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Historia 7952 — capítulo 2
- CAPÍTULO 2: EL MEJOR VERANO DE MI VIDA...
Antes de que los dos alumnos se dieran cuenta habían pasado los dos días libres que tenían antes de empezar con sus clases. Los dos se habían hecho muy amigos en ese tiempo...la mañana del día en que empezaban sus clases se despertaron a las 7 de la mañana por orden de Dumbledore. Los dos bajaron a desayunar con cara de sueño ya que el día anterior se habían acostado bastante tarde jugando al snap explosivo.
-Buenos días alumnos!-dijo Dumbledore jovialmente entrando por las puertas del Gran Comedor-aunque casi debiera decir buenas noches-añadió al ver las caras de sueño de los dos chicos.
-Buenos días...-dijo Harry.
-...días...-bostezó Laisha.
-Bueno, hoy empezamos!-siguió el director sentándose entre Laisha y McGonagall-en cuanto termineis el desayuno acompañadme.
Los dos chicos terminaron de desayunar rápido más por la intriga que por el hambre y siguieron al director que les miraba con una sonrisa de oreja a oreja. El hombre les guió por una gran cantidad de pasillos que conducían a las mazmorras, Harry se asustó por un momento, y si Dumbledore había pensado que Snape les diera clases extra de pociones durante el resto del verano? por suerte el hombre de blancos cabellos giró a la derecha alejándose del aula de pociones, Harry suspiro aliviado.
A los pocos minutos entraron en un aula enorme equipada con un montón de aparatos extraños, cintas de colores, cuerdas, varas de diferentes tamaños, un arpa, una enorme estantería con libros del tamaño de una pata de elefante, un chivatoscopio, pesas, dos mesitas y dos sillas de madera oscura. La sala estaba solamente iluminada por una docena de velas que, al igual que las del Gran Comedor, volaban sobre sus cabezas.
-Valla...
-Os gusta?-preguntó Dumbledore con una sonrisa dirigida a Laisha que había empezado a recorrer la habitación observando con curiosidad cada objeto.
-Qué es?-preguntó Harry mirando las cintas de colores con cara de para-que-demonios-servirá-esto.
-Los muggles lo llaman gimnasio, aunque esto no lo es exáctamente, será vuestro lugar de estudio...teneis que estar preparados para entrar a formar parte de la Orden del Fénix para finales de año-dijo Dumbledore con una de sus más radiantes sonrisas. Los dos chicos se giraron para mirarle con los ojos como platos.
-O...O...Orden...d...del...F...Fé...nix?-preguntó Laisha sin salir de su estado de shock-nosotros? Pero no se supone que hay que ser mayor de edad y saber hacer algo?
-No cree que es un poco apresurado?-preguntó Harry con cara de extrañeza.
-Necesitais estar dentro de la Orden y la Orden os necesita a vosotros-dijo Dumbledore lentamente-si estais con la Orden, Voldemort no podrá localizaros y nunca vienen mal una de las mejores estrategas del mundo y el heredero de Godric Gryffindor para una organización como la nuestra-añadió el profesor con una sonrisa de orgullo para cada uno.
A Harry enterarse asi tan derrepente de que era el herdero de Gryffindor le había sentado como un balde de agua fría.
-Yo? Heredero de Gryffindor?-preguntó el chico en estado de shock, Laisha se rió al ver su cara.
-Al igual que tu padre-dijo Dumbledore con una sonrisa.
-Mi familia nunca dejará de impresionarme-dijo Harry con una pequeña sonrisa.
-Esta puerta a dónde va?-preguntó Laisha señalando una puerta semioculta por las cintas de colores.
-Es un baño-dijo Dumbeldore-bueno, veamos, empecemos por las habilidades físicas...alguno de los dos sabe algo de artes marciales?-preguntó el director como si fuera lo más normal del mundo.
-No
-karate?
-No
-kunfu?
-No
-Boxeo?
-No
-Entonces habrá que empezar por el principio-dijo el hombre con una sonrisa mientras se quitaba la capa, los dos chicos le miraban intrigados-atacadme sin magia.
Laisha y Harry se miraron entre si, una cosa era aprender a pegar pero nunca pensaron que tendrían que agredir directamente al director del colegio.
-No me digais que teneis miedo de un anciano-dijo Dumbledore sin dejar de sonreir.
-No es por molestar pero...es necesario que le peguemos?-preguntó Laisha con inseguridad.
-Deja que sea Harry el que ataque primero-dijo el hombre guiñándole un ojo a la chica, ella sonrió.
