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Mira el pasado y verás el presente — capítulo 8
Aclaraciones: Ni Harry Potter ni los demás personajes ni los espacios me pertenecen, sino que
pertenecen a J.K. Rowling.
Mira el pasado y verás el presente
"No hay nada más triste y dolorosa que tener que ocultar el desamor con una sonrisa en vez de con lágrimas"
"La peor forma de extrañar a alguien es estar sentado a su lado y saber que nunca lo podrás tener"
Gabriel García Márquez
Gracias por vuestros reviews, me animan mucho.
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Salió corriendo del aula, dejando a un confundido James. En ese momento se sentía la peor persona del mundo. Jamás quiso hacerle daño, todo lo contrario, quería hacerla la mujer más feliz a su lado. Pero se había equivocado y ahora tenía que remediarlo.
Hermione iba a toda velocidad a la biblioteca cuando escuchó a unas chicas mencionar a Lily.
-Sí, como te digo. Esa Evans fue puesta en su lugar- comentaba una chica.
-Sí, se lo tenía merecido por altiva- le contestó la otra.
-¿Qué le ocurrió a Lily?- preguntó Hermione.
-¿No te has enterado?
-Si te pregunto será por algo.
-James la puso en donde debía, por fin se cansó de sus insultos y sus altanerías.
-Pero, ¿qué ocurrió? ¿Qué le hizo James?- preguntó histérica.
-James y esa...
-Ten más respeto, es tu prefecta- le dijo indignada.
-Pues, como decía. James y la prefectadijo con burla- se pusieron a pegar gritos en la sala común y mi amor le dijo que era una amargada y de más cosas y ella le pegó una bofetada.
No bien acabó de contar lo sucedido, que la chica comenzó a correr en busca de su amiga. Sabía que lo debía de estar pasándolo mal y quería estar a su lado. La buscó en la biblioteca, en los jardines, hasta que se le ocurrió que estaría en un lugar donde nadie la buscaría. Los baños de la segunda planta donde estaba Myrtle la llorona. Entró y no vio, miró en cada uno de los cubículos abriendo la puerta de cada uno, hasta que la vio en el último. Estaba abrazada a sus piernas con la cabeza oculta, aunque no la veía sabía que estaba llorando.
-Lily, ya estoy aquí.
La pelirroja levantó la cabeza y la abrazó. Hermione no supo las horas estuvieron en ese baño mientras la consolaba. Se quedó dormida y no sabía qué hacer con Lily. Solo se le ocurrió mandarle un patronusa Severus para que fuera a ayudarla.
-¿Qué ha ocurrido?
-Lily nos necesita. Por favor, ayúdame a llevarla a la sala de los Menesteres, en la séptima planta- al ver su cara añadió- una sala que me facilitará una cómoda habitación.
-Claro. Por cierto, mañana no hay clases- le comentó con la chica a las espaldas.
-¿Y eso?
-Varios miembros del ministerio, van a venir a dar una charla.
-¿Por en incidente en Hogsmeade?
-Si. Supuestamente van a hablarnos de como garantizar nuestra seguridad y la de los que nos rodean.
-¿Cuanto durará?
-Durará toda la mañana y nos darán la tarde libre.
-Tienes que hacerme un favor.
-Dime.
-Tienes que cubrirnos, a mí y a Lily.
-Le diré a Regulus que me ayude, entre los dos será más fácil cubriros.
Llegaron a la séptima planta y entre dos estatuas que estaban en el medio del pasillo comenzó a dar vueltas, hasta que apareció una puerta delante. La abrió y dejó pasar a Severus que se quedó sorprendido con la majestuosidad de la habitación, parecía la de una reina. Tumbó a Lily en la cama con cuidado de no despertarla.
-Iré a las cocinas a por chocolate y algunas cosillas más.
-Gracias Severus.
