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La cuna de los Herederos — capítulo 5
V- ¿Te estás ablandando, Granger?
La clase de runas mágicas es un peñazo.
Justo al final de la clase, en dos mesas aparte se encuentran sentados y visiblemente incómodos, Draco Malfoy y Hermione Granger.
Ambos escriben distraídamente en su cuaderno. Ni siquiera saben lo que están poniendo.
Solo un par de minutos más… un par de minutos más y ya podrá dejar de vivir esa doble tortura de aguantar Hermione Granger mientras está en la clase más aburrida y estúpida de todo Hogwarts.
A su lado, Hermione no deja de moverse de un lado a otro en la silla. Draco comienza a darse cuenta de que su presencia la pone nerviosa y eso le hace gracia. Podría tener algunas ventajas poseer ese pequeño poder sobre ella…
La Princesa de Slytherin, por su parte, contempla de reojo al rubio Malfoy, que esa mañana está particularmente "mirón". Tras todo el día cargando conél, se encuentran en la última clase, de la cual sólo quedan un par de minutos.
Hermione mira alrededor, Hufflepuff escucha atentamente al profesor y por primera vez ella está a punto de quedarse dormida. Debe de ser la falta de Blaise para darle conversación.
Mira de nuevo a Draco.
Él tiene el talento conversador de una piedra.
Aunque tiene que reconocer que discutiendo no es tan malo. No tan malo para ser un sangre sucia, quiere decir.
Desde el principio, si hubo algo que la llevó a meterse especialmente con Draco Malfoy fueron los humos que lucía a pesar de ser hijo de muggles.
Hermione no puede imaginarse cómo sería Draco si fuese un sangre pura. Seguramente tendría a todo Hogwarts esclavizado.
La clase acaba y Hermione se levanta de la silla, pero siente claramente cómo no puede separarse completamente de Malfoy. Hay algo que la obliga a quedarse donde está o a acercarse más a él, es la fuerza que genera el Laccio…
Está segura de que él también lo siente, puesto que su mueca de disgusto es la misma que la que seguramente tendrá ella.
Se fija en sus ojos. Tiene ojeras… como si no hubiera dormido nada esa noche… seguramente está algo agobiado por todo eso que ha pasado.
Hermione está acostumbrada a llevar tanto peso sobre sus hombros que dormir es algo que no suele hacer en demasiada cuantía.
Un chasquido de lengua la saca de su ensoñación.
-¿Te mueves, Granger, o acampamos aquí?
Hermione pone un ligero puchero y antes de pensar en qué le puede contestar, ya se está moviendo.
En la puerta del aula, una hufflepuff de quinto, cuya sonrisa a Hermione se le antoja demasiado falsa, se acerca a ellos y con una risita nerviosa le da un papel a Draco, que lo acepta sonriente. Sin cruzar ninguna palabra, la chica sale corriendo hacia otro corro con aún más adolescentes que no quitan la vista de Draco.
Maldito ligón oxigenado…
-¿Qué es? -Pregunta la Slytherin con aparente indiferencia.
Draco, tras mirarlo unos segundos se lo pasa a ella. El roce de sus manos al cogerlo es cálido e incluso placentero, pero Hermione se frota la mano tras el contacto del chico.
Draco ignora el gesto. No sabe por qué le molesta que la racista de Hermione esté asqueada de tocar a un sangre sucia.
El gesto debía haber sido suyo por tocar a alguien como ella.
Parque mágico en Hogmeade. Increíbles atracciones flotantes, carreras de escobas e importante exposición de utensilios de cocina muggles.
Todo un espectáculo para los sentidos.
-¿Utensilios muggles? ¿Para qué se necesitan utensilios de cocina poseyendo una varita? -Murmura mientras tira el folleto a la basura.
-Esa es la diferencia entre magos y muggles, Hermione. Parece mentira que no lo sepas, pídele a tu familia que te lo explique.
Hermione encaja su mirada en la plateada de él, cínicamente.
-¿Vas a ir?
-Depende… ¿Tú quieres ir?
Hermione se carcajea.
-Ni loca.
-Entonces iremos. -La sonrisa de Draco aflora en su rostro, enfadando aún más a Hermione.
Ambos sienten una especie de tirón y se acercan de golpe hasta casi chocar.
Draco sonríe de nuevo, esta vez interiormente, porque sabe que la ha molestado.
En el comedor, Harry y Luna esperan impacientes a Draco.
Están furiosos porque ya no pueden comer junto a él, pero al menos pueden hablar un poco e infundirle ánimos.
Luna lleva todo el día casi sollozando en cuanto piensa en lo que debe estar sufriendo Draco. Cuando éste entra en el comedor junto a Granger, Luna vuelve a ahogar un gemido y Harry la tiene que abrazar.
-Mírale, Luna. Parece que no lo lleva tan mal… -intenta animarla.
-¡Es una bruuuuuuujaaaaaa! -El sollozo se prolonga y Harry mira a los alumnos que se han quedado mirándo a Luna extrañados. -Mugglemente hablando, quiero decir…
Harry vuelve a acariciar el cabello dorado de su amiga hasta que alza la cabeza y encuentra a Draco, intentando llegar hasta la mesa de Gryffindor mientras empuja a Hermione.
