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Mira el pasado y verás el presente — capítulo 13

Aclaraciones: Ni Harry Potter ni los demás personajes ni los espacios me pertenecen, sino que

pertenecen a J.K. Rowling.

Mira el pasado y verás el presente

"No desesperes, ni siquiera por el hecho de que no desesperas. Cuando todo parece terminado, surgen nuevas fuerzas. Esto significa que vives.**"

Franz Kafka

" Se puede confiar en las malas personas, no cambian jamás"

William Faulkner

Perdonar que no haya actualizado antes, pero he estado muy ocupada. Es posible que vuelva a tardar en subir el siguiente, pero no desesperéis.

Un besito y perdonar mi tardanza.

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Faltaba una semana para las vacaciones de Navidad y un día para saber si los resultados de sus exámenes. Eran una prueba para saber si tu ritmo de estudios estaba a la altura de los EXTASIS o no. Hermione ya se solía poner nerviosa por las notas, solo que ahora tenia que sumarle que Sirius no paraba de perseguirla, que Severus y Regulus se estaban distanciando de ella, que Lily casi no tenía tiempo para estar con ella y lo que más le disgustaba era que iba a pasar las vacaciones con los Malfoy. Narcisa pensó que sería buena idea que las familias pasasen unas "agradables vacaciones juntas".

Lo que no sabía Narcisa era que Scorpius había dejado a una Cassiopeia muy confusa. Ron era el uno chico del que Hermione se había enamorado y el único al que había querido besar. Se había besado con Victor Krum y con Michael Cormac, pero ningún beso le había gustado. El de Cormac había sido hasta desagradable. Y ahora estaban los besos de Malfoy, al principio no le dio importancia ya que se los tomó como una muestra de afecto, algo diferente pero al fin y al cabo una muestra de cariño. Pero después de que él la provocara, no sabía que sentía ya que había querido que la besara. Pero era imposible que estuviese enamorada de Draco Malfoy.

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Caminaba hacia los terrenos, en particular hacia detrás de uno de los invernaderos. Estos días estaban tanto la biblioteca, como las salas comunes y los terrenos llenos de gente por lo que era casi imposible encontrar tranquilidad. El problema era que no solo ella conocía ese lugar, sino que también lo visitaba Sirius Black.

En estos días había visto una faceta desconocida del Gryffindor. A pesar de que parecía un irresponsable, siempre tenía los deberes y trabajos hechos a tiempo. A pesar de que en las clases hacía de todo menos atender se sabía las lecciones. En Historia de la Magia tenía ventaja ya que desde pequeño su padre cada noche en lugar de contarle un cuento le contaba la misma historia. Transformaciones siempre le había gustado y Defensa contra las Artes Oscuras casi todos los días la ponía en práctica. Pociones era una de la que menos le gustaba, pero ofrecía una amplia gama de múltiples bromas. Estudios muggles la tuvo un año, le gustaban los cachivaches que inventaron, pero sino no tenía tiempo para el Quidditch. Estás eran sus asignaturas preferidas.

A pesar de lo que pareciera en los TIMOS había conseguido muy buenas calificaciones. Aún no tenía muy claro a que se iba a dedicar pero eso no era algo que le preocupase. Cualquier trabajo le valdría.

Lo vio venir, venía con las manos en los bolsillos y sin ningún libro. La saludó con la cabeza.

-¿Qué toca hoy?- le preguntó sonriente.

-Hoy toca Runas Antiguas- le dijo con una sonrisa.

-Que se le va a hacer, hoy me toca tarde libre- se rió.

-Tengo libros de Pociones y de Transformaciones.

-No gracias, sino estudio contigo no me gusta.

-Sirius, ¿entonces que harás?

-Mirar para ti.

Hermione dejó el libro que tenía en las manos y lo miró. Tenía puesta su mejor sonrisa.

-Vamos a ver, no eres mi tipo, no me voy a enamorar de ti y mucho menos te voy a decir algo que puedas usar en mi contra.

-¿Por qué me habría de interesar eso?-preguntó haciéndose el inocente.

-No soy tonta y sé que todavía me guardas rencor por haberte dejado en ridículo.

-Eso ya está olvidado. ¿Por qué no me crees cuando te digo que quiero salir contigo?

-Black, no te creo. No me importa estudiar contigo, pero no pidas más ya que no tendrás. ¿Por qué tienes que estropear lo que teníamos?

-No quiero estropearlo, sino que quiero más. Sino quieres que nos vean juntos podemos quedar en Navidad.

