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Los chicos de enfrente — capítulo 45

Pues aquí estoy, en martes, como prometí. Y con el antepenúltimo capítulo. La verdad es que se que es demasiado cortito, pero si completáis vuestra propia media de reviews hoy, mañana pondré el siguiente, y así esta semana acabamos la historia.

No sé si todas comprendisteis el porqué Blaise no quiere casarse. Piensa que si se casa, Ginny morirá, al igual que les pasa a los maridos de su madre, cree tener algún tipo de maldición, y estando en el mundo de los magos, todo podría ser.

Y el capi es para tods:

y os dejo leyendo:

Los meses iban pasando en las vidas de nuestros protagonistas.

Draco y Hermione ya tenían su casa perfecta, con todas las habitaciones listas para la llegada de nuevos integrantes de la familia. Eso pensaban ambos, pero ninguno se atrevía a sacar el tema. Ya sus amigos habían podido visitar el hogar de ambos, así como varias veces habían ido de visita a casa de los Nott.

Ginny y Blaise habían conseguido una bonita casa cerca de la de Hermione y Malfoy, algo más grande que la de estos, pero nada extravagante. La habían hecho muy intima y acogedora, tanto vista desde fuera, como al entrar. Era de esas casas que con solo pisarlas lo primero que pensabas era "hogar".

Un chillido alertó ese día 3 de mayo a Theo de que algo pasaba, cuando corrió encontró a Luna acuclillada en el suelo de la cocina, agarrándose el vientre y con un enorme charco de agua bajo ella.

-creo que he roto aguas… - susurró esta algo asustada por lo que venía.

-vale, tranquila, que no cunda el pánico ¡que no cunda el pánico! - dijo Theo mareándose y buscando la mesa para mantenerse en pie.

Luna se levantó con gran esfuerzo, cogiéndose del banco de la cocina, cuando Theo se dio cuenta de ello corrió a ayudarla.

-vamos al hospital. - dijo Luna caminando con dificultad.

Theo la ayudó a llegar al coche y le abrochó el cinturón. Se sentó en el asiento del conductor y respiró hondo antes de arrancar. Observó como Luna sacaba una moneda del bolsillo.

-¿Qué es eso?

-Hermione creó unas monedas para nosotras tres, como las que hizo para el ejército de Dumbledore con el hechizo proteico, estoy avisándolas de que los bebés ya vienen…

Hermione se encontraba en ese momento leyendo un libro, acababa de regresar del ministerio, y Draco todavía seguía en su despacho con su trabajo. Notó como en su bolsillo algo vibraba y le quemaba y, tirando el libro a un lado sacó su galeón falso, sabiendo lo que significaba.

-¡Draco! ¡Draco! ¡ya están aquí! - gritó Hermione levantándose del sillón para subir a toda prisa las escaleras e irrumpir en el despacho de su novio - ¡Lorcan y Lysander ya vienen! - le gritó antes de bajar de nuevo las escaleras corriendo.

Draco corrió tras ella, pero solo alcanzó a verla abrir la puerta del jardín y salir corriendo a la calle.

Al fondo de la calle, Hermione podía ver la cabellera pelirroja de su amiga correr hacia ella.

-¡ya vienen! - gritaba Ginny sonriendo.

Hermione también corrió hacia ella y comenzaron a gritar emocionadas cuando se encontraron a mitad de camino, cogiéndose de la mano y desapareciendo hacia san Mungo, olvidando por completo a sus parejas.

Cuando estas desaparecieron, Draco pudo ver a Blaise caminar hacia él.

-¿Por qué son tan enérgicas? - preguntó este al llegar junto al rubio.

-digamos que es parte de su encanto… - dijo Draco sin saber que otra cosa contestar.

-bueno, vamos a ver a las causas de tanto revuelo - y ambos se desaparecieron rumbo al hospital.

Theo observaba a las dos criaturas que dormían apaciblemente en sus cunitas. Pequeñas personitas de piel rojiza y una pequeña mata de pelo claro en sus cabecitas.

-¿Por qué no los coges? - propuso Luna, algo cansada por lo pasado minutos antes. Los medimagos acababan de dejarlos solos.

-tengo miedo - reconoció Theo.

Luna iba a reírse, pero no lo hizo al ver la expresión de su marido.

-¿Qué ocurre Theo? ¿es por tu padre? - a Luna no se le podía esconder nada, ya que Theo asintió.

-no quiero hacer ningún tipo de daño a estos bebés, no quiero ser un mal padre.

-Theo, ven aquí - dijo Luna alargando su mano. Theo se la cogió y se sentó junto a ella en la cama - hace nueve meses que eres un padre maravilloso ¿o no te has dado cuenta? - Theo miró en dirección a los bebes, en realidad se moría de ganas de tenerlos en sus brazos, pero le daba miedo no saber hacerlo y lastimarlos. - estos bebés tienen mucha suerte de tenerte como padre, y yo de tenerte a mi lado.

-gracias Luna, siempre consigues que la paz vuelva a mí con solo unas palabras.

-ahora, acércame a mis pequeños, tenemos que decidir, cual tiene cara de Lorcan, y cual tiene cara de Lysander.

Theo se acercó a la cuna que tenía más cerca y, delicadamente pasó su mano por detrás de la cabeza del bebé y la otra por su cuerpo, levantándole y arrimándole a su pecho. El bebé abrió un momento los ojos por el movimiento, pero volvió a cerrarlos al comprobar que estaba seguro, fuera donde fuera que estuviera. Theo sonrió al ver que el bebé seguía tranquilo y que no le había hecho daño al tomarlo. Se lo acercó a Luna, que lo cogió fácilmente en sus brazos.