Mientras el chico no estaba, desvistió a Lily y la tapó con las mantas. Se puso un camisón que le facilitó la sala y esperó por el chico que pronto llegó con un montón de chucherías y demás cosas que le levantarían el ánimo.
-Quiero avisarte, que mañana varios Slyhterin se van a vengar de los merodeadores y ahora con más razón voy a apoyarlos.
-Ya me contarás.
-Al mediodía os traeré algo para comer. Buenas noches.
-Que descanses y gracias.
Se metió en su cama al lado de Lily y pronto se quedó dormida. Se despertó sobresaltada al sentir como alguien se removía a su lado.
-Lily, Lily- la llamó mientras la abrazaba.
-Cássidi.
La abrazó y rompió a llorar. Tenía los ojos rojos e hinchados de lo que había llorado el día anterior.
-Lily tranquila, ya pasó. No te atormentes más.
-No tienes ni idea de la manera en que me humilló delante de todos.
-Algo me contaron. Pero no te preocupes. Lily, hay algo que te quiero preguntar.
-Dime.
-¿Te gustaría gastarle una broma a James?
-Sí, me gustaría dejarle en ridículo y devolverle todo el dolor de estos años.
-Eso está hecho, en el baile de Halloween, nos cobraremos todo lo que te ha hecho.
-Gracias, amiga.
-Ahora Lily, vamos a desayunar. Severus nos trajo chocolate y algunas cosillas más.
Las dos chicas pasaron el día entre chocolate y golosinas, entre risas y llanto, entre bromas y planes. Al medio día llegó Severus con comida y noticias frescas.
-¿Estás más tranquila?
-Sí.
-Os traigo noticias, que creo que os animarán la comida.
-Cuenta- dijo Hermione interesada.
-Unos se encargaron de ponerles el pelo a todos los Gryffindor de los colores de Slutherin, Otros nos ocupamos de distraer a los elfos mientras otros le echaban en el zumo de calabaza un fuerte laxante. Los miembros del ministerio estaban sorprendidos con el comportamiento de todos los Griffindor. Primero aparecieron con los colores de su casa rival y después que se fueran en masa a los baños. Que por cierto, estaban atascados.
-¿Lo hicisteis vosotros?
-Sí, solo dejamos sin atascar los de Myrtle ya que nos podía descubrir. Muchos fueron a ese baño a pesar de que los dejó empapados, otros se fueron a sus habitaciones, aunque a esos seguramente no les dio tiempo de llegar.
-¿A Potter le dio tiempo de llegar?- preguntó Lily con tristeza al pensar el chico.
-Eso es lo mejor, tanto a él como a Black y a Pettigrew, les pusieron pegamento en sus ropas por lo que no pudieron levantarse. Imagínate como olía eso. Lo mejor fue cuando la profesora McGonagall les mandó levantarse y de tanto tirar se rompieron el pantalón y al ponerse de pie de les veía por el agujero los calzoncillos manchados.
-Que asquerosidad- dijo Lily entre risas.
-¿Y Remus?
-Esta en la enfermería- respondió el chico.
-Me alegro, no es mala persona- dijo Lily.
-De la que te libraste, Lily- dijo Hermione entre risas.
-Por cierto, entre todo el movimiento, no notaron para nada vuestra ausencia.
-Pobre profesora, estaría de los nervios- dijo con pena Hermione.
-La venganza de los Gryffindor será muy grande- dijo con pesar Lily.
-Lo sabemos, pero estamos prevenidos. Ahora comer y disfrutar de lo que os queda de tarde.
Después de comer se tumbaron en cama a descansar. Severus se excusó, ya que decía que era "día de chicas".
-Granger, abre la puerta- dijo arrastrando las sílabas.
Abrió la puerta solo lo suficiente para ver a Malfoy.
-¿Cómo has sabido que estoy aquí?- dijo en voz baja.
-Por descarte.
-¿Qué ocurre?- dijo aún más bajito.
-¿Qué ocultas? ¿Por qué hablas tan bajito?