-No- le respondió enfadada.

-¿Es por le rubito?

-¿Y qué si es por él? No es asunto tuyo- le respondió irritada.

Sirius le pasó un brazo por la cintura y la acercó pegándola contra su pecho.

-¿Qué tiene él que no tenga yo?-le preguntó al oído.

-¿De verdad quieres que te lo diga?- le dijo con maldad.

-Lo estoy deseando.

A Hermione no le costó mucho recordar las cosas que le había escuchado a sus compañeras de cuarto. Que si era tal que si era cual, que ira un dios y un sin fin más de cualidades.

-Si es tan altivo y arrogante es porque es superior a la media. Si te fijas en sus rasgos parece un adonis, con esas facciones y ese cuerpo. Además de eso es diestro en los deportes y bueno en los estudios. También es astuto e inteligente, es capaz de vencer a cualquiera en un duelo, tú mismo pudiste verlo.

-¿Y cómo se comporta contigo?- preguntó poco convencido con la respuesta.

-A su lado no me siento sola. Cuando estoy en sus brazos me siento segura, como si nada pudiera hacerme nada. Con sus besos me siento que soy querida, no se muy bien como explicarlo, pero es como si todo desapareciera, es como si para él no existiese nadie más. Como si yo fue su centro, me hace sentir única, especial.

-Y en la cama, ¿cómo es?- le preguntó a mala fe ya que sabía lo que pensaba la gente de él.

-Sabes, una vez le escuché a una chica decir que era el dios del sexo y estoy segura de que es así.

-Cambiarías de opinión si pasases una noche conmigo, te lo aseguro- le susurró al oído el moreno.

-Sabes, al principio pensé que tú podrías hacerme sentir eso, pero cada vez que te conozco más menos confianza me das- le dijo sinceramente dándose cuenta por primera vez de como había cambiado su opinión de Sirius Black.

Es decir, el Sirius padrino de Harry era alguien en quien dejaría su vida, era alguien transparente, curtido en la vida. Este Sirius era alguien totalmente diferente era arrogante, insensible y para nada alguien transparente. Nunca sabías que esperarte de él.

-El problema es que tú para él no significas nada más que otra con la que pasar la noche.

-¿Y tú que sabes? Además, eso mismo es lo que haces tú.

-No es lo mismo.

-Por favor Sirius, cambias de chica como de ropa. Ahora suéltame.

-¿Por qué debería hacerlo?- le preguntó cerca de su boca.

-Porque sino te las verás conmigo.

-No me das miedo- le contestó con una sonrisa el chico.

Hermione le intentó dar un rodillazo, pero Sirius estuvo ágil y la sujetó la rodilla con las piernas. Le colocó las manos en el pecho y lo intentó alejar, pero él era más fuerte.

-Ya basta, para ya- le dijo enfadada.

-Como quieras, pero que sepas que muchas se morirían por estar en mis brazos.

La soltó y Hermione recogió sus libros dispuesta a irse.

-Que sepas que eres un inmaduro.

Hermione regresó a su habitación y de lo cabreada que estaba tiró los libros sobre la cama. A pesar de que quería estudiar, no podía. ¿Cómo podía alguien cambiar tanto? Decidió dar una vuelta por el castillo, pronto se serviría la cena.

-¡Black!

-¿Qué quieres Malfoy?- le preguntó irritada mientras seguía caminando.

-Narcisa, me comentó que aún no le habías contestado a su invitación.

-Ya lo hizo Walburga.

-De todas formas quiere saber tu opinión.

-Esta noche le mandaré una carta- le contestó todavía sin mirarle.

-¿Qué te pasa?- le preguntó al verla tan rara.

-Todo y nada, Malfoy- le dijo a modo de despedida.

Draco se quedó mirándola, sabía que algo le pasaba y no era todo culpa de los exámenes. Y estaba dispuesto a averiguarlo.

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Hermione entró en la sala común y vio como Regulus le susurraba algo a Severus y estos se dirigían hacia las habitaciones. Disimuladamente los siguió y cuando nadie la veía se metió en el cuarto.

-¿Pero qué...- no acabó la pregunta Severus al ver de quién se trataba.

-¿Qué ocurre?- preguntó la chica.

-En Navidad hay una reunión- le contó Regulus.

-¿Y qué va a para que es?

-Eso quería hablar con Severus.

-Yo acabo de recibir la misma carta y la verdad no tengo ni idea de a que se refiere.

