás tanta suerte.

-Señor Malfoy, ¿se encuentra en condiciones de continuar?- le preguntó el profesor Dumbledore.

-Sí- se levanto y se acercó a Hermione- ¿por qué animan a los Hufflepaff?

-¿De que hablas?- le preguntó extrañada Hermione.

-Las pancartas- le dijo mientras señalaba a las gradas.

-Finite encantem- se aplicó a si misma el hechizo y entonces vio las pancartas que animaban al equipo rival.

Poco después del incidente con Draco, el partido había acabado resultando ganador Slytherin. Solo los Slyhterin y cuatro Gryffindors regresaron a su sala común contentos.

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En la sala común de Gryffindor se encontraban delante de la chimenea cuatro chicos.

-Seguro que creen que esa fue nuestra broma, cuando solo fue una distracción- se reía Sirius.

-Espera a ver que funcione toda la poción que derramé por el suelo- decía Peter.

-¿Al final le echasteis los polvos en los trajes?- preguntó Remus.

-Sí, después de su ducha no podrán parar de rascarse- le dijo James sin ánimo.

-¿Qué pasa?- preguntó bruscamente Sirius.

-Nada. Por cierto Canuto, tienes la sensibilidad de un cactus- se levantó y se fue a su cuarto.

-¿Y ahora que pasó?- preguntó Sirius.

-Lo que pasa es que no lo entiendes. Espero que algún día lo entiendas- le dijo Remus.

-Vuelta a lo mismo. Quién os entienda que os compre- gritó Sirius.

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En las mazmorras la fiesta comenzaba. Estaba la sala común repleta. A los vencedores los estaban vitoreando mientras no paraban de rascarse. Hermione se había quedado un rato debido a la insistencia de Marny "planearon una gran fiesta, no te le puedes perder" no había habido forma de huir.

-Malfoy, ¿qué haces?- preguntó Hermione sin contener la risa.

-Nada, disfrutar de la fiesta.

A pesar de que era el que más disimulaba su picor, se le notaba. Disimuladamente se agachaba a rascarse un pie o ponía la mano en la cara y la movía lentamente.

-Ven conmigo- le dijo la morena.

-Sé que estás desesperada, pero debes disimular un poco no queda elegante- se burló el rubio.

-¿Quieres estar con ese picor una semana?

-¿Sabes como hacer que desaparezca?- preguntó un poco aliviado.

-Creo que sí. Uno de tus compañeros aplicó el finite incantatemy ahora se rasca el doble.

-Aún no me contaste como lo sabes- le comentó reticente Draco.

-Fred y George, experimentaron con muchas cosas. Entre ellos estaban unos polvos que se activaban con el agua y que su efecto duraba una semana. Spik- dijo mientras hacía un giro de muñeca.

El efecto fue instantáneo, pronto dejó de rascarse. Repitió lo mismo con los demás jugadores del equipo.

-Bueno, yo me voy a dormir.

-Te acompaño- se ofreció el chico.

-Malfoy, ¿te afectó el hechizo? Solo tengo que subir unas escaleras y ya estoy en mi habitación.

-Estuve pensando sobre la caja.

-Está bien ven a mi habitación- le dijo resignada.

Cuando ya estaban delante de la puerta vieron como todas las personas que había en la sala se quedaban quietas. Estaban pegados al suelo. Hermione comprobó que ni ella ni el rubio estaban pegados. Aunque lo peor fue que casi todos los alumnos tuvieron de repente unas enormes ganas de ir al baño. Draco entre ellos que fue corriendo al baño. Hermione fue corriendo a la habitación de Severus. Le explicó la situación y empezaron a probar algo que los despegase del suelo. Después de dos horas dieron con una solución para despegarlos y para sus problemas digestivos.

Hermione se reía cada vez que se acordaba de Draco, encerrado en su baño y siendo chantajeado por ella.

-Malfoy.

-Granger no tengo tiempo para ti.

-Entonces no querrás la solución a tu problema intestinal, ¿no?

-Pásamelo- le dijo el rubio desesperado.

-A cambio serás mi pareja en el baile.

-¿Estás loca?

-Sino te quedas toda la noche pegado al retrete.

-Está bien, pero dámelo rápido- le gritó furioso.

Más tarde se enteraron que los merodeadores habían echado laxante por el desayuno recomendado a los jugadores de quidditch. Hermione y otros pocos se libraron por no tomarlo.

