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Historia 79952 — capítulo 9
Estaban en silencio, Draco apenas entreabrió los labios para recibir la primera cucharada, pero apretó los dientes, era humillante estar en esa posición, observaba lo que le ofrecía Hermione como si se tratara de veneno y extrañamente eso le consoló al menos por un segundo, pensar en que esa Gryffindor sería capaz de matarle, pero era absurdo, alguien como ella jamás atentaría contra la vida de nadie, ni siquiera con la de un patético ex mortifago fracasado.
Lo observo con ira en sus pupilas, con un profundo resentimiento y desprecio, pero no era dirigido hacia ella, era para el mismo, estaba tan asqueado de si mismo que no podía contener tanta repugnancia y se le escapaba de las manos y salía a través de su mirada cargada de odio, furia y repulsión.
Pero a Hermione no le importara encontrar ese tipo de cosas en los ojos grises de Malfoy, sin importar si iban o no dirigidas en su contra,estaba tan acostumbrada a esas miradas, a ese recordatorio de su estatus de sangre que viniendo de el que no se sentía afectada de ninguna manera.
Y a pesar de no ser capaz de sentir nada, sus palabras retumbaban en lo más hondo de su ser.
-Eres una desgraciada sangre sucia. -Había dicho, y esas palabras no evocaron más que recuerdos que intentaba borrar de su cabeza.
Ella lo sabía, sabía que ese era su verdadero origen, siendo hija de muggles jamás había esperado otra cosa y viniendo de un Malfoy sangre limpia era de esperarse. No le herían sus palabras venenosas hacia ya tanto tiempo que las escuchaba que se había inmunizado ante ellas, no así ahora que no era la misma, no le hacía daño escucharlas de nuevo, pero era quizás esa la primera vez que le llamaban así después de lo ocurrido.
El significado de la sangre había cambiado mucho desde entonces, y solo pensar en su origen era reafirmar su soledad, a sus padres muertos. Por eso el vacio en su mirada y su falta de reacción, ahora solo podía pensar en ellos.
-No vas a comer. -Dijo de repente y su voz se escucho mas ronca de lo que hubiera pensado.
Como respuesta el solo ladeo la cabeza y apretó los dientes con más fuerza. Con toda tranquilidad Hermione dejo la cuchara sobre el plato y tomo su varita, conjuro un hechizo en silencio y Draco no pudo moverse, estaba a completa merced de Granger.
Con suavidad hizo que girara su cara y apretando sus mejillas logro que abriera la boca sin problema. Tomo una servilleta y la coloco en su barbilla mientras que con la otra hacia llegar una cucharada de sopa a la boca del rubio.
No le quedo más remedio que tragar si no quería ahogarse o peor aun terminar con la poca dignidad que le quedaba al estar todo lleno de comida al no poder detenerla.
Hermione fue paciente, se tomo el tiempo necesario para darle cada cucharada, cuando termino limpio sus labios con la servilleta, tuvo la precaución de retirar todo antes de romper con el hechizo sabía lo que se avecinaba en cuantorecuperara su movilidad.
-Lo siento. -Se disculpo. -No deberías moverte demasiado si quieres recuperarte pronto, te dejare a solas, pero no hagas tonterías, no desearía tener que inmovilizarte de nuevo.
Con la misma pasividad con la que se había desenvuelto después de escuchar las duras palabras de Draco, salió de la habitación, cuando estaba por cerrar la puerta rompió el hechizo liberando al iracundo rubio que soltó un fuerte improperio al sentirse de nuevo amo de su cuerpo.
Estaba lo suficientemente cerca para oír sus gritos de rabia, pero no tanto como para ver las lagrimas que escurrían de unos ojos grises.
Le dolía cada parte de su piel al apretar los puños con fuerza, su piel extremadamente sensible se resentía por esa tirantes a la que la sometía mientras cerraba el puño en torno a la sabana que le cubría, giro su rostro con abatimiento cuando comenzó a ceder al dolor y mermo la fuerza de su puño, mas las lagrimas no aflojaron su paso surcando todo su rostro hasta perderse en su barbilla y cuello. Apretabalos dientes para evitar gemir como un crio y aun así desde el interior de su pecho resonaban pequeños ruidos síntomas de un llanto contenido.
Cuanto la odiaba por humillarlo de esa manera, pero cuanto más se odiaba el mismo por lo despreciable que era al insultarla. No sabía si estar agradecido o profundamente molesto por deberle a esa chica su vida, porque sabía muy bien que de no haber sido por ella lo más probable es que no hubiera sobrevivido ni el primer día de enfermedad.
¿Y que había hecho el? Lejos de agradecer por el noble gesto, la había insultado como lo hiciera en el pasado, pero no era solo eso lo que lo corroía internamente en estos momentos era lo que había encatrado en esos ojos acaramelados, algo en su acérrima enemiga había cambiado, algo que no terminaba de comprender, esperaba muchas cosas después de ese insulto, al menos un poco de réplica, eso ciertamente lo hubiera reconfortado al menos un poco, pero no fue asi, por lo contrario le dio la razón ante el insulto.
Estaba cansado de su patética vida, pero no era un tonto para no notar la enfinita tristeza encerrada en esas simples palabras. -Se que lo soy. -Habia dicho, pero habia algo mas en esas cuatro palabras juntas, un trasfondo de una amargura palpable y un vacio tan profundo que era imposible no notarlo.
