← Historia 79734 · de
Historia 79734 — capítulo 13
Hermione se quedó estática en el lugar y apenas bastaron unos segundos para que le cayeran varias fichas encima, pero no era el momento para hacerse cargo, Por lo que tomó sus cosas y salió casi corriendo.
-Draco, ¡espérame! -gritó al ver al muchacho todavía a unos metros de ella. Él se quedó en su lugar y le sonrió. -¿En…en que pensaste? ¿Cuál fue tu recuerdo feliz? -le preguntó una vez a su lado -No te lo diré -dijo con seriedad -¡Oh, vamos!, conozco tu lado oscuro, que hay de malo que me cuentes un poco de lo mejor de ti -Primero dime tú, ¿en que piensas, Granger? -Claramente esa pregunta tenía un doble sentido, pero Hermione decidió ignorarlo -Pregunté primero -espetó cruzándose de brazos y mostrándole una mirada altanera -Entonces no lo sabrás -¡Malfoy! -chilló enojada y el muchacho comenzó a reír. Un ruido los hizo sobresaltar y Draco la arrastró hasta una columna. Desde allí vieron aparecer a Peeves que parecía estar… ¿bailando?
-El niño que vivió se quedó sin padres y sin novia, una serpiente negra y cruel se la quito -escucharon que cantaba el poltergeist, se miraron entre ellos sorprendidos y siguieron prestando atención -¡Oh! Pobre niño que vivió, la pelirroja rápida resultó -Draco no pudo evitar soltar la carcajada y recibió como reprimenda un codazo a la altura del estómago propiciado por Hermione que le hacia señas para que se callara. Peeves seguía con su melodía a medida que avanzaba por los pasillos pegando piruetas o moviendo sus brazos al son. -¡Esto no puede estar pasando! -Exclamó Hermione imaginándose como acabaría toda esa situación -¡Maldito Peeves, mañana será un caos! -¿Te preocupas por eso? -espetó Draco sorprendiendo a la castaña- A mi me preocupa más que mi mejor amigo no me haya contado que anda con Pecas -Creo que hay dos personas que tienen mucho por explicarnos -coincidió Hermione
Blaise leyó la carta y salió disparado hacia la Sala Común con la esperanza de que Draco ya estuviera allí. Para su sorpresa la sala ya estaba prácticamente vacía de no ser por un bulto morocho que se abrazaba en el sillón frente a la chimenea
-¿Pansy? -inquirió dudoso. No tenía dudas de que se trataba de su amiga, la reconocería en cualquier lado, pero no podía asimilar verla en una situación tan débil y vulnerable, eso no era propio de Pansy -¿Blaise? -Respondió ella volteándose a verlo y secando rápidamente las lágrimas que surcaban su rostro -¡Merlín, preciosa!, ¿qué tienes? -se acercó a ella y se dejó caer en el sillón a su lado abrazándola. Pansy hundió su rostro en el pecho del moreno y no pudo reprimir un sollozo- ¿Es por un chico, verdad? -Ella no contestó, simplemente se tensó y dejó escapar algunas lágrimas más- Dime quién fue -rugió furioso tomándola por los hombros y obligándola a que lo viera a la cara- Ese mal nacido se arrepentirá de haberte hecho llorar, ¡dime quién fue! -Si te dijera que fuiste tú ¿qué harías? -Espetó mirándolo a los ojos- ¿auto-cruciarte, acaso? -Blaise no supo a que se refería, pero una punzada de culpa se le clavó directo en el pecho -¿De qué hablas, Pans? -¡De que estoy así por ti! -Gritó- De que hace rato que ni me miras, ni me hablas, ni me abrazas ¡mira a lo que he tenido que llegar para que repares en mí! -Se quejó- Desde que acepte ser tu pareja de baile que ni siquiera hablamos, pareciera que ese era tú único propósito -¡No digas tonterías! -La interrumpió- ¿Cómo puedes siquiera insinuar que te utilice? ¿Estás loca?