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Las siguientes semanas se incrementaron las bromas entre la casa de los Gryffindor y los Slytherin. Poco después de tenían un partido la casa de los leones por lo que varios Slytherin se metieron en su sala común y le cambiaron la decoración roja y dorada por verde y plata. Los otros se vengaron al cambiarles los pantalones por faldas. Así continuaron las bromas, unos les ponían setas por orejas, otros les daban descargas eléctricas al tocarse con alguien, también le salían forúnculos al decir cierta palabra, hechizaron los libros para que mordieran a sus dueños. Lo peor fue cuando en una clase de transformaciones al pasar por la puerta quedaron en ropa interior. La profesora McGonagall junto con los demás jefes de las casas se pusieron de acuerdo con que había que acabar con las bromas.

El profesor Slughorn los había mandado reunirse en la sala común de su casa. En cuanto estuvieron todos reunidos comenzó.

-Debido a los últimos acontecimientos hemos decidido tomar medidas más severas. Como esta guerra continúe se suspenderá el baile de Halloween. Además, se castigará a todo aquel que se le vea haciendo magia fuera de las aulas será duramente castigado. El toque de queda será más estricto y las sanciones más duras. Cualquier reunión quedará aplazada debido a las circunstancias, los entrenamientos de quidditch serán supervisados. Por último decir que me avergonzaría mucho que cualquier alumno de Slyhterin se viera envuelto en esto. Buenas noches.

A pesar de que las cosas se calmaron un poco, las dos casas seguían guardándose rencor. Entre esta falsa paz, llegó el baile. Los alumnos andaban emocionados, ya que era un gran acontecimiento. Algunos profesores y alumnos estaban extresados, entre ellos Lily que s eencargaba de la decoración. Y menos mal que haciendo una gran excepción habían dejado unos días antes ir a los alumnos de tercer curso hacia arriba, ir a Hogsmeade. A pesar de ello se oía por todo el colegio, *no se que ponerme, como llevaré el pelo, ¿qué zapatos me van mejor?, ¿todavía queda alguien sin pareja?*Como todas esas frases, muchas más.

Hermione en cambio estaba preocupada por su plan. Hoy era el baile y pesar de haber repasado una y mil veces lo que tenía que hacer cada una, seguía estando nerviosa por si algo fallaba. No estaba preocupada por ella sino por Lily. Si pillaban a su amiga sabía que James no dejaría que sus amigos le hicieran ninguna broma, pero ¿y los demás Gryffindor? James no podía controlarlos a todos. Si la descubrían y la tomaban con ella, sabía defenderse bien además de que los de su casa la protegerían.

Apenas quedaba media hora cuando Marny y Lezy fueron a su cuarto. No iban disfrazadas ya que Hermione lo tenía todo pensado.

-Aquí tenéis los collares- le dijo mientras le daba uno a cada una- Lezy puedes ponerte el tuyo cuando quieras.

Se colocó delante del espejo y tan pronto como cerró el broche vio como su uniforme se transformaba en un precioso vestido de color verde oscuro. Era de cuello cuadrado rodeado de gasa con pedrería, a igual que en las mangas que le llagaban hasta el codo. La parte de arriba era muy ajustada hasta la cintura, después caía con mucho volumen. La falda contaba con varias capa de gasa con algún detalle en pedrería.

Llevaba el pelo recogido en un moño de época con gran volumen, mientras un mechón le caía sobre un hombro. Llevaba un maquillaje fino, aunque para esta ocasión se cargó un poco más los ojos con una sombra verde. Llevaba un antifaz fino que solo le tapaba el contorno de los ojos, ya que quería que se la reconociera bien. Los zapatos eran negros con algo verde.

-Bien. Malfoy está enterado que no eres yo. Al igual que Severus.

-Vale, a las once y media, ¿no?- le preguntó para asegurar Marny.

-Sí, en el baño de Myrtle. Bien chicas, recordad que nadie puede saber quienes somos y sobretodo, el efecto dura solo hasta media noche.

Hermione espero a que salieran las chicas, para dirigirse a un baño próximo donde la estaba esperando Lily. Se pusieron ellas también sus collares. Cambiando sus disfraces, ya que a pesar de que sonasen las doce de la noche sus disfraces no cambiasen.

Lily tenía un vestido rojo fuego que combinaba con su pelo y su pintalabios. El de Hermione era negro que contrastaba perfectamente con su piel blanca y combinaba con su pelo. Ambas llevaban el pelo recogido de similar forma a la de Marny. La Gryffindor llevaba un par de plumas en su recogido. Al contrario que el de Marny los suyos eran más atrevidos, con más escote y más estrechos. Lily llevaba un antifaz que le tapaba la zona de los ojos era de color rojo y negro con bordados, además de un abanico. Hermione por su parte, tenía una máscara más elaborada, de un lado de la máscara salían unas plumas. Llevaba unos guantes de encaje hasta la muñeca. Los zapatos de ambas eran bastante altos haciendo que parecieran más esbeltas.