-Déjame leerla- le pidió Hermione.

-No puedes, solo a los que va dirigida pueden. Te leo lo que pone- se ofreció Regulus.

Reunión el día 24 a las once de la noche en el cementerio de Highgate.

Llevar los trajes puestos.

-¿No pone nada más? - preguntó Hermione defraudada ya que pensó que la nota le daría más información acerca de los planes de Voldemort.

-No. ¿Se te ocurre algo?-Le preguntó Severus.

-Si os mandó llevar los trajes, por algo es. Y creo que vais a realizar un ataque a muggles.

-No estoy tan seguro Cássidi. Se supone que para ser un mortífago tienes que pasar por tres pruebas y superarlas. Nosotros solo pasamos por una- le dijo Regulus.

-Tienes razón, no creo que se ponga a tacar a gente con unos aficionados. Si lo hacemos mal, quedarían todos los mortífagos en ridículo- comentó Severus.

-¿Y si no vais solos? El día de Noche Buena y Navidad el Ministerio que queda bajo mínimos, solo están unos cuantos guardas de seguridad. Si armáis un revuelo no habría gente suficiente para deteneros.

-Por lo que daría la sensación o de que somos muchos o muy poderosos- añadió Severus.

-Espero que no pase nada de eso- suspiró Regulus- aunque eso explicaría porque la anterior prueba consistía en demostrar que controlabas las maldiciones imperdonables.

Estuvieron hablando hasta muy tarde. Cuando se dieran cuenta ya había pasado la hora de la cena. Los chicos se fueron a dormir, pero Hermione tenía bastante hambre, por lo que se dirigió a las cocinas. No le hacía gracia ninguna molestar a los elfos, pero necesitaba dormir y sabía que sino comía nada eso iba a ser casi imposible. Le hizo cosquillas a la pera y entró.

-Buenas noches señorita, ¿qué podemos hacer por usted?

-¿Me podrías dar algo de comida?

-Por supuesto.

Cuando se quiso dar cuenta, estaba rodeada de fuentes de comida. A pesar de que quería que le pusieran un poco de comida en un plato le dieron una fuente con comida.

-No intentes que te den menos comida o se lo tomarán a mal.

-No sé porque pero no se me hace raro encontrarte aquí- le comentó la chica dándole la espalda.

-Pues a mí si que me intriga bastante que estés aquí.

Se dio la vuelta para salir y se fijó que el chico tenía el mapa del merodeador.

-Ya. Seguro que te sorprendiste mucho de verme aquí- le dijo con ironía- ¿sabes is anda por ahí Filch la señora Norris?

-No, andan por el otro extremo del colegio.

-¿Y como sabes eso?- quería poner al chico en un aprieto.

-Cuando venia los vi irse hacia ese lado.

-Ya. ¿Me dejas pasar?

-Si me prometes que tendremos una cita.

-Olvídate, prefiero darte una patada en la espinilla y apartarte.

-Te dejo pasar, pero a cambio te acompaño un rato.

-Haz lo que quieras.

Estuvieron durante el camino sin hablarse. Hermione de vez en cuando lo miraba y veía como él seguía observándola. A pesar de que no le gustaba nada que no apartase su mirada de ella prefería dejarlo así ya que como le dijese algo él pronto comenzaría a lanzarle indirectas.

-Bueno nuestros caminos se separan- se despidió Hermione.

-Para sobrellevar el largo camino hacia mi cama, ¿por qué no me das un beso ?

-Sigue soñando.

-Entonces, ¿cuéntame tu relación con esos muggles?

-No puedo.

-Puede que mi madre me odie, pero sabe que no soy un mentiroso y si le cuento lo que he visto...

-¿Me estás amenazando? -preguntó más divertida que intimidada.

-No, solo estoy forzando un poco las cosas.

-Te lo contaré, pero con una condición.

-¿Cual?

-En vacaciones necesito que vengas conmigo a un sitio.

-¿Me estás pidiendo una cita?

-Sirius...

-Está bien, iré. Ahora dime.

-Sé cosas del futuro y solo te puedo decir que esas personas serán muy importantes para mí.

-¿Qué ves el futuro? ¿Crees que me voy a creer eso? - se rió mientras se agarraba al estómago.

-¿Quieres que te diga un par de cosillas?

-Prueba.

-Te puedo decir que vivirás de forma independiente gracias a tu tío Alphard, también tendrás buena relación con Andrómeda Tonks.