-¡Entonces explícame que demonios pasó!, estoy segura de no haber hecho nada que te molestara, y tú me tratas como si te hubiera traicionado o algo. De Draco ya estoy acostumbrada, siempre fue así, ¿pero tú? No había mañana que no me esperaras para ir a desayunar, ni día que pasaras por alto darme mi dosis de cosquillas. Demonios ¿cuánto hace que no estamos así? Sentados frente al fuego charlando o simplemente compartiendo el silencio… ¡lo hacíamos todas las noches, Blaise! Se suponía que era una princesa y me prometiste cuidarme como tal -se desahogó y junto todo el coraje posible para no dejar escapar más lágrimas durante su exposición, sin embargo parecían acumulársele en el pecho porque cada vez lo sentía más contraído -Y te cuido, preciosa… -No, ¡no me cuidas! -Gritó colérica- si me cuidaras no me hubieses dejado de lado. Si me cuidaras te molestarías al menos en saber como estoy y no en esperar a verme de este modo para darte cuenta. Salazar ¿qué digo?, ¡si me cuidaras no estaría de esta jodida manera, Blaise! -esa vez la presión fue más fuerte que ella y las lágrimas la abordaron por completo. Blaise la tomo firmemente por el cuello atrayéndola hacia él para abrazarla. El cuerpo de Pansy convulsionaba bajo sus brazos producto de los sollozos -Perdonáme, Pansy. He sido un imbécil -la consoló -Si -concordó ella aún amortiguada en el abrazo -Prometo que las cosas volverán como antes, no volveré a dejarte ¿si? Te prometo -No prometas cosas que no cumplirás, Zabini -No seas tan cruel, Parkinson. Si te doy mi palabra la cumpliré -Escuchó la risa de la morocha y respiró con tranquilidad. Ver así a Pansy por su culpa lo había devastado a niveles insospechados, y escucharla reír lo reconstruía por completo. Se quedaron unos minutos así abrazados mirando el crepitar del fuego hasta que la puerta de la sala se abrió -¡Hasta que te dignas a aparecer! -se buró Blaise mientras que Draco se acercaba a ellos -¿Interrumpo algo? -inquirió haciendo oídos sordos a su amigo y viendo a los dos en esa situación -No, sólo cumple sus funciones como amigo que parece últimamente varios están olvidando -mencionó Pansy y Draco bufó dándose por aludido lo que hizo sonreír ampliamente a la pelinegra- Voy a arreglarme un poco mi desastrosa cara -señaló poniéndose de pie -Tú siempre estas bella -aduló Blaise mientras ella se retiraba refunfuñando algo así como "Y tú nunca cambias"
-Oye, tú y yo tenemos que hablar. Peeves… -Blaise no lo dejó continuar interrumpiéndolo inmediatamente -Si, tenemos que hablar pero de algo más importante que eso -Draco enarcó una ceja, desconcertado por la seriedad del moreno- ¿Qué tal tu marca? -¿Porqué lo preguntas? -Replicó él con cierto temor -Me escribió Theo, ahora contesta -Draco tragó grueso -Hoy a la tarde, me ardió como me ardía en las peores épocas de quien-ya-tú-sabes -Lo supuse -se frustró pasándose con nerviosismo la mano por la cabeza- y seguramente volverá a pasarte -¿Porqué?, ¿qué es lo que sabes, Blaise? -Draco ya estaba notablemente preocupado y no se molestaba por ocultarlo -No mucho, Theo vendrá mañana "de visita" -señaló enmarcando las comillas con las manos- y ahí nos enteraremos. Pero si él sabía que probablemente te molestaría la marca, por algo es, por lo que seguramente tenga que ver con su padre, y creo que eso te responde bastante, ¿no? -Draco asintió -Se supone que debería estar feliz de ver a mi amigo, ¿no? -En una situación menos preocupante, se supondría, si… -ironizó Blaise con una media sonrisa de lado -Debemos contarle a Pansy -En ese momento la muchacha salía del baño con una sonrisa, pensaba interrumpir con un "¿Qué es lo que me tienen que contar?" pero algo la hizo permanecer callada
