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Historia 7942 — capítulo 4

CAPÍTULO 4.- EN EL ANDÉN 9 ¾ .

Era un hermoso día, los pájaros cantaban y la brisa los arrullaba.

En una linda casita de madera, apodada “la madriguera”, cuatro muchachos se levantaban perezosamente de su cama, el sentimiento de tristeza de fin de vacaciones era casi palpable, las lagañas inundaban sus adormilados ojos y sus cuerpos les rogaban cinco minutos más para dormir. El cerebro aun no estaba en sobre marcha y, por lo tanto, la diferencia entre meter su pie en la camisa y no en el calcetín no importaba.

Se pusieron en “automático” y bajaron lentamente a desayunar. Un pelirrojo, una pecosa, una castaña y un ojiverde. Se sentaron en la mesa, donde ya se encontraba un hombre alto y rechonchito, con poco cabello rojo y una mirada alegre, túnica verde y el periódico a una mano de su cara, sus ojos azules iban de aun lado al otro de “El Profeta”. El hombre, de nombre Arthur Weasley, levantó la mirada y vio cuatro cabezas de despeinado cabello, aunque dos de ellos ya se le hacían normales. Una sonrisa se le dibujó en los labios, dobló el periódico cuidadosamente y vio a su mujer, que se encontraba en el otro lado de la cocina, haciendo huevos revueltos y tocino junto con jugo de naranja. Molly Weasley tomó la sartén y la llevó cuidadosamente a la mesa, donde les sirvió a cada uno.

Todos miraron sus platos y fue como si les hubieran echado un balde de agua helada, reaccionaron instantáneamente y comenzaron a desayunar. Siempre desayunaban lo mismo, es cierto, pero siempre tenían un hambre tremenda en la mañana, y parecía que siempre comían una exquisitez nueva. Terminaron de desayunar en un tiempo record, le dieron las gracias a Molly y subieron a sus habitaciones a hacer sus baúles.

Hermione y Ginny subieron a la habitación de la última, a toda prisa puesto que no habían acomodado nada de nada. Llevaban alrededor de una hora en una plática relajante, de esto y de aquello, hasta que la plática se centró en los hombres.

  • Hermione......dime.....¿Como te va con el tal Víctor Krum?- exclamó la pelirroja con una sonrisa pícara. Hermione enrojeció hasta las orejas.

  • Pues....he......hummm......va muy bien.- exclamó la castaña, la sangre se seguía acumulando en sus mejillas.-

  • En serio? – preguntó la pelirroja, distraídamente, un frasco de extracto de cuerno de unicornio se había roto en el suelo. Se levantó con los fragmentos del envase en la mano y con el extracto en la otra. Sacó una bolsita de papel e introdujo el extracto y los restos los tiró a la basura. Volvió a posar su atención en Hermione.- y dime......¿besa bien?-

  • GINNY!!!!!!-

  • ¿Qué? Tan solo es una pregunta.- exclamó Ginny, poniendo una cara inocente de angelito.-

  • No pongas esa cara, conmigo no funciona, ya se me todas tus tranzas, al derecho y al revés.- dijo seriamente Hermione. Ginny se puso seria y bajó la cara, como si acabara de hacer un berrinche.-

  • Vamos, Hermione!!!!!! ¡Por favor dime!- suplicó la pelirroja.-

  • O. K. si, besa bien.- las mejillas de Hermione nunca habían estado tan rojas.- y ahora sigue acomodando tus cosas, que si no, no vamos a llegar.-

  • ¡LO SABÍA! ¡LO SABÍA! ¡SIEMPRE LO SUPE!-

  • ¿de que Ginny?-

  • De que Krum besa bien.-

  • ¿Cómo lo sabes?- un ligero tono de celos se notó en su firme voz y en su débil pregunta.-

  • Hermione, todas las chicas de mi edad alucinan con los labios del Buscador Búlgaro, no es por nada, pero el tipo es realmente guapo, eres una suertuda, Hermione.- la felicitó Ginny, levantó dos pulgares y le guiñó un ojo a la castaña. Hermione sintió que su cara ardía.-

  • Déjate de cosas, mejor apurémonos.- agarró su baúl, lo cerró con violencia y bajó las escaleras hacia la sala como un relámpago.-

Ginny rodó los ojos y también cerró su baúl, un tanto más calmada, se vistió con unos pantalones de mezclilla, una blusa huanga de líneas de colores y unos tenis negros. Tomó sus cosas y bajó las escaleras con mucha precaución, la sala estaba completamente sola, excepto por Hermione que estaba en un sillón, achicada en su lugar y con los labios apretados, como una niña que no le cumplieron un capricho. Ginny se sentó a un lado de ella y se pusieron a esperar a los chicos.