Tan pronto salieron del baño se separaron en busca de sus presas. Lily se acercó a la pista de baile y se dispuso a esperar que apareciera su víctima. Mientras vio como una falsa Lily bailaba con Severus. Llevaba un vestido blanco de palabra de honor, con encajes en la parte de arriba y de la cintura para abajo de seda con gran volumen. El antifaz era una banda transparente de gasa a modo de gafas. Llevaba un moño alto, unos guantes hasta el codo y unas sandalias blancas. Parecía la cenicienta.

-¿Cómo puede una chica tan guapa estar tan sola?- le preguntó una voz familiar.

-No encuentro ningún caballero- le respondió con misterio.

-No hace falta que sigas buscando, tienes uno a tu lado- le dijo con tono seductor.

-Sino te apartas no lo veré- fingió la chica que buscaba a alguien.

-Muy graciosa. ¿Te apetece bailar?- siguió sin darse por vencido. Le tendió la mano para que la cogiera.

-En realidad esperaba a alguien mejor. Pero supongo que tendré que conformarme contigo -dijo resignada mientras avanzaba hasta la pista de baile sin esperarle ni aceptar su mano.

El chico la siguió con una sonrisa en la cara. Cuando estuvo en medio de la pista se paro, pronto la cogió de la mano y le dio media vuelta quedando frente a frente. La sujetó fuertemente por la cintura acercándola. Llevaba unos pantalones azules hasta la rodilla, ya que las botas negras no dejaban ver más. La levita iba a juego de color azul con detalles en dorado, como los puños o el cuello, por debajo tenía un chaleco y una camisa de volantes blancas. Iba vestido como un príncipe.

-¿Cómo te llamas?- le preguntó el chico.

-No crees que es de mala educación preguntar el nombre de alguien sin presentarte antes.

-Pensé que me conocías, soy James Potter. Ahora, ¿me vas a decir tu nombre?

-La verdad, es que no te lo voy a decir. Así que que prefieres, ¿que no te diga nada o que te mienta?- le preguntó juguetonamente la chica.

-Preferiría la verdad, pero ya que no me lo quieres decir. ¿Que te parece si lo intento adivinar?

-¿Y cómo piensas adivinar?- preguntó resuelta.

-Te haré una serie de preguntas y tu me responderás "sí" o "no"- le dijo divertido James

-Está bien, pero que te parece si vamos a un sitio más intimo. Para que nadie nos moleste- le comentó con un aire coqueto.

-¿En que pensaste?- le preguntó intrigado.

-En los jardines.

-Está bien, vamos- le puso el brazo para que se agarrase. Esta vez ella aceptó.

Salieron del gran comedor cogidos del brazo. Cuando salieron al jardín James comenzó con sus preguntas.

-¿Eres de Slytherin?

-No.

-Es un alivio. ¿De Ravenclaw?

-No.

-¿Hufflepaff?

-No.

-Entonces ¿eres de Gryffinfor?

-Sí.

-¿De quinto año?

-No.

-¿Sexto?

-No.

-¿Menor de quinto?

-No.

-¿De séptimo?

-Sí. Será mejor poner un límite de preguntas. Sino pronto sabrás quien soy.

-Está bien, pero con una condición. Si lo adivino en menos de 5 preguntas me darás un beso.

-Me parece bien. ¿Y sino lo consigues?- preguntó animada.

-¿Te lo doy yo a ti?

-No sé, me lo pensaré- le respondió fingiendo que se lo pensaba.

-¿Salí alguna vez contigo?

-No.

-¿Te pedí salir?

-Sí.

-¿Ese es tu pelo natural?

-Sí.

-¿Lily?

-Sí.

-Ya que lo conseguí en cuatro preguntas. Me merezco mi premio.

Antes de que pudiera decir nada, la agarró con una mano por la cintura y con otra por el cuello, la acercó y la beso. Fue un beso pequeño, cálido que no pasó de un simple roce de labios. Sino pasó fue porque Lily lo hechizó en ese momento.

Sin que nadie la viera lo llevó le vitando hacia un aula, donde se reuniría con Hermione. Solo tuvo que esperar cinco minutos hasta que llegó.

-¿Cómo te fue?- le preguntó Hermione que había estado nerviosa por su amiga.

-No tuve problemas. ¿Cómo hacemos?

-Ya me encargo y de eso. Tú encárgate de las fotos - le dijo Hermione mientras movía su varita.