Sonrió ante el tinte que estaba tomando sus pensamientos.A el que demonios le importaba la absurda actitud de Granger, no estaba preocupado por ella, era solo mera curiosidad darse cuenta que no esperaba ese tipo de reacciones en alguien como ella. Después de todo esa insípida mujer era una heroína, la mejor amiga del elegido, una piedra angular en el triunfo en la guerra y aun así parecía muerta en vida al igual que el.
Abrió los ojos con sorpresa cuando llego a ese punto en sus cavilaciones, era un acierto a donde había llegado con su pensamientos, eso era lo extraño en la actitud de la Gryffindor, no actuaba de la manera correcta, no como debería comportarse alguien que ha conseguido todo cuanto se había propuesto, debería estar feliz o al menos satisfecha, pero no encontraba ningún signo de satisfacción en su rostro o en su actitud ausente.
Verla a ella era como verse a sí mismo, y sonrió de nuevo con sarcasmo,lo que pensaba debía estar equivocado, estaba tan aturdidopor la enfermedad y tan débil que debía estar deliberando cosas incorrectas. La vida de Hermione era muy diferente a la suya, ella no tendría por qué tener una existencia tan vacía como la suya, por lo que sus conjeturas debían ser erróneas.
Escucho que tocaron la puerta, no hacía falta ser adivino para saber de quién se trataba.
Hermione atravesó la puerta con una charola llena de frascos y paños limpios, debía hacer nuevas curaciones. En cuento la vio entrar la escruto con la mirada en busca de algo, de eso que se le estaba escapando y por más que puso atención en cada movimiento que hacía no encontró nada, aparte de ese rostro inexpresivo y oscuras ojeras bajo sus ojos.
-Debo hacer nuevas curaciones. -Dijo ya sentada de nuevo a su lado. -No desearía tener que hacerlo a la fuerza.
Sus miradas se conectaron y permanecieron así por largos segundos, Draco solo giro su rostro a otro lado vencido, sabía que de nada valían sus resistencias, ella era mas fuerte en esos momentos y para ser sincero ella siempre había sido más fuerte que el en más de un sentido.
-Solo hazlo. -Dijo con rencor.
Sin darle tiempo para arrepentirse comenzó con su labor. Hermione también podía percibir el dolor de Malfoy, un dolor que no era físico y que aun así le consumía con agobiante lentitud, el no era dueño de sus acciones en esos momentos debía sentirse más mal por depender de alguien que por la enfermedad en sí.
Cuando hubo terminado coloco todo de nuevo en la charola y le dio a beber pociones revitalizantes y regeneradores musculares, que serian de gran ayuda para comenzar a reactivar la movilidad que había perdido el rubio.
La fiebre subía a momentos, pero no era tan alarmante como había sido en días pasados, aun así Hermione tomo las precauciones necesarias para mantener la temperatura a rayas.
La impotencia se iba acumulando en el pecho de Draco, al percibir el esmero en los cuidados que le proporcionaba Granger, porque si bien mantenía su rostro indiferente cuando la miraba, sus manos suaves eran delicadas y cuidadosas al tocarle para no hacerle daño.
-Debes estar muy feliz. -Dijo de repente.
-¿Feliz por qué?
-Por verme acabado.
-Verte enfermo no es algo gratificante si a eso te refieres.
-No mientas, tú y tus amiguitos deben estar felices de lo patético que soy. -La indignación en Draco iba en aumento.
-No solemos regodearnos por la desgracia ajena Malfoy.
-Solo eres una sangre sucia mentirosa. -Reto mientras le veía a los ojos.
-Soy una sangre sucia, pero no una mentirosa. Y si pretendes que te agreda para hacerte sentir mejor estas equivocado, por mucho que me insultes no conseguirás que te lastime o que conteste a tus agresiones. -Se levanto de la cama y salió de la habitación dejando a Malfoy atónito.
Era verdad que intentaba retarla para sacarla de quicio, para que lo lastimara, pero no esperaba que Granger pudiera darse cuenta de sus intenciones.
Hermione bajo y dejo todo en la encimera, estaba agotada física y mentalmente después de tanto trabajo y tan poco tiempo para dormir. Se quedo dormida sin sentir y a pesar de su cansancio no pudo dormir sin que sus pesadillas se hicieran presentes.
Solo un fuerte ruido logro despertarla y sobresaltado subió corriendo las escaleras. Se encontró la cama de Malfoy vacía y se apresuro a entrar al baño.
Draco se mantenía de pie gracias a que estaba su espalda apoyada completamente en la pared y su mano temblorosa se sujetaba a duras penas del lavamanos, el espejo frente a él estaba roto y su rostro estaba completamente descompuesto ante la vista de su propio reflejo.
Ahora no solo se sentía como un moustro, ahora también tenia el aspecto aterrador de uno. Sus ojos grises estaban sumamente abiertos y su corazón latía con tanta fuerza que le retumbaba en sus oídos, no escuchaba las palabras de Hermione que había entrado a tropel por la puerta y que ahora le ayudaba a sostenerse de pie.
No podía hacer otra cosa que ver surostro desfigurado por las laceraciones, el aspecto verdoso yrepulsivo de toda su piel, sus rasgos antes hermosos ahora resultaba repulsivos, sin más fuerzas para mantenerse de pie se dejo caer. Ahora era en el sentido estricto de la palabra completamente un moustro.
-Calma. -Le pedía Hermione sujetándolo para que no se lastimara y no le quedo de otra que abrazarlo de la cintura cuando este ya iba cayendo contra el piso para que no se golpeara.