-Si, es mejor que se prepare y no se encuentre con la situación en frente de sorpresa -coincidió -¿Cómo crees que lo tomará? -Se preocupó el rubio- Desde que finalizó la guerra y terminaron que no volvió a verlo -A Pansy las palabras le llegaron con baldes de agua fría y lentamente sentía palidecer y que el suelo se movía -No sé, en eso eran la pareja perfecta, son los dos igual de impredecibles -¿Quién lo diría? Theodore Nott volviendo a pisar el Colegio Hogwarts -sonrió con sorna y de pronto ¡PUM! Un golpe en las escaleras los hizo sobresaltar -¡Pansy! -gimió Blaise pasando por encima del sillón y levantándole la cabeza ya que estaba completamente desmayada. Tras él llegó Draco y se acuclilló a su otro costado -Theo… -murmuró la muchacha aún inconciente -Mírale el lado positivo -señalo Blaise- no tendremos que pelearnos por ver quien iba a decírselo -bromeó -¡Ennervate! -Conjuró Draco y Pansy abrió los ojos enseguida -Ahora quieras o no tendremos que llevarte a la enfermería o me esperará un lindo castigo -sentenció el rubio y Pansy asintió débilmente mientras los chicos la sostenían por debajo de los hombros ayudándola a incorporarse. Las piernas todavía le fallaban por lo que Draco optó por cargarla en sus brazos. Nunca agradeció tanto que su amiga fuera tan delgada, de otra manera le hubiera costado el triple subir las escaleras de las mazamorras y llegar hasta la enfermería. Para su suerte también, Pansy continuaba conciente y la señora Pomfrey se encontraba levantada hablando con la directora McGonagall. La morena mintió diciendo que esa noche no había ido a cenar y que seguramente se debía a ello, mientras que Draco contaba lo que había pasado y que a consecuencia del susto había utilizado la varita sin pensarlo. La directora no sólo lo eximió de culpas, sino que también lo felicitó por su rapidez y madurez al actuar, mientras que Pansy fue obligada a comer un sándwich de pavo para recuperar energías y así poder ir tranquilamente a descansar. Cuando volvieron Blaise los esperaba con una sonrisa en el rostro. -No sé como nadie se despertó con todo este escándalo -mencionó Draco -Costumbre, Draco, costumbre… -respondió Pansy entre risas -Veo que recuperamos el buen humor -sonrió Blaise y ella asintió -Supongo que escuchaste lo que estábamos hablando…. -Si -le interrumpió al rubio- y no tienen de que preocuparse -Si te desmayaste sólo por la noticia, ¿cómo no quieres que nos preocupemos por cuando tengas que verlo? -se quejó Blaise mirándola perplejo -Estaré bien, enserio -aseguró- la noticia me tomó por sorpresa, mañana estaré preparada para verlo -Draco en un arranque protector la abrazó con fuerza, ella por supuesto le correspondió gustosa y Blaise para no ser menos le acarició la cabeza despeinándola cariñosamente -y después de esto se los refirmo, estaré bien chicos -sonrió -Eres mi hermana, no lo olvides -le susurró Draco -No lo hago -volvió a sonreír- Ahora tu hermana necesita dormir. Plantó un beso en la mejilla de ambos chicos y se dirigió sonriente a su habitación
-¡Las mujeres acabarán conmigo! -Se martirizó Draco mientras se encaminaba a su habitación seguido por Blaise que reía a carcajadas.
Despegó los ojos con pereza. Gracias a Merlín era sábado y no tenía que preocuparse por los horarios, pero extrañamente tenía ganas de bajar a desayunar… quién dice desayunar, dice ir al Gran comedor para cruzarse con cierto rubio Slytherin. Sonrió al recordar la noche anterior, y con esa sonrisa tomó fuerzas para salir de la cama. Se desperezó y se acercó a la ventana corriendo las cortinas. Sin duda aquel era un lindo día, los pájaros cantaban, el Sol brillaba en lo alto, las hojas se mecían al compás de la brisa calida… bueno, en realidad eso es lo que imaginaba ella, ningún estúpido pájaro cantaba, el Sol estaba bien oculto tras densas y malditas nubes, el condenado árbol estaba congelado y el viento era tan condenadamente helado que sentía el escozor del frío justo al nivel del puente de la nariz. Pero para ella ese día era hermoso y nadie podía decirle lo contrario, ni siquiera sus propios ojos. No. Ese día Hermione Granger decidió vivir en su terquedad con la convicción que la sonrisa de su rostro sería suficiente para que todo brillara y tener a temperatura estable su corazón.
