Los chicos de enfrente — capítulo 43
Holaa!! Ya estoy aquí de nuevo, me está siendo difícil ya buscar un hueco para actualizar, con los pocos capítulos que quedan no quiero retrasarme, así que intentaré poder hacerlo como hasta ahora, aunque me esté quedando sin descanso en estos momentos… jeje.
A ver, para mí la diferencia entre mellizos y gemelos es:
-mellizos: pueden ser chica y chico o dos chicas o dos chicos, pero son diferentes, porque vienen de distintos óvulos o algo así…
- gemelos: son o dos niñas o dos niños, y estos son completamente iguales, porque vienen del mismo óvulo.
No sé si será así, pero es la diferencia que yo voy a seguir para tomar en cuenta los votos. Si estoy equivocada que alguien me lo diga.
De todas formas, voy a poner quien ha acertado al final, así no sabéis que van a ser hasta que acabéis de leer… (que mala soy… jeje)
Nos vemos abajo…
Ginny sacó un pergamino, el cual, al desenrollarlo, llegó hasta el suelo. Con su varita, tachó "elegir el menú" de la lista.
-bien, ahora toca lo mejor ¡elegir el vestido! - dijo emocionada a sus dos amigas - y para eso… - cogió otro pergamino algo más corto
- tengo toda esta lista de las mejores tiendas, recomendadas por la madre de Blaise, ya sabéis, toda una experta en el tema…
Las chicas rieron.
Habían pasado unos tres meses desde que Luna se había enterado de que estaba embarazada y Theo le había pedido que se casara con él. Ahora el día estaba cerca y todos se preparaban. A Luna ya se le notaba su tripa redondeada bajo su camiseta. Para estar de cuatro meses, casi cinco, tenía bastante…
-Theo nos deja el coche, pero tendrás que conducir tu Hermione, ellos no pueden venir…
-lo sé, yo conduciré no te preocupes.
Theo se había tomado las cosas en serio y en tres semanas había conseguido sacarse el carnet de conducir muggle y se había comprado un gran coche "familiar", como él decía.
Draco y Blaise también se lo estaban sacando, después de ver el coche que su amigo había comprado, habían sentido envidia y también querían uno.
Una vez las tres en el coche y con los cinturones bien puestos, se pusieron en marcha.
-¿Cómo va la casa Hermione? ¡Quiero verla ya! - decía Ginny.
-todavía faltan algunos detalles, ya sabes que los chicos han estado más ocupados con la casa de Theo y Luna, y no quiero que la veáis hasta que esté lista.
-lo siento…- se disculpó Luna - estoy retrasando tu vida por mi descuido…
-Luna por favor, no digas tonterías, sabes que todos estamos encantados con esto. Además, me encanta ver a Draco tan entregado en ayudar a alguien. Tu casa es más urgente - le dijo Hermione con una sonrisa tranquilizadora.
-gracias por todo chicas…
-nos das las gracias cada dos horas, esa palabra va a dejar de tener valor para nosotras si sigues así… - dijo Ginny, y todas rieron.
Llegaron al centro, pues para sorpresa de las chicas la lista de tiendas de novias eran en su mayoría muggles. Los magos no dan tanta importancia a los vestidos de novias como los muggles.
Recorrieron muchas tiendas. Era difícil elegir un vestido para Luna, ya que aunque habían dejado la elección de este para el final, no sabían cuanto podría engordar Luna en una semana. Hermione había estado estudiando su evolución desde que habían decidido la fecha y había estado haciendo cálculos.
-con el de la tienda anterior se te notaba menos la tripa… - decía Ginny viendo el vestido que llevaba Luna en esos momentos.
-aun así es imposible ocultarlo, por lo que no importa demasiado si se nota mucho o poco - comentó Hermione.
Por suerte, a Luna nunca le había importado el qué dirán, y Theo no tenía a nadie a quien le importase.
La embarazada no decía nada, solo se miraba en el espejo y hacía lo que sus amigas le decían, se probaba uno tras otro sin mostrar ningún tipo de emoción aparente.
Hermione y Ginny se miraron y suspiraron.
-está bien, Luna, quítate el vestido, nos vamos a comer - le pidió Ginny.
Una vez sentadas en un restaurante de comida rápida.
-¿Qué pasa Luna? ¿ya no quieres casarte? - le preguntó Hermione preocupada.
Luna reaccionó un poco ante esas palabras.