-A ti que te importa- le dijo de malos modos.
-A mí poco, pero Potter está gritando como loco que te quiere ver. Está delante de la sala común de Slytherin.
-Ahora voy y ni se te ocurra entrar.
Bajó las escaleras y se dirigió rápidamente a junto del moreno.
-James, ¿qué ocurre? ¿A que viene tanto jaleo?
-¿Dónde está Lily? Desde que discutimos no la he visto y me han dicho que no ha dormido en su cuarto. Además hoy no ha aparecido. Tengo miedo de que le haya pasado algo.
-Calma, cálmate- le gritó para que se callara- Lily se quedó a dormir conmigo.
-¿La puedo ver?
-James, le has hecho mucho daño y no te quiere ver.
.Tengo que explicarme.
-Le dolió mucho que la dejases en vergüenza delante de todo el mundo. No tienes ni idea de lo que comentaban de ella.
-Yo la quiero.
-James, con tu amor le has hecho demasiado daño.
-Yo no quería.
-¿Por qué no le dejas seguir su camino?
-No quiero perderla.
-Ya lo has hecho, ahora si te quiere o no perdonar es cosa de ella. Y te pediría que por ahora la dejases en paz.
-No puedo.
-James, ella te odia. Por tu culpa está sufriendo mucho. Si algún día te perdona, ella te lo hará saber.
Se dio media vuelta y se marchó por donde vino. James se quedó más tranquilo, pero con más cosas en las que pensar.
Pero por más que la quisiera, su honor y el de todos los Gryffindor debía ser restaurado, ese era su principal objetivo. Para ello, necesitaba a sus mentes criminales. Hoy le darían el alta a Remus, por lo que aprovecharía para empezar con su venganza.
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En otro punto del colegio había cuatro mentes malignas estaban ideando planes maléficos. Sinceramente tres, uno de ellos tenía la mente en blanco.
-Necesitamos ideas- decía Sirius.
-El primer partido de Quidditch es Hufflepuff contra Slytherin- comentó Remus ya cansado.
-¿A dónde quieres llegar?- preguntó James- ¿qué tramas?
-Que os parece si les hacemos un hechizo para confundirlos y hacer que sus escudos y sus pancartas los animen- explicó Remus.
-Y en medio del partido contrahechizarlos para que se vean a sí mismos animando al equipo rival- completó James.
-Vale, ¿más ideas?- inquirió Sirius.
-¿Que os parece usar sus propias bromas contra ellos?- preguntó James con una sonrisilla.
-Ilumínanos Corrnamenta.
-Seguramente ganen, así que porque no ponerles laxante en su bebida y ponerles pegamento por todo el suelo y que reaccione a cierta hora.
-Eso me parece bien- dijo Sirius.
-Sirius, tú te encargarás de distraer a los elfos y Remus, tú me ayudaras con el pegamento- mandó James emocionado.
-¿Y yo?
-Peter, tú vigilas.
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Hermione se encontraba en su habitación en Slytherin. Le había ofrecido a Lily quedarse otra noche más, pero no había querido. Decía que ya estaba lista para poder enfrentar a James. Se sentó en el escritorio y se dispuso a leer la carta que le había llegado esa mañana.
Querida Cássidi:
Me he enterado de que te va bien en Hogwarts, que tus notas son excelentes. Me han comentado que te han visto varias veces con una sangre sucia, me gustaría que me lo aclarases y que solo sea un malentendido.
Pronto será el baile de Halloween y quiero que sepas que no tienes nada de lo que preocuparte. Te encargué un par de disfraces, usarás el que más te guste. Son de inspiración Luis XVI.
P.S: Narcisa te manda saludos y dice que le eches de vez en cuando un ojo a Scorpius.
Un saludo, Walburga Black.
Le había llegado esa mañana, pero con Lily a su lado no se veía con ganas de responderla. Ahora que se encontraba sola en su habitación, no tenía más remedio que contestar.
