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La cuna de los Herederos — capítulo 2
II-Hechizos y miradas.
-¿Algún problema, Malfoy? Te veo alterado… -Una sonrisita se forma lentamente en el rostro de Granger y Draco rechina los dientes.
-El problema debes de tenerlo tú, sólo así se puede explicar tu comportamiento.
Hermione pasea lentamente por la sala. No se oye ni una mosca y todos se dedican a observar a los dos jóvenes, que parecen hechos de hielo… pero a la vez también parecen arder llamas en su interior…
Hermione se aclara la garganta.
-¿Y qué me sugieres tú, Draco Malfoy?
Draco sonríe sarcásticamente.
-Granger, déjate de jueguecitos… nos conocemos muy bien…
-Créeme, Malfoy. Yo no juego, y menos con un sangresucia…
La palabra sale de sus labios destilando veneno.
Hermione siente una extraña sensación al advertir la expresión de Malfoy cuando se lo dice. Normalmente, él se muestra ciertamente dolido aunque no lo reconozca… pero ahora… la expresión que tiene es tan fría que es cómo si las palabras rebotaran sobre su grueso caparazón.
De pronto, Hermione no quiere pelear… Pero no puede dejarlo… Todos están allí para algo ¿No?
La princesa de Slytherin no puede decepcionar a su casa y es cierto que no le desagrada humillar a un hijo de mugglesde vez en cuando, pero esta vez la pinta que tiene Draco no es recomendable…
Hermione lo contempla todo, parece como si el tiempo se hubiese parado. Cierra los ojos un segundo y cuando los abre, algo en su cabeza le vuelve a repetir que se vaya, que abandone esa tortura a la que sabe que está sometiendo al chico… Suelta la varita y mueve una de sus piernas para retirarse. ¿Lo está haciendo conscientemente? No lo sabe.
Ha desviado la vista del Gryffindor de ojos plateados, pero las palabras llegan de golpe a sus oídos. El mundo se reanuda aún más rápido que antes en cuanto él pronuncia la frase con odio.
-Mis padres son muggles, pero al menos no son un grupo de sucios y asquerosos asesinos corruptos.
Hermione agarra su varita y antes de que todos puedan pestañear apunta a Draco.
-¡Expulso!
Draco cae hacia atrás llevado por una gran fuerza y se golpea contra la pared. Al instante, Luna aparece junto a él y le acaricia la cara dulcemente.
-Déjalo, Draco… por favor, podemos irnos aún…
La furia posee al chico y sin hacer caso a Luna, se levanta y saca su varita.
-¡Glacius!
Hermione observa asustada cómo una capa de hielo la recubre lentamente hasta que se queda completamente quieta.
Draco sonríe satisfecho. No cree que Hermione Granger quiera seguir luchando después de eso.
Tras unos segundos de ciega lucha por parte de Hermione, congelada, el hielo desaparece lentamente y ella puede comprobar cómo recupera la movilidad de las articulaciones.
Observa con odio a Draco, que está sonriendo.
¿Acaso se piensa que ha ganado? Esto acaba de empezar, leoncito…
Aprovechando que Malfoy se encuentra aún distraído, Granger se acerca elegantemente y con un nuevo golpe de varita, contraataca.
-¡Levi-Corpus!
El hechizo llega al rubio que de pronto se ve elevado en los aires. Hermione lo controla, haciéndole dar piruetas extrañas a unos metros del suelo.
Hermione está tan concentrada en hacer sufrir a Draco que no se da cuenta de que una chica rubia y de saltones ojos azules está al borde de las lágrimas.
-¡Libercorpus! -Grita Luna, liberando así a Draco y haciendo que éste caiga al suelo estrepitosamente.
Draco ahoga una mueca de dolor al caer al suelo y entonces su atención se centra en la enfadada Granger, que ahora está apuntando a Luna.
-¡Tragabab…!
-¡Expelliarmus!