10:00 No llegan.

10:15 Se está haciendo tarde

10:25 ¡Por el amor de dios! ¿qué no piensan bajar nunca?

10: 30 ¡Basta! Es muy tarde.

Hermione y Ginny se levantaron, dispuestas a sacar a esos chicos de la alcoba de Ron a cualquier precio. Subieron las escaleras y escucharon frases de desesperación.

  • Ron ¡No entra!-

  • ¿Cómo que no entra? ¡Debe de entrar!-

  • No entra, simple y sencillamente no entra, es demasiado grande.-

  • Búscale la forma!!!! No tenemos todo el día.-

  • Está muy apretado.-

  • Pues que esperabas???-

Hermione y Ginny se taparon la boca, horrorizadas. Se miraron y decidieron echar un vistazo por la hendidura de la llave. Parecía que Harry estaba forcejeando, haciéndose hacia delante y hacia atrás.

  • Esta cosa no va a entrar, Ron.-

  • Vamos, Harry ¡un último intento! Trata de darle vuelta, a lo mejor así entra.-

Se oyó un gruñido, como de alguien que estaba pujando levemente.

  • ¡Maldita sea! ¡Ron, se atoró!-

  • ¡Jálalo!-

  • ¡Se atoró más!-

  • ¡Échale más fuerzas, Harry! Veras que así entra.-

  • Esta-maldita-cosa-no-entra.- se oyó la voz de Harry entre empujón y empujón.- ¡LISTO! Ya entró.-

  • ¡¿Ves?! Te dije que si entraba.-

Se oyó que Harry soltaba un resoplido. Se oyeron pasos y la puerta se abrió. Hermione y Ginny se sonrojaron al instante y no exactamente porque las hubieran descubierto. Harry estaba sudando y Ron tenía el cabello más alborotado que nunca, los dos tenían las mejillas rojas.

Las dos se levantaron sin decir una sola palabra, bajaron a la sala y tomaron los polvos de la chimenea, se fueron al callejón Diagon. No cruzaron incluso ni una mirada mientras caminaban a la estación. Harry y Ron las seguían casi corriendo, Hermione y Ginny daban unos pasos gigantescos y parecía que querían estar lo más lejos posible de los dos.

Llegaron a la estación de King Croos en tiempo record, el amable señor de los boletos les preguntó cuantos querían alegremente y Hermione soltó un frío y no muy feliz , la sonrisa del señor se desvaneció al instante y les dio los pasajes lo más rápidamente posible.

Hermione y Ginny corrieron primero hacia la barrera, tal vez un poco más rápido de lo necesario. Les siguió Ron con el baúl que hacia un traqueteo raro. Desapareció entre los andenes, sin dejar rastro de que en ese lugar alguna vez hubo un pelirrojo.

Harry estuvo a punto de correr, pero unos pasos lo hicieron detenerse. Esos pasos, esos pasos petulantes y pausados, con su ligero silbido. No pudo evitar voltear a ver, esperanzado.

Draco Malfoy, caminaba hacia la barrera, con ese andar tan Slytherin, los pantalones negros y su camisa verde hacían un hermoso contraste con sus ojos de luna y su piel de marfil, esa piel pálida que ocupaba todos los sueños de Harry.

Parecía que el tiempo se había detenido, que no había nadie a su alrededor, solo el y Draco, atrapados en una enorme esfera negra, Gryffindor y Slytherin, Potter y Malfoy. Podía oír el eco de los zapatos de Draco, solo eso, no había gente, no había mañana, no había antes, solo ellos dos.

Y aun así, aunque su corazón latiera a una velocidad asombrosa, Draco aun no lo había visto, solo caminaba con la mirada gacha, con las manos en sus bolsillos, ya no estaba, simplemente ya no estaba......

Draco siguió caminando, ignorando completamente a Harry, solo hasta que pasó a su lado y sus manos se rozaron durante un leve momento. Los dos voltearon en tan solo una milésima de segundo. Draco miró esos brillantes ojos verdes, tan infantiles, tan hermosos, como una hoja con el brillante rocío después de la lluvia, esos ojos en los que ansiaba perderse, su corazón saltó, intentando salirse atravesando las costillas. Unas palabras salieron de la boca de Harry en tan solo esa fracción de segundo.

  • “Ya no está”- fue un susurró, apenas y sus labios se habían movido.-

Draco regresó a la realidad, movió la cabeza de un lado al otro, sus ojos se llenaron de ira y lanzó a Harry contra su carrito. Harry cayó con un estrepitoso ruido sordo, todas sus cosas dieron al suelo junto con el.