-Sólo será un segundo, Granger. ¡Muévete! -Grita Draco sin conseguir acercarse.
-¡Quiero ir a Slytherin!
-Pues espera, vamos a Gryffindor y luego a Slytherin.
Hermione parece estar en medio de una pataleta infantil porque no deja de tirar de Draco.
-¡Quiero ir ahora!
Draco mira a Harry, casi desesperado y Harry decide soltar a Luna y acercarse a hablar con él.
Puesto que acaban de discutir de nuevo, Draco y Hermione están pegados otra vez, por lo que Harry se siente incómodo.
-¿Cómo estás? -Le pregunta a su amigo mientras ignora a la furiosa Slytherin que está junto a él.
-Maravillosamente. -Responde Draco, sarcástico.
Desde la mesa, Luna se acerca frotándose los ojos con las manos y por primera vez en el día, esboza una sonrisa cuando llega a Draco.
-¿Vendrás a la feria de Hogsmeade? -La dulce voz de Luna tranquilizan a Draco y siente cómo la presión del Laccio se afloja un poco, dejándole unos centímetros libres.
Draco mira a Hermione, que frunce el ceño.
-No, no creo que vayamos.
-Ah… -Luna mira al suelo, decepcionada y a la vez algo furiosa con esa estúpida Granger. -No será lo mismo sin ti… -El susurro es un poco más apagado y Harry intuye que los sollozos podrían volver a comenzar en breve.
-Vamos, Luna. -Draco intenta sonreír para animar a su amiga. -Quiero que os lo paséis bien precisamente porque yo no puedo ir. -Le agarra la barbilla con los dedos para que ella le mire y Luna lo mira casi con adoración.
Hermione frunce aún más el ceño. Acaba de comprender que la Lunática está enamorada de Draco Malfoy… pero… ¿Y él de ella?
Hermione sigue contemplando la escena un par de segundos más y al final, cegada por la ira decide hacer lo que se espera de la Princesa de Slytherin.
-Vamos sangre sucia, el romanticismo es tan empalagoso que se me pega en los dientes. -Con un tirón furioso y seco, Hermione arrastra a Draco hasta la mesa de Slytherin, rompiendo el contacto que había con Luna.
-¿Romanticismo?
-Sí, bueno… Supongo que está tan loca que es fácil beneficiarse a Lunática Lovegood. -Sus palabras son casi corrosivas, pero Draco es consciente del deje de celos que se aprecia en su voz.
-Somos amigos. -Dice fríamente. No quiere tener que darle explicaciones y mucho menos a ella.
Un silencio incómodo se adueña de la situación hasta que ambos ven a la mesa de Slytherin girarse para fijar la mirada en Draco.
Las serpientes racistas lo miran con desprecio y Draco sonríe de medio lado.
¡Cómo si le importara lo que dijeran de él!
Fastidiado, mira hacia otra parte mientras observa cómo Hermione se reencuentra con sus amigos y algunos hacen bromas respecto al "paquete" que tiene que soportar.
Draco hace oídos sordos a los comentarios de Slytherin, pero aun así le parece ver algo parecido a la disculpa en esos ojos castaños que se posan en él cada poco tiempo, pensando que no han sido descubiertos.
-¡Suéltame, Malfoy!
-No te estoy agarrando.
Draco continúa caminando hacia la calle, arrastrando tras de sí debido al hechizo a una muy furiosa Hermione que no cesa de gritar.
-¡No me obligues a lanzarte un imperius!
El rubio no se para, sino que incluso camina más rápido. Haciendo oídos sordos a la Slytherin, cuyo rostro está completamente ruborizado.
-Sólo intento poner algo de emoción en tu vida, deberías darme las gracias. -Murmura el rubio, se siente especialmente optimista consigo mismo al saber que la está molestando.
-¡Malfoy! -El grito hace que Draco, por primera vez se giré y fije su mirada en ella, que tan orgullosamente como puede se arregla el pelo y la túnica. -No quiero ir a Hogsmeade. No puedes obligarme.
-Pero yo sí que quiero ir, así que si expones tu plan de pasarte toda la tarde estudiando contra el mío de ir a la feria de Hogsmeade, lo siento, pero gano yo.
-Pues si yo expongo mi plan de llevarte hasta la más alta torre de Hogwarts y tirarte por la ventana, puesto que es más interesante que la feria… ¿También gano yo?
Draco la mira divertido.
-Mira, tal vez así sí que lográramos separarnos…
Hermione hace un puchero y Draco no puede evitar sonreír interiormente. Nunca se hubiera imaginado que la Hermione Granger que lo había maltratado durante siete largos años pudiera ser tan niña para algunos aspectos.
-No pienso moverme ni un paso más, así que tú verás cómo me arrastras hasta Hogsmeade.
En los ojos de Draco brilla el desafío que acaba de brindarle Hermione y sin pensárselo dos veces, agarra a la castaña y la carga como si de un saco de patatas se tratara.
Draco Malfoy da la vuelta de nuevo y entre los gritos y patadas de Hermione Granger, teniéndola entre sus brazos, pone rumbo hacia Hogsmeade.
Gracias a todos por los comentarios, seguidme porque todavía hay mucho mucho que contar :)
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