-¿Qué? Por supuesto que quiero casarme. Estoy deseando casarme con Theo. - dijo ella a la defensiva.
-entonces… ¿a qué viene esa cara larga que tienes todo el día? - le preguntó la pelirroja - ¿Por qué tus ojos están deseando llorar y tu no les dejas?
Luna aguantó de nuevo las lágrimas bajando la mirada.
-le prometí a Theo que sería feliz, por el bien del bebé. Pero es cierto que ahora estoy triste y quiero llorar - reconoció Luna.
-cariño… no creo que Theo se refiriera a que fueras feliz a la fuerza, si te sientes triste por algo debes llorar, tu bebé estará bien, te lo aseguro - le prometió Ginny.
-¿Qué es lo que ocurre Luna? - le preguntó la castaña cogiendo una mano de su amiga entre las suyas.
-es que… - Luna dejó caer sus lágrimas por fin - me gustaría tanto que mi madre estuviera conmigo en estos momentos… - dijo con voz quebrada. Se frotó los ojos apartando las lágrimas. - todavía recuerdo cada vez que me contaba la historia de su boda y sacaba su vestido. Las dos lo contemplábamos durante horas. Es un vestido tan bonito… - Luna empezó a sollozar con más fuerza - siempre soñé que llevaría el vestido de mi madre, pero estoy tan gorda que… ¡eso es imposible! - la rubia se tapaba la cara con las manos.
-pero Luna, debiste decirnos que querías usar el vestido de tu madre… - dijo Hermione.
-¿para qué? Ni si quiera quepo en mi ropa normal, cada día estoy más gorda y… ¡me estoy haciendo pipí otra vez!
-está bien, Luna - dijo Hermione mientras Ginny le secaba las lagrimas con una servilleta - ahora relájate y ve al baño.
-y no te preocupes por nada, creo que tengo una idea ¿vale?
- le dijo Ginny.
Luna asintió y se fue al baño.
-¿en que estas pensando, Ginny? - le preguntó Hermione.
-mi madre. Ella cose muy bien, podría ayudarnos con el vestido de la madre de Luna.
-pero queda tan poco tiempo… ¿crees que en una semana…?
-habrá que intentarlo. Estoy segura de que mi madre lo hará encantada por Luna, aunque no duerma en una semana lo tendrá a tiempo…
Cuando Luna regresó le contaron el plan, y aunque al principio se negó, ya que no quería dar trabajo a nadie más, y menos a la señora Weasley, cuando sus amigas la arrastraron hasta su casa y sacó de nuevo el vestido de su madre, no pudo resistirse a creer que aquello podría ser posible.
Molly Weasley se alegró mucho de que le pidieran participar en algo tan importante. Se pasaron el resto de la tarde tomando medidas a Luna, contando con los centímetros que podría ganar en una semana.
Cuando regresaron a casa los chicos no habían vuelto todavía.
-están trabajando mucho para que esté lista el día de la boda… - comentó Luna.
-no sé cómo has dejado que ellos decoren la casa - comentó Ginny sentándose en el sofá de la sala de estar, pues ya comenzaba a hacer frío y el balcón permanecía cerrado - ¡son hombres! - dijo sin más.
-confío en Theo, él conoce perfectamente mis gustos - dijo Luna confiada y feliz de nuevo.
-yo tengo que reconocer que me ha sorprendido el gusto de Draco a la hora de escoger muebles y decorar la casa, deberíais haber visto su facilidad para combinar colores… - comentó Hermione.
-lo veríamos si nos invitaras a tu casa de una vez… - dijo Ginny haciéndose la ofendida mientras Hermione le sacaba la lengua - al menos la de Luna la hemos visto vacía. - dijo al tiempo que unas llaves abrían la puerta y aparecían los chicos.
-y pronto la verás completamente llena, princesa - dijo Blaise dirigiéndose a ella con una sonrisa y dándole un beso antes de sentarse a su lado.
Ya todos tenían las llaves de ambas casas, prácticamente vivían en ambos sitios.
-¿Cómo ha ido el día? - pregunto Hermione después de que Draco le diera un beso en la mejilla y se sentara junto a ella.
-podría decirse que hemos acabado - dijo un sonriente Theo acariciando el estómago de la rubia que tenía junto a él, la cual sonreía feliz cada vez que el chico hacía eso.
-entonces ¡podemos ir a verla! - dijo Ginny.
-nosotros deberíamos ir a adelantar un poco con la nuestra Hermione… - le comentó Draco a la castaña.
