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Los chicos de enfrente — capítulo 5

Me ha parecido buena idea poner algunas canciones de vez en cuando (siempre en castellano, no se me da bien el inglés y por lo menos yo odio cuando ponen canciones en inglés que no entiendo), Espero que os guste la idea, de todas formas no será en cada capítulo.

Canción "tengo una sonrisa" de Ana Torroja.

http://www.youtube.com/watch?v=JFyEx-DGvfk

es importante que leais la letra porque hay algunos cambios.

Y ahora, dedico este capítulo a:

unasonrisaqueregalar

Keka27

Astoria_Malfoy09

salesia (me encanta leer tus comentarios tan largos jeje, me gusta como analizas las cosas)

carla_melina

Scarlet Malfoy

PotterFan

ANGEL_CARIE

Todas acertasteis!!

Y ahora, a leer!!

Draco Malfoy se encontraba en su mansión. Trabajaba en los negocios que su padre había llevado prácticamente a la ruina hacía unos años.

Al rubio le había costado mucho convencer a sus ahora colegas, de que él era de fiar y que sus empresas estarían en buenas manos.

Estaba sentado en una gran butaca frente a un ancho escritorio. No había querido utilizar el despacho de su padre, así que había cogido unos cuantos pergaminos y documentos que iba a necesitar y se había trasladado a una de las muchas habitaciones de la mansión que apenas se utilizaban.

Debería estar rellenando unas solicitudes, pero en lugar de ello miraba por la ventana, hacia el cuidado jardín, pensando en lo ocurrido el día anterior, en el lio que los habían metido las chicas de enfrente.

Nunca le habían gustado los Griffindor, y odiaba especialmente al grupito del que formaban parte sus dos nuevas vecinas, y la lunática tampoco le agradaba, simplemente era eso, una loca.

Sabía perfectamente que ya no estaba en el colegio, que ya no había casas ni estandartes con escudos, pero él necesitaba hacer esas comparaciones, porque Slytherin significaba sangre pura, clase alta, orgullo, poder… todo eso que él era y que le distinguía del resto. Así seguía siendo. Decir que él era un Slytherin era una forma de distinguirse y definirse ante los demás.

Odiaba que continuamente le estuvieran recordando que ya no estaba en el colegio.

Por supuesto que nunca había compartido las creencias de sus familiares sobre los muggles y los hijos de estos con magia, al igual que sus compañeros. Ellos pensaban que al fin y al cabo si había magia, eran magos, y no había que preguntar por nada más.

Era por eso que habían decidido ir a vivir a ese lugar, entre gente sin magia, no soportaban la forma de pensar y actuar de sus familiares y no querían tener nada que ver con ellos y sus actos o reuniones. Además de la necesidad de independizarse.

Pero había sido un error. Con lo grande que es el mundo y habían ido a parar al peor lugar de todos. El piso era pequeño para tres personas, los vecinos eran bordes y odiosos y para colmo estaban sus adorables vecinas que habían decidido hacerles la vida imposible para que se marcharan de allí.

Pues aunque era su deseo el irse a cualquier otro lugar, no les daría el gusto de ganar. Lucharía y al final las que tendrían que irse serían ellas.Draco Malfoy no estaba dispuesto a soportar tonterías de colegio con 22 años ya cumplidos, pero si tenía que hacerlo, lo haría. Jugaría. Y ahora ellas iban a desear no haber empezado esa guerra.

Aunque había que admitir que le parecía gracioso que Granger, después de no haberse divertido nunca en su vida en el colegio, de haber seguido siempre las normas y haberse comportado correctamente, ahora, cinco años después fuera capaz de hacer esas tonterías.

Sonreía divertido cuando alguien, seguramente su madre, golpeó la puerta con los nudillos y asomó la cabeza.

-Draco, hijo, ¿bajarás a cenar?

-no madre - dijo levantándose de su escritorio y poniéndose la chaqueta de su traje - tengo cosas que hacer en casa.

-¿cuándo vas a invitarme a tu nuevo piso? - pregunto la distinguida mujer cuando el rubio pasaba por su lado.

-no es necesario madre, no es nada del otro mundo.

La mujer iba a replicar, pero su hijo no le dio tiempo, pues ya bajaba a toda prisa las escaleras hacia el hall.

Estaba dispuesto a hacer lo que fuera necesario y no le importaba si sus amigos se unían a él o no (estaba seguro de que Zabini lo haría, pero no lo tenía claro sobre Theo), alegaría que ellas habían intentado tirarles del piso y que merecían castigo.

Ya tenía algo pensado, pero sería difícil, pues necesitaría colarse en el piso de ellas.

Cuando llegó a su apartamento subió desconfiado en el ascensor, que ya no le daba buena espina desde lo sucedido, pero eran demasiados pisos para subirlos andando. Bajó en el decimo y, sigilosamente, pego la oreja en el piso de enfrente al suyo. Nada. Pasó a su casa y sus compañeros no habían llegado todavía.