-Eso es fácil de deducir, son los únicos parientes decentes que no están locos. Seguramente que se apiaden un poco de mí, por ser el nuevo en el club de los apestados.

-Tu apodo es debido a que eres un animago.

-¿Cómo sabes eso? ¿Te dijo algo Quejicus?

-No me dijo nada. He visto como te transformarías en un futuro, en un gran perro negro.

-Eso puedo decírtelo perfectamente Quejicus.

-Bien, hay algo que Severus no sabe de esa noche y es que cuando saliste del despacho de Dumbledore y tus compañeros estaban ya en su sala común dijiste "hubiera sido un castigo justo, pasar por lo mismo que Remus"

Sirius se había sincerado una noche en Grimmauld Place arrepentido cuando ella le comentaba que lo había pasado mal por culpa de Malfoy. Sirius mientras la escuchaba iba recordando lo mal que se había portado con Snape y al final le contó lo que le hizo pasar. Al haberla escuchado supo que cosas insignificantes para alguien pueden ser realmente importante para otra persona.

-¿Cómo lo sabes?- preguntó impactado- no había nadie más ahí.

-Ya te lo he dicho. Es muy tarde, será mejor que me vaya.

-Cássidi, ¿tendré algún día familia?

-Sí.

Harry te querrá especialmente, susurró para ella misma y junto con muchas más personas, seremos tu familia.

-Que descanses.

-Sirius, no se lo cuentes a nadie.

-Tranquila, nos vemos.

-Que descanses.

No le había gustado nada tener que decirle a la cara esa frase que tanto le dolerá en un futuro. Pero no tenía más remedio. No quería que supiera que sabía que Remus era un hombre loba puesto que lo relacionaría con la poción y por supuesto solo conocía hechos muy futuros como para demostrarle que podía ver el futuro y eso no pensaba decirle. Bastante había dicho es noche.

Con muchas cosas en su cabeza se fue a su habitación. Pero para variar Malfoy la estaba esperando en la puerta y no dentro.

-¿Qué haces aquí?

-Cambiaste la unión de las habitaciones y la puerta no se abre-dijo malhumorado.

-Lo sé, no quiero que entres como si fuese tu habitación.

-Entonces te perseguiré- dijo intentando intimidarla.

-No tientes a la suerte esta vez igual te meten en la cárcel por perseguir hijos de muggles.

-Granger, estás probando tu suerte. Además, nunca te ha importado mucho que te persiguiera. Es más prefería que me metiera contigo que con tus amigos. ¿Sabes? Eso me hace desconfiar. No sería que estabas enamorada de mí.

-Malfoy, no que te tomaste, pero no lo vuelvas a tomar. Será mejor que pases antes de que alguien nos escuche.

Ambos entraron en a habitación.

-Vuelve a poner la unión de las habitaciones como antes.

-No quiero.

Malfoy la miró y levantó una ceja.

-¿Eres consciente de la edad que tienes?- le preguntó el rubio.

-¿Qué insinúas?

-Que te pareces más a una niña pequeña que a una mujer.

-Ya decía que te veía cara de pederasta.

-Serás...

-¿Qué me querías comentar?-le preguntó la chica.

-¿Le contestaste a Narcisa? Mi madre me volvió a mandar otra carta. Ya viste como es. No tardes.

-El problema es que no quiero ir.

-Granger, la señora Black ya ha dicho que sí tú no te puedes echar atrás.

-Eres una consentida. Piensa un poco es tu situación. Estás viviendo a costa de los Black, sin su apellido, no serías nadie.

-No soy una consentida, lo que pasa Malfoy es que en Navidades tú vas a estar con tu familia, mientras que yo no voy a poder estar ni con mi familia ni con mis amigos.

-De todas formas con tus amigos no ibas a estar. No prefirió la comadreja a esa tonta sin cerebro antes que a ti.

Hermione soltando su rabia le dio una fuerte bofetada. No se podía creer lo que le acababa de decir. Sus palabras se le clavaron en el pecho como un cuchillo, él conocía perfectamente sus sentimientos. Entre Draco, Sirius y sus amigos, apenas había tenido tiempo de recordar a Ron, pero eso no significaba que lo hubiese olvidado. Se llamó una y cincuenta mil veces estúpida, llevaba unos días pensando que comenzaba a sentir algo por él, y aunque así fuera estaba claro que él jamas llegaría a sentir nada por Hermione Granger, una hija de muggles.