-y tu a descansar Luna, seguro que no habéis parado en todo el día. Además, mañana tenemos visita con el medimago. - le dijo Theo guiándola a su habitación.
-pero no he cenado… - se quejaba la rubia.
-te haré la cena y te la llevaré, no te preocupes.
-hoy quiero huevos con piruletas de chocolate blanco - oyeron decir a Luna.
-¿eso existe? - susurró Hermione a sus compañeros.
-no sé cómo, pero Theo hará que exista… - le contestó Blaise.
-no pienses que tu estarás tan consentida cuando estés embarazada - le dijo Draco a Hermione levantándose para irse.
-sabes - dijo Hermione levantándose tras él - me apetecen unos bombones de esos de fresa…
-bien, pasaremos a comprarlos de camino a casa - le contestó el rubio llegando a la puerta. Cuando todos comenzaron a reír se dio cuenta de la trampa - eres una bruja mala… - le dijo también riendo.
-¿a dónde vas? - le pregunto Hermione al chico, el cual sujetaba la puerta de entrada manteniéndola abierta - deberíamos aparecernos, es tarde…
-vaya… - dijo el rubio cerrando la puerta de nuevo - por tu culpa me estoy acostumbrando demasiado a hacer las cosas de forma muggle… - todos rieron mientras Hermione se abrazaba a Draco y ambos se aparecían en su futura casa.
-sabes, cada ve encuentro este lugar más familiar - comentó Hermione caminando por el salón y agachándose para abrir una caja de cartón. Comenzó a apilar algunos libros en el suelo.
-no entiendo porque has traído más libros, tienes una habitación entera arriba… - le dijo Draco juntando con la varita las piezas de la mesa que habían comprado, la cual la última vez habían dejado a medio montar.
Hermione colocó los libros en una pequeña estantería que habían puesto en un lateral del salón, cerca de los sillones.
-estos tienen valor sentimental. Son libros de Hogwarts, algunos muggles que me regalaron mis padres…
Draco no pudo más que sonreír al ver el cariño con que su castaña dejaba los libros delicadamente sobre la estantería. Acabó de montar la mesa y la colocó en el lugar que habían acordado.
-bueno… parece que hemos acabado con el salón. - comentó Draco agachándose a ayudar a la chica a colocar los últimos libros.
Hermione se levantó y observó el salón desde la puerta, buscando la mano de Draco, que se encontraba a su lado.
-esto es maravilloso Draco. Me siento… mayor. - dijo Hermione sin saber de qué otra forma expresarse. En menos de un año se había enamorado de quien nunca imagino, se había comprometido con este y estaban a punto de irse a vivir juntos.
-bueno, tienes 23 años, eres mayor ¿no?- Hermione seguía observando su precioso salón. Ambos habían pensado estilos distintos para decorarlo, así que después de mucho discutir, habían puesto de su parte cada uno y, al final, habían creado un estilo totalmente nuevo, pero perfecto a su parecer. - y ahora… ¿Por qué no nos ocupamos de la habitación? - propuso con una sonrisa ladeada.
-ya terminamos con la habitación hace tiempo - dijo la chica confundida.
-bien, entonces… ¿por qué no la hemos estrenado todavía?
-¿quieres que nos quedemos a dormir? - preguntó esta vez Hermione.
-no estaba pensando en dormir, precisamente - dijo él con una sonrisa juguetona, la cual enloquecía a Hermione, anticipándola a lo que iba a venir. Aún así aguantó un poco más las ganas de abalanzarse sobre él.
-entonces no entiendo que pretendes que hagamos aquí toda la noche… - dijo haciéndose la confundida.
Draco suspiró frustrado.
-¿enserio no me estás entendiendo Hermione, o es que te estás haciendo la tonta? - le preguntó preocupado, pero sonrió cuando Hermione comenzó a reír a carcajadas.
-lo segundo - dijo la chica riendo y corriendo escaleras arriba. Draco no tardó en correr tras ella, hasta que ambos se abalanzaron sobre la cama riendo y buscándose el uno al otro.
Draco abrazó a Hermione, apoyándola en su pechó y se quedaron así, tranquilos durante un rato.
-nunca llego a creerme del todo que esto nos esté ocurriendo a nosotros… - comentó Draco - es algo demasiado perfecto para que me esté ocurriendo a mí, y no hay nada por lo que se me deba premiar, por lo que muchas veces, no entiendo que estés conmigo.