Harry suspiró y se quitó la túnica, en su vida había pegado a nadie, solo se había limitado a defenderse de Dudley y sus matones asi que en materia de ataque no tenía mucha práctica, además no le hacía ninguna gracia tener que pegar a Dumbledore, que por muy jovial que pareciera debía haber pasado hacía tiempo la raya de los 80.
-Cómo le doy?-preguntó el chico al ponerse delante del hombre, Dumbledore se encongió de hombros y Laisha se hizo a un lado, no era la primera vez que veía a Dumbledore pelear.
Harry levantó la mano e intentó dar en el estómago de Dumbledore pero para su sorpresa lo siguiente que vió fueron los brillantes ojos azules del director mirándole desde arriba y su espalda contra el suelo.
-Cómo he llegado aquí?-preguntó confuso, Laisha estaba tirada por los suelos de la risa, Harry no pudo reprimir una sonrisa al verla reir.
-Cómo lo ha hecho?-preguntó Harry a Dumbledore que también se había contagiado de la risa de Laisha.
-Eso es exáctamente lo que vais a aprender-dijo el director, sus ojos brillaron más que nunca en ese segundo.
Pasaron el resto de la mañana aprendiendo complicados movimientos, en algún momento a Laisha se le enrrollaron las piernas y les dio tal ataque de risa a los tres que decidieron dejarlo para otro día. Al salir de la habitación Laisha no pudo resistir la tentación y se llevó uno de los enormes libros a su habitación.
Antes de que ninguno de los dos se diera cuenta habían pasado un mes en Hogwarts, tan solo quedaban dos semanas para que el castillo se llenara de estudiantes ruidosos y volviera la normalidad al castillo. Harry acababa de salir del Gran Comedor, en esas dos últimas semanas no tenían clases con ningún profesor porque se estaban preparando para la llegada del resto de los estudiantes, aun asi los dos chicos iban a la sala de las mazmorras para practicar entre ellos. Esa mañana Harry se había levantado temprano, había subido a la habitación de Laisha pero la chica no estaba allí, no era la primera vez que subía, en ocasiones se había quedado allí después de ser bruscamente despertado por una pesadilla únicamente por tranquilizarse viéndola dormir. Cada vez que la miraba estaba más convencido de que era un ángel.
La llegada del resto de los estudiantes al castillo inquietaba al chico de los ojos verdes, no le gustaba la posibilidad de que Laisha se encontrara con otros amigos y le dejara de lado, no quería renunciar a estar con ella, sabía que se verían en los entrenamientos pero no sería lo mismo...
-En qué piensas?-preguntó una suave voz a sus espaldas, Harry se giró y vió como Laisha avanzaba hacia él.
-En nada...Dónde has estado toda la noche?-preguntó Harry.
-En el bosque, había un centauro herido-dijo Laisha.
-Y cómo lo sabías?
-Ni idea...solo lo sentí-dijo ella extremeciéndose, podía sentir el dolor y las emociones de los animales de bosque-Bajamos?
Los dos se dirigieron como todas las mañanas a la pequeña habitación en la que hacían ejercicio y aprendían nuevos hechizos. Al llegar se quedaron con la boca abierta.
-Qué ha pasado aquí?-preguntó Harry.
-Es una nueva prueba-dijo Dumbledore saliendo del aire.
El techo anteriormente despejado de la habitación estaba ahora lleno de artilugios colgantes y cortantes que se movían en todas direcciones sin un orden aparente, lenguas de fuego atravesaban el laberinto de cuando en cuando.
-Debeis pasar los dos, sois un equipo-dijo Dumbledore-teneis...15 minutos, todo es de verdad asi que tened cuidado...Ah! otra cosa, si no tocais el botón rojo que hay al final del recorrido en menos de 15 minutos puede que pase algo malo...
Después de estas palabras salió de la habitación. Harry y Laisha se miraron. Ella parecía saber que era lo que tenían que hacer.
-Quítate la ropa...todo menos la ropa interior y los pantalones-dijo Laisha mientras ella se desprendía de la capa, túnica, falda, zapatos, medias, jersey...quedándose en camiseta de tirantes, sujetador y braguitas. Harry la hizo caso y se desvistió.
-Qué crees que ha querido decir con que puede que pase algo malo?-preguntó Harry mirando los objetos punzantes que les separaban del final de la habitación.
-No tengo ni idea pero sé como podemos cruzar esto-dijo entornando los ojos. Harry la miró asombrado-tienes que seguir mis indicaciones, diga lo que diga...de acuerdo?