Salió al balcón para comprobar si había indicios de vida en el interior de la casa contigua y encontró algo que no esperaba. Luna y Theo. Tomando té. Riendo.

-¿Qué está pasando? - gritó furioso. Como podía Theo estar en esa casa después de lo ocurrido la noche anterior.

El moreno dio un bote y dejó de reír, cosa que no dejó de hacer la rubia.

-hola Draco Malfoy, ¿quieres pasar a tomar el té? - ofreció la chica amablemente.

-no Lovegood, será mejor que me vaya yo - dijo Theo serio levantándose de la silla.

Luna sonrió al chico que ahora salía de su balcón y al chico que se encontraba en el balcón de enfrente.

-prácticamente le obligué a pasar - dijo la rubia al rubio antes de entrar de nuevo en casa, en el preciso momento en que se cruzaban por la puerta Theo y Ginny.

La pelirroja miró con ojos desorbitados salir al moreno susurrando un buenas tardes de despedida.

-Luna… - dijo amenazadoramente entre dientes - ¿Qué diablos hace ese aquí? ¡Se supone que queremos que se vayan! - gritó.

-queréis que se vayan - corrigió amablemente la chica sentándose en el sofá y sin perder la calma a pesar de los gritos de su amiga.

  • a mi no me molestan.

-pero no puedes dejarles entrar en nuestra casa - dijo con el tono todavía alto dejando el bolso en la percha de detrás de la puerta - es peligroso…

-¿peligroso? - repitió Luna incrédula.

-son Slytherin - dijo sin más la otra.

-vamos Ginny - dijo la rubia riendo - no estamos en Hogwarts, por supuesto que no son peligrosos.

El ruido de las llaves en la puerta las cortó momentáneamente mientras observaban como la puerta se habría y entraba Hermione, que había vuelto con Ginny pero se había retrasado un poco comprando pan.

-Hermione - la llamó aliviada Ginny, pues entre las dos harían entrar en razón a su compañera. - dile algo a Luna, Nott ha estado aquí, en casa.

-¿Cómo? - dijo la castaña colgando el bolso y dejando las llaves en la mesita - Luna… eso no es una buena idea.

-no necesito que me regañéis como si fuera una niña pequeña, soy mayorcita y sé lo que hago. Ya sé que mi forma de pensar es diferente a la vuestra. Pero yo soy así, creí que me aceptabais…

-claro que te aceptamos, eres nuestra mejor amiga.

-sabemos cómo eres… - continuó Ginny - pero lo decimos por tu bien, no queremos que te pase nada malo.

-intentaré explicarme… - Luna se levantó y caminó por la habitación, con las manos cogidas junto al pecho y… comenzó a cantar con una voz que sus amigas no sabían que guardaba:

(Aquí podéis poner la canción)

Enciendo velas en la madrugada,

voy deshojando flores en mi almohada,

mirando al techo me dejo llevar a otra realidad.

Y observo el sol que entra por mi ventana,

que me despeja y renueva mis ganas,

miro al espejo y me pregunto qué me espera fuera.

Y siento todo tan brillante y tan magnético,

nada ni nadie puede hacer que me derrumbe hoy

que tiemble el suelo que allá voy,

pisando fuerte y sin reloj

Tengo una sonrisa para regalarte,

tengo mil cartas de amor,

y tengo todo el tiempo que perdí sin ver el sol.

Tengo mil historias que quiero

contarte escondidas en mi voz.

No quiero dejar nada por sentir, yo sé quién soy.

Luna salió al balcón:

Y salgo a pasear entre la gente,

y juego a imaginar de donde vienen,

y me enamoro de cada rincón

dejando al corazón volar.

Y extiendo la ciudad mirando al frente,

esta mañana el mundo es diferente,

descubro tantas cosas que no vi…

Y siento todo tan brillante y tan magnético,

nada ni nadie puede hacer que me derrumbe hoy

que tiemble el suelo que allá voy,

pisando fuerte y sin reloj

Tengo una sonrisa para regalarte,

tengo mil cartas de amor, y tengo

todo el tiempo que perdí sin ver el sol.

Tengo mil historias que quiero

contarte escondidas en mi voz.

No quiero dejar nada por sentir, yo sé quién soy.

Y al fin se que amanece y me respira la mañana,

deshacer las vendas que ocultaban mi mirada,

no quiero que la prisa me obligue a no ver nada,

por fin la lluvia me toca…

No quiero dejar nada por sentir,

yo sé quién soy.

Las dos chicas la habían seguido hasta el balcón y escuchaban atentas su melodía. La rubia se había descrito perfectamente, ella sabía cómo era y porque lo era. Su forma de ver el mundo era distinta, pero pura. Cuando por fin hablaron, Luna seguía mirando la ciudad, donde lentamente el sol comenzaba a ponerse.

