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La cuna de los Herederos — capítulo 12

XII- Esto no es un juego

El tiempo se para en cuanto ella lanza la maldición. Draco se aparta, como repelido por un imán y cierra los ojos esperando al intenso dolor que llegará de un momento a otro… Pero que no llega…

Tras unos segundos, el rubio Gryffindor abre los ojos de nuevo y contempla a Hermione que seguramente esboza la misma expresión confusa que él mismo.

Ella lo mira con la boca abierta.

-¡¿Por qué no ha ocurrido nada?! -Piensa mientras la confusión comienza a dar paso a la comprensión y lejanamente se atisba la humillación.

No ha funcionado porque en realidad no quería hacerle daño. ¿Y por qué no quiere hacerle daño? Un mazo de conocimiento golpea la cabeza de la castaña empujándola a que ella misma lo asuma.

-Creo que te gusta, Hermione… quizás… quizás incluso algo más… -Su propio juicio, siempre tan atento, le escupe esas palabras, y ella, una vez más se niega a creerlas.

Pero esta vez es distinto. Es incluso estúpido porque eso lo explica todo: La extraña desaparición del Laccio, su celos irracionales, su depresión y confusión constantes y ahora esto, no puede hacerle daño intencionadamente…

Alarmada, tras haber concluido la fase de comprensión a la vez que Draco, observa cómo el chico va a comenzar con la última fase de ese desagradable acto: Humillación.

Draco traza una sonrisa casi macabra en su rostro. Está enfadado, claro que sí. ¡Pretendía torturarlo! Aunque al final no lo haya conseguido, la intención es lo que cuenta. En ese momento no sabe cómo reaccionar ante los sentimientos que al parecer alberga Hermione, porque sabe que los tiene… Ninguna chica a la que hubiera besado antes se había entregado a él con esa suavidad ni esa confianza que lo hacía actuar tan irracionalmente cuando la tocaba.

¡Por Merlín que lo iba a volver realmente loco!

La sonrisa persiste en su rostro. Ese es el momento que él necesita para mostrarse a sí mismo que en realidad ella no es nada más importante que cualquier lío que haya tenido en Hogwarts. Y probablemente será el único momento en el que ella esté lo suficientemente débil como para no poder hacer nada… así que Draco va a aprovecharlo, por supuesto que sí…

-¿Te ocurre algo, Hermione? -Pregunta con retórico sarcasmo. -Porque me parece que un Cruciatus… ya sabes… debería sentirse.

Una carcajada sale naturalmente de su garganta y un nuevo recuerdo llega a su mente. Como cuando hace unos años se peleaban por los pasillos varias veces al día lanzándose pullas e insultos denigrantes…

Si lo piensan bien, ambos saben que han vivido muchas más cosas juntos de las que ninguno de ellos se acuerda y de las que se deberían vivir con tu "peor enemigo".

Hermione se siente impotente. Ahora le toca a él ser letal y ella está atada de pies y manos. Furiosa, tira la varita contra la pared e intenta dar un paso hacia la puerta, pero él la sujeta.

-¿No contestas? A lo mejor tu hechizo ha fallado porque no eres tan buena bruja cómo crees… -Draco decide usar el mismo jueguecito de seducción que ella misma ha utilizado hace sólo unos minutos. Se acerca a ella, aspirando el aroma dulce de su cabello. -O lo que no es cómo crees es lo que piensas de mí…

Hermione no se libera del agarre del chico, siente la furia correr por su cuerpo y la ligera duda de si sabe algo se está volviendo demasiado pesada como para ser soportable en ese momento. Tiene que escapar como sea y ya mismo.

-Malfoy, creo que te lo estás tomando demasiado en serio.

-¿Tú crees? ¡Has estado a punto de torturarme y yo me lo estoy tomando demasiado en serio! -Sin pensarlo aprieta un poco más su agarre hasta que ella hace una pequeña mueca de dolor, pero no dice nada ni produce ningún sonido. Draco la suelta de inmediato. Sabe que la ira se está apoderando de él y eso no es bueno. Nunca sale bien.