Harry asintió, saltó hasta quedar colgado de una de las barras móviles y siguiendo las indicaciones de Laisha fue saltando obstáculos, casi cayó cuando una llama salió de no se sabe dónde quemándole el bajo de los pantalones, afortunadamente no se prendieron, agradeció la idea de Laisha de quitarse la ropa antes de entrar en el maldito laberinto...había que reconocer que la chica tenía unas piernas preciosas...
Unos segundos más tarde Harry había llegado al suelo.
-Lai, no veo ningún botón rojo!-gritó desde el otro lado del laberinto-Oh, oh...
-Qué pasa?-preguntó la chica.
-El botón...está en el techo...yo ya he bajado, no puedo pulsarlo-dijo Harry.
-Voy para allá...
-Ten cuidado...
Laisha pasó por todo el laberinto con mayor facilidad que Harry por estar mucho más delgada que el musculoso chico, al llegar al final se paró y miró hacia el techo. Harry tenía razón, hasta estando donde estaba ella era bastante dificil llegar al botoncito de las narices, solo podía pulsarlo si...saltaba...
-Harry...
-Estoy aquí abajo-dijo el moreno.
-Voy a tener que saltar para tocar el botón-dijo ella-tienes que cogerme...
-Salta-dijo el chico.
Laisha pegó un salto y con una patada pulso el botón, cerró los ojos en la caida rogando por que Harry estuviera abajo para cogerla. Sintió como unos brazos frenaban su caida y luego Harry y ella cayeron al suelo, ella encima de él.
-Estas bien?-preguntó Harry mirándola con preocupación.
-Si, eres un cojín muy cómodo-dijo ella mirando los ojos verdes de Harry desde arriba, sonrió.
-Pues este cojín también sabe hacer cosquillas-dijo Harry con sonrisa de lunático en la cara empezando a hacerla cosquillas por todos lados.
-jajajajaja...para..por fav...jajaja...Harry!jajajaja...estate quieto jajajaja... jajajaja...Harry...ay...jajaja para...
-Muy bien chicos-dijo una voz entrando en la habitación.
Inmediatamente los dos se pusieron en pie ligeramente sonrojados por la forma en la que les había pillado el director.
-Podeis vestiros-dijo el hombre soltando una pequeña risa que solo ayudó a que el sonrojo de los dos aumentara...
********************************************************************** Harry y Laisha estaban en la estación de Hogsmeade. Harry estaba con los nervios de punta, estar todo el verano alejado de sus amigos era insoportable y ahora que iba a verles pensaba estrangularles a abrazos. Laisha estaba tranquilamente sentada en uno de los bancos de la estación mirando a Harry que daba paseos inquietos por todo el andén. Estaban solos, Dumbledore había insistido en que ella le acompañara a la estación, cosa que no entendía porque ella no conocía a nadie en Inglaterra y tampoco la apetecía ver como Harry saludaba a sus amigos y se olvidaba de ella en poco tiempo.
Harry por otro lado estaba preocupado por la reacción de sus amigos al conocer a Laisha, sabía que con Ron no habría ningún problema pero quizá Hermione se sentiría desplazada, ella siempre había sido la única chica que andaba con ellos a todas horas. Y Harry sabía que si no se caían bien el curso iba a ser muyyyyy largo.
-Estate quieto...el tren no va a llegar antes por muchas vueltas que des...con eso solo lograrás marearme-dijo Laisha levantándose y dándole la espalda a Harry que de verdad la estaba mareando.
Para su sorpresa el chico de los ojos verdes la abrazó por detrás y apoyó su barbilla en su hombro.
-Lo siento...-susurró Harry, ella sonrió-Ya verás, vas a llevarte muy bien con Ron y Herms...son los mejores...Ah! te recomiendo que no te acerques a Draco Malfoy es u...
-Draco Malfoy está en Inglaterra?-preguntó Laisha alarmada.
-Le conoces?-preguntó Harry desconfiado (o debería decir celoso?).
-Espero que sea el mismo Draco Malfoy...-dijo ella en un susurró evocando momentos de su pasado.
-De qué le conoces?-preguntó Harry soltando la cintura de la chica, ella se giró para mirarle.
-Le conocí hace años en Bulgaria...-dijo ella sin entender la reacción de Harry, el chico se dio la vuelta mirando las vías.
-Ya llegan...-susurró Harry, Lai se acercó con él a la vía. Poco a poco vió como la locomotora escarlata se paraba ante ellos en el andén. Hagrid apareció de no se sabe dónde y empezó a llamar a los de 1er año que empezaban a salir del tren.
Harry miraba por encima de la gran cantidad de cabezas hasta encontrar una de un llamativo color rojo acompañada de otra castaña ligeramente enmarañada.
-HARRY!!!-gritó una de las cabezas tirándose encima de él, la segunda cabeza también cayó. Asi los tres amigos estaban tirados en el suelo mientras Laisha les miraba con cara divertida.
-Ron, Herms!!qué alegría veros pero...me ...estais...aplastando!-dijo Harry al tiempo que notaba como sus dos amigos se levantaban dejándole respirar.
-Qué tal estás?
-Bien
-Qué tal con los Dursleys?
-Mal
-Qué tal el verano?
-Bien
-Nos has echado de menos?
-Si
-Cómo has llegado aquí?
-Me trajo Remus
-Has pasado el verano aquí?
-Si
-Quién..
.-EY! Vallamos por partes-dijo Harry agobiado por tanta pregunta pero sin dejar de abrazar a sus amigos.
Los dos amigos le miraron sonrientes. Harry estaba buscando el momento indicado para presentarles a Laisha. Miró a la chica que estaba a su lado, ella estaba inmóvil y miraba una figura de hombre que se había detenido y la miraba fijamente. Draco Malfoy no podía creer lo que estaban viendo sus ojos...Laisha...su pequeña Laisha...
El rubio corrió hacia ella y ambos se fundieron en un fuerte abrazo ante la sorprendida mirada de Hermione, Harry y Ron.
-Dios mío...Laisha...estás bien?-preguntó Draco a la chica, ella asintió siendo aun abrazada por el rubio.
-Cómo estás tu?-preguntó ella con voz suave mientras pasaba una mano por la cara de Draco.
-No me han descubierto, eso ya es algo...cuanto tiempo...no tienes ni idea de cuanto te he echado de menos...-susurró haciéndola girar en el aire-estás muy delgada...-añadió con preocupación.
-Ya vale...no te pongas sobreprotector-dijo ella riendo. Draco volvió a abrazarla con ternura-además...tienes que irte...
-Si, señorita...-susurró Draco y después de darla un beso en la frente se fue sonriente hacia el castillo.
Harry, Ron, Hermione, Laisha, Neville, Ginny y Seamus eran los únicos que quedaban en la estación y miraban la escenita con la boca abierta...Draco Malfoy mostrando singnos de afecto por alguien que no fuera él mismo? (NdA: de nuevo la falta de costumbre).
-Si que era él?-preguntó Harry con mala cara.
-Si, es mi tío...bueno, mi medio tío...es una de las abundantes cosas raras de mi familia-dijo Laisha sonriendo al moreno.
Ron por su parte se estaba comiendo a Lai con los ojos, en los dos segundos que llevaba Harry hablando con ella había pasado revista a su cuerpo unas doce veces. Hermione le dio un codazo en señal de no-te-cantees-tanto.
-Ron, Hermione, esta es Laisha Riply-dijo Harry haciendo las presentaciones-y estos son Ginny, Neville y Seamus-continuó Harry señalando a los otros tres.
-Eres Inglesa? Antes no venías a Hogwarts, no?-preguntó Hermione sonriente, le daba la impresión de que esa chica la iba a caer bien.
-Soy Inglesa pero he vivido la mayor parte de mi vida en Bulgaria, en Drumstrang-dijo Laisha sonriendo a la chica de los ojos miel.
-Ah! Conocerás a Vicktor Krum, no?-preguntó Hermione.
-De vista, nunca nos llevamos demasiado bien...
-A qué casa vas a ir? Nosotros somos todos de Gryffindor...-preguntó Hermione sonriente, sin darse cuenta las dos chicas estaban de camino al castillo mientras los dos chicos las miraban incrédulos.
-Y yo que pensaba que se iban a llevar mal-dijo Harry sonriente al verlas marchar, otra cosa que le hacía sonreir era el saber que Malfoy era tío de Laisha y no un novio del pasado...o del presente.
-De qué la conoces?-preguntó Ron señalando a Laisha y siguiendo el camino que habían cogido las chicas en dirección al castillo.
-Ha estado todo el verano aquí conmigo-dijo Harry sonriente-es muy simpática ya verás...
-Y está muy buena-dijo Ron, Harry se giró alarmado al oir eso.
-Te gusta?-preguntó Harry.
-No lo sé, aun no he hablado con ella-dijo Ron sin notar el tono de alarma en la voz de su amigo-qué has estado haciendo todo el verano?
-Ya sabes, lo típico: pasear por el lago, ayudar a Hagrid con los animales heridos, leer, conocer nuevas salas del castillo...-dijo Harry, les estaba prohibido decirles a ninguno de sus amigos que estaban entrenándose para empezar a formar parte de la Órden del Fénix.