-tienes razón Luna - dijo Hermione - confiaremos en ti.

-si tú crees que es lo correcto, hazlo.

La rubia se giró y se abalanzó sobre ellas, abrazándolas a ambas.

-gracias chicas.

En la casa de enfrente dos chicos habían estado discutiendo hasta que Theo había hecho callar a Draco al escuchar una melodiosa voz. El moreno había caminado hasta el balcón y se había apoyado en el interior, para que no pudieran verlo. Escuchaba atentamente. El rubio había acabado haciendo lo mismo.

Ahora, después de escuchar a su vecina cantar, ambos seguían en silencio y sin moverse del lugar. Continuaron así, cada uno en sus pensamientos, hasta que Blaise entró en casa, dejando todo lo que llevaba esparramado encima de la mesa.

Se los quedó mirando, y ellos le miraban a él.

-¿ocurre algo?

Draco volvió al ataque.

-Theo ha estado en el piso de enfrente - dijo señalando al acusado con el dedo - tomando té como una princesita con la lunática esa.

-¿después de lo que nos hicieron anoche Theo?

Theo se llevó las manos a la cabeza.

-no lo pude evitar ¿vale? Me arrastró literalmente del brazo. - se excusó.

-no parecía que hicieras nada por evitarlo cuando os vi.

Theo no sabía qué hacer, así que optó por decir lo que de verdad pensaba.

-aunque no lo parezca, me ha parecido una agradable compañía esa chica - los otros dos lo miraron incrédulos - me ha pedido perdón por lo que hicieron sus compañeras y me ha prometido que no volverá a pasar.

-eso no basta - sentenció Blaise.

-a eso quería llegar - dijo el rubio acercándose al moreno y pasándole el brazo por los hombros - tengo la venganza perfecta…

Draco contó a sus compañeros su malévolo plan contra las chicas y mientras hablaba, la sonrisa de Blaise Zabinni se iba ensanchando cada vez más.

-¡por supuesto que no! - gritó Nott.

-vamos Theo, no seas aguafiestas… - se quejó el moreno, al que le había encantado el plan del su amigo, aunque le veía algunas lagunas.

-eso es un delito ¿lo sabéis? - dijo señalándoles - además, ¿cómo vais a colaros en su piso?

-por el balcón - dijo simplemente el rubio.

Los chicos salieron y midieron distancias. Habría cosa de un metro de un balcón a otro. Sería peligroso, pero se podía hacer.

-lo haremos de madrugada, cuando ellas duerman. - dijo el rubio, y ambos miraron a Theo. El cual suspiró.

-iré para vigilaros y que no os metáis en líos, pero no quiero tener nada que ver con esto.

-si ya… tú eres un pillín - dijo Blaise riendo y pinchándole con los dedos en las costillas.

-por supuesto que no voy por eso, de todas formas, será mejor que yo me ocupe de Lovegood.

-yo iré por Granger, le tengo ganas desde hogwarts… - dijo el rubio frotándose las manos.

-está bien, pues yo me ocuparé de Weasley - sonrió Blaise.

Los tres se dirigieron a la cocina. Ya no había discusiones por cocinar, pues habían descubierto la comida precocinada. Les encantó eso de "calentar y listo".

A las tres y media de la madrugada, Blaise, todo vestido de negro cual caco, despertó a sus compañeros y se reunieron en el balcón, comprobando que la calurosa noche había hecho su efecto y las chicas habían dejado abierto para que corriera el aire.

-¿no vais a cambiaros? - preguntó Blaise.

-¿para qué? - preguntó el rubio bostezando.

-obviamente para camuflarnos entre las sombras si despiertan.

Theo, con un simple movimiento de varita, convirtió su pijama de rallas blancas y azules en un pijama completamente negro. Draco le imitó.

Se asomaron por la barandilla y miraron hacia abajo.

-blaise… - susurró el rubio tragando saliva - tu primero.

El moreno observó la distancia. Tendría que alargar mucho las piernas y la forma de la fachada permitía agarrarse.

-tened las varitas preparadas - advirtió mirando abajo.

Poco a poco los tres hubieron pasado sin mayores contratiempos que volcar una silla, pero afortunadamente nadie apareció pasados unos minutos, así que procedieron a colarse en la casa.

-vale, sabéis lo que tenemos que hacer, no os entretengáis.

  • advirtió Theo deseando salir de allí cuanto antes.

Blaise asomó la cabeza en una de las habitaciones y se la señaló a Draco, indicándole que era la de Granger, mientras, Nott ya había descubierto la de Luna y Blaise se metió en la que restaba.