La cara somnolienta y bajo las secuelas del frío de Ginny salía tras la puerta del baño sacando de sus pensamientos a Hermione. La miró con la misma felicidad en el rostro, pero Ginny le devolvió una mirada "como eres capaz de tener buen humor con este día y a estas horas". Si, todo eso sin hablar.
-Buen Día, Ginny -se acercó y la saludó con un ligero abrazo -Bu…buenos días -respondió un tanto anonadada no siendo capaz de reaccionar y corresponderle el abrazo -¿Qué tal tu noche? -Veo que la tuya excelente, no me explico de otra manera tanta efusividad a las ocho y media de la mañana -No importa mi noche. No evadas mi pregunta -acusó divertida -¿Pasó algo de lo que no me haya enterado? -Oh, no creo que no te hayas enterado. Pero puedo ir a pedirle a Peeves más detalles -Oh, no. Maldita sea -maldijo ofuscada- Ese estúpido Poltergeist me las va a pagar -No te la agarres con el pobre Peeves y cuéntame que pasó -¿Pobre Peeves? -Indagó enojada- ¿Pobre Peeves? -repitió levantando el nivel de la voz. Hermione soltó la carcajada -Cállate que vas a despertar a la chusma -la retó echando un vistazo para vigilar que ni Parvati ni Lavender se hubieran despertado -Sabes que tienes que hacer para callarme… -Aprendes rápido a extorsionar -Hermione amplió su sonrisa- En camino al comedor te cuento, no quiero correr riesgos -mencionó volviendo a mirar a sus dos compañeras dormidas. Hermione asintió conforme mientras se metía en el baño para asearse.
A los pocos minutos ambas salían rumbo al Gran Comedor. Hermione llevaba un pantalón chupín color negro, con un suéter color tierra y unos borcegos del mismo color. Ginny optó por un jean con botas negras y una cazadora roja. Al salir de su sala se arrepintieron de no tener más abrigo. Era rarísimo que a esa altura del año hiciera semejante frío. Pero por distintos motivos, o mejor dicho, distintas metas, las dos habían puesto su mejor esfuerzo por arreglarse.
-Habla -le ordenó mientras caminaban por los pasillos -Blaise me besó -largó sin más y casi provoca un infarto en la castaña que iba a su lado. Hermione abrió los ojos desmesuradamente y empezó a boquear como si de un pez fuera del agua se tratara, ya fuera por falta de aire como de palabras, se había quedado parada estática en el lugar por lo que Ginny tuvo que tomarla de un brazo y arrastrarla para hacerla avanzar. -Expláyate -fue lo único capaz de decir -Se acercó a mí para preguntarme si conocía el paradero de Draco -miró significativamente a Hermione que se puso colorada de inmediato- y luego me invitó a caminar. Fuimos al lago y hablamos tonterías. Se nos pasó el rato y cuando entramos ya no había nadie, salvo Peeves -respiró hondo al recordar el momento- Al vernos empezó a cantar sobre nosotros -Hermione reprimo las ganas de reír al recordar la canción, Ginny puso los ojos en blanco- Blaise me acompañó hasta la entrada de la Sala Común y cuando nos despedimos me besó objetando que si nos colgaban de la orca ahora habría al menos un motivo -la castaña ahogó en un grito tapándose la boca abierta con ambas manos -¿Y Harry? -inquirió tras unos minutos de silencio
-Más allá del beso, con Blaise no hay nada, por lo que no influye en mi relación con Harry -explicó con seriedad
-Ginny, sincérate contigo misma -sentenció- ¿eres conciente que hace semanas no le hablas? Y aunque se comportó mal, convengamos que no fue algo tan serio como para que te hayas distanciado de manera tal. Y casualmente en este tiempo esa misma distancia fue acercamiento para con Blaise
-Ayer hable con Harry -reconoció mirando al suelo- le perdoné, pero le dije que no podía volver con él -¿Y eso porqué?
-Es lo que no sé, Herms -musitó- pero hay algo que no me deja avanzar, o mejor dicho volver -se corrigió con tristeza- Lo amo, estoy segura de ello, pero no sé…
-Yo no creo que no sepas. Tanto me dices a mi sobre Malfoy pero ahora la que se niega a ver las cosas eres tú -le recriminó- Harry es mi mejor amigo, pero no puedo hacerme la tonta. Lo que no te deja volver es lo que estas empezando a sentir por Blaise, no digo que ya sientas algo, pero estas empezando a hacerlo, y esa confusión es la que te tiene así
-¿Y que se supone que debo hacer?
-Oh, yo creía que la que daba consejos sentimentales aquí eras tú -bromeó- Creo que al momento tomaste la decisión correcta. Poner en stand by a Harry y ver como transcurren las cosas. No encontraras respuestas en otro lugar que no sea este -le dijo poniendo su palma sobre el corazón de la pelirroja. Ella la tomó de la mano para luego abrazarla -Gracias amiga. Sé lo que es Harry para ti y agradezco que seas objetiva en esto -agradeció aún entre sus brazos -No lo agradezcas, tú también eres mi amiga ¿cuántas veces lo has hecho tú por mi? -aclaró con una sonrisa mientras se deshacía del agarre y la tomaba del brazo para seguir caminando. Llegaron en silencio hasta sus asientos. Hermione se moría de ganas de que Ginny le preguntara lo que había pasado con Draco para poder contarle, pero al parecer estaba demasiado abrumada para pensar en algo más que en sus problemas.
-A mi también me besó -largó sin más. Ginny escupió todo el jugo de calabaza que estaba a punto de beber- A Draco, claro
-No hacía falta que lo aclares, amiga -rió- Pero tampoco que me lo tiraras así nomás y sin preámbulos -Hermione se sonrojó, claramente tenía cero tacto en estos asuntos y lo sabía- Cuéntame como fue -le pidió y ahí Hermione pudo explayarse libremente y con detalles. No era su estilo el de cotillear, pero estaba tan feliz por lo sucedido que necesitaba hacerlo. Justo al terminar su relato el trío de serpientes hacía su entrada. Hacía tiempo que no lo hacían juntos y eso parecía captar la atención de todos. Malfoy llevaba la delantera por pocos pasos con la postura aristocrática que tanto lo caracterizaba, quiso disimular pero no pudo evitar clavar su mirada en la mesa de los leones, donde se encontró con los ojos color chocolate que buscaba y con una sonrisa a la cual no tuvo que esforzarse por corresponder. Tras él caminaba despreocupadamente Blaise, con una sonrisa en el rostro, a los pocos segundos Pansy tomaba carrera y se subía a su espalda. Blaise comenzó a girar y luego fue corriendo hacia sus lugares con la muchacha a cuestas, los tres reían como niños lo que llamaba la atención del resto del alumnado. Hermione sonreía al ver la actitud de aquellas serpientes, le alegraba ver como dejaban de lado las apariencias y se atrevían a divertirse sin pensar en el que dirán. Ginny era tema aparte, ver esa situación entre Pansy y Blaise no le había provocado más que un retorcijón en el estómago que de repente le cerró el apetito.
Al poco tiempo Harry acarreaba con un Ron medio dormido y se sentaban en su mesa. "Casualmente" Harry quedo al lado de Ginny
-Buen día -saludó con amabilidad -Buen día, Harry -le respondieron ambas. Harry se sorprendió al notar que Hermione también volvía a hablarle y eso lo alegró inmensamente. Ron no cabía en su asombro y alternaba la mirada entre las chicas y su amigo -Buen día -intentó también para ver si corría la misma suerte, pero la única respuesta que obtuvo fue un carraspeo por parte de Harry.
-¿A qué se debe tanto revuelo? -Pregunto el azabache dirigiendo su mirada a la mesa de los Slytherins -No lo sabemos, parece que las serpientes se levantaron de buen humor -respondió Ginny en un tono impasible encogiéndose de hombros.
-Algo tramarán -desconfió Ron y otra vez el silencio fue su única respuesta
-¡No saben a quien me acabo de cruzar! -exclamó una exaltada Lavender sentándose en el regazo de su novio. Su respiración agitada y entrecortada denotaba que había venido corriendo directo para contarles
-¿A quién? -Preguntó Ron con fingido interés -Miren la puerta -sugirió y sin saber porque demonios le seguían la corriente todos fijaron su mirada en la entrada donde acababa de aparecer un castaño alto y delgado enfundado en un sobretodo largo color gris y una bufanda amarrada a su cuello. Casi de inmediato Blaise y Draco se pararon de sus asientos y se dirigieron corriendo (literalmente) hasta el recién llegado para abrazarlo divertidamente. Eso excedía lo que los alumnos estaban preparados para ver por parte de los Slytherins, era demasiado afecto y naturalidad para un sólo día… mejor dicho ¡para sólo el desayuno! -¿Volverá al colegio? -preguntó buscando complicidad, pero esta vez nadie le contesto. Estaban todos ocupados con las miradas clavadas en Theodore Nott y sus amigos. De repente a Hermione algo le llamó la atención, Pansy no se había sumado a los saludos. Giró su mirada hacia su sitió y lo que encontró la desconcertó aún más. La morena estaba completamente tensionada, y como si intentara ocultarse, escabullirse, desaparecer de allí, mantenía los ojos fijos en sus compañeros pero hasta a la distancia podía notarse que estaban apagados, o asustados quizá.
Los tres chicos parecían haber olvidado completamente el motivo que los reunía. Todo era completamente insignificante para ellos al lado de su reencuentro. Sólo ellos entendían lo importante que era su amistad, y por consecuente lo contentos que se sentían en ese momento. Sin dudas el que más había sufrido la distancia había sido Theo, ya que Blaise y Draco al menos se tenían entre ellos. El castaño no había tenido interés por hacer nuevas amistades, aunque también le era difícil dada su exagerada timidez y la portación de un apellido bastante controversial. El único momento en que Theo se sentía él mismo eran en momentos como ese, cuando el rompecabezas estaba completo, algo que no distaba mucho para los otros dos. La única que se veía incómoda por la situación era Pansy. Había prometido que estaría bien, pero al verlo ahí parado frente suyo no pudo hacer nada para que todos los esquemas de su vida volvieran a desmoronarse. ¿Es que siempre iba a temblar cuando estuviese frente a esos ojos verdes? Intentó tranquilizarse, respirar con normalidad y apartar la vista de aquél sujeto, pero no lo lograba, era como si sus ojos tuvieran alguna clase de imantación. La tensión creció cuando los tres se encaminaron hacia ella para situarse en sus lugares.
-Parkinson -saludo cordialmente con un movimiento de cabeza. A Pansy la tomó por sorpresa ya que imaginaba que se dedicaría a simplemente ignorarla por completo
-Nott -respondió ella con la voz temblorosa. Blaise lo notó y la sujeto cariñosamente del hombro y se sentó a su lado. Los otros dos también se sentaron de manera que quedó Theo en medio y Draco en la punta. Aprovecharon el desayuno para hablar banalidades, dado que en presencia de todo el colegio, los asuntos importantes no podían tocarlos. Los tres charlaban animadamente, pero sólo Blaise se percataba lo abstraída que estaba Pansy que ni siquiera hablaba con sus amigas y se dedicaba a revolver concentradamente su cuenco con cereales, el moreno de vez en cuando le dirigía una mirada y le sonreía intentando animarla, pero la sonrisa que ella le devolvía era un simple acto reflejo de sus facciones, era un gesto completamente vacío.
La mesa de Gryffindor estaba completamente pendiente a lo acontecido. Mientras los chicos se ocupaban creando teorías sobre la presencia de Nott en el colegio, las chicas ignoraban por completo sus hipótesis estúpidas y sólo se dedicaban a observar los movimientos de las serpientes, pero sin otro motivo que la curiosidad. Habían descubierto la verdadera personalidad de Draco y Blaise quede más estaba decir, les agradaban por demás, ¿sería Theodore igual que ellos? Hermione había oído hablar de él por boca del mismo Malfoy, y estaba segura que así era, además, antes de la guerra ya tenía una buena impresión sobre aquél castaño, que parecía ser un muchacho tímido pero simpático al mismo tiempo, educado y estudioso, nunca se metía en problemas y permanecía ajeno a las disputas por pureza de sangre. Ron y Harry notaron la ausencia de las leonas en el debate, por lo que comenzaron a directamente hacerles preguntas sobre lo que pensaban. "No sé" "No me importa" "No creo que deban preocuparse" eran las frases que repetían como si de una grabación se tratara. Cansadas por la insistencia optaron por irse del comedor.
-Herms, me gustaría hablar contigo -interrumpió Harry la huída de su amiga, mientras se paraba situándose a su lado. -Si, Harry -accedió- pero más tarde -¿No puede ser ahora? -insistió poniendo cara de pobrecito -Dije que después -su tono seguía manteniendo la tranquilidad
-Conste que yo intente por las buenas -mencionó el azabache al tiempo que la rodeaba y sutilmente le arrebataba la varita del bolsillo y echaba a correr -HARRY JAMES POTTER -gritó y tanto Ginny como Ron recordaron inmediatamente a su querida madre- Ven y devuélveme la varita si no quieres que acabe el trabajo que Riddle no pudo -Para este entonces ya medio comedor tenía la atención sobre ellos y reía por la situación. El grupo de Slytherins ya se encontraba casi en la puerta, por salir, cuando se detuvieron a observar el espectáculo
-No hasta que hables conmigo, Granger -hizo especial acentuación en su apellido. Hermione se acercó a grandes zancadas hacia él hecha una furia, Harry instintivamente se apresuró varios pasos hacia atrás acobardándose
-¿Quién lo diría? -siseo una voz sumamente conocida, sobre todo para la castaña- El niño que sobrevivió y acabó con Voldemort le tiene miedo a una rata de biblioteca
-Cierra el pico, Malfoy -se defendió el chico -¿Y sino qué? -Y sino tendrás que vértelas conmigo, Hurón -intervino Hermione parándose justo frente al rubio y el grupito que lo escoltaba -Que Potter te tema no significa que lo hagamos todos -esta vez la que habló fue Pansy- Nunca serás más que una sangre sucia -Ante aquél apelativo el mundo completo pareció pararse. Ya no se escucharon los tintineos de los cubiertos, ni los murmullos, hasta parecía que nadie se animaba a respirar
-¿Eres tan estúpida Pansy? -Espetó Nott, y los leones presentes se quedaron boquiabiertos tras la intervención- ¿Eres tan estúpida de no darte cuenta que la guerra terminó? -estaba completamente fuera de sí. No podía creer que ella siguiera pensando así. A pesar de todo él la seguía queriendo, y tenía la esperanza de encontrarla diferente en esta visita, de que la todo lo pasado le hubiera servido para abrirle los ojos, pero no, había sido un iluso en creerlo, seguía siendo la misma nena superficial de siempre.
-Si, la guerra terminó -señaló Draco tratando de quitar la atención sobre Pansy, que tenía los ojos llenos de lágrimas- pero ello no significa que la sangre se le haya purificado -soltó con asco. Y de nuevo la tensión, de nuevo ese silencio casi palpable. Ni siquiera Harry pudo reaccionar ante el ataque. Hacía ya tanto tiempo de que aquello se enterró -o había parecido hacerse- que aquellas palabras tomaron de sorpresa a todos, y hasta parecían propagarse en el ambiente. Nott y Blaise miraban atónitos a su amigo, nunca habían compartido esa estúpida ideología, pero los descolocaba por completo que volviera a caer en ello, sobre todo Blaise que conocía a la perfección los sentimientos que ahora albergaba el rubio sobre aquella chica. Hermione buscaba en su cabeza algo para responderle, pero de repente su mente se había vuelto completamente en blanco. No perdió detalle de la manera en que Draco se aferraba a su insignia de Premio Anual que parecía querer exprimirla como una naranja para sacarle jugo. Respiraba hondo pero seguía agitada, su pecho subía y bajaba notoriamente. El silencio en el Gran Salón se extendió por largo rato, aún después de que un cachetazo resonó en las cuatro paredes, y una melena castaña salía corriendo de allí.
**N/A:**Espero que no me maten por lo sucedido en el capítulo, piensen que si lo hacen no podrán saber como sigue! jajaja. Estoy entusiasmada con Theo, tenganme piedad así puedo jugar con él un poquito más, ¿si? (inserte quí la carita del Gato con Botas de Shrek jaja)