Querida Walburga:
Es cierto que me veo con una sangre sucia, gracias a ella sacó tan buenas notas. A pesar de ser hija de quién es, es una de las personas más inteligentes del colegio y debido a mi ausencia de todos estos años mi nivel académico no era adecuado. Por eso mismo no tiene nada que temer, cuando le saque todo lo que necesite me alejaré de ella.
Muchas gracias por ocuparte de mi disfraz, ya que nos han prohibido la salida a Hogsmeade. Tienes que darme alguna pista de mi disfraz.
Dile a Narcisa que no se preocupe que Scorpius está bien cuidado.
Un abrazo, Cássidi Black.
Si Walburga de verdad supiera que lo único cierto que le dijo es que Lily es una de las personas más inteligentes del colegio. Y que por supuesto le importa muy poco su disfraz. Cuanto a Draco, él se sabe cuidar muy bien el solito.
Se acostó, decidida a no pensar más. Necesita un descanso.
Se levantó muy temprano, hoy quería hacer muchas cosas. Se dio un baño y cansada del pelo suelto, hoy decidió hacerse un recogido. Se puso el uniforme y salió dispuesta a consultar un par de dudas en la biblioteca antes de ir a desayunar.
Cuando salía escuchó el sonido de una puerta, miró y vio como Draco se despedía muy efusivamente a una chica que salía de su habitación. Hermione se quedó mirando sorprendida de lo que había hecho. Estaban en un tiempo donde cualquiera de esas chicas serían las madres de sus compañeros y amigos. ¿Cómo se le ocurría? ¿Es que no tenía ni una pizca de vergüenza?
Ya conocía la fama que tenía cuando estudiaban juntos, pero esto era diferente. Tenía que pensar en que podía cambiar el curso de la historia. Era un insensato, solo pensaba en sí mismo. Ahora mismo iba a hablar con él. Tocó a su puerta y este le abrió.
-Malfoy tenemos que hablar- le dijo entrando a su habitación.
-Granger, estoy cansado. Este no es el mejor momento.
-¿Cómo se te ocurre pasar la noche con esa chica? No te das de cuenta de que puedes cambiar el curso de la historia.
-Granger, mira.
-¡No me llames Granger! Quieres que nos descubran.
-Estamos en mi habitación los dos solos. Ahora déjame quiero dormir otro poco.
-No, primero explícame que hacía aquí esa chica.
-¿Estás celosa?- le preguntó mientras se acercaba sensualmente a la chica.
-No, solo me preocupa que no cambies el futuro.
-No pasó nada, estuvimos bebiendo y luego le lancé un desmaius. Así que ahora vete.
-Tienes que controlarte. No pueden descubrir de donde venimos.
-Ya lo sé.
-Ahora ven- le dijo mientras la cogía de la mano y la llevaba a su cama- tenemos que sacarte ese humor tan agrio.
-Suéltame.
Sin poder evitarlo la echó en su cama mientras él se tumbaba a su lado y la sujetaba por la cintura.
-Malfoy, ¡suéltame! Te lo digo en serio.
-Vamos, duerme otro poco sino serás siempre tan agria.
-Es tu última oportunidad de soltarme.
-No lo haré.
-Tú te lo buscaste.
Le dio un fuerte codazo en las costillas. A pesar de eso el chico no la soltó, sino que se puso encima de ella. Le cogió los brazos encima de su cabeza.
-Ahora estarás más tranquilita.
Draco aún sujetándola, se le dejó caer encima, ocultando su cabeza en el cuello de la chica.
-Malfoy, me aplastas.
-Problema tuyo, para otra vez, estate más tranquila.
Le intentó dar un rodillazo en cierta parte masculina, pero él ya estaba preparado y se lo impidió.
-¿Ahora que vas a hacer?- le preguntó divertido en su oído.
-Esto- le dio un pequeño mordico en la oreja.