  • No vuelvas a tocarme jamás, Potter.- exclamó Draco, no lo dijo fuerte, ni siquiera había elevado su tono de voz, seguía arrastrando las sílabas, ese tono extraño y refinado.- Jamás.- y atravesó la barrera.-

El ojiverde empezó a acomodar sus cosas, recordando lo que había pasado, esos ojos de Malfoy, grises....si....., pero brillantes, como la luna, esos ojos de Luna.

Harry se obligó a dejar de pensar en Malfoy aunque fuera solamente durante algunos segundos, miró el enorme reloj que estaba arriba del anden y descubrió que solo le quedaban 2 minutos para llegar, aventó todas sus cosas al baúl como pudo, lo cerró torpemente y corrió hacia la barrera junto con los estrepitosos graznidos de Hedwing, estaba molesta por que la habían despertado y de pilón la habían tirado al suelo.

Apenas estuvo dentro, buscó alguna señal, solamente la mano grande y pecosa de Ron fue lo que le avisó. Corrió hacia donde había salido la mano, le aventó el equipaje al pecoso, se subió al tren de un salto y en ese preciso momento el tren dio marcha. Harry suspiró aliviado.

El tiempo pasaba lentamente, Ron no dejaba de tomar su baúl como si de eso dependiera su vida, echando miradas fugases a donde estaban los demás. Hermione y Ginny secreteaban entre ellas, poniendo la mano para que la brisa no se llevara sus palabras, dirigiendo miradas de soslayo a Harry y a Ron y Harry.......Harry solo miraba el paisaje, esos verdes pastos de Inglaterra y ese claro y limpio cielo azul. Su cara morena reflejaba concentración.

¿Qué le estaba pasando?

Primero miraba a Draco como si de eso dependiera el futuro de la vida en la tierra como la conocemos y al siguiente se encontraba en el suelo con Hedwing reprochándole la caída y toda su ropa regada por el piso.

No podía evitarlo, no podía. No podía evitar que su corazón saltara hasta casi lastimarlo cuando veía los cabellos plateados de Draco, no podía evitar sentir que algo volaba en su estomago, como miles de mariposas, no podía evitar que su mente se desconectara de todo cuando el y Malfoy se encontraban cerca, ni dejar de oír los latidos de su corazón como si lo tuviera a un lado de la cabeza. No podía y en cierta forma, no lo intentaba.

El tren siguió su marcha, suavemente sobre las vías, dando ligeras vueltas cada cierto tiempo.

Era como una broma pesada del destino. Si alguien le hubiera dicho, un año antes, que le llegaría a gustar de Draco Malfoy, le hubiera dicho que estaba loco y de paso cuerdo.

Durante 6 años de su vida, se imaginó que lo único que sentiría por Malfoy sería un odio inmenso, que Draco sería mortífago y él Auror, que uno de los dos tendría que morir y que si fuera él el vencedor, disfrutaría cada momento de agonía del rubio, su mayor placer sería verlo morir como la vil rata que era, o por lo menos, darle una buena patada después de haberlo convertido en hurón.

Pero ahora, pensaba todo lo contrario, ya no deseaba matarlo, no deseba lastimarlo. Solo deseaba besarlo, besarlo apasionadamente, enredar sus dedos entre esos cabellos rubios y decirle mil veces al oído “te quiero” una y otra vez, una y otra vez.

Por un loco momento no pudo evitar pensar que era “eso” que ya no estaba en la mirada de Malfoy, simplemente ese sentimiento ya no estaba.

  • Ahora vengo.- exclamó la gruesa voz de Ron, sacando a Harry de sus pensamientos vagos sobre Malfoy.

  • Si, claro.- dijo Ginny, apenas mirándolo.-

Harry continuó encimado. Recordó lentamente todo lo que había pasado en su vida: cuando descubrió que era mago, cuando conoció a Ron, cuando salvó a Hermione de las estúpidas garras del trol, cuando salvó a Ginny de que muriera a manos de Tom Sorvolo Riddley, el ajedrez gigante, el lazo del diablo, las pociones, las llaves voladoras. Sirius (sus ojos se pusieron cristalinos al recordar eso), Hagrid, Dumbeldore. El torneo de los 3 magos, Fleur Delacour, Cedric Digory, Víctor Krum, la pelea de Ron y Hermione, cuando descubrió que era el heredero de Gryffindor y el noviazgo de Hermione y Krum. Finalmente lo que sentía por cierto Slytherin de pelo rubio platino.

Realmente la gran pregunta no era ¿Quién le gustaba? Si no ¿Por qué? Le gustaba.