-sé lo que quieres decir - le contestó ella cerrando los ojos y frunciendo un poco en ceño - yo… a veces tengo miedo.
-¿de qué tienes miedo? - preguntó Draco buscando su cara, alerta y preocupado.
-de que cualquier día me digas que todo lo que está pasando es mentira, que lo único que querías era… hacerme daño como años atrás, castigarme por todo lo que le ha pasado a tu familia, ya que en cierta parte tengo algo de culpa, pero…
-Hermione, - la interrumpió Draco alarmado de que su novia pensara así - creo que nunca me he disculpado lo suficiente por todo lo que te hice pasar en Hogwarts. Si me hubiera molestado en conocerte de verdad… pero era un crio influenciable, no tenía ni idea de lo que podía llegar a provocarte, y mucho menos que algún día llegaría a arrepentirme tanto de ello.
- los ojos de Draco, puestos en los de la chica, le rogaban perdón.
-pero… - continuó Hermione como si Draco no la hubiera interrumpido, aunque se había quedado más tranquila después de su discurso - cuando me levantó de la cama por la mañana con todos mis miedos y veo tus ojos de nuevo sobre mí - justo como estaban en ese momento. Draco relajó un poco su mirada sobre ella - entiendo que tú no eres ese chico de años atrás. Tu mirada ha cambiado y cuando me ve es tan sincera que aleja todos mis miedos.
Hermione sonrió, pero Draco no pudo hacerlo.
-aunque solo sea unas horas, por la noche, no quiero que sigas teniendo ese temor Hermione… - le dijo - tengo muy claro quién eres, y quien soy yo. Y tengo muy claro mi futuro, y sin ninguna duda tú estás en él - el rubio buscó la mano de la chica, la que tenía el anillo que le había regalado. - quiero que tengas muy claro que este anillo es un compromiso, y yo me he comprometido a tener una vida contigo, y no pienses que eso va a cambiar. Siempre me he tomado muy enserio mis promesas.
Hermione ensanchó su sonrisa.
-gracias por hablar de esto conmigo. Ahora estoy mucho más tranquila.
-¿ya no tienes miedo? - preguntó Draco, y la castaña negó sin quitar la sonrisa de su boca. Draco también sonrió esta vez, pero la sonrisa que prevenía a Hermione de lo que estaba a punto de hacerle - bien, entonces tendré que provocarte otro tipo de miedo - terminó el rubio, abalanzándose sobre el cuello de la chica mientras esta chillaba riendo e intentando deshacerse de Draco, que le hacía cosquillas en el cuello, pues sabía que era su punto débil en este tema.
Esa noche no regresaron al apartamento.
Luna y Theo habían pasado la noche en casa de las chicas, mientras que Ginny y Blaise, buscando un poco de intimidad, se habían ido a casa de los chicos.
Un despertador muggle hizo a Theo abrir los ojos de inmediato, pegando un rápido manotazo al aparato y apagándolo. Últimamente estaba demasiado alerta en cualquier momento, lo que le había provocado un sueño demasiado ligero. En cambio Luna seguía durmiendo a su lado sin enterarse de nada.
-cariño - susurró Theo meciéndola suavemente. La chica se encontraba de lado, siempre se quejaba de no poder dormir boca abajo como a ella le gustaba - debes despertar, tenemos que ir a San Mungo.
Luna, al escuchar esto comenzó a abrir los ojos pesadamente y sonrió al ver los ojos de su novio esperando por ver los suyos.
-hoy sabremos si es niño o niña ¿verdad? - preguntó Luna estirándose. El moreno asintió - ¿tú qué prefieres? - preguntó ya completamente despierta y atenta.
-bueno, no me importaría tener una pequeña y linda Luna - ambos se quedaron mirando felices
- Theo… estoy esperando mi beso ¿te importaría dármelo antes de que me haga pipí encima?
-oh claro - dijo Theo reaccionando y besando dulcemente a Luna.
Cada mañana Luna reclamaba su beso si es que Theo se olvidaba de dárselo antes.
Poco después salían ya vestidos al salón, donde esperaban pacientemente Ginny y Blaise. Luna se encaminó a la cocina, como si ya se esperara verlos allí, por lo que su desayuno le pareció más importante. En cambió Theo si que se sorprendió.
-¿Qué hacéis despiertos tan pronto en fin de semana?