-Granger, eso se hace así- le chupó la oreja.
-Que asqueroso que eres.
-Te voy a enseñar algo más- le comenzó a dar pequeños besos desde el cuello hasta la boca.
-Para- dijo con voz bajita intentando contener lo que le hacía sentir. Cerró los ojos.
-Aún no.
Siguió acercándose, hasta provocar que ella quisiera ese beso. Notó como se le acercaba. Él como venganza se separó y la dejó con las ganas.
-Tienes que verte Granger, pareces un pez con esos morritos.
-Idiota, apártate.
-¿Estás segura que no prefieres el beso?
-No, sácate.
Se tiró aún lado, dejándola libre.
-Imbécil- le dijo mientras se levantaba.
-¿Seguro que no quieres quedarte a dormir un ratito?
-Arg, te odio.
-No mientas, realmente me quieres.
-Sí, muerto- dijo para dar un portazo.
Salió camino al Gran Comedor ya que no le daría tiempo de ir a la biblioteca, pero por el camino iba despotricando contra el rubio.
-Imbécil, subnormal, amorfo, cabeza hueca, tonto, deforme, memo, mantecado, hurón oxigenado...
Cierto moreno la veía pasar con cierta gracia. Iba como dando patadas al suelo y moviendo los brazos con fuerza. Nunca le había escuchado a una mujer despotricar de tal mal manera en contra un hombre.
-Espero que no te refieras a mí.
-¿Desde cuando eres oxigenado?- le pregunto de mala manera.
-Vale, rubio no soy. Pero todo lo demás sí lo tengo escuchado. Sobretodo cuando las dejo.
-Eres tan egocéntrico que acabarás solo- le dijo agriamente sabiendo que nunca se casaría ni tendría una familia.
-Y tú una amargada que terminará casada con un asesino que seguramente te maltratará.
-¿Por qué no me ignoras? ¿No soy una Slytherin futura asesina? Aléjate o seguro que te pego ese gen dominante que parecen tener todos los de esa casa. Las acciones las marcan nuestras acciones, no una casa, no una sola elección.
Y se fue más relajada ya que se había desahogado con alguien, aunque fue con Sirius que el pobre esta vez no había hecho nada.
A pesar de que el día pasó tranquilamente, la gente estaba revolucionada ya que hoy era la selección del equipo de Quidditch de Slytherin. Estaba segura de que Draco se apuntaría. Esperaba que de esta vez no tuviera que comprar al equipo con escobas.
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Mientras Hermione iba a su sala común, en la torre de Gryffindor se encontraban cuatro amigos.
-James, ¿cómo que no vienes?
-Ya lo escuchaste Canuto, hoy no me apetece.
-Ni hoy, ni ayer, ni nunca- dijo Sirius enfadado.
-Vete con Peter- le dijo Remus.
-No me importaría acompañarte- se ofreció.
-¿Por qué no quieres venir?- le preguntó más enfadado.
-Ya te lo he dicho Sirius, no tengo ganas.
-¿Es por Evans?
-Joder Sirius, es que no lo entiendes. Estoy enamorado de ella. ¿Tan difícil te resulta entenderlo?
-Pues sí, no lo entiendo. Es una mujer- le dijo Sirius completamente enfurecido.
-Es la mujer que quiero.
-Peter, vete con Sirius- le dijo a Peter mientras miraba a Sirius a los ojos.
Salieron por la puerta los dos chicos. Remus se sentó al lado del moreno.
-James, decídete. Un día dices que ya te das por vencido y al siguiente la persigues por todo Hogsmeade.
-Remus no sé que hacer. La quiero, sé que es la mujer de mi vida, pero no quiero hacerle daño.
-Este año es tú última oportunidad. Sé que no lo ha pasado bien, pero si a cambio el resto de su vida es dichosa, ¿no crees que compensa?
-Me dijo que me odiaba.