No era fácil encontrar en esos seis años de odio un solo momento en el que Potter y Malfoy estuvieron tranquilos en el mismo lugar durante más de 5 minutos.

Debía de haber un momento en el que Harry dejó de ver a Malfoy como un enemigo, en el momento en el que dejó de odiarlo. Un pequeño tramo en la línea del tiempo.

Tal vez fue cuando estuvo escondido en un gran armario negro en el callejón Knocktur. Cuando un Malfoy lleno de curiosidad inspeccionaba las cosas de la vieja y polvorienta tienda, fue la primera vez que lo vio así, no parecía ser la misma persona que había dicho todas esas cosas horribles sobre sus amigos, solamente parecía otra persona curiosa, vulnerable como todas las demás, simple y sencilla, con sentimientos y comprensión. Era increíble que un Malfoy mostrara cualquier otra mirada además de odio. Con esos grises ojos muy abiertos, con la boca ligeramente abierta y un rebelde mechón rubio sobre su frente, sus impacientes dedos tocando todo lo que estaba adelante aunque su padre le hubiera dicho que no tocara nada.

O tal vez fue en segundo, cuando el y Ron y se convirtieron en Crabbe y Goyle durante una horrible hora, aun recordaba el dolor en la espalda. Mientras hablaban con Malfoy, pudo notar regocijo en su voz y sus ojos brillaban como nunca antes los había visto brillar, no fue en ese momento, claro que no.

O en cuarto, cuando Hermione lo hizo saltar del miedo al recordarle muy amablemente al profesor Moody, que sorpresivamente lo había convertido en hurón durante algunos diez minutos, miedo, fue la primera vez que pudo ver miedo en la mirada de Malfoy. Recordó como se veía, ese rápido movimiento que hizo que su capa se moviera en círculo, esos ojos de luna tan abiertos como el estrellada firmamento y tan profundos como tal.

Pero tal vez fue en sexto. Último juego de Quidditch de la temporada. Gryffindor y Slytherin estaban empatados, hasta que al fin Harry consiguió dominar la escurridiza y rápida Snitch. Pero una bludger loca mandada por uno de los cazadores del equipo contrario lo hizo caer y quedar en la enfermería 3 semanas. Lo último que oyó fue “¡QUE ESTAS LOCO, CASI LASTIMAS A POTTER!” dicho por Malfoy, pero pareció que se arrepintió y continuó hablando “pudieron habernos sacado de la final”.

Si, ese fue el momento, en el que sintió que nunca pudo volver a ser más dichoso. Cerró sus ojos y dejó que la camilla se lo llevara a la enfermería, fue conciente de lo pesado que se puso su cuerpo a causa del lodo que le había caído en el juego y también fue plenamente conciente de la dicha que lo embargó.....en ese momento.....el lo tomó como que era un efecto secundario de algún hechizo que le hubieran hecho o Madame Pomprey sacando alguna de sus raras pociones que te hacían escupir del asco. Lastima que hasta ese momento nadie lo había tocado.

La puerta se volvió a abrir con un sonido rasposo y por ella entró Ron, pero no estaba solo, una chica lo estaba acompañando.

Chan chan chan (y no Cho).

Este es el capítulo 4, ojala les haya gustado. Ya después se sabrá si son ciertos los no muy limpios pensamientos que Hermione y Ginny tienen sobre Harry y Ron.

Contesto review (como si fueran muchos)

Cynthia: ¡¿con que ya leíste mi historia he??! Solo déjame carcajearme un momento ¡¡¡¡¡¡ jajajajajajajajajajaja!!!!!!!! Pues que bueno que te gusto y te agradecería que no mintieras, te vas a volver una Cynthia-pinocho. Bye wapa. (gracias por la idea de los duelos ilegales, la tomaré en cuenta en uno de los capítulos que ya tengo planeados ^_~ (deberías de ponerte un Nick, Cynthia se oye demasiado extraño en una página de fics de Harry Potter))

Viridiana: ¿sabes? Todo esto te funcionaría si no pusieras tu email, ni que no supiera tu segundo mail, que bueno que ya leíste el de eres y cuidadito con hacerme esas bromas de Jessica Potter (lo de una loquita por un pelirrojo lo acepto) bye Viridiannia Y sigue leyendo mis fics que si no, no te lo perdono nunca.

Jenchan: Hola chica, gracias por tu review siempre son los primeros, me alegran las mañanas. Ya quiero leer tu nuevo fic, esa nueva pareja me tiene intrigada ¿Quién será? O más bien ¿Quiénes serán? ¡La duda y la espera me matan! Bye wapa y sigue escribiendo.

Jessica Weasley (la loca más loca, lunática un poco y de pilón cuerda)