Draco apenas notó la bofetada, estaba acostumbrado al dolor. Sabía que se había pasado, pero ya estaba un poco harto de que se hiciese la víctima. Es cierto que el iba a pasar las Navidades con su familia, pero ellos no lo sabían. Es más su padre parecía detestarlo.

Sin decir nada más se fue a su habitación. Hermione se llevó las manos a la cara y comenzó a llorar. ¿Por qué tenía que ser todo tan complicado? ¿Por qué tenía que recordarle siempre que Ron la había dejado? Lo que Malfoy no sabía era que parecía que Ron ya no la consideraba ni conocida. Ahora que lo pensaba hacía tiempo que la evitaba y los amigos no hacen eso.

Se limpió las lágrimas y se puso a escribir una carta para Narcisa.

Querida Narcisa:

Perdona que no te escribiera últimamente, es que he estado un poco ocupada con los estudios. Como sabrás quedan unos pocos días para los exámenes.

Walburga me había comentado que había aceptado tu oferta, así que creí que no era necesario que yo también te contestara. Ya sé que me lo preguntaste en tu carta, pero me pareció suficiente con la respuesta de Walburga.

Si paso contigo las navidades sé que me lo pasaré bien. Se que es mucho abusar, pero me harías un favor...

Sin previo aviso Draco entró rápidamente en la habitación y antes de que la chica pudiese hacer algo le sujetó la cara con las dos manos y le dio un beso totalmente posesivo. Hermione estaba tan sorprendida que no supo como reaccionar. Finalmente se decantó por dejarse llevar. Llevó una mano a la cara del chico y Draco le agarró la mano y la levantó de la silla. Le agarró de la cintura y profundizó más el beso introduciendo su lengua. Hermione soltó un suave sonido gutural que no dio contenido. Suavemente acarició la cara de la chica pasando por su cuello hasta llegar a su pelo. Estaba sujeto por una pluma que lentamente le sacó hasta que el cabello negro cayó como una cascada sobre la espalda. Le sacó la capa y la chica pronto lo imitó sacándole la suya.

Hermione lo acarició lo acarició suavemente bajando por su pecho y se agarró a su espalda. Draco la agarró por la cintura y la levantó, le sujetó las piernas con un brazo y la espalda con otro. Suavemente la llevó hasta la cama y la depositó sobre la cama. Le pasó una mano por la cara apartándole el pelo. Se tumbó sobre ella con cuidado de no aplastarla. En un par de movimientos le deshizo el nudo de la corbata que rápidamente acabó en el suelo. Poco a poco le fue desabrochando los botones de la camisa, cuando acabó la sentó sobre sus piernas mientras que ella lo rodeaba con las suyas. Se aprovechó y le sacó la camisa. Delicadamente le recorrió la espalda. Draco sentía tanto calor que comenzó a desabrocharse el mismo la camisa, pero Hermione no le dejó continuar, ya que lo continuó ella. Eso hizo que se comenzara a excitar. Cuando se quedó con el pecho desnudo Hermione después de apreciar su torso bien formado comenzó a acariciarlo al principio con la punta de los dedos y después con sus manos. Estaba sonrojada, entre el rubor que le producía estar acariciando así a un chico y el calor que le generaba el chico. Poco a poco su besos se fueron volviendo más fogosos como si eso pudiera.

La tumbó sobre la cama de espalda y recorrió con la boca toda la espalda, desde el cuello hasta que se interpuso el sujetador. Así que le soltó el broche y continuó hasta llegar a la falda. Sin poder evitarlo le dio la vuelta y comenzó a besar primero un pecho y luego en otro, poco a poco fue dejando un rastro de besos hasta la falda. Hermione notó que miraba y decidió ella misma sacársela, pero antes de que lo hiciese, Draco se le acercó a la oreja y le susurró.

-Si te la sacas no creo que pueda controlarme. Y no creo que quieras que tu primera vez sea así.

-Yo...no se que decir- dijo aún turbada por la situación.

-No hace falta que digas nada. No quiero que me odies más de lo que ya lo haces.

-No te odio.

-Mi mejilla dice lo contrario.

-Tu mejilla dice que no te metas con mis amigos.

-Será mejor que me vaya- se sentó sobre la cama.

-No, por favor. Quédate a dormir conmigo.

-Está bien.

Se sacó los pantalones y se acercando a la chica hasta que su espalda tocó su pecho. Le dio un beso en el cuello y le pasó un brazo por la cintura sujetándola fuertemente.

PD: a ti no te cuesta mucho dejar un review, y a mí me alegra mucho.

Adiós TaTi