El moreno no fue directamente a su objetivo, y se acercó primero a la cama observando sobre la almohada una larga melena pelirroja que, pese a la oscuridad brillaba como fuego. Ginny estaba destapada de cintura para arriba y uno de los tirantes de su pijama se había escurrido por el hombro, dejando ver el abultado nacimiento de su seno.

Blaise se mordió el labio con deseo y desvió la mirada con trabajo, dirigiéndose hacia los cajones de una cómoda. Después de abrir los dos primeros cajones, en el tercero encontró lo que buscaba. Sacó un tanga de encaje negro y lo desdobló, acercando la tela a su cara para olerla. Eso estaba siendo demasiado para él, la temperatura de su cuerpo ya había subido unos cuantos grados y lo mejor iba a ser salir de allí cuanto antes. Cogió algunos tangas más y dos sujetadores y se dispuso a salir de allí.

Mientras, en la habitación de enfrente el rubio tampoco había podido evitar acercarse a la cama, donde una mata castaña y alborotada tapaba la cara de su inquilina. La muchacha estaba de perfil, completamente destapada y acurrucada en posición fetal. Observando algo más de cerca podía distinguirse la piel erizada de la chica, seguramente por la fresca brisa que llegaba desde el salón. El rubio apartó con cuidado un mechón de la cara de la chica para verle en rostro, no sabía porque quería hacerlo, pero sintió curiosidad. Le llamarón la atención las largas pestañas y los labios rojos, nunca se había detenido a mirarla atentamente.

Desvió la mirada y se dirigió a los cajones. Tuvo suerte y en el primero encontró todo los que buscaba. No esperaba encontrar lo que vio, pues siempre había pensado que Granger era una mojigata sin gusto alguno, pero en el cajón, pulcramente doblados, encontró juegos de tanga y sujetador en su mayoría negros, pero también algunos rojos, rosas y blancos, incluso un sujetador de ositos a juego con unas braguitas muy pequeñas. Cogió un par de conjuntos y se dispuso a salir, pero antes volvió a posar las sabanas sobre el cuerpo de Hermione, y que nadie le pregunte por que lo hizo.

En cambio, Theo había ido directo a los cajones, pero allí no había encontrado lo que buscaba, así que tuvo que abrir el armario sigilosamente, y en uno de los cajones de allí lo encontró. Braguitas, tangas y sujetadores, en su mayoría blancos y azules. El moreno se sintió fatal al robar unos cuantos. Volvió a cerrar con cuidado de no hacer ruido y, acercándose a la cama, susurró un "lo siento" a la rubia.

Los tres se reunieron en el pasillo, algo desorientados por lo ocurrido en el interior.

-¿lo tenemos? - susurró el rubio y sus compañeros asintieron.

  • pues volvamos.

Dos de ellos se dirigieron de nuevo al balcón, pero el susurró de Theo les paró.

-ehh… chicos. No será más fácil salir por la puerta.

Los otros dos se miraron como diciendo "obviamente" y se dirigieron hacia allí. Salieron al rellano victoriosos, dos de ellos con grandes sonrisas en la cara.

-pues manos a la obra - dijo un poco más alto esta vez Blaise, y cogiendo un sujetador rojo lo colgó del pomo de su propia puerta mientras los otros dos comenzaban a bajar las escaleras colgando alguna prenda intima de las chicas en cada una de las puertas del edificio. Veinte puertas que despertarían con una sorpresita a la mañana siguiente.

Draco llegó el primero al hall y vigilando que ninguno de sus amigos le viera, se guardó las braguitas con ositos, alegándose a sí mismo que le podrían servir en el futuro para chantajear a Granger sobre alguna cosa…

Cuando subieron por el ascensor y por fin estuvieron en casa, dos de ellos no pudieron evitar carcajearse durante minutos pensando en lo que habían hecho mientras el otro se iba directamente a su habitación malhumorado.

Por fin, a las cuatro y diez de la mañana estaban todos acostados de nuevo, Blaise observando el tanga que, secretamente se había escondido, simplemente por fetichismo.

Bueno, quiero aclarar que la canción me pareció perfecta para Luna, cambiando unos mínimos detalles (como: ya se quien soy por: yo sé quien soy), es como si hubiera sido escrita para ella y me pareció que la describía perfectamente.

Y en el próximo capítulo…

  • ¡esto es mío! - gritó.

-¿Qué? ¿Cómo va a ser tuyo? - Hermione se acercó.

-quieren algo señoritas - preguntó Blaise

-si… - dijo Ginny dulcemente - parece que os gusta la ropa interior ¿no?

  • tengo otro plan.

-¡no! - se negó Hermione - no voy a volver a arriesgarme, lo mejor va a ser ignorarles.

-¿junta de vecinos?

-qué raro, nunca nos invitan a las juntas, no somos propietarios… - dijo Luna pensativa.

Besos a tod@s!