-hola mi amor… - susurró la chica besándole la frente. Mientras, Theo había cogido al otro bebé y se había sentado con él junto a Luna. La chica besó también la frente de su otro hijo, este abrió los ojos un poco e hizo ademán de ponerse a llorar, pero pronto volvió a dormirse en los brazos de su padre. - Bien, creo que este será Lorcan - dijo ella refiriéndose al bebé que Theo tenía en brazos - y este - dijo meciendo el bebé que tenía ella misma - es Lysander… ¿Qué te parece? - le preguntó a Theo.

-me parece genial - dijo Theo, ensimismado con sus dos pequeños.

Luna les dio el pecho. Le dolía un poco, pero no le importó al ver las ansias con la que sus hijos se alimentaban. Theo no perdía detalle de cualquier cosa que hicieran los bebés.

-has comido muy bien Lorcan - dijo Luna limpiando a su hijo. En los brazos de Theo, Lysander abrió un poco los ojos y giró la cabeza en dirección a Luna.

-¡mira! - dijo Theo emocionado - creo que reconoce tu voz - comentó maravillado - que listo eres Lysander - añadió acariciando su carita.

Unos golpes en la puerta los sacaron de su ensimismamiento y Ginny asomó la cabeza.

-¿podemos entrar? Llevamos horas esperando fuera y los médicos solo nos dicen que la madre debe descansar.

-¡pasad! - dijo Luna emocionada al ver a sus amigos.

Ginny casi cae por aguantar el peso del resto que la empujaba hacia el interior, queriendo conocer a los recién llegado cuanto antes.

-oh por Merlín, que cosas más bonitas - dijo Hermione acercándose a Luna, la cual le tendió a Lorcan - es precioso… - Hermione se acercó a Draco, que parecía algo cortado por la situación - mira Draco…

Draco observó al diminuto bebé, se movía dentro de las mantas, buscando liberar sus manitas. El rubio apartó las mantas para que pudiera sacarlas y le ayudó a hacerlo, al rozar su manita, los dedos de Lorcan se cerraron alrededor del dedo de Draco, que no pudo evitar sonreír.

-creo que le gustas… - dijo Luna sonriendo.

Mientras, Blaise y Ginny no tenían más que cumplidos para Lysander. Ginny acariciaba su bracito mientras Blaise sonreía, casi se le caía la baba al ver aquella criatura tan pequeña.

-¿Por qué no lo coges? - le dijo Theo tendiéndole al bebé.

-no creo que sepa hacerlo - dijo Blaise poniéndose serio de repente.

-vamos Blaise, cógelo, no te hará nada - dijo Ginny riendo por el miedo que tenía su novio.

Blaise lo cogió torpemente, con cuidado. El bebé, sin llegar a abrir los ojos, se acomodó en su pecho, bostezando.

-oye Lysander, no te acomodes mucho, que ese es mi sitio - dijo Ginny haciendo reír a Theo y a Blaise.

En ese momento asomó por la puerta Xenophilius Lovegood, reclamando conocer a sus nietecitos.

-nosotros nos vamos ya - dijo Hermione, no quería molestar demasiado - volveremos mañana Luna.

El resto también se despidió antes de abandonar la habitación.

Todos entraron en sus respectivas casas sonrientes y felices. En el caso de Hermione y Draco, salió el tema que ambos llevaban tiempo deseando hablar.

-verdad que eran unos bebés preciosos…

-Hermione… - dijo esa noche Draco, mientras se metían en la cama - ¿no te gustaría tener uno propio?

Hermione dejó de taparse para mirar a Draco.

-¿lo dices en serio?

-claro… ambos tenemos trabajo, una casa, dinero de sobra para mantenerlos - enumeraba Draco, quería hacerle ver que todo estaba bien para dar un paso más - y cuando Lorcan cogió mi dedo… fue una sensación maravillosa Hermione…

-vaya, me encanta ver que tienes ese instinto paternal - sonrió Hermione abrazando a Draco y apoyándose en su pecho, que se encontraba desnudo en esos momentos, el rubio era demasiado caluroso y solía dormir solo con la parte de abajo. - he de reconocer que yo también llevo tiempo pensando en dar un paso más en nuestra relación. Creo que estoy preparada para… bueno, unirme a ti.

-¿eso quiere decir que quieres que nos casemos? - Hermione no podía ver la cara de Draco, pero podía notar la sonrisa en sus palabras.

-podría ser este verano… - dijo Hermione entre avergonzada y emocionada.

Draco levantó con su mano derecha la cara de la chica para besarla.

-me encantaría casarme contigo este verano - y la volvió a besar. Y ese beso trajo otro, y después otro, y otro después.

Esa noche hicieron el amor calmadamente, sin prisa, y mostrándose todo el cariño que sentían el uno por el otro, todo el amor que se tenían.

Tras pensarlo ambos un par de veces, Hermione acabó tomando su poción anticonceptiva. No era el momento aún, pero pronto lo sería.

Muy cortito, lo sé, pero comentad y ya sabéis, si tengo la media de reviews por capítulo hoy o mañana, aunque sea mañana por la noche actualizo.

Hoy tampoco hay pregunta, pero quizá en el siguiente la haya, aun no lo tengo claro.

Bueno muchos besos.