-¿Cuál es tu problema Malfoy? ¿Por qué esa reacción? ¿No es eso lo que tú y yo hacemos? Es sólo un juego y tú y yo jugamos…

-Entonces esto es un juego… ¿Y si mañana se te ocurre volver a llevarme a la cama y ponerte de nuevo sobre mí como…-Un escalofrío los recorre a ambos al recordar el momento. -Como hace un momento y a mí me apetece lanzarte un Avada Kedavratampoco importará porque sólo es un juego… ¿No? Creo que lo entiendo…

Hermione frunce los labios y mira al suelo. La está torturando y seguramente está disfrutando con ello, porque seguro que sabe que eso no es un juego. En absoluto.

-¿Y entonces por qué no ha funcionado? ¿Por qué no hemos podido seguir jugando, Granger?

Hermione no sube la mirada. Esa es justo la pregunta que no quería oír y que obviamente no piensa responder, pero no importa, porque Draco no pensaba dejarla hacerlo.

-Te lo voy a decir. Porque en el fondo sabes que no estás jugando. Sabes que sólo es una tonta excusa para obtener lo que quieresy sabes que lo que quieres soy yo.

Draco alza el rostro de Hermione, intentando mantener contacto visual y cuando lo consigue la sonrisa sardónica de ella son el primer atisbo de frío en su cuerpo. Pero no va a dejar que lo convenza. Ahora está completamente seguro de que ella busca y espera algo más que simples besos a escondidas.

-¿Insinúas que me gustas? -La chica siente su interior temblando cómo una hoja de papel, pero lo que Draco ve es a la misma Slytherin de siempre que de nuevo lo mira cómo si sólo fuese porquería. -Porque me parece la mayor tontería que has dicho en bastante tiempo, y créeme, dices muchas tonterías.

-No lo insinúo. Lo sé.

Hermione da un paso atrás. Con él tan cerca no puede pensar, pero mientras ella retrocede, él da dos pasos hacia ella. De nuevo están tan juntos que Hermione siente que no puede respirar normalmente.

-¿Porquete he besado? Entonces también estoy enamorada de un millón de chicos más.

La imagen de Hermione besando a alguien, cualquier persona que no sea él mismo comienza a molestar a Draco sobremanera. ¿Quién se cree para alardear así? Luce a los chicos como si fueran trofeos…

El Gryffindor se acerca una última vez a ella y presiona suavemente sus labios en la oreja de la chica.

-Porque estoy seguro de que con ninguno de esos chicos te has olvidado de todo con sólo un par de besos, incluso de su sangre.

Él abandona la sala, dejando a Hermione con la piel de gallina y sin moverse durante un par de minutos. Finalmente se arroja sobre la chimenea y estrella contra el suelo todo lo que se encuentra encima de ésta.

Esta vez ha ganado él, pero no será igual la próxima.

-¿No deberías desayunar en Hufflepuff? -Harry contempla a su amigo con el ceño fruncido y sentándose en la mesa de Gryffindor. -¿Qué ocurre?

-Nos hemos peleado otra vez. Y me da lo mismo lo que me diga Dumbledore, McGonagall o Snape… no pienso volver a esa mesa nunca.

Luna mira extrañada a su amigo y observa que Hermione ni siquiera ha bajado a desayunar. Baja la cabeza de nuevo hacia su pequeño cuaderno de notas y sigue escribiendo en él.

-¿Qué está haciendo? -Pregunta Draco a Harry en un susurro.

Potter gira los ojos hacia su amiga, que está muy concentrada.

-Ah… eso… Dice que es un dibujo. Da lo mismo, no deja que nadie lo vea. ¿Y qué ha pasado esta vez para que discutierais?

-El mismo rollo de siempre, añadiendo que ahora Granger también parece tener un problema grave de ludopatía…

Su amigo abre los ojos verdes sin llegar a pronunciar ninguna palabra. La verdad es que prefiere no saber nada sobre los problemas personales de la Slytherin.

Draco está visiblemente irritado y tras observar la mirada de Dumbledore clavada en él, agarra un par de cerezas y se las come ignorando al director.