-¿acaso creías que íbamos a perdernos el sexo del bebé? - dijo Ginny como si fuera algo obvio
Luna apareció con un donuts, dos cruasanes, tres rosquilletas y una madalena, todo en un plato, y masticando otra madalena en la boca. Le dio las rosquilletas a Theo, el donuts a Blaise y un cruasán a Ginny mientras ella cogía en cada mano el otro cruasán y la madalena.
-ya podemos irnos - sentenció.
-ya he desayunado pero… gracias - dijo Blaise a punto de llevarse el donuts a la boca.
-¡quieto! - gritó Luna - ni se te ocurra comértelo ¡es mío! Solo que no puedo llevarlo todo yo.
Blaise cerró la boca asustado y asintió. Mientras salía, le susurró a Ginny.
-¿es normal que coma tanto? Esto es demasiado incluso para mi…
-bueno… supongo que tiene que comer para dos… - dijo Ginny también preocupada cerrando la puerta mientras la otra pareja estaba llamando al ascensor.
Theo condujo el coche hasta el hospital y allí se encontraron a alguien más.
-¿Qué hacéis vosotros aquí? - preguntó Theo de nuevo.
-no íbamos a perdernos esto… - dijo Hermione.
Luna los miró enfadada.
-debisteis venir a casa ¡tuve que dejar dos donuts! - les regañó.
-lo… ¿lo siento? - dijo Hermione mirando al resto, que se encogieron de hombros. Luna volvió a sonreír.
-me alegro de que todos estéis aquí…
-bien, entremos a ver al doctor - dijo Theo cogiéndola de la mano y llevándola a la consulta mientras los demás esperaban en la pequeña sala de familiares.
Cuando entraron en la consulta, el medimago pidió a Luna que se tumbara en la camilla y Theo se colocó a su lado cogiéndole la mano.
-levántese la camiseta señorita - le pidió el hombre. Lunadestapó su redondeado vientre, en el cual el medimago colocó un extraño líquido para después poner la punta de su varita encima - bueno… veamos si esta vez podemos saberlo. - la pareja se miró ansiosa por saber si tendrían un niño o una niña. Como otras veces, una especie de holograma apareció sobre el vientre de la chica, dejando ver el interior de este. - Bueno… pues ahí está - dijo el hombre y Luna y Theo se esforzaron por ver algo - parece que… son varones.
Luna miró a Theo, el cual miraba el holograma quedándose pálido por momentos.
-disculpe señor, ¿ha dicho "son varones"? - preguntó ella al ver que su novio no reaccionaba.
-oh, ¿no les había dicho que esperan gemelos? - se sorprendió el hombre - creí que lo hice la primera vez… - se dijo más para sí mismo.
Luna volvió a mirar al futuro padre, el cual parecía un fantasma y cuya única reacción había sido apretar más fuerte la mano de la chica.
-Theo… mi mano, me haces daño…
Pues eso, esta parejita espera gemelitos, y supongo que ya sabréis quienes son, pero voy a explicar el por qué.
Se supone que según Rowling, Luca se casa con el tal scarmander ese, pero para mi esa persona no existe, nunca a salido en ningún libro (por lo menos que yo me haya dado cuenta) y por lo tanto no se sabe nada de él. Entonces Lorcan y Lysander son hijos de Luna, y solo de Luna (bueno, y en este fic también de Theo), por eso los elegí, no puedo imaginar a Luna sin estos dos niños.
En cambio, los hijos de Hermione en el libro, también son de Ron, y los de Draco son de Astoria, jamás podría llamar a un hijo que Draco tuviera con Hermione "Scorpius" porque ese niño no pertenece a esa pareja, al igual que nunca llamaría a una niña Rose, porque entonces sería de Ron.
Lo mismo pasa con los hijos de Ginny y Harry, nunca podrán ser los hijos de Ginny y Blaise.
Y ahora, el capítulo es para:
(dijiste gemelos, aunque pusiste niña y niño, pero la palabra gemelos está, así que… te la doy por buena jeje)
(te digo lo mismo que a marita)
Y mi agradecimiento por su review y por seguirme para:
Y ahora vamos con mi capi-pregunta (como dice****jeje):
Estamos en la boda de Theo y Luna y Blaise le quiere decir algo a Ginny. ¿le dirá que también quiere tener un hijo? ¿le pedirá matrimonio? ¿le explicará que él no quiere casarse a causa de lo que ha vivido con su madre?
Puede que esté algo difícil… no sé, haced lo que podáis, o negaros a contestar jeje.
besos