Media hora después salieron al jardín donde pusieron a los chicos donde estaban. Pronto llegaron las dos Slytherin con quienes intercambiaron los collares.

-Hasta media noche.

Las cuatro chicas cambiaron instantáneamente de vestido, intercambiando posiciones. Los collares que les dieron a Marny y a Lezy a Hermione y a Lily no les cambiaron nada ya que eran sus verdaderos disfraces. Las verdaderas chicas corrieron al comedor donde en la entrada las esperaban sus parejas. Lily agarró el brazo de Severus y Hermione el de Draco.

-¿Cómo os salió la cosa?- preguntó Severus.

-Bien, espera quince minutos y lo verás- le dijo Lily.

-Podías haber buscado mejor compañía- le soltó el rubio.

-Preferí que fuera alguien que no soltase la lengua fácilmente.

-No estaría tan seguro - le comentó Draco.

Estuvieron bailando durante los quince minutos que faltaban para las doce. Cuando sonaron las campanas que indicaban media noche, aparecieron del techo un montón de fotografías. Tanto los alumnos como los profesores vieron como dos alumnos estaban en posturas muy comprometidas. En ese momento entraron por la puerta y vieron como todos los asistentes se volvían a verlos.

James cogió una foto donde aparecía con Sirius desnudo en una posición muy comprometida. Se veía a James tumbado sobre un escritorio de espaldas, con Sirius encima. En otra aparecían los dos muy acaramelos en suelo tapados solos por una capa que poco tapaba. Y como esas otras tantas fotografías, que apuntaban a que ambos chicos mantenían algo más que una relación de amistad.

Tan pronto lo vio la profesora McGonagall se acercó a ellos y los llevó a su despacho. Ambos estaban sin palabras no entendían de donde habían podido salir esas fotografías.

-Ahora mismo me vais a explicar de donde salieron esas fotografías- le exigía la jefa de Gryffindor.

-No lo sabemos profesora- le explicaba James debe ser una broma de los Slytherin.

-¿Y por qué os habrían de gastar ninguna broma si no habéis hecho nada?

-Bueno, tanto como nada- comentó Sirius en bajito.

-Señor Black, no fue eso lo que me dijeron la semana pasada, que ustedes no habían hecho nada.

-Nada malo- le corrigió el moreno.

-¿Me está insinuando que sí han hecho algo?- preguntó para corroborar.

-Sí, profesora- le respondió con sinceridad James.

-Esperen aquí mientras hablo con el director.

Tan pronto como salió por la puerta, ambos se pusieron a idear teorías.

-Pero, ¿cuando?

-James, creo que fue hoy.

-¿Por qué lo dices?

-Mi peinado, es la primera vez que me peino de esa manera- le dijo Sirius.

-Por cierto tu plan contra Cassiopeia, ha ido mal, ¿no?- le recordó James.

-Sí, me equivoqué de chica. Una Slytherin iba transformada en ella- se lamentó el moreno.

-Cuéntame, porque algo parecido me pasó a mí.

-Verás...

Sirius entró en el Gran Comedor vestido de pirata. Llevaba una camisa blanca y un chaleco negro con bordados en oro. El pantalón era negro al igual que las botas altas que llevaba por encima. En la cintura llevaba un pañuelo que le tapaba donde se juntaban el pantalón y la camisa, por encima tenía una cinturón con una espada. En la cabeza llevaba un sombrero negro con una calavera banca. Para ese día se había alargado el pelo.

Tan pronto pasó el umbral de la puerta, varias miradas se posaron en él. Pero eso a él poco le importaba, solo buscaba a una chica. Como no la encontraba se acercó a tomar algo y la vio. Estaba espectacular. Llevaba un vestido negro que marcaba toda su figura y realzaba su pecho. Tanto su maquillaje como su peinado y complementos la hacían ver especialmente atractiva.

-¿Te apetece algo de compañía?- se ofreció Sirius.

Ante el asombro de Sirius, se dio media vuelta y se fue. Sirius tardó unos segundos en reaccionar, pero pronto fue tras ella. La alcanzó y se puso delante de ella.

-¿He dicho algo que te ofendió?- preguntó con su mejor sonrisa.

-No- respondió Hermione sin dirigirle una mirada.

-Entonces, ¿por qué huyes de mí?

-No, huyo. Simplemente estoy buscando mejor compañía y tú me la espantas.

-¿Mejor compañía que yo?

-¿Eres sordo?

-Dame quince minutos y verás como soy la mejor compañía que pudieses desear.

-¿Y después me dejarás en paz?

-Sí- respondió Sirius- ¿te apetece bailar?

-Si no tengo más remedio- le respondió la chica.