Draco ha conseguido levantarse y tras desarmar a la Slytherin ahora la está apuntando… Hermione siente su respiración terriblemente fuerte en sus pulmones, observa su varita que ha salido volando hacia una esquina de la sala y se da la vuelta para encontrarse directamente con esos ojos orgullosos clavándose en ella.
No se lo puede creer… él ha ganado…
A pesar de la vergüenza, Hermione no retira la vista de él, de esos ojos que desprenden un odio casi corrosivo hacia ella.
¿Tan mal lo ha hecho?
Durante un instante, los ojos de Hermione revelan una inseguridad que siente en lo más profundo de sí misma y que no sacaba desde hacía mucho, pero su rostro vuelve a recomponerse y orgullosa, levanta la cabeza.
-Bravo, Malfoy. ¿Te has entrenado?
Malfoy hace oídos sordos a su comentario y sigue apuntándola amenazadoramente.
-¿Por qué no atacas de nuevo? -Hermione, con la agilidad de una pantera, se acerca despacio hasta dónde está el rubio. Tan sólo está a unos centímetros de la varita del chico y no parece que vaya a separarse ni a pedir perdón. -Vamos… atácame… Draco.
La forma en la que dice su nombre hace que por el cuerpo del chico cruce un escalofrío. Se le había olvidado lo persuasiva que podía ser ella y cuando lo miraba de esa forma… No sabía qué hacer.
Hermione espera por lo menos un ligero temblor por parte de él, pero no ocurre nada. Sigue en la misma posición y la única indicación de que sigue vivo es la lucha de sus ojos. Lucha que ella puede percibir.
Sonríe.
-Lo sabía. Eres un Gryffindor, no puedes hacer daño a nadie sin sentirte un cabronazo luego. Típico de Draco Malfoy.
Por la cabeza de Draco pasan un millón de imágenes, un millón de humillaciones, un millón de insultos, un millón de miradas, un millón de…
-Sectum…
Sus ojos se cruzan otra vez y Draco percibe claramente, por primera vez, el pánico en los ojos de Hermione y aún así continúa lanzando el hechizo. ¿Por placer? ¿Por orgullo? ¿Por venganza?
-¡Expelliarmus! -Una voz fría entra en contacto con todos. Hermione, incrédula se examina sin creerse que no esté cubierta de cortes y sangre.
Snape entra a la sala y todos observan cómo Ginny tiembla de miedo junto a la puerta.
-¿Qué está pasando aquí, Malfoy?
Draco recoge su varita del suelo y la guarda en su bolsillo. Sabe que Snape no espera respuesta de por qué estaba a punto de casi matar a su protegida.
-Si quería una pelea, se me ocurrían más formas de tenerla… Haciendo una excursión con su amigo Potter, por ejemplo… ¿Usted también estaba lanzando hechizos a todas partes demostrando su supremacía, Potter?
Harry mira al suelo, siente la adrenalina en su interior y un desprecio intenso hacia Severus.
-No. -Declara secamente, sabiendo que dará lo mismo lo que diga. -No tengo nada que ver.
Severus espera unos segundos, saboreando las palabras y finalmente fija sus ojillos en ellos dos.
-Vengan conmigo.
Draco y Harry comienzan a seguir al hombre, indignados completamente por el claro favoritismo hacia Hermione.
Se acercan a la puerta y Snape se gira una vez más, para posar su mirada en la princesa de Slytherin.
-Los tres. -Su voz carente de expresión no dice nada, pero sus ojos expresan una gran decepción hacia la joven, que lo lee de inmediato, antes de caminar tras Harry y Draco.
Ellos dos van juntos y al menos pueden apoyarse, pero ella no puede más que dirigir una mirada a Cho Chang, probablemente lo más parecido a una amiga que tiene (Sí habéis leído bien, Cho Chang) y esperar que sus padres no sean informados del incidente.
Mientras caminan hacia el despacho de Severus, una duda acude a la mente de la Slytherin inexplicablemente.
¿Hubiera sido Draco capaz de terminar el hechizo?
Gracias por esos coments que me suben el ánimo ^^