-¡Hola Draco! -Dos chicas se encuentran ante él. Una es Anna Vilder y la otra debe ser nueva, o simplemente una de esas chicas por las que nunca se ha interesado.

-Hola. -Pronuncia sin ganas. Mira hacia atrás como acto reflejo y en la mesa de Slytherin encuentra algo que hace que un escalofrío lo recorra. Es una de esas chicas estiradas de Slytherin… Cho Chang lo está mirando y bastante exhaustivamente.

-Alguien ha colado la noticia de que Hermione y tú pronto volveréis a vuestras respectivas casas. ¿Es verdad? -Draco se sorprende cuando ve que las chicas aún siguen ahí y observa a Anna, que sigue parloteando aunque él ya no la escuche.

-No sé… -Su Draco más desagradable vuelve a prevalecer, pero curiosamente lo hace al pensar en sí mismo separándose de Hermione y volviendo a su antigua cama. -No me he enterado.

Vuelve a mirar atrás y se encuentra con que Cho se acaba de levantar y se está acercando.

Harry la mira; tal vez crea que es guapa, pero seguramente no saldría con ella.

-¿Podemos hablar, Draco?

La chica se dirige a él como si le conociera y esto extraña al chico, que al darse cuenta de que no hay más opción, se levanta y la sigue hasta una de las columnas de la puerta que lleva al gran comedor, dónde nadie pueda oírlos.

-¿Y tú eras…?

-Cho Chang. Soy amiga de Hermione.

El chico cambia su expresión indiferente a una de disgusto. ¿Por qué quiere una amiga de ella hablar con él?

Cho advierte el cambio en el rostro de él y suelta una risita casi infantil, como si quisiera dejar patente su inocencia.

Draco no puede evitar acentuar la expresión. La mayoría de Hogwarts sabe que esa chica no es precisamente una niña pura y dulce. Sólo hay alguien que pueda alcanzar su vida amorosa, y esa es La Princesa de Slytherin… claro que ella lo hace todo con mucha más elegancia y en Hermione no es como si fuera un acto sucio…

¿Por qué está defendiendo a Granger?

-No te preocupes, no soy tan… ya sabes, mi carácter no es cómo el de Hermione. Y yo tampoco comparto sus ideas respecto a… hijos de muggles, ya sabes.

-Ah. -Musita él.

Seguramente Cho no lo sabe, pero un cincuenta por ciento de las causas de por qué no le gusta Hermione es porque es una Slytherin. Así que Cho no tiene ninguna posibilidad de significar algo para él. Igual que Hermione… No, sobretodo Hermione.

-Sólo quería desearte ánimo y decirte que no todos los Slytherins somos iguales.

-Si tú lo dices… -Normalmente no es tan desagradable con gente que no conoce y parece querer trabar amistad con él, pero tras la discusión con Hermione la noche anterior, todo lo que tenga que ver con ella lo irrita.

Cho no pierde los ánimos y en un último arrebato de aparente jovialidad, se acerca a él y lo besa en la mejilla. ¿Demasiado cerca de la boca?

Acto seguido se dirige a su mesa con una sonrisa de triunfo en la cara. Ha sido realmente excitante y va a conseguir que él, que ahora casi actúa como si no la conociera, acabe rogando por ella. ¿Se ha creído que es tonta? ¿Piensa que no sabe que ha estado toda la mañana mirando a su mesa para encontrarse con ella?

Sólo de imaginarse a ella misma hablando con él hacía que pequeños pinchazos recorrieran lentamente cada parte de su cuerpo.

Finalmente se sienta y el cosquilleo de sus labios por el beso la acompaña el resto del día.

Draco, aún confuso, decide no volver a sentarse, sino que sale del Gran Comedor.

Quizás está nervioso porque no ha vuelto a hablar con Hermione, quizás por el beso de aquella extraña o quizás simplemente está turbado porque la imagen de su castaña ha aparecido ensu mente cuando Cho se ha acercado.

¿Ha pensado "Su"?

Muchas muchas gracias por leer, espero vuestros comentarios (: