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Feliz cumpleaños Draco — capítulo 21

Draco

-Draco despierta—escuche el suave murmullo de una voz soñolienta a mi lado, sonreí como un crío enamorado recordando la noche anterior y el amanecer—Draco tenemos que levantarnos

Antes de que pudiera contestar unas voces por el pasillo me interrumpieron, luego se escucho como las puertas de la habitación se abrían y cerraban y abrí los ojos para ver como 2 cabecitas rubias, una castaña y una negra trepaban por la cama. Sonreí ante la escena.

-Draco—dijo de nuevo a mi lado la mujer más hermosa del mundo, mi esposa, mi amiga, mi compañera. Antes de que los niños llegaran a nuestro lado convoque por magia mis pantalones olvidados debajo de nuestra gran cama matrimonial y le pase mi camisa a ella para que se cubriera, desde que Scorpius había regresado a casa de su primer año en hogwarts usaba algunos de los hechizos ahí aprendidos, si estaba prohibido usar magia fuera de la escuela pero la clausula era que se usara la varita para considerarse una infracción, en cambio Scor solo utilizaba su mente justo como yo lo hacía cuando tenía su edad as{i que técnicamente y como Hermione lo había señalado en la audiencia a la que convocado no había ninguna infracción.

-Te dije que no le enseñaras el alohomora no verbal—me regaño la madre de mi prole.

-Era una buena idea en aquel momento—dije con una mueca, pues si desde que le había enseñado ese hechizo en especifico todas las puertas de la mansión Malfoy estaban desprotegidas, Scor sin duda había heredado la inteligencia de su madre ya que había desentrañado las barreras que Hermione puso en nuestra alcoba, ahora teníamos que buscar un hechizo más potente para impedir que los niños nos encontraran en alguna situación un tanto embarazosa, saben a lo que me refiero.

-¡feliz cumpleaños papa!—dijeron a coro los niños

-¡papi!—dijo la más pequeña de mis hijos, con 5 años de edad Cissy se acurruco entre mis brazos, bese su cabecita llena de rizos azabache, ella era la única que había heredado los rizos de su madre pero eso y su pequeña nariz eran lo único que compartían madre e hija ya que ella era la viva imagen de mi madre con el cabello negro, la piel de porcelana y los ojos azules, le hacían honor al nombre que habíamos elegido para ella, bueno más bien que Hermione había escogido porque cuando por fin abrió sus ojitos y descubrimos que eran iguales a los de mi madre ella se había empecinado en llamarla Narcisa, Claro que yo estaba encantado por la idea, luego vino nuestro hijo Abraxas con 6 años tan solo un año mayor que Cissy, él era mi viva imagen pero su personalidad era más parecida a la de su madre, ya que si no estaba jugando con sus hermanos estaba leyendo un libro en la biblioteca, cosa que no le hacía mucha gracia a la pequeña pelinegra que era traviesa y sumamente inquieta, mientras Abraxas prefería quedarse a leer un libro en un día lluvioso de temperamento en su mayoría paciente Cissy prefería ponerse a inventar juegos o corretear por toda la casa llena de energía. Luego estaba mi pequeña rubita de ojos miel quién llego hasta nuestro lado y se sentó en medio de Hermione y de mí mientras Abraxas abarcaba los brazos de su madre, mi pequeña Jane, era ya era toda una pequeña señorita con sus 9 años recién cumplidos, y al final pero no por eso menos importante estaba mi primogénito, Scorpius con su cabello castaño lacio y sus ojos grises, quién pronto empezaría su segundo año en hogwarts, lo que me hizo que recordara que teníamos que ir pronto al callejón Diagon a comprar sus utiles escolares y nuevas túnicas para la casa de Gryffindor, porque Scorpius era el primer Malfoy en ir a la casa de los leones.

-Papa no olvides que tenemos que ir por mi escoba—dijo Scor recordándome que teníamos que pasar a recogerla a la tienda, ya que la otra había sufrido un pequeño accidente mientras volábamos él y yo en la escoba.

-Draco—dijo Hermione en ese tono calmado que a veces detestaba, pues era una segura regañina para mi, inclusive vi como los niños se estremecían, no es que ella fuera una madre estricta ni nada por el estilo, sino que era una madre muy cariñosa y comprensible pero a la hora de tener que frenar algunas ideas alocadas de su familia no había quién le refutara sus argumentos, no por nada era una de las mejores abogadas de la confederación mágica de Europa.

-Mama quiero hacer audiciones para buscador y necesito una escoba—dijo el pequeño diplomáticamente sentado enfrente de nosotros,--además si quiero el puesto necesito ponerme a entrenar desde ahora

-Lo sé cariño, iremos por tu escoba más tarde—dijo Hermione no encontrando ningún argumento para invalidar las palabras de su hijo, si sin duda él también compartía la parte diplomática con su madre, al igual que Abraxas, en cambio mis pequeñas niñas eran todo un torbellino, trague saliva pensando en el montón de muchachos que iban a revolotear a su alrededor en los próximos años, lo bueno que tenía 2 muchachos para que me ayudaran lo que me hizo pensar que tal vez con ellos no fuera suficiente y ya iba siendo hora de encargarle otro Malfoy a la cigüeña.

-Sabes quede de ir con Luna al hospital—dijo Hermione de pronto, lo que me hizo recordar el día de ayer, pues mientras Theo, Blaise y yo estábamos en una junta empresarial cerrando tratos con compañías americanas muggle Luna estaba entrando en parto 2 semanas antes de lo previsto, lo que claro puso como loco a Theo cuando quisimos utilizar la red flu y nos enteramos que estaban saturadas, pudimos aparecernos pero cuando ninguno de los 2 supo donde rayos se encontraba el hospital muggle al que Hermione se refería tuvimos que esperar por casi una hora en la embajada de Londres mágico de New York. Luego cuando por fin llegamos al hospital descubrimos que Luna había dado a luz a un niño, el segundo hijo varón de Theo desde hacía media hora, un niño con la piel un poco bronceada como su padre pero con los cabello rubios oscuros, una mezcla perfecta del cabello rubio de Luna y el castaño dorado de Theo, con ojos miel a quién Luna llamaba Nolan. El pequeño Nolan era el cuarto hijo de la pareja, ya que contaban con sus gemelas de 6 años Aline y Ariane y el pequeño de 3 Bastien.

-Sabes tal vez sea hora de ir agrandando a la familia—le dije a Hermione arrastrando las palabras, cosa que a pesar de los años siempre hacia que sus mejillas se tiñeran de un adorable color rosa, hoy tampoco era la excepción.

-Draco no creo que debamos hablar de eso ahora—dijo Hermione pues conocía el deseo de Cissy por tener un hermanito.

-Si mama quiero un hermanito—dijo la pequeña para mi buen humor

-¿para qué quieres un hermanito Cissy?—pregunto Abraxas con los ojos entrecerrados, sin duda su mente trabajaba igual de rápido que su madre adelantándose a la situación.

-Quiero jugar con él—dijo la pequeña obstinadamente al ser el centro de todas las miradas, ganándose en su dirección 3 pares de ceños fruncidos

-¿y nosotros no jugamos contigo?—dijo Abraxas, exponiendo en voz alta lo que sin duda era el pensamiento de sus hermanos mayores.

-Bueno si—dijo Cissy esta vez tímidamente—pero así yo no sería la más pequeña.

-O lo siento amos—dijo Diby la elfa domestica más noble del mundo a quien considerábamos parte de esta familia.

-Está bien Diby pasa—dije sonriéndole cálidamente

-Señor el desayuno está listo, por cierto señor felicidades—dijo la elfa desapareciendo con un ploof después de hacer una reverancia, por más que intentáramos que no lo hiciera ella se negaba a obedecer esa petición.

-Niños vayan a cambiarse ahora—dijo Hermione haciendo que los niños salieran de la habitación, trate de incorporarme pero su mano en mi pecho me detuvo lo que hizo que volviera a recostarme en la cama, en un rápido movimiento ella estuvo a horcajadas sobre mí.

-Ahora es mi turno de felicitarlo señor Malfoy—dijo mordisqueando el lóbulo de mi oreja, un escalofrío me recorrió entero ella sabía todos y cada uno de mis puntos débiles y se aprovechaba al máximo de ellos.

-Hermione la puerta—dije roncamente, ella solo sonrió de medio lado y con un movimiento de la mano atrinco una silla contra la puerta, si bien eso era suficiente teniendo en cuenta que la cerradura no serviría.

-Todo bajo control—me dijo con una sonrisa sexy mientras volvía a su tarea pero esta vez contra mi cuello—Sabes eso que dijiste sobre ampliar a la familia espero que lo hayas dicho enserio.

-Sabes que si—dije medio serio mientras reprimía un gemido ¿Qué había dicho? O si algo sobre agrandar a la familia—sin duda estare encantado de hacerlo—le dije mientras la colocaba debajo de mi cuerpo

-Bueno eso ya no será necesario—me dijo con las cejas alzadas mientras sonreía coquetamente, ¿ella acababa de decir lo que creía?—feliz cumpleaños Draco—me dijo mientras colocaba una de mis manos en su vientre plano, sin poder contenerme la bese con pasión o si, definitivamente celebramos en nuestro dormitorio la noticia de una nuevo Malfoy en camino…

Por la noche llegaron nuestros invitados, sería una cena en honor a mi cumpleaños, solo asistieron mis amigos más cercanos quienes además de los Nott, quienes ahora extrenaban a un nuevo miembro ya que habían dado de alta a Luna y al bebé por la mañana, también se encontraban los Potter, Weasley y los Zabini.

Theo y Luna acababan de llegar, ahora misma la rubia era el centro de atención por parte de todos los niños en la sala, y si que eran muchos niños, pues sentada en uno de los sofás se encontraba rodeada de pequeños quienes querían conocer al pequeño rubito. Entre ellos se encontraban los hijos de Pansy y Weasley, Rose y Damien de 6 y 4 años respectivamente, mientras que la pequeña Rossy había heredado el cabello rojo y los ojos azules de su padre, el pequeño era sin duda el vivo reflejo de Pansy con el cabello castaño oscuro y los ojos verdes. Ambos niños ahora discutían sobre los pros y las contras de un nuevo hermanito dirigiéndose donde sus padres se encontraban al lado de sus abuelos paternos y tíos. Mientras que los pequeños Nott solo veían atentamente a su madre mientras ésta les contaba una de sus historias, al igual que los pequeños Potter y el pequeño hijo de Blaise, quién parecía integrarse bien al grupo, el pequeño Adam había crecido con sus abuelos maternos cuando la madre de éste y Blaise se separaron, con 6 años de edad era sumamente inteligente, había heredado la tez blanca de su madre Astoria al igual que su cabello rubio pero sin duda sus ojos oscuros eran los de su padre.

-Es hora de cortar el pastel, pide un deseo Draco—me dijo Hermione mientras todos se acercaban a la gran mesa donde se encontraba el pastel.

-Tengo todo lo que quiero—dije en voz baja mientras soplaba las velas del pastel solo le agradecía a la vida la vida que tenía y la oportunidad que hacia tantos años se me había dado para cambiar tantas cosas. Una vez las velas se apagaron y todos se hubieran dispersado me dirigí a mi despacho, cerré la puerta y tome una copa y una botella para brindar, me senté frente al escritorio de madera negra que había adquirido un año después del nacimiento de Scor y dándole un trago a la copa recordé el pasado, aquel cumpleaños en que casi perdía la vida, mire la fina cicatriz que aún ahora adornaba mi muñeca izquierda justo donde el tatuaje de la calavera y la serpiente había estado pero que ahora apenas y se notaba. Aquel día Draco Malfoy había muerto en verdad porque quién despertó en la enfermería había sido otro Draco fui diferente, uno que había vivido la calidez de un hogar, hogar que ahora tenía.

-Draco ¿Qué haces aquí?—dijo la voz de Hermione desde la puerta, bajo la luz de la luna que entraba por las ventanas ella se veía hermosa, con su cabello en un recogido que parecía descuidado pero que sabía que se había pasado horas frente al espejo para arreglarlo, con su vestido plateado y sus ojos miel era toda una aparición, una diosa, una mujer que cada día que pasaba le agradecía a la vida que había puesto en mi camino, una mujer a la que por años desprecie solo para descubrir que ese odio que pensaba que tenía era en verdad amor, una locura sin duda en aquel entonces pero que ahora estaba más que feliz por haber hecho hasta lo imposible por estar junto a ella.

-Solo brindo—dije después de unos momentos, ella mientras tanto había aprovechado para sentarse en mi regazo y abrazarme el cuello

-Sabes si me hubieran dicho hace 19 años que terminaría casado contigo Malfoy habría dicho que era una locura—dijo bromeando—pero sabes desde que estamos juntos has demostrado que no eres ese narcisista que creí

-Bueno tu si que eres esa maniática del trabajo que creía—dije bromeando, ganándome un golpe en el pecho de su parte

-Eres imposible—dijo sonriendo mientras besaba mi mandíbula—Imposible

-Lo que miras es lo que soy ¿lo tomas o lo dejas?—dije sonriéndole

-O definitivamente me quedo contigo—dijo besándome—Por cierto todos en el salón preguntan por ti

-Pues que nos esperen—dije besándola

-Feliz cumpleaños Draco—dijo es de que reclamara de nuevo su boca, en definitiva los invitados iban a tener que esperar un rato más a los señores Malfoy porque esto iba a ser tardado.

-Si alguien me hubiera dicho hace 19 años que la mujer de mi vida eras tú Granger definitivamente hubiera pensado que estaba loco—dije con la voz ronca

-O solo cállate y bésame—me dijo, y cuando usaba ese tono no había de otra que cumplir con sus deseos, así que hice lo que me pedía y la bese.

Esa noche los señores Malfoy tardaron en bajar de nuevo con sus invitados, en definitivo Draco tuvo un feliz cumpleaños y muchos, muchos más le siguieron a éste…

No luches para vivir, vive para luchar...

                                                                   Draco L. Malfoy

gracias por su apoyo, sus comentarios y su seguimiento, espero que les guste este capitulo, recuerden que cuando un ciclo se cierra otro apenas comienza, agradesco sus comentarios sinceramente son la fuente de mi inspiracion,

sin mas que decir se despide esta escritora sagiie hasta la proxima historia