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Historia 81094 — capítulo 1

El Día de la Victoria

Todos lloraban. Veía para todos lados intentando encontrarme con alguién que no lo hiciera, pero fue un esfuerzo inutil. Nadie podía soportarlo.

-¡Miren!- exclamó uno de los nuestros señalando la entrada destrozada del gran comedor- ¡Ahí viene! ¡Es él que no debe ser nombrado!-

Allí venía lord Voldemort seguido por sus mortifagos. Era todo lo que mis pesadillas me habían mostrado: Blanco como tiza y ceniza, con sus dedos largos como patas de araña y con sus ojos rojo escarlata inyectados con esa sed de sangre que todos en el mundo magico temían.

Estaba sonriente...

¡Y como no iba estarlo! Si habìa vencido a la profecía, al único estorbo que se había puesto en su camino. A Harry Potter.

-Bien, bien, mis queridos amigos- comenzó a decir Voldemort-. Creo que tienen que agradecerle a Harry Potter por haber sido valiente y morir con dignidad. De verdad que su valor es admirable. ¡Vamos a extrañarlo mucho!-

Rompió a reír. Su risa era fría y maliciosa. Terrible...

-¡Queremos una prueba!-

Alguién había hablado, y Voldemort dejó de reír para verlo con más atención. Sonrió de placer.

-Longbottom. ¡Es un placer conocerte al fin! ¿Sabes? Tus padres fueron gente muy valiente-

Neville salió de entre la gente y se acercó a Voldemort, no se veía asustado. Al contrario, estaba dispuesto a luchar si fuera necesario.

-Queremos una prueba- volvió a decir Neville-. Si de verdad está muerto enseñanos el cuerpo para que podamos cerciorarnos-

-¿Pruebas?- inquirió Voldemort como divertido- ¡lord Voldemort siempre dice la verdad! ¡Acabo de matar a Harry Potter hace unos momentos y vi como la luz desaparecía de sus malditos ojos! No creo que exista una prueba mayor a mi propia palabra-

Neville no se tragaba el cuento.

-¡Muestramelo!- insistió.

Voldemort volvió a sonreír e incluso hasta parecía complacido ante el reto de Neville.

-Como quieras, Longbottom. Ahora vas a darte cuenta de que lord Voldemort siempre cumple lo que dice- se volvió hacia sus mortifagos-. ¡Traigan al semigigante!-

Los mortifagos desaparecieron por unos segundos, para luego regresar acompañados de Hagrid quién sostenía un bulto envuelto en sabanas. Venía llorando. No había duda de que el bulto era Harry.

-¿Lo ves? ¡Está muerto!- dijo Voldemort en tono triunfal- ¡No te das cuenta de que estás en el lado perdedor! ¡Tienes un gran potencial, Longbottom! Si te unes a mi serás poderoso y nunca te faltará nada. Juntos dominaremos todo y seremos la raza reínante sobre todos los demás-

Neville parecía tentado por la promesa de poder. Miró a Voldemort fijamente, por un momento. Luego le escupió con violencia. Voldemort gritó, enfadado.

-¡Te crees valiente! ¡Pues verás lo que le pasa a los valientes!-

Voldemort le echó un vistazo al sombrero selecccionador el cual estaba tirado en el suelo. Con un movimiento de su varita lo levantó en el aire y lo depositó sobre la cabeza de Neville. Sonrió.

-¡Hasta nunca, Longbottom!- exclamó al mismo tiempo que el sombrero se encendía en llamas. Neville comenzó a gemir de dolor. Estaba más que seguro de que moriría en ese lugar. Sintió como el ánimo que tuvo hace apenas unos momentos se desparecía.

De prontó algo parecido a un trueno se escuchó en las cercanías...

Parecía acercarse rapidamente, lo cual era extraño tratandose de un trueno. Muy pronto todos comenzamos a darnos cuenta de que no era un trueno, que era algo más, tal vez una esperanza.

Nos llevamos una sorpresa cuando desde la única ventana del castillo salía quién menos esperabamos.

-¡Grawp!- exclamaron todos.

Y en efecto, Grawp apareció de la nada y comenzó a atacar a los mortifagos, creando así un caos que desató una nueva batalla. De pronto todos los que antes nos hallabamos llorando nos vimos envueltos de nuevo en la lucha, esperanzados por el sacrificio de Harry.

Luego una nueva esperanza surgió...

Voldemort de repente lanzó un alarido brutal. Cuando volvimos la vista hacia donde estaba el Señor Tenebroso nos dimos cuenta de que se había roto su última defensa, de que ahora estaba debil. Neville con una gran valentía logró liberarse de la trampa de Voldemort y con un gran movimiento logró hacer que la Espada de Gryffindor apareciera. Luego con un movimiento rapido la usó para decapitar a Nagini, la serpiente de Voldemort. El último de los Horrocruxes.

El Señor Tenebroso intentó acabar con Neville de una vez por todas, pero se llevó una gran sorpresa. Todos nos llevamos una gran sorpresa...

-¡Se acabó, Tom Riddle!-

Era Harry. ¡Harry Potter había regresado milagrosamente de la muerte y ahora estaba frente a su peor enemigo! Estaba vivo y con ganas de seguír luchando. Voldemort lo miraba sorprendido.

-¿Qué pasa, Riddle?- le preguntó Harry sonriendo- ¿Acaso viste un fantasma?-

-¿Cómo lo hiciste, Potter? ¡Yo te maté!- exclamó Voldemort enfadado- ¡Estabas sin vida!-

-Es cierto, Riddle. Estaba muerto. Pero gracias a tu viejo error cometido cuando usaste mi sangre para volver a la vida, solo lograste destruír el Horrocrux que existía dentro de mi. No lograste matarme del todo-

-¡Pero puedo matarte ahora! ¡Siempre podré hacerlo!-

-No te lo recomiendo, Tom. Yo soy el dueño de la Varita de Sauco. Mientras tengas esa varita en tu mano jamás podrás hacerme daño...- dijo Harry. Voldemort no podía creer lo que escuchaba-. ¿Sorprendido? Bien, pues para que sepas, cuando Draco desarmó a Dumbledore en la Torre de Astronomía se convirtió en el Amo de la Varita. Luego yo tomé la varita de Draco en la Mansión Malfoy y el poder se me pasó a mi. ¡No puedes hacerme nada, Voldemort! Rindete y tendrás piedad de mi parte. ¡Te lo prometó!-

Voldemort gritó, cegado por la ira.

-¡NUNCA! ¡YO TE MATARÉ CON CUALQUIER VARITA!- Luego levantó la varita de saucó, apuntando a Harry- ¡Avada Kevadra!-

-¡Expeliarmus!-

Harry logró contener el hechizo y ambos rayos de luz, rojo y verde, se chocaron. Luego como por cosa rara, el rayo verde de Voldemort cambió de rumbo y rebotó contra su creador...

Voldemort cayó en tierra, abatido. La varita de Sauco rodó por el suelo... Estaba muerto. Todos al darse cuenta de lo que había sucedido comenzaron a gritar de la emoción, embargados por la victoria. Harry solo se inclinó y observó por última vez a su enemigo. Desde ese día todo sería diferente...