La agarró por la cintura atrayéndola hacia él. Su cercanía solía poner a las chicas nerviosas, pero ella era diferente. Lo que pasaba era que Sirius no la atraía ya que ella siempre lo vio con los mismo ojos con los que veía al padrino de su mejor amigo. Era más que un amigo, era como un padrino para ella también. Le había ayudado, apoyado y querido. Si de verdad quería que lo viera como un chico más tendría que trabajar muy duro.

-Sabes que estás muy guapa- le comentó al oído.

-Lo sé.

-Te queda espectacular el vestido.

-Lo sé.

-Te favorecen las plumas.

-Lo sé.

Su intentos por enamorarla estaban siendo en vano. No lo entendía, cualquier otra ya estaría a sus pies. Lo que pasa era que Hermione no era convencional. Creía que era una simplona superficial como su madre y el resto de las sangre pura que con unas cuantas palabras bonitas se morían por él.

-¿Te apetece salir al jardín?

-Claro- respondió con ilusión el chico. Creía que iba por buen camino.

-Por cierto, te quedan cinco minutos- le recordó la morena.

Le ofreció gentilmente el brazo, cosa que ella aceptó. Después de caminar un rato, se sentaron.

-Bien, ahora me vas a explicar a que viene todo este numerito- le pidió Hermione.

-No sé a que te refieres- se hizo el tonto.

-Te preguntaré más directamente. ¿Por qué me intentas conquistar?

-Porque me gustas- le costó decir a Sirius.

-¿Y eso desde cuando? ¿Desde que entré en Slytherin? ¿o desde que te dejé en ridículo delante del colegio?

-No lo sé, hace poco que me di de cuenta.

-Ya, entonces, ¿no te importará que te bese?

-Claro que no- respondió el chico.

Hermione se le acercó y vio como sujetaba con su mano la varita. Sabía que la iba a hechizar, por lo que se le adelantó.

-No sé que me paso James, pero cuando me iba a besar sentí como si me diera un deja vu. Pero todo seguía igual, ella iba a darme el beso pero nada era igual. Ella no era igual y cuando dieron las doce de la noche, se transformó en esa horrible Slytherin.

-A mí me pasó lo mismo, solo que por fin había podido besar a Lily cuando me mareé y a las doce también se convirtió mi Lily en una Slytherin. Pero estoy seguro que a pesar de su comportamiento era ella.

-Seguro que fue en ese momento cuando nos hicieron algo- aseguró Sirius muy enfadado.

-Tengo que hablar con ella, no me puedo creer que haya hecho algo así.

-James madura, no es la chica que pensabas se ha aliado con los Slytherin. Ya no vale la pena, no se puede confiar en ella. Si no te quieres vengar y besar el suelo por donde pasa a mí no me importa. Ahora ten por seguro con o sin tu ayuda de esta se acuerdan.

Por primera vez, consideró a una chica como su igual, como un rival a temer y contra el que luchar. La vio como no la había visto antes, como una chica distinta luchadora como la que más y sobre todo alguien que no dejaba engañar por las apariencias.

Lástima que no lo hubiese visto antes, ya que ahora sus caminos están enfrentados. Si lo hubiese visto, podrían haber hecho grandes cosas.

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Lily se dirigía sola de regreso a su sala común arrepintiéndose de lo que había hecho. James se había burlado de ella, pero eso no justificaba sus actos. No era alguien vengativo. Por su culpa iba a ser castigado sin ser culpable de esto. No sabría como iba a mirarle a la cara a partir de esta noche.

En la sala común de Slytherin el ambiente era totalmente contrario, se encontraban tres chicas brindando por su éxito.

-Fue una noche inolvidable- se reía Lezy- me besó Sirius Black.

-Y a mí James Potter. Menuda noche. Gracias a ti Cássidi no la olvidaré.

Las tres reían de los pobres chicos y de como los habían engañado.

-Bueno me voy a dormir, que fue una noche muy larga- se despidió Hermione.

Hermione para variar se encontró a cierto rubio en su habitación, sentado sobre su cama.

-Ya que te cubrí las espaldas, ahora me vas a escuchar- le dijo con voz firme.

-No puede esperar a mañana, estoy cansada.

-Granger no estoy de humor para tus jueguecitos. Te estás acostumbrado mucho a este tiempo. Se como descubrir donde puede estar la verdadera caja.

¿Qué os pareció el baile?

¿Y la broma de las chicas?

Aunque en este capítulo no se ve casi anda a Draco, tendrá mas protagonismo. Lo mismo para Remus, que va siendo hora que intervenga más.

¡Besitos y hasta pronto!

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