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la vida mas de una canciòn — capítulo 4

Capitulo cuatro:

LOS HOMBRES NO DEBEN LLORAR.

Cuando te perdí no me conforme con la realidad un presentimiento en mi pensamiento me dio la verdad.

Después de platicar con su amiga siguió "normal" con su trabajo, firmo papeles escucho informes fue a la junta de cada mes y finalmente salió del ministerio se subió a su auto y condujo hacia el restaurante "The Ocean" pero estrepitosamente detuvo el carro y apago el motor recibió varios pitidos de conductores y entonces el presentimiento de que ella no estaría ahí le hizo ver la realidad de que hoy no sería un día para nada normal.

La humilde casita que fue nuestro nido muy triste quedo solo tu perfume quedo en el recuerdo de aquel gran amor. Tu procedimiento me hizo padecer dejando en mi pecho un herida cruel al verte rendida con otra ilusión, de celos y angustias mataste mi amor.

Regreso a su casa a la enorme y ahora gloriosa mansión Potter porque antes solo quedaban los escombros de lo bella que era, pero ahora con la remodelación que le había dado él y sus amigos, pero ahora que la veía sin ella esperándolo se veía triste y desolada. Entro y se escondió en su habitación se quitó la ropa quedando solo en bóxer y se recostó en la cama cerrando los ojos pero le enfureció aún más al sentir el perfume de ella en la almohada de a lado, la aventó con gran furia hacia el suelo y hundió la cara en su almohada.

La forma en que le había dicho las cosas lo había herido cruelmente, podía sentir su pecho totalmente partido y a su corazón con un gran pinchazo en medio por donde se escapaba toda su vitalidad y ganas de vivir. Sintió unos grandes celos al saber poseedor de ella al gran y mimado Draco Malfoy que aunque ella no le había dicho el nombre del hombre que le había dado otra ilusión él sabía perfectamente quien era, solo él podía ser. Ahora el, Harry Potter, tenía que matar el gran amor que había sentido por Ginebra Weasley y para que ella pudiera ser feliz.

Dicen que los hombres no deben llorar por una mujer que ha pagado mal pero yo no pude contener mi llantocerrando los ojos me puse a llorar.

Se recostó boca arriba vio el techo pintado de rojo y recordó las palabras de su amiga antes de que abandonara su oficina en el ministerio:

"Ella no merece tus lágrimas, ella te pago mal todo el amor que le entregaste"

Pero aun así él se sentía terrible como el momento de la batalla final y que su destino aún no se tenía a ciencia cierta. Cerró sus ojos con fuerza y casi sin quererlo lloro como ya no lo había hecho, y otra vez en su vida Su destino no lo tenía a ciencia cierta.