-Te tienen dicho peores cosas- le recordó Remus.
-No sé que hacer.
-James, nunca te has rendido y espero que esta no sea la primera vez. Yo te diría que lo intentases este año y sino no resulta, al menos tendrás la certeza de que lo intentaste todo lo posible.
-No sé como acercarme.
-Lo primero no la agobies. Demuéstrale que ya no eres un niñato- le aconsejó el hombre lobo.
-¿Me dices que deje las bromas y las chicas?- le preguntó con una sonrisilla.
-Y tu ego. Después cuando tenga una idea diferente puedes intentarlo de nuevo.
-Lo que hay que hacer por una chica- se lamentó en tono de broma.
-James te tengo que contar una cosilla.
-Dime Lunático.
-Dos días antes de mi pequeño problema peludo, recibí una poción que me decía que si la tomaba que los efectos se reducirían.
-¿Te fiaste?- preguntó extrañado James.
-Lo que más me sorprendió es que lo sabía todo. Sabía que vosotros me acompañabais. Lo más extraño es que me tomé y funcionó. Tuve en todo momento conciencia de mí y la transformación fue menos dolorosa.
-¿Cómo no me dijiste nada antes?- le preguntó mientras se levantaba de la cama.
-No quería preocuparos. Estabas con la cabeza en otro lado.
-Tenemos que descubrir quien te manda esa poción- le dijo James- dijiste que te la mandó dos días antes.
-Sí- afirmó Remus.
-Entonces haremos turnos y anotaremos quienes mandan lechuzas en esos dos días.
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Cuando llegó a la sala común después de haber estado estudiando todo el día, se encontró con una gran fiesta. Había un montón de gente con cerveza y comida. Quería pasar desapercibida y llegar a cuarto a dormir. Cuando escuchó que brindaban por los nuevos jugadores, que eran dos.
-Como cazador, Cristian Breiss- se escucharon vítores- y como golpeador Scorpius Malfoy- se escucharon aún más vítores.
Se quedó mirándolo y se veía orgulloso pero feliz. Seguramente el Quidditch era una de las cosas que verdaderamente le gustaba. En ese momento se acordó de Harry cuando llegaba la Navidad, parecía un niño pequeño todo ilusionado. Pero poco le duró esa imagen pues se acordó de lo que había pasado y deseo que una budgler le rompiera la nariz.
Tenía que centrarse, buscó a la Slytherin que le había increpado por su supuesta relación a tres bandas con Sirius y Draco. Estaba en un sofá con una actitud muy cariñosa con un chico.
-¿Eres Marny Prestron?- le preguntó altiva.
-Sí. ¿qué quieres?- preguntó tranquilamente mientras se separaba del chico.
-Tengo algo que proponerte. ¿Podemos hablar en privado?
-Sí, vamos a mi habitación- entraron- ¿quieres sentarte?
-No, seré breve- le comentó Hermione.-¿Te gustaría estar en el baile de Halloween con James Potter?
-Sí, ¿a quién no?-comentó interesadísima.
-A cambio de eso tienes que ayudarme con ciertos puntos- le dijo advirtiéndola.
-Primero dime como vas a hacer que vaya conmigo.
-Primero Lily lo seducirá, y después será todo tuyo. ¿Qué dices?
-¿Qué puntos son esos?
-Tendrás que darnos algunas clases de seducción.
-Vale, pero me tendrás que contar todo con todo tipo de detalles, no quiero que algo me pille desprevenida.
-Bien, ¿puedes empezar mañana?
-Claro.
Se dieron como señal de que aceptaban el trato. Hermione se fue a su habitación. Cogió pluma, tinta y papel y comenzó a escribir.
Querida Lily, no busques disfraz. Ya te conseguí uno perfecto. Quizás tengamos que hacerle algún ajuste, pero seguro que te gustará.
Por cierto, mi plan de venganza contra James está en marcha. Para ello quedamos mañana en la sala donde dormimos, la sala de los Menesteres a las 18:00. No faltes es nuestra primera clase.
Buenas noches, Cássidi Black.
Arrancó el trozo de pergamino y dirigió a la lechucería. Sabía que a estas horas eso estaba prohibido, pero estaba muy emocionada. Además no sería una norma que no hubiese incumplido antes. Llegó y cogió una lechuza del colegio. Le dio un poco de comida para que no la picara mientras le ataba la nota.
-A Lily Evans.
-Granger ¿que haces?
Con el susto soltó a la lechuza que emprendió el vuelo.
- menudo susto que me diste. ¿Qué haces aquí? Y no me llames así.
-A ver Cássidi.
*-*Ahora que ya aprendiste, adiós- le dijo mientras pasaba a su al rededor.
-¿No me echaste de menos? ¿Quieres un besito?- la había agarrado del brazo.
-¿Le darías un beso a una sangre sucia? Pues entonces no molestes.
-Y sí te digo que te daría un beso, ¿qué harías?
-Morirme del asco. Ahora déjame pasar, madrugo.
-Si quieres, vente a dormir conmigo así no tienes que madrugar.
-Malfoy déjame, ya me estás hartando.
-¿Y?
La chica cansada le dio una patada en la espinilla.
-Cássidi, amento decirte que pegas como una chica.
-Me había contenido.
Intentó volver a darle otra patada. Draco lo vio y la soltó. Hermione aprovechó para escaparse. El rubio no se quedó atrás y comenzó a perseguirla. Aunque ella llevaba ventaja, pronto la alcanzó. La empujó contra la pared poniéndole cada uno de sus brazos al lado de la cabeza de la chica. Se acercó al oído de la chica.
-Esto es la guerra- y la mordió el lóbulo de la oreja.
Ella enfadada lo empujó, pero eso solo hizo que se acercara más.
-Malfoy, aléjate. No te lo vuelvo a repetir.
-Te voy a tener que recordar quien fue la que puso los labios como un pez toda deseosa.
-Porque no vas a disfrutar de tu fiesta. En cuanto te vean jugar te echaran del equipo.
-Muy graciosa, eso ya se verá.
-Eso ya lo vi. Eres un perdedor innato.
La agarró del cuello y la echó contra la pared.
-Malfoy, me haces daño- le dijo con dificultad.
-Cállate escuché algo. Debe haber alguien.
-Será James o alguno de sus amigos con la capa.
-Hay que disimular-dijo con una sonrisa- esta es mi venganza.
Le sujeto suavemente la cara y se acercó despacio sus labios. El beso fue solo un roce de labios, dándole la oportunidad de apartarse. Poco a poco fue profundizando el beso. Hermione gemió, comenzaba a sentir un gran deseo. No sabía porque pero simplemente quería dejarse llevar y no pensar. Él bajó sus manos de su cara, a sus hombros, a sus brazos, hasta posarlas en su cintura. Comenzó a acercarla. Hermione abrió los ojos y lo vio. Observó sus ojos, esos ojos grises que tantos problemas le habían dado. Ahora no quería pensar en eso. Simplemente quería un poco de cariño, sentirse importante para alguien.
Draco dejó de besarla y ella lo abrazó. No supo como reaccionar pero al final acabó abrazándola.
-Te pido que por esta noche finjas que eres mi amigo y que te importo.
-De acuerdo Hermione.
-Gracias Draco.
Una lágrima discurrió por su cara. Echaba mucho de menos su época. En especial a Ron, aunque a él ya lo había perdido. Pero lo necesitaba al igual que sus amigos. Tenía a Severus, Regulus y a Lily. Le gustaba tener una amiga como Lily ya que eran muy parecidas y se entendían a la perfección. Pero con Harry y los demás había compartido muchas cosas, eran una pieza importante en su vida estaba demasiado acostumbrada a ellos.
